martes, 6 de marzo de 2012

capítulo 51: un bonito recuerdo




Cuando conseguí calmarme fui a ver a Lorena. Sabia que en 24h mi vida había cambiado completamente, ahora iba a ser padre y todo lo demás tenía que dejar de importarme.

Esa era la teoría pero: ¿cómo iba a dejar de importarme en amor de mi vida? ¿Cómo iba a conseguir estar con Lorena y no pensar en ella? ¿Cómo iba a conseguir no pasarme los días deseando que la madre de mi hijo fuera ella? ¿Cómo iba a querer a alguien más que Cris?

Mientras me hacía todas esas preguntas llegué a casa de Lorena. Al llegar me abrió la puerta Inés, por si no os acordáis Inés es la mejor amiga de Cris y casualidades de la vida compartía piso con Lorena, nada mas verme me miro con odio:

Inés: te voy a decir lo mismo que le he dicho a Lorena –no sabia a que se refería- esta es mi casa
Yo: ¿y? –Lorena contestó por ella-.
Lorena: que ahora que se ha enterado que voy a tener un hijo tuyo no quiere que siga viviendo aquí.
Yo: ¿Dónde vas a ir?
Lorena: no lo sé – vi que había unas maletas en la puerta – pero me voy esta noche.
Yo: vamos –cogí las maletas y las lleve al coche ella venia detrás mio-.

Una vez en el coche:
Yo: ¿Qué vas hacer ahora?
Lorena: he pensado en irme a mi casa de Mallorca –me sorprendí-.
Yo: no a Mallorca no te vas.
Lorena: ¿por?
Yo: porque quiero ver nacer a mi hijo –eso era lo único que tenía claro – no quiero perderme nada.
Lorena: vámonos a vivir juntos…

Me lo dijo con la mayor de sus sonrisas, pero para mi fue inevitable pensar en Cris. En lo diferente que había sido todo con ella. Me acorde de cuando estábamos en París y le pedí que se fuera a vivir conmigo. Esa propuesta había sido tan distinta a ala que acababa de hacerme Lorena. A Cris le pedí que viviera conmigo por que la quería en cambio ahora si aceptaba era simplemente por mi hijo.

Yo: mi casa no es muy grande…
Lorena: ¿y la otra?
Yo: ¿Qué otra? –no sabía a que se refería-.
Lorena: donde vivías con Cris, sé que no la has dejado…
Yo: ¿Cómo lo sabes? –estaba sorprendido-.
Lorena: en este mundo todo se sabe –me sonrió- podríamos vivir allí ¿no?

No le conteste y simplemente fui dirección a mi otra casa. En cierto modo era la mejor opción, esa casa la conservé por si Cris y yo volvíamos alguna vez pero dadas las circunstancias, eso ya no iba a pasar.
Al abrir la puerta mil recuerdos invadieron mi mente, evidentemente todos tenían que ver con Cris, en cada rincón de esa casa por incognito que fuera la había besado, la había echo el amor en todos los sitios posibles.

Lorena entro y fue directamente a dejar sus maletas a la habitación, al volver me vio embobado en frente de mi foto con Cris.
Lorena: es inútil luchar contra ella ¿verdad? – me sorprendió su pregunta-.
Yo: ¿contra quien?
Lorena: contra Cris – me miró – es inútil intentar que dejes de quererla ¿no?
Yo: no te voy a mentir –por primera vez deje de mirar el cuadro – a Cris voy a quererla siempre, pero se ha convertido en un bonito recuerdo…
Lorena: ¿solo un recuerdo?
Yo: si, es el mejor recuerdo de mi vida. Cris es un libro que hoy cerré pero que leeré toda mi vida.
Lorena: ahora empiezas un libro conmigo –se acercó a mi y me beso pero yo me aparte-.
Yo: no, empiezo una historia contigo porque esperas un hijo mio. Voy a dedicarme a cuidarte a ti para que mi hijo este bien, pero entre tu y yo no habrá nada más.
Lorena: vale –decepcionada – me voy a dormir entonces.
Yo: vale, yo dormiré en el sofá.

Me tumbé en el sofá  vi debajo la mesita la caja de bombones que Cris me regalo. Me comí uno y me puse a llorar, hacía solo un día que me vida había cambiado y ya no podía sopórtalo.
Inconscientemente cogí  mi móvil y decidí escribirle:

D: te echo de menos.
Pensaba que no contestaría pero lo hizo:
C: y que te crees que yo ¿no?
D: ¡te quiero!
C: no me digas eso, ¿no ves que me hace daño?  Además  ¿de que sirve que me quieres ahora?
D: no lo sé, pero no puedo dejar de hacerlo. TE QUIERO.


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