Cuando conseguí calmarme
fui a ver a Lorena. Sabia que en 24h mi vida había cambiado completamente,
ahora iba a ser padre y todo lo demás tenía que dejar de importarme.
Esa era la teoría pero:
¿cómo iba a dejar de importarme en amor de mi vida? ¿Cómo iba a conseguir estar
con Lorena y no pensar en ella? ¿Cómo iba a conseguir no pasarme los días
deseando que la madre de mi hijo fuera ella? ¿Cómo iba a querer a alguien más
que Cris?
Mientras me hacía todas
esas preguntas llegué a casa de Lorena. Al llegar me abrió la puerta Inés, por
si no os acordáis Inés es la mejor amiga de Cris y casualidades de la vida compartía
piso con Lorena, nada mas verme me miro con odio:
Inés: te voy a decir lo
mismo que le he dicho a Lorena –no sabia a que se refería- esta es mi casa
Yo: ¿y? –Lorena contestó
por ella-.
Lorena: que ahora que se
ha enterado que voy a tener un hijo tuyo no quiere que siga viviendo aquí.
Yo: ¿Dónde vas a ir?
Lorena: no lo sé – vi que
había unas maletas en la puerta – pero me voy esta noche.
Yo: vamos –cogí las
maletas y las lleve al coche ella venia detrás mio-.
Una vez en el coche:
Yo: ¿Qué vas hacer ahora?
Lorena: he pensado en
irme a mi casa de Mallorca –me sorprendí-.
Yo: no a Mallorca no te
vas.
Lorena: ¿por?
Yo: porque quiero ver nacer
a mi hijo –eso era lo único que tenía claro – no quiero perderme nada.
Lorena: vámonos a vivir
juntos…
Me lo dijo con la mayor
de sus sonrisas, pero para mi fue inevitable pensar en Cris. En lo diferente
que había sido todo con ella. Me acorde de cuando estábamos en París y le pedí
que se fuera a vivir conmigo. Esa propuesta había sido tan distinta a ala que
acababa de hacerme Lorena. A Cris le pedí que viviera conmigo por que la quería
en cambio ahora si aceptaba era simplemente por mi hijo.
Yo: mi casa no es muy
grande…
Lorena: ¿y la otra?
Yo: ¿Qué otra? –no sabía
a que se refería-.
Lorena: donde vivías con
Cris, sé que no la has dejado…
Yo: ¿Cómo lo sabes? –estaba
sorprendido-.
Lorena: en este mundo
todo se sabe –me sonrió- podríamos vivir allí ¿no?
No le conteste y
simplemente fui dirección a mi otra casa. En cierto modo era la mejor opción,
esa casa la conservé por si Cris y yo volvíamos alguna vez pero dadas las circunstancias,
eso ya no iba a pasar.
Al abrir la puerta mil
recuerdos invadieron mi mente, evidentemente todos tenían que ver con Cris, en
cada rincón de esa casa por incognito que fuera la había besado, la había echo
el amor en todos los sitios posibles.
Lorena entro y fue
directamente a dejar sus maletas a la habitación, al volver me vio embobado en
frente de mi foto con Cris.
Lorena: es inútil luchar
contra ella ¿verdad? – me sorprendió su pregunta-.
Yo: ¿contra quien?
Lorena: contra Cris – me miró
– es inútil intentar que dejes de quererla ¿no?
Yo: no te voy a mentir –por
primera vez deje de mirar el cuadro – a Cris voy a quererla siempre, pero se ha
convertido en un bonito recuerdo…
Lorena: ¿solo un
recuerdo?
Yo: si, es el mejor
recuerdo de mi vida. Cris es un libro que hoy cerré pero que leeré toda mi
vida.
Lorena: ahora empiezas un
libro conmigo –se acercó a mi y me beso pero yo me aparte-.
Yo: no, empiezo una
historia contigo porque esperas un hijo mio. Voy a dedicarme a cuidarte a ti
para que mi hijo este bien, pero entre tu y yo no habrá nada más.
Lorena: vale –decepcionada
– me voy a dormir entonces.
Yo: vale, yo dormiré en
el sofá.
Me tumbé en el sofá vi debajo la mesita la caja de bombones que
Cris me regalo. Me comí uno y me puse a llorar, hacía solo un día que me vida había
cambiado y ya no podía sopórtalo.
Inconscientemente cogí mi móvil y decidí escribirle:
D: te echo de menos.
Pensaba que no
contestaría pero lo hizo:
C: y que te crees que yo
¿no?
D: ¡te quiero!
C: no me digas eso, ¿no ves
que me hace daño? Además ¿de que sirve que me quieres ahora?
D: no lo sé, pero no
puedo dejar de hacerlo. TE QUIERO.
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