Me levante en plena
madruga, el efecto del alcohol ya se me había pasado, fui hacia la habitación
de Raúl sin hacer ruido. Nada más entrar la vi a ella, durmiendo con una
camiseta de Raúl y él la estaba abrazando.
Por supuesto que ver esa
imagen me partió el alma, por supuesto que nada más verlos se me cayeron las
lágrimas. Estaba a punto de irme cuando ella abrió los ojos:
Cris: ¿Qué haces aquí? –
susurrando para que Raúl no se despertará-.
Yo: nada, venia a ver si
estabas dormida o no –intenté disimular mis lágrimas – ya me voy.
Cris: -levantándose de la
cama- ¿Dónde vas?
Yo: a mi casa –me estaba
acompañando a la puerta-.
Cris: ¿con Lorena?
Yo: supongo que estará ahí,
es su casa –agachó la mirada – tú te quedas con Raúl ¿no?
Cris: si –me sonrió- cada
oveja con su pareja.
Yo: yo creo que no hemos
equivocado de oveja –me sonrió y me abrió la puerta que me fuera-.
Cris: en unas horas te
veo.
Tenía razón en unas horas
volvería verla. Hoy teníamos programa y aunque ella no quisiera tendría que
verme un ratito más.
Llegué a casa y por
suerte Lorena aún estaba dormida. Yo me metí directamente en la ducha para
despejarme. Al salir decidí ver la tele
un rato hasta que se hiciera la hora de ir al estudio.
Cuando llegue a plato lo
primero que vi fue a Raúl abrazando a Cris. Al verles decidí girarme y cambiar
de rumbo, mejor irme un rato al camerino.
Anna: ¿Dónde vas? –le señale
hacia atrás con la cabeza – joder Dani tienes que aprender a estar con ellos.
Yo: no puedo –decidí seguir
mi camino pero me detuvo-.
Anna: tampoco lo has
intentado.
Yo: no necesito
intentarlo, nunca podré tener a Cris cerca de mí viendo como otro la abraza, la
acaricia, la besa o simplemente la mira.
Anna dejo de insistir y
me fui a mi camerino.
Salí de mi camerino
exclusivamente para hacer la reunión y durante el tiempo que duro el programa. Al
terminar fui directo a Casa.
Nada mas llegar fui a
sentarme en el sofá y me di cuenta que mi cuadro con Cris no estaba…
Yo: ¿Dónde esta el
cuadro?
Lorena: lo he guardado
dentro del armario…
Yo: ¿Por qué has hecho eso?
Lorena: hombre Dani no es
muy agradable tener que ver esa foto todos los días. Tengo claro que la quieres
a ella pero yo estoy viviendo aquí y prefiero no ver esas cosas.
Yo: dejemos el tema no me
apetece discutir.
El resto de la tarde la
pase en el ordenador y viendo la tele. Hasta que se hizo la hora de cenar y
Lorena me hizo una sopa. Cenamos tranquilamente hablando de tonterías.
Al terminar me volví a
tumbar en el sofá hasta que termine quedándome dormido.
Me desperté antes de que
amaneciera pensando en ella una vez. Intente volver a quedarme dormido pero no
lo conseguí. Una vez entraba ella en mis pensamientos no podía hacer otra cosa
que recordar todos los momentos vividos con ella.
Esta vez empecé desde el
principio desde el lugar donde vimos el amanecer. Fue entonces cuando recordé el
día que me la encontré en ese mismo lugar y me dijo que siempre que tenía un
mal día iba ahí para ver amanecer y recordar el día que nos conocimos
.
Casi sin dudarlo estaba
en el coche rumbo a ese lugar. Tenía la esperanza de que al llegar ella estaría
ahí.
Llegué lo antes que pude
era justo la hora del amanecer, baje del coche y fui directo al banco donde
siempre nos poníamos pero al llegar… no había nadie.
Sé que lo que estáis pensando
y seguramente tenéis razón. ¿Como he sido tan idiota de pesar que después de
todo ella iba a seguir estando ahí todas las madrugas acordándose de mi? Si ni
siquiera yo me había acordado de ir todas las mañanas.
Decidí coger el móvil y
hacer una foto de ese amanecer se la envié con la siguiente frase:
“pensé que estarías aquí”
Para mi sorpresa ella me
contesto a los dos segundos
“estoy aquí”
Me giré y la vi, estaba justo
detrás mio con el móvil en la mano. Inevitablemente
me acerqué a ella y la abracé. Fue un abrazo corto porque ella se separo rápidamente
y se sentó en el banco.
Cris: todas las madrugas
que he pasado sin ti he venido aquí.
Yo: ¿todas? –estaba sorprendido-.
Cris: todas. Al principio
venía con la esperanza de que te acordarías de lo que te dije una vez y vendrías.
Luego esa esperanza se desvaneció con el tiempo y simplemente venia a coger fuerzas
para seguir sin ti –me miro- y justo hoy que vengo decidida a dejar mi pasado
atrás, ha dejarte atrás y prometerme que nunca más iba volver a este lugar. Justo
hoy apareces…
Yo: no había venido antes
porque no sabía que estarías aquí –aún no podía creer todas sus palabras-.
Cris: ¿no lo sabias o no
te acordabas?
Yo: si que me acordaba
simplemente que hasta hoy no había caído…
Cris: en el fondo me
alegra que estés aquí. Así puedo matar dos pájaros de un tiro.
Yo: ¿Qué quieres decir?
Cris: así puedo
despedirme de este lugar y de ti de una vez por todas. Porque yo ya no voy a
volver aquí.
Yo: ¿estás segura?
Cris: tu has descolgado
tu cuadro de la pared ¿no? Yo tengo derecho hacer lo mismo.
Yo: ¿como sabes eso? –estaba
sorprendido-.
Cris: no importa pero lo
sé – me miro- cerremos el libro de una vez por todas Dani.
Yo: ciérralo tú si
quieres porque yo no puedo, lo hemos intentado mil veces y siempre acabamos encontrándonos
en el mismo lugar.
Cris: tienes razón, pero
esta vez no vamos a volver a empezar. El otro día te pedí que no te metieras en
medio de Raúl y yo y esta claro que una vez más no me hiciste caso. Así que no
voy a volver a pedírtelo simplemente no voy a permitirte que entres en mi vida
otra vez.
Yo: estas cerrando el
libro de verdad ¿no? –asintió- pues antes de que lo hagas déjame decirte que no
me gusta este final.
Cris: a mi tampoco, pero
no todos los libros terminan bien.
Yo: estoy seguro de que
estos protagonistas algún día volverán a escribir un libro con un hermoso final.
Cris: yo ya he dejado de
soñar.
Yo: pues entonces yo seguiré
soñando por los dos.
Se levanto y se fue. Estaba
seguro de que a partir de entonces ella iba a dejar de esperarme, iba a dejar
de venir aquí todas las madrugadas. Se acaba de marchar dejando atrás su
pasado, dejando atrás nuestra historia.
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