lunes, 16 de abril de 2012

capítulo 95: buenos momentos



Recordaba perfectamente esa noche, me había ido a León dispuesto a volver a ser el mismo de antes de conocer a Cristina. Ella había decido no creerme cuando le había contado que Raúl la estaba engañando.
Ese día salí con mis amigos, la chica del video se me acercó… es cierto que tonteamos pero no paso nada más, no quise que pasará nada más. 

Después del video Cris había desaparecido, en la publicidad fui a buscarla a su camerino pero no estaba, la busqué en el mio y nada. Justo cuando iba a salir de este vi en el tocador el anillo que le había regalado a Cris en París.

Al verlo sospeché lo peor, Cris se había creído todo lo del video. En parte lo entendía, porque aunque yo sabía que no había pasado nada ese video con esa chica tan cerca haría dudar a cualquiera.
Me llamaron para terminar el programa, en la cara se me notaba que algo me pasaba, solo podía pensar en ir a buscar a Cris y sacarla lo antes posible de su error, convencerla de que estaba equivocada y volver a normalidad.

Al terminar el programa la llamé para saber donde estaba pero no me contestó, decidí ir directamente a casa de sus padres para preguntar por ella.

Cuando llegué la vi entrando por la puerta, fui corriendo para alcanzarla.
Yo: Cris espera –se giro y su mirada me lo dijo todo -.
Cris: ¿Qué quieres?
Yo: ¿podemos hablar?
No me dijo nada, simplemente me miro desafiante y fuimos al bar más cercano.
Una vez allí, después de pedir algo para tomar decidí romper el hielo.
Yo: mira que he encontrado en mi camerino –poniendo el anillo encima la mesa -¿puedes explicarme que significa esto?
Cris: yo creo que es bastante fácil de entender –sonaba demasiado dura –significa que se acabó.
Yo: sé lo que parece ese video y entiendo que este confundida pero… -me interrumpió-.
Cris: no es por el video –sus palabras me descolocaron –digamos que es gracias al video.
Yo: ¿Qué quieres decir?
Cris: que menos mal que nunca me harías daño, porque si lo hubieras echo queriendo hubiera muerto hace mucho tiempo .
Yo: sigo sin entenderte –un sudor frio empezaba a recorrer mi piel por miedo a sus palabras -.
Cris: -suspiro intentando coger fuerzas para seguir hablando –al ver el video recordé todo el daño que me has hecho –empezó a formárseme un nudo en la garganta –recordé el momento en el que decidiste salir de mi vida sin darme ninguna explicación, recordé cuando me ocultaste lo tuyo con Lorena, recordé cuando me prometiste que no ibas a cambiar nuestra historia por ninguna y al día siguiente te rencontraste con Laura y se te olvido –Cris y yo empezamos a llorar –recordé cuando Lorena te dijo que estaba embarazada delante de todo el equipo y tu decidiste llevártela a vivir a nuestra casa…
Yo: pero todo eso ya lo sabías… yo te lo había contado.
Cris: es muy diferente cuando alguien te cuenta historia y no sientes nada, porque aunque eres la protagonista de la historia que te están explicando no logras recordarla, todo lo que me contaste me parecía ciencia –ficción… me contaste nuestra historia, eso es cierto, pero ahora sé lo mal que lo pasé, las noches que te lloré… -no podía seguir escuchándola así que la interrumpí-.
Yo: solo has recordado lo malo ¿no?
Cris: no, también recordé París y León… -volvía interrumpirla -.
Yo: París y León son especiales pero nuestra historia esta llena de buenos momentos, a tu lado cada instante era un buen recuerdo. Hasta lo más insignificante, hemos vivido muchas cosas a parte de París y León –cogí aire para poder seguir hablando –hemos pasado días enteros metidos en la cama sin hacer absolutamente nada, te he visto despertar a mi lado más de mil veces, te he besado en cada lugar donde nos hemos encontrado… y si, a lo largo de este camino que empezamos juntos me he equivocado algunas veces, te he hecho daño y no hay día que no me arrepienta de ello, pero aunque no lo recuerdes tu también te has equivocado –me acerqué a ella y le cogí las manos – pero tanto tu como yo siempre nos hemos perdonado, siempre hemos seguido adelante porque sabemos que no podemos vivir el uno sin el otro.
Cris: -quitando sus manos de las mías –quizás volvíamos por todo lo vivido, pero ahora cuando te miro solo pienso en lo malo y no puedo seguir con esto…

En ese instante me di cuenta que dijera lo que dijera Cris me iba a dejar…
Yo: se acabó ¿no? –Cris asintió entre lagrimas –entonces déjame decirte una última cosa…
Cris: ¿Qué?
Yo: solo espero que nunca recuerdes nada más de lo vivido conmigo –me miro extrañada –solo espero que te quedes con malo y así logres olvidarme lo antes posible, porque sé que si algún día logras recordad toda nuestra historia vas a volver corriendo a mis brazos –me interrumpió-.
Cris: ¿y ya no quieres que vuelva?
Yo: te dije que si volvíamos a perdernos sería para siempre.
Cris: pues entonces espero no recordarlo nunca…  y espero que tu también logres olvidarme –al escuchar sus últimas palabras no pude evitar reír irónicamente-.
Yo: ¿olvidarte? Yo no lo tengo tan fácil porque recuerdo absolutamente todo –sonreí hipócritamente –pero tranquila que no es la primera vez que me dejas…  ya estoy acostumbrado a perderte –me levanté de la silla, cogí 5 euros de la cartera y los puse encima de la mesa junto con el anillo que me regalo –Aunque ahora, sinceramente, creo que tú has perdido muchísimo más que yo.


1 comentario:

  1. Me cago en el Raul que le pario diooooooooooooooooos
    POBRE DANIIIIIIIIIIII <3

    ResponderEliminar