Fue un beso realmente mágico, por un momento nos
olvidamos de las cientos de miradas que estaban puestas en nosotros. Abrí los
ojos al mismo que tiempo que ella sonreímos y bajamos del escenario
avergonzados mientras el público seguía aplaudiéndonos.
Nos acercamos a mis amigos y empezó el cachondeo.
Nacho: por fin la ansiada reconciliación – Señalándonos-
Un brindis por el amor verdadero
Cris: Tu hermano está un poco loco – Me lo dijo al oído
para que él no lo oyera-.
Dani: No está loco, está un poco pedo… lo que pasa es que
se alegra de que tú y yo estemos juntos de nuevo
Cris: Yo también me alegro de eso.
Dani: Voy a por algo de beber… ¿qué es lo que beben los
ponys? – Riéndome- Así, malibú piña
Cris: Joooooo no te burles de mí – poniendo puchero
Dani: Yo no me burlo de ti… princesa
Fui al bar a por las bebidas y pensé en lo que Cris me
había escrito unas horas antes “algo me dice a mí que tus planes se acabaran
convirtiendo en nuestros planes” y que razón tenía… llegue al bar y pedí un ron
cola para mí y un malibú piña para ella.
Cuando llegue a donde estaba Cris, mi hermano y amigos la
entregue la bebida a Cris
Dani: Aquí tiene hermosa Damisela – justo cuando estaba a
punto de coger el vaso se lo aparte- pero la bebida no es gratis en este
hermoso paraje
Cris: ¿A no? – Riéndose- ¿y cuál es su precio? ¿Un beso
es suficiente?
Dani: Un beso es más que suficiente – Cris me beso y
claro no tuve más remedio que darle su vaso
Nacho y los demás: Ehhhhhhhhhh tortolitos iros a un
hotel- Riéndose
Cris y yo nos echamos a reír
Dani: ¿Quieres que nos acerquemos a la feria un rato?
Cris: Vale y te montas conmigo en los caballitos
Dani: En los caballitos, en los ponys y en lo que haga
falta
Me separe un instante de Cris y dije a mi hermano y a mis
amigos que nos íbamos a la feria
En menos de que canta un gallo llegamos a la explanada
donde había montado un tiovivo, una noria y una pequeña montaña rusa entre
otras atracciones. Cris me hizo montarme en todas y cada una de ellas como ya
hizo en Paris
Justo cuando estábamos a punto de irnos vi un puesto de
“tira-monos”
Dani: Cris voy a probar mi puntería- señalando hacia el
puesto- quiero sacar un peluche
Cris: Algo me dice que esta noche no voy a necesitar
peluche
Dani: ¿Y quién te ha dicho que el peluche es para hoy? El
peluche es para cuando tengas reportaje fuera de Madrid, y tengas que pernoctar
en esa ciudad te lo lleves para que te acuerdes de mí
Cris: No necesito llevarme ningún peluche que me recuerde
a ti
Dani: Da igual… yo quiero intentar sacarlo para ti
Probé puntería y no se me dio nada mal… derribe los 5
muñecos con sólo 2 de las 3 tiradas que tenía. Cris eligió entre varios
peluches el que más le gusto, era un osito gigante:
Cris: escojo este ya que no tiene ponnys –nos reímos-.
Justo en ese instante mire el reloj.
Yo: corre –agarrándole la mano – no vamos a llegar a
tiempo…
Cris: ¿a tiempo donde? – me miro extrañada-.
Yo: no te impacientes ya lo veras.
Cogimos el coche y la llevé a una explanada fuera del
pueblo, ese lugar estaba desierto.
Cris: Dani aquí no hay fiesta –se rio – ¿que pretendes
llevarme al huerto?
Yo: aquí no hay fiesta porque poca gente sabe lo que se
puede ver desde aquí.
Cris: -mirando al horizonte- no veo nada fuera de lo
normal.
Yo: eso es porque no estamos bien colocados –saque una
mantita del coche y nos tumbamos en el césped-.
Cris: Dani, me perdonas, por no haberte creído cuando me
dijiste lo de Raúl. Pensaba que sólo pretendías que cortara con él para hacerme
daño – se giro para mirarme y quedamos uno en frente de otro-.
Dani: Ya te he hecho demasiado daño en el pasado, no
quiero volver a hacértelo… Claro que te perdono, princesa… pero con una
condición
Cris: ¿Qué condición?
Dani: Qué tú me perdones por haberme hecho de rogar. No
sabes lo que me ha costado no abalanzarme sobre ti esta mañana… pero quería
saber lo que eras capaz de hacer para que yo volviera contigo.
Cris: Te perdono… pero también con una condición.
Dani: ¿Cuál es tu condición?
Cris: Que me beses – me lo dijo muy bajito al oído-
Dani: Trato hecho – Sonriendo como un idiota-.
Empezamos a besarnos muy tiernamente y de repente…
BOOOOOOOOOOOOOM Los fuegos artificiales.
Ella se apartó de mi asustada y yo la abracé.
Cris: esto es precioso –tenía esa sonrisa de niña pequeña
que me encantaba-.
Yo: no, lo que es realmente precioso es poder volver a
verte sonreír –me beso tiernamente-.
Cris: te quiero.
Yo: ¿en todo este tiempo no as dejado de quererme ni
siquiera un poquito? –me miro extrañada-
cris: en todo este tiempo sin ti he llegado a quererte
más que nunca –se puso encima mio - ¿y tu me quieres igual que siempre?
Yo: yo te quiero para siempre –me sonrió-.
Cris: siempre a tu lado ¿recuerdas? –Era la inscripción
del anillo que le di en París-.
Yo: eso nunca lo he olvidado pero la que se quito el
anillo fue otra…
Cris: me lo quite pero lo guarde con la esperanza de
poder volvérmelo a poner algún día –se saco el anillo del bolsillo –y ese día
por fin a llegado.
Se volvió a colocar el anillo y me le di la vuelta para
ponerme encima de ella, los fuegos artificiales todavía no habían terminado
pero a nosotros todo eso hacia tiempo que había dejado de importarnos.
Nuestros besos dejaron de ser tiernos para convertirse en
besos apasionados. Antes de empezar a desnudarla la mire, estaba mirándome fijamente
y la luna se reflejaba en su cara. Me quede embobado mirándola y ella se acercó
a mi para volver a besarme.
Sus besos me demostraron que moría de ganas por volver a
estar conmigo al igual que yo había echado tanto de menos su cuerpo que volver
a tenerla seguía pareciéndome un sueño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario