Al terminar el programa
twitter se revolucionó, todos los fans de otra movida empezaron a twitter con
el hashtag #muchasuertepequeñoponny. Tal fue la avalancha de tweets que llego a
ser TT mundial en menos de una hora.
Cuando llegué al hospital
llevaba el video que habíamos puesto de Cris en un DVD para regalárselo. Entre
en la habitación y me la encontré llorando con un papel en la mano.
Yo: ¿Qué te pasa? –no me
había escuchado entrar así que se asusto-.
Cris: nada –secándose las
lágrimas y escondiéndose el papel–unas palabras preciosas y un video muy
emotivo.
Yo: gracias, aquí te
traigo el video –me acerque a ella y el di un beso en la frente -¿Qué estabas
leyendo?
Cris: eh –intentado disimular
–nada, una tontería.
Alcé la mirada y vi una
cajita de madera encima de la mesita.
Yo: ¿Qué es eso?
Cris: nada, me lo ha traído
mi madre –aproveche su momentánea distracción para quitarle el papel que estaba
leyendo – ¡dame eso!
Yo: déjame ver que es
–empecé a leer y enseguida reconocí mi letra. Estaba leyendo la carta que le
escribí hace mucho tiempo, cuando pasamos el fin de semana en la playa.
Cris: ¿contento?
–intentaba sonar enfadada-.
Yo: no sabia que la
guardaras…
Cris: guardo todo lo que
me has dado –señalando la caja –toda esta ahí.
Cogí la caja y me senté a
su lado.
Yo: a ver que guardas
aquí.
Abrí la caja y tenia
razón, ahí lo guardaba todo. Estaba nuestra primera foto, la fotografía de niño
que le regale, los billetes de BCN, las entradas del barça-rayo, las entradas
de todas las pelis que habíamos visto juntos en el cine, una foto del descampado
donde empezó todo, una foto de la que por un tiempo fue nuestra casa, el billete
a Paris, las entradas a Disneyland.
En esa caja estaban todos
nuestros recuerdos. Reconozco que había cosas que ni siquiera recordaba que
existieran.
Yo: lo has guardado todo
–no podía creérmelo-.
Cris: todo lo material
–me miro –lastima que los mejores recuerdos no se puedan guardar en una caja.
Yo: creo que voy a
tenerte que comprar una caja nueva –le sonreí –en esta no van a caber todos
momentos que aun nos quedan por vivir.
Me sonrió se acercó a mi
y me beso.
Había llegado el gran
día. Cris me había pedido por favor que llamara a todas las personas que ella quería,
ya que, deseaba verlas antes de la operación.
Durante gran parte de la
mañana fueron viniendo sus amigos y familiares más cercanos. Iban entrando a su
habitación en pequeños grupos y todos salían con la cara desencajada como si
Cris se estuviera despidiendo de ellos.
Yo estaba en la sala de
espera contemplando el panorama. Una de las personas que salió más afectada de
la habitación de Cris fue Anna que se acercó a mí llorando.
Anna: tu novia es
gilipollas –me abrazó-.
Yo: ¿Qué te ha hecho?
Anna: nada, simplemente
se ha puesto hablar conmigo como si fuera a ser la última vez.
Yo: sabía que algo de
esto estaba pasando.
Anna: no te imaginas como
te quiere –me sorprendieron sus palabras -.
Yo: ¿Por qué?
Anna: porque después de
despedirse de mi, me ha pedido que te cuide. Que si le pasa algo no te permita
que hagas ninguna tontería, que no permita que te derrumbes –la interrumpí no quería
seguir escuchando esas palabras-.
Yo: tienes razón es un
poco gilipollas –sonreímos -.
Justo en ese momento
salían de su habitación los padres de Cris. Domi estaba llorando desconsoladamente
y Paco se acercó a mi.
Paco: Cris quiere que
vayas tú ahora.
Me dirigí a la habitación
con las ideas muy claras, no iba a permitir que Cris me hablara como si no
volviéramos a vernos más.
Yo: estarás contenta –tenía
los ojos llorosos –tienes a todos llorando.
Cris: lo sé, pero tenía
que despedirme por si acaso –me tendió la mano para que me acercara a ella-.
Yo: de mi no te despidas
–tenia un nudo en la garganta -.
Cris: tranquilo que tu
eres el único al que no sé que decirle –empezó a llorar –solo quiero que me
prometas una cosa.
Yo: a ver sorpréndeme.
Cris: promete que si me
pasa algo vas a encontrar la manera de seguir adelante y ser feliz –ahora el
que se puso a llorar fui yo-.
Yo: no voy a prometerte
nada porque no va a pasarte nada –me acerqué a ella y la bese-.
Cris: Dani por favor –apartándose
de mi –prométemelo.
Yo: mira Cris –mirando el
reloj –quedan 10 minutos para que te lleven al quirófano, tú decides como
quieres pasarlo. A mi lado besándonos e intentado reír o con conversaciones
absurdas que no van a llevarnos a ningún lado.
No me contesto
simplemente volvió a besarme. Estuvimos así la mayor parte del tiempo así y
ninguno de los dos pudo evitar que se le cayeran las lágrimas.
Al final Miguel, el
enfermo de Cris, nos interrumpió.
Miguel: lo siento
parejita –nos separamos al escucharle –pero tengo que llevarme a la señorita.
Yo: Adelante –le di un
último beso y Miguel con la ayuda de dos enfermeros más, la cambiaron de cama-.
Cris: espera –dándome la
mano –no olvides que te quiero –se me cayeron las lagrimas-.
Yo: no lo olvides tú
tampoco –le di un beso en la frente –voy a estar aquí esperándote.
Vi como se la llevaban y
al segundo de marchar ya estaba deseando que volviera a despertar.

Se podria olvidar algunas cosas pero muy pocas como lo de Paris y vuelven a Paris y eso.....
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