El finde en León fue
mejor de lo que esperaba quitando la conversación con mi hermano conseguí la
mayor parte del tiempo disfrutar y pensar lo menos posible en Cris.
Para mi sorpresa cuando
estaba recogiendo mi habitación mi padre vino hablar conmigo.
Fernando: hijo, quiero
hablar contigo –sabía que tocaba charla-.
Yo: tú dirás.
Fernando: he intentado no
molestarte con el tema este fin de semana pero no te veo feliz con esto de ser
padre.
Yo: no voy a mentirte
papa, todo esto ha sido una sorpresa para mí. Aún no se muy bien si esto es
real pero claro que me hace ilusión ser papa –intente sonar convincente-.
Fernando: ¿ilusión? Hijo
no me mientas, ilusión tendrías si la madre de ese hijo fuera la persona que
quieres – nos sentamos en mi cama – y no hay que ser adivino para saber que no
la quieres.
Yo: todo hubiera sido
diferente con Cris pero las cosas no siempre salen como uno quiere…
Fernando: porque no
hablas con ella y le intentas convencer de que regrese contigo –le interrumpí-.
Yo: eso es imposible
ahora Cris esta con otro –se sorprendió-.
Fernando: pero si ella te
quiere, yo os he visto juntos y estabais locos el uno por el otro. Aunque las
cosas cambien los sentimientos no mueren tan fácilmente.
Yo: ¿Por qué quieres que
vuelva con ella? Parece que tienes hasta más ganas de yo.
Fernando: quiero que lo
intentes porque sé que sin ella no vas a poder. Por muy padre que vallas a ser
no vas a poder tu solo, todos necesitamos un compañero en la vida alguien en
quien aguantarnos, alguien a quien cuidar y alguien que nos cuide. Tu compañera
es Cris y sin ella te pierdes…
Me encantaba hablar con
mi padre. Siempre tenía las palabras indicadas para cada momento. Sus palabras no me entristecieron sino todo
lo contrario me dieron un poquito de luz. Tenia razón Cris era mi compañera
perfecta y aunque no fuera mi pareja necesitaba tenerla en mi vida.
Llegue a Madrid el lunes
por la mañana y fui directamente a plato. Al llegar estaban todos preparados
para la reunión y curiosamente Cris estaba sentada en mi silla.
Me dirigí hacia ella y al
verme quiso levantarse para darme mi asiento.
Yo: tranquila que me
quedo de pie –ni siquiera me miro-.
Al terminar el programa
Meri me pidió que fuera un momento al despacho de Flo para recoger unos micros.
Cuando llegué Flo no
estaba solo, estaba con Cris.
Yo: Flo, Meri me ha
pedido que te recoja los micros.
Flo: me los he dejado en
el camerino ahora vuelvo –salió de prisa dejándonos a mi y a Cris solos-.
Yo: ¿ni siquiera puedes
mirarme a la cara? –Resople – esto es ridículo Cris.
Cris: ¿Qué es ridículo?
Yo: pues que hagamos como
si no nos conociéramos de nada. Joder es que parece que eres una simple
compañera de trabajo.
Cris: es que soy tu
compañera de trabajo.
Yo: no, sabes
perfectamente que somos más que eso. Vale que entre nosotros las cosas nunca salen
bien pero no se podemos intentar ser como antes de que todo esto empezara.
Cris: ¿Cómo antes cuando?
Yo: pues cuando nos
conocimos y fuimos amigos sin más.
Cris: cuando nos
conocimos fuimos amigos sin más una semana…
Yo: bueno pero lo fuimos,
primero amigos, luego novios y ahora… -me interrumpió-.
Cris: ahora nada.
Yo: ¿me estas diciendo
que ya no soy nada para ti?
Cris: si. Eres mi
compañero de trabajo. Nada más.
En ese momento Flo volvió
yo me di la vuelta y me fui del despacho cabreado. Di un portazo me recosté en
la puerta y escuche la conversación de Cris y Flo.
Flo: ¿Qué ha pasado?
Cris: nada, que me estoy
portando como una hija de puta con la persona que más quiero.
No pude evitar volver a
entrar al escuchar esas palabras.
Yo: ¿si me quieres tanto
porque te vas un fin de semana con él? –acercándome a ella-.
Cris: ¿y si tu me quieres
tanto porque te la llevas a vivir contigo? – Para mi sorpresa se levanto del
sofá y se acercó todavía mas a mi-.
Yo: porque esta
embarazada –me puse a un centímetro de su boca – pero no la toco – cogiéndola
de los hombros – no la acarició –bajando mis manos por sus brazos – no la
quiero –entrelazando nuestras manos.
Nos quedamos en silencio.
Mis ojos iban alternando la mirada entre sus ojos y sus labios. Estaba tan
cerca como hacía semanas que no la tenía. Notaba como temblaba, como no sabía
que hacer simplemente me miraba.
Flo mientras observaba
todo como si estuviera viendo una película en el cine. Fueron unos segundos pero
a mi me parecieron un regalo. Hasta que por fin supo que contestarme.
Cris: pues haz un
esfuerzo para quererla –sin soltarme de las manos-.
Yo: ¿eso es lo que
quieres? ¿Qué quiera a alguien que no seas tú? – Agacho la mirada-.
Cris: si –susurrando-.
Yo: pídemelo, pídeme que
la quiera e intentare hacerlo – volvió a mirarme los labios le temblaban-.
Cris: te pido que... –no le
salían las palabras – te pido que… -se soltó de mis manos pero se quedo delante
mio mirándome temerosa – te pido que no dejes de quererme nunca –se abalanzo
sobre mi y me abrazó.

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