miércoles, 25 de abril de 2012

capítulo 99: llegó la oscuridad



Llegué a mi casa y pasé el resto del fin de semana sin hacer absolutamente nada.

El lunes una llamada de Moni me despertó.
Yo: ¿si? –con los ojos todavía cerrados.
Moni: ¿Dani? –Parecía preocupada – Dani por favor ven, es Cris no sé que le pasa…
Al escuchar el nombre de Cris me levante de la cama dando un brinco.
Yo: ¿Qué le pasa a Cris? –realmente acojonado.
Moni: no lo se –desconcertada –íbamos en el coche rumbo hacer un reportaje, yo conducía y de repente cuando pasábamos por la calle Embajadores me ha pedido que parara el coche se ha bajado y ha empezado a llorar como una loca.
Yo: ¿seguís ahí? –mientras moni me contaba la historia yo ya me había vestido.
Moni: si
Yo: en 15 minutos estoy ahí… trata de calmarla.

Cogí el coche y lo más rápido posible me dirigí en su busca. Trataba de entender la reacción de Cris per no daba con la respuesta. ¿Qué puede haber recordado para ponerse así?

Seguí dando vueltas al asunto y di con la respuesta. Recordé que en esa calle fue donde Cris tuvo el accidente, un sudor frío y el temor a que ella hubiera recordado esa terrible escena recorrieron mi cuerpo.

Cuando llegué aparque el coche justo detrás del de moni. Me acerqué a ella no veía a Cris.

Yo: ¿Dónde esta? –mi voz sonaba desesperada.
Moni me miró, levantó el brazo y me señalo a Cris. Me giré, seguí el recorrido de su brazo y vi la en el suelo, abrazada a si misma y llorando desesperada.

Fui corriendo hacia ella, me senté a su lado y la abracé.
Cris: fue aquí… -no podía dejar de llorar y me abrazaba con fuerza, desesperada –justo aquí…
Yo: vámonos de aquí –levantándome e intentando sacarla de ahí.
Cris: no –permaneciendo en el suelo –fue aquí…
Yo: Cris por favor vámonos, esto no te hace bien.
Cris: estaba aquí parada, mirando el reloj porque llegaba tarde al cine –no paraba de llorar –apareció un coche de la oscuridad, avanzaba hacía mi a toda velocidad, como si no viera el semáforo, como si no me viera a mi –las lagrimas le impedían seguir.
Yo: Cris por favor… cayá –un nudo se formaba en la garganta-.
Cris: fue un instante, cuando vi que el coche se me acercaba me quede paralizada, inmóvil en medio de la nada. Sin moverme ni hacia delante ni hacia atrás, incapaz de tomar una decisión…
Yo: tranquila –besándola en la frente y abrazándola de nuevo.
Cris: ni siquiera pude gritar. Nada: me aferré con fuerza al volante y cerré los ojos. No tuve tiempo de hacer nada, ni siquiera de rezar, sólo de reconocer un último pensamiento “Dani me espera”. Después llegó la oscuridad…

Me miró, los dos estábamos llorando. Ella por todo lo que había vivido ese día y yo lloraba al imaginar aquella situación.

Cris: fueron 3 minutos, un puto instante que cambio mi vida. A partir de ahí nada fue lo mismo, yo no fui la misma… Ese día el destino cambió mi historia, vi la muerte –miró a la carretera –estuve a punto de morir y solo pensaba que me estabas esperando...
Yo: daría lo que fuera para que nunca hubieras recordado ese instante –la abracé-.

Permanecimos un rato abrazados y al final conseguí convencerla para que viniera un rato a mi casa. Se acostará y se calmara para ir al programa.

Eran las 10 de la mañana y acabábamos de llegar a mi casa. Moni vino con nosotros, una vez allí Cris se tumbo en mi cama, después de darle un pastilla y se quedo dormida.

Moni: pobrecita –ambos estábamos todavía sobre cogidos por la escena que acabábamos de presenciar.
Yo: no merecía acordarse de eso, ahora no podrá olvidarlo.

Desayunamos en mi casa y decidimos llamar a Flo para explicarle lo sucedido y contarle que hoy no habría repor de Cris. Flo lo entendió perfectamente y nos dijo que ya buscarían algunos videos o cualquier cosa que Cris pudiera comentar hoy en el programa.

Acaba de colgar a Flo cuando Cris despertó chillando. Miré a Moni y ambos fuimos corriendo a la habitación.

Al llegar Cris estaba sentada en la cama llorando, Moni y yo nos subimos en la cama y la abrazamos.

Moni: tranquila, cariño –acariciándole la cara.
Cris: cada vez que cierro los ojos aparece ese coche detrás mio –se tocaba la cabeza y lloraba desesperada-.
Yo: no vuelvas a repetir lo ocurrido…


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