martes, 13 de marzo de 2012

capítulo 65: la luna, ella y yo


Fue un beso realmente mágico, por un momento nos olvidamos de las cientos de miradas que estaban puestas en nosotros. Abrí los ojos al mismo que tiempo que ella sonreímos y bajamos del escenario avergonzados mientras el público seguía aplaudiéndonos.
Nos acercamos a mis amigos y empezó el cachondeo.

Nacho: por fin la ansiada reconciliación – Señalándonos- Un brindis por el amor verdadero
Cris: Tu hermano está un poco loco – Me lo dijo al oído para que él no lo oyera-.
Dani: No está loco, está un poco pedo… lo que pasa es que se alegra de que tú y yo estemos juntos de nuevo
Cris: Yo también me alegro de eso.
Dani: Voy a por algo de beber… ¿qué es lo que beben los ponys? – Riéndome- Así, malibú piña
Cris: Joooooo no te burles de mí – poniendo puchero
Dani: Yo no me burlo de ti… princesa

Fui al bar a por las bebidas y pensé en lo que Cris me había escrito unas horas antes “algo me dice a mí que tus planes se acabaran convirtiendo en nuestros planes” y que razón tenía… llegue al bar y pedí un ron cola para mí y un malibú piña para ella.

Cuando llegue a donde estaba Cris, mi hermano y amigos la entregue la bebida a Cris

Dani: Aquí tiene hermosa Damisela – justo cuando estaba a punto de coger el vaso se lo aparte- pero la bebida no es gratis en este hermoso paraje
Cris: ¿A no? – Riéndose- ¿y cuál es su precio? ¿Un beso es suficiente?
Dani: Un beso es más que suficiente – Cris me beso y claro no tuve más remedio que darle su vaso
Nacho y los demás: Ehhhhhhhhhh tortolitos iros a un hotel- Riéndose

Cris y yo nos echamos a reír

Dani: ¿Quieres que nos acerquemos a la feria un rato?
Cris: Vale y te montas conmigo en los caballitos
Dani: En los caballitos, en los ponys y en lo que haga falta

Me separe un instante de Cris y dije a mi hermano y a mis amigos que nos íbamos a la feria

En menos de que canta un gallo llegamos a la explanada donde había montado un tiovivo, una noria y una pequeña montaña rusa entre otras atracciones. Cris me hizo montarme en todas y cada una de ellas como ya hizo en Paris

Justo cuando estábamos a punto de irnos vi un puesto de “tira-monos”

Dani: Cris voy a probar mi puntería- señalando hacia el puesto- quiero sacar un peluche
Cris: Algo me dice que esta noche no voy a necesitar peluche
Dani: ¿Y quién te ha dicho que el peluche es para hoy? El peluche es para cuando tengas reportaje fuera de Madrid, y tengas que pernoctar en esa ciudad te lo lleves para que te acuerdes de mí
Cris: No necesito llevarme ningún peluche que me recuerde a ti
Dani: Da igual… yo quiero intentar sacarlo para ti

Probé puntería y no se me dio nada mal… derribe los 5 muñecos con sólo 2 de las 3 tiradas que tenía. Cris eligió entre varios peluches el que más le gusto, era un osito gigante:
Cris: escojo este ya que no tiene ponnys –nos reímos-.

Justo en ese instante mire el reloj.

Yo: corre –agarrándole la mano – no vamos a llegar a tiempo…
Cris: ¿a tiempo donde? – me miro extrañada-.
Yo: no te impacientes ya lo veras.

Cogimos el coche y la llevé a una explanada fuera del pueblo, ese lugar estaba desierto.
Cris: Dani aquí no hay fiesta –se rio – ¿que pretendes llevarme al huerto?
Yo: aquí no hay fiesta porque poca gente sabe lo que se puede ver desde aquí.
Cris: -mirando al horizonte- no veo nada fuera de lo normal.
Yo: eso es porque no estamos bien colocados –saque una mantita del coche y nos tumbamos en el césped-.
Cris: Dani, me perdonas, por no haberte creído cuando me dijiste lo de Raúl. Pensaba que sólo pretendías que cortara con él para hacerme daño – se giro para mirarme y quedamos uno en frente de otro-.
Dani: Ya te he hecho demasiado daño en el pasado, no quiero volver a hacértelo… Claro que te perdono, princesa… pero con una condición
Cris: ¿Qué condición?
Dani: Qué tú me perdones por haberme hecho de rogar. No sabes lo que me ha costado no abalanzarme sobre ti esta mañana… pero quería saber lo que eras capaz de hacer para que yo volviera contigo.
Cris: Te perdono… pero también con una condición.
Dani: ¿Cuál es tu condición?
Cris: Que me beses – me lo dijo muy bajito al oído-
Dani: Trato hecho – Sonriendo como un idiota-.

Empezamos a besarnos muy tiernamente y de repente… BOOOOOOOOOOOOOM Los fuegos artificiales.

Ella se apartó de mi asustada y yo la abracé.
Cris: esto es precioso –tenía esa sonrisa de niña pequeña que me encantaba-.
Yo: no, lo que es realmente precioso es poder volver a verte sonreír –me beso tiernamente-.
Cris: te quiero.
Yo: ¿en todo este tiempo no as dejado de quererme ni siquiera un poquito? –me miro extrañada-
cris: en todo este tiempo sin ti he llegado a quererte más que nunca –se puso encima mio - ¿y tu me quieres igual que siempre?
Yo: yo te quiero para siempre –me sonrió-.
Cris: siempre a tu lado ¿recuerdas? –Era la inscripción del anillo que le di en París-.
Yo: eso nunca lo he olvidado pero la que se quito el anillo fue otra…
Cris: me lo quite pero lo guarde con la esperanza de poder volvérmelo a poner algún día –se saco el anillo del bolsillo –y ese día por fin a llegado.

Se volvió a colocar el anillo y me le di la vuelta para ponerme encima de ella, los fuegos artificiales todavía no habían terminado pero a nosotros todo eso hacia tiempo que había dejado de importarnos.
Nuestros besos dejaron de ser tiernos para convertirse en besos apasionados. Antes de empezar a desnudarla la mire, estaba mirándome fijamente y la luna se reflejaba en su cara. Me quede embobado mirándola y ella se acercó a mi para volver a besarme.

Sus besos me demostraron que moría de ganas por volver a estar conmigo al igual que yo había echado tanto de menos su cuerpo que volver a tenerla seguía pareciéndome un sueño.

Fue una noche perfecta con 3 únicos testigos: La luna, ella y yo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario