No podía creer lo que
Anna acaba de decirme, me quede en blanco y una lágrima empezó a caer esperando
lo peor:
Anna: ¿Dani? –preocupada-¿sigues
ahí?
Yo: si –con la voz
entrecortada –dame la dirección del hospital.
Me dio la dirección y
salí corriendo hacia el hospital. Quería llegar lo antes posible, necesitaba
saber que le había pasado necesitaba saber si estaba bien.
Cuando llegué al hospital,
todos estaban en la sala de espera, sus caras no eran muy esperanzadoras. Al
verme Domi se tiro a mis brazos, estaba destrozada.
Yo: ¿Dónde esta Cris? –Sus
lágrimas me hacían pensar lo peor-.
Domi: no lo se, no me han
dejado verla –intente calmarla-.
Yo: tranquila que
seguramente este bien –ni siquiera yo me lo creía pero no podía permitir que
Domi se derrumbara-.
Paco: vamos a tomar un
café –se llevo a Domi a la cafetería-.
Me senté en los bancos y
Anna y Flo se acercaron a mi:
Yo: ¿Qué coño ha pasado?
–Aun no era capaz de asimilar la realidad-.
Anna: un coche la sacó de
la carretera –empecé a llorar como un niño-.
Flo: -abrazándome –no te
derrumbes todavía, aún no sabemos con certeza como esta.
Pase las peores horas de
mi vida en esa sale de espera, los minutos iban pasando y nadie nos decía nada,
no sabíamos nada y la angustia crecía por momentos. Intentaba calmarme parecer
fuerte pero cada vez que parpadeaba veía su carita y me derrumbaba.
Justo cuando pasaban dos
horas de mi llegada al hospital, vi como un doctor se acercaba a Domi.
Doctor: ¿familiares de
Cristina Pedroche?
Domi: yo soy su madre –la
cara del doctor no me gustaba parecía que tenia malas noticias -¿Cómo esta su
hija?
Doctor: hemos hecho todo
lo posible –sentía que mi corazón iba a paralizarse en cualquier momento –su hija
a llegado al hospital inconsciente, hemos intentado currar todas las heridas superficiales
pero hasta que no despierte por si misma no tendremos un diagnostico completo.
Paco: ¿entonces que
tenemos que hacer?
Doctor: lo único que
podemos hacer es esperar a que despierte –Domi se derrumbo y el doctor intento
darle un rayito de esperanza –piense que cada hora que consiga mantenerse en
vida, será un hora a su favor.
Una vez dichas esas
palabras el doctor nos dijo el nombre de la habitación y nos recordó que
solamente podíamos entrar de uno en uno.
Domi fue la primera en ir
a verla con Paco y yo me quede en esa sala de espera intentado entender porque
la vida seguía empeñada en separar a Cris de mi lado.
La angustia ahora que sabíamos
su estado se había convertido en miedo. En un miedo atroz a que nunca
despertase.
Flo: va a despertar –intentaba
consolarme-.
Anna: de eso no tengas
ninguna duda, Cris es una chica joven y muy fuerte-se sentaron a mi lado –va a
salir de esta.
Unos minutos después los
padres de Cris regresaron donde estábamos nosotros. Paco parecía estar mejor y
Domi seguía derrumbada.
Yo: ¿Cómo la habéis visto?
Domi: parece un ángel –abrazándome
–dime que todo va a salir bien por favor –sus ojos me pedían compasión.
Yo: todo va a salir bien.
Ya se había echo de noche
y tras una larga conversación conseguí quedarme yo con Cris esa noche. Anna y
Flo se fueron cada cual a su casa y los padres de Cris hicieron lo mismo.
Al principio Domi quería
quedarse pero Paco la convenció de que era un error.
Pasados unos minutos me había
quedado solo, me dirigí hacia su habitación con paso firme pero lleno de miedo.
Sabia que una parte de mi no iba a ser capaz de verla así.
Cuando estuve frente su
puerta dude unos minutos entre si entrar o no pero al final me arme de valor
abrí ya puerta y entre.
Nada mas entrar la vis
estirada en la cama, su madre tenia razón parecía un ángel. Me acerque a ella,
la acaricia el rostro y le di un beso en la frente mientras las lagrimas se me caían.
Cogí la butaca de la habitación
y la acerqué a ella lo máximo posible. Estuve toda la noche contemplándola y
aunque no creo dios rezaba para que se despertara.
Más o menos cada hora
pasaba un enfermero a ver como estaba escriba Cris, tomaba notas en un papel y
se iba. A la cuarta vez que entro al ver que seguía despierto decidió hablarme:
Enfermero: es la paciente
más bonita que he tenido desde que estoy en este hospital –sonriéndome-.
Yo: y seguramente sea la
paciente más bonita que tengas nunca –por primera vez en todo el día sonreí-.
Enfermero: ¿es tu pareja?
–asentí –algo me dice que voy a verte bastante seguido por aquí, soy Miguel –dándome
la mano-.
Yo: encantado, yo soy
Dani.
Miguel: como si no te
conociera –se rio –bueno tengo que seguir mi guardia, pero antes déjame darte
un consejo.
Yo: tu dirás…
Miguel: si has decidido
quedarte toda la noche velando sus sueños y esperando que despierte podrías
hablarle, así no te quedarías dormido.
Yo: ¿hablarle? Si no va escucharme.
Voy a parecer un loco…
Miguel: puede que no te
escuche pero hablar con ella y contarle cualquier tontería hará que la espera
sea mas amena –dicho eso salió de la habitación-.
Pasaron unos minutos y
termine siguiendo su consejo. Cogí la mano de Cris y empecé hablar con ella.
Yo: seguramente no puedas
escucharme pero si lo haces, solo te pido una cosa ¡despierta! Hazlo cuanto
antes que llevo menos de un día sin escuchar tu risa y me estoy volviendo loco.
Despierta que si no lo haces nada va a tener sentido. Despierta que aún nos
quedan mil sueños por cumplir –las lagrimas se me caían y cada vez apretaba más
fuerte su mano –hazlo por lo quieras, pero despierta que si no lo haces puedo
pasarme toda la vida llorandote…

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