viernes, 9 de marzo de 2012

capítulo 57: pídemelo




El finde en León fue mejor de lo que esperaba quitando la conversación con mi hermano conseguí la mayor parte del tiempo disfrutar y pensar lo menos posible en Cris.

Para mi sorpresa cuando estaba recogiendo mi habitación mi padre vino hablar conmigo.
Fernando: hijo, quiero hablar contigo –sabía que tocaba charla-.
Yo: tú dirás.
Fernando: he intentado no molestarte con el tema este fin de semana pero no te veo feliz con esto de ser padre.
Yo: no voy a mentirte papa, todo esto ha sido una sorpresa para mí. Aún no se muy bien si esto es real pero claro que me hace ilusión ser papa –intente sonar convincente-.
Fernando: ¿ilusión? Hijo no me mientas, ilusión tendrías si la madre de ese hijo fuera la persona que quieres – nos sentamos en mi cama – y no hay que ser adivino para saber que no la quieres.
Yo: todo hubiera sido diferente con Cris pero las cosas no siempre salen como uno quiere…
Fernando: porque no hablas con ella y le intentas convencer de que regrese contigo –le interrumpí-.
Yo: eso es imposible ahora Cris esta con otro –se sorprendió-.
Fernando: pero si ella te quiere, yo os he visto juntos y estabais locos el uno por el otro. Aunque las cosas cambien los sentimientos no mueren tan fácilmente.
Yo: ¿Por qué quieres que vuelva con ella? Parece que tienes hasta más ganas de yo.
Fernando: quiero que lo intentes porque sé que sin ella no vas a poder. Por muy padre que vallas a ser no vas a poder tu solo, todos necesitamos un compañero en la vida alguien en quien aguantarnos, alguien a quien cuidar y alguien que nos cuide. Tu compañera es Cris y sin ella te pierdes…

Me encantaba hablar con mi padre. Siempre tenía las palabras indicadas para cada momento.  Sus palabras no me entristecieron sino todo lo contrario me dieron un poquito de luz. Tenia razón Cris era mi compañera perfecta y aunque no fuera mi pareja necesitaba tenerla en mi vida.

Llegue a Madrid el lunes por la mañana y fui directamente a plato. Al llegar estaban todos preparados para la reunión y curiosamente Cris estaba sentada en mi silla.

Me dirigí hacia ella y al verme quiso levantarse para darme mi asiento.
Yo: tranquila que me quedo de pie –ni siquiera me miro-.

Al terminar el programa Meri me pidió que fuera un momento al despacho de Flo para recoger unos micros.

Cuando llegué Flo no estaba solo, estaba con Cris.
Yo: Flo, Meri me ha pedido que te recoja los micros.
Flo: me los he dejado en el camerino ahora vuelvo –salió de prisa dejándonos a mi y a Cris solos-.
Yo: ¿ni siquiera puedes mirarme a la cara? –Resople – esto es ridículo Cris.
Cris: ¿Qué es ridículo?
Yo: pues que hagamos como si no nos conociéramos de nada. Joder es que parece que eres una simple compañera de trabajo.
Cris: es que soy tu compañera de trabajo.
Yo: no, sabes perfectamente que somos más que eso. Vale que entre nosotros las cosas nunca salen bien pero no se podemos intentar ser como antes de que todo esto empezara.
Cris: ¿Cómo antes cuando?
Yo: pues cuando nos conocimos y fuimos amigos sin más.
Cris: cuando nos conocimos fuimos amigos sin más una semana…
Yo: bueno pero lo fuimos, primero amigos, luego novios y ahora… -me interrumpió-.
Cris: ahora nada.
Yo: ¿me estas diciendo que ya no soy nada para ti?
Cris: si. Eres mi compañero de trabajo. Nada más.

En ese momento Flo volvió yo me di la vuelta y me fui del despacho cabreado. Di un portazo me recosté en la puerta y escuche la conversación de Cris y Flo.
Flo: ¿Qué ha pasado?
Cris: nada, que me estoy portando como una hija de puta con la persona que más quiero.

No pude evitar volver a entrar al escuchar esas palabras.
Yo: ¿si me quieres tanto porque te vas un fin de semana con él? –acercándome a ella-.
Cris: ¿y si tu me quieres tanto porque te la llevas a vivir contigo? – Para mi sorpresa se levanto del sofá y se acercó todavía mas a mi-.
Yo: porque esta embarazada –me puse a un centímetro de su boca – pero no la toco – cogiéndola de los hombros – no la acarició –bajando mis manos por sus brazos – no la quiero –entrelazando nuestras manos.
Nos quedamos en silencio. Mis ojos iban alternando la mirada entre sus ojos y sus labios. Estaba tan cerca como hacía semanas que no la tenía. Notaba como temblaba, como no sabía que hacer simplemente me miraba.
Flo mientras observaba todo como si estuviera viendo una película en el cine. Fueron unos segundos pero a mi me parecieron un regalo. Hasta que por fin supo que contestarme.
Cris: pues haz un esfuerzo para quererla –sin soltarme de las manos-.
Yo: ¿eso es lo que quieres? ¿Qué quiera a alguien que no seas tú? – Agacho la mirada-.
Cris: si –susurrando-.
Yo: pídemelo, pídeme que la quiera e intentare hacerlo – volvió a mirarme los labios le temblaban-.
Cris: te pido que... –no le salían las palabras – te pido que… -se soltó de mis manos pero se quedo delante mio mirándome temerosa – te pido que no dejes de quererme nunca –se abalanzo sobre mi y me abrazó.


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