jueves, 15 de marzo de 2012

capítulo 68: despierta



No podía creer lo que Anna acaba de decirme, me quede en blanco y una lágrima empezó a caer esperando lo peor:
Anna: ¿Dani? –preocupada-¿sigues ahí?
Yo: si –con la voz entrecortada –dame la dirección del hospital.

Me dio la dirección y salí corriendo hacia el hospital. Quería llegar lo antes posible, necesitaba saber que le había pasado necesitaba saber si estaba bien.

Cuando llegué al hospital, todos estaban en la sala de espera, sus caras no eran muy esperanzadoras. Al verme Domi se tiro a mis brazos, estaba destrozada.

Yo: ¿Dónde esta Cris? –Sus lágrimas me hacían pensar lo peor-.
Domi: no lo se, no me han dejado verla –intente calmarla-.
Yo: tranquila que seguramente este bien –ni siquiera yo me lo creía pero no podía permitir que Domi se derrumbara-.
Paco: vamos a tomar un café –se llevo a Domi a la cafetería-.

Me senté en los bancos y Anna y Flo se acercaron a mi:
Yo: ¿Qué coño ha pasado? –Aun no era capaz de asimilar la realidad-.
Anna: un coche la sacó de la carretera –empecé a llorar como un niño-.
Flo: -abrazándome –no te derrumbes todavía, aún no sabemos con certeza como esta.

Pase las peores horas de mi vida en esa sale de espera, los minutos iban pasando y nadie nos decía nada, no sabíamos nada y la angustia crecía por momentos. Intentaba calmarme parecer fuerte pero cada vez que parpadeaba veía su carita y me derrumbaba.

Justo cuando pasaban dos horas de mi llegada al hospital, vi como un doctor se acercaba a Domi.
Doctor: ¿familiares de Cristina Pedroche?
Domi: yo soy su madre –la cara del doctor no me gustaba parecía que tenia malas noticias -¿Cómo esta su hija?
Doctor: hemos hecho todo lo posible –sentía que mi corazón iba a paralizarse en cualquier momento –su hija a llegado al hospital inconsciente, hemos intentado currar todas las heridas superficiales pero hasta que no despierte por si misma no tendremos un diagnostico completo.
Paco: ¿entonces que tenemos que hacer?
Doctor: lo único que podemos hacer es esperar a que despierte –Domi se derrumbo y el doctor intento darle un rayito de esperanza –piense que cada hora que consiga mantenerse en vida, será un hora a su favor.

Una vez dichas esas palabras el doctor nos dijo el nombre de la habitación y nos recordó que solamente podíamos entrar de uno en uno.

Domi fue la primera en ir a verla con Paco y yo me quede en esa sala de espera intentado entender porque la vida seguía empeñada en separar a Cris de mi lado.
La angustia ahora que sabíamos su estado se había convertido en miedo. En un miedo atroz a que nunca despertase.
Flo: va a despertar –intentaba consolarme-.
Anna: de eso no tengas ninguna duda, Cris es una chica joven y muy fuerte-se sentaron a mi lado –va a salir de esta.
Unos minutos después los padres de Cris regresaron donde estábamos nosotros. Paco parecía estar mejor y Domi seguía derrumbada.
Yo: ¿Cómo la habéis visto?
Domi: parece un ángel –abrazándome –dime que todo va a salir bien por favor –sus ojos me pedían compasión.
Yo: todo va a salir bien.

Ya se había echo de noche y tras una larga conversación conseguí quedarme yo con Cris esa noche. Anna y Flo se fueron cada cual a su casa y los padres de Cris hicieron lo mismo.

Al principio Domi quería quedarse pero Paco la convenció de que era un error.

Pasados unos minutos me había quedado solo, me dirigí hacia su habitación con paso firme pero lleno de miedo. Sabia que una parte de mi no iba a ser capaz de verla así.

Cuando estuve frente su puerta dude unos minutos entre si entrar o no pero al final me arme de valor abrí ya puerta y entre.

Nada mas entrar la vis estirada en la cama, su madre tenia razón parecía un ángel. Me acerque a ella, la acaricia el rostro y le di un beso en la frente mientras las lagrimas se me caían.

Cogí la butaca de la habitación y la acerqué a ella lo máximo posible. Estuve toda la noche contemplándola y aunque no creo dios rezaba para que se despertara.

Más o menos cada hora pasaba un enfermero a ver como estaba escriba Cris, tomaba notas en un papel y se iba. A la cuarta vez que entro al ver que seguía despierto decidió hablarme:
Enfermero: es la paciente más bonita que he tenido desde que estoy en este hospital –sonriéndome-.
Yo: y seguramente sea la paciente más bonita que tengas nunca –por primera vez en todo el día sonreí-.
Enfermero: ¿es tu pareja? –asentí –algo me dice que voy a verte bastante seguido por aquí, soy Miguel –dándome la mano-.
Yo: encantado, yo soy Dani.
Miguel: como si no te conociera –se rio –bueno tengo que seguir mi guardia, pero antes déjame darte un consejo.
Yo: tu dirás…
Miguel: si has decidido quedarte toda la noche velando sus sueños y esperando que despierte podrías hablarle, así no te quedarías dormido.
Yo: ¿hablarle? Si no va escucharme. Voy a parecer un loco…
Miguel: puede que no te escuche pero hablar con ella y contarle cualquier tontería hará que la espera sea mas amena –dicho eso salió de la habitación-.

Pasaron unos minutos y termine siguiendo su consejo. Cogí la mano de Cris y empecé hablar con ella.
Yo: seguramente no puedas escucharme pero si lo haces, solo te pido una cosa ¡despierta! Hazlo cuanto antes que llevo menos de un día sin escuchar tu risa y me estoy volviendo loco. Despierta que si no lo haces nada va a tener sentido. Despierta que aún nos quedan mil sueños por cumplir –las lagrimas se me caían y cada vez apretaba más fuerte su mano –hazlo por lo quieras, pero despierta que si no lo haces puedo pasarme toda la vida llorandote…


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