martes, 17 de abril de 2012

Capítulo 96: parte de tu vida



Salí de ese bar dejando a Cris con la palabra en la boca, sin ganas de escucharla, sin ganas de seguir luchando solo, cansado de esperarla, cansado de tener paciencia, cansado de absolutamente todo.

Llegué a casa, encendí la tele y me dispuse a esperar que llegara la noche y después de ella saliera el sol. 

Me quede esperando el momento de volver a empezar, me quede buscando la manera de estar sin ella, me quede pensando que rumbo tomaría mi vida un vez saliera el sol.

Hace un día se lo deje bastante claro, le confesé mi miedo a perderla, le confesé lo que había sufrido y ella prometió estar siempre.

Promesas incumplidas, así podría resumir mi relación con Cris. Ambos nos hicimos mil promesas desde que nos conocimos, de esas pocas se han cumplido, por no decir ninguna…

El sol salió antes de que la desesperación me consumiera, pase la noche en una lucha constante para no salir corriendo a buscarla. Para no ir y gritarle que sentía haber reaccionado así, para no pedirle de nuevo que volviera, para no decirle que moría al volver a dormir solo, que la necesitaba que la adoraba y nunca podría dejar de hacerlo.

Pero seguir así, discutiendo cada vez que recordara algo que no le gustará de nosotros, intentando convencerla cada día de que nos queríamos, intentando explicarle porque me perdona siempre, así tampoco quería ni podía vivir.

Cuando llegué a los estudios fui a buscar mi guion y me dirigí a mi camerino para leerlo. Por suerte no me encontré con nadie más que con Flo. Él vio perfectamente que algo me pasaba, pero decidió no hacer preguntas, cosa que agradecí enormemente, no me apetecía ni hablar ni escuchar consejos de nadie.
Mientras leía el guion alguien pico a la puerta.

*: ¿Se puede? –Por la voz supe al instante que era Cris y me quedé paralizado –vamos Dani, Flo me ha dicho que estas aquí –me levanté y abrí la puerta-.
Yo: lo siento, me había quedado dormido –intentando justificar mi retraso -¿Qué quieres?
Cris: ¿podemos hablar? –la deje pasar y se sentó en el sofá, yo cogí la silla y me senté en frente de ella -¿Cómo estás?
Yo: ¿has venido para preguntarme como estoy? –extrañado-.
Cris: he venido para comprobar si te pasa lo mismo que  a mí… -agachando la mirada-.
Yo: ¿Qué te pasa a ti? –intrigado -.
Cris: que llevo una noche sin ti y parece que estoy a punto de morir –me miró fijamente y pude ver como los ojos se le humedecían -¿a ti te pasa lo mismo?
Yo: no –mentí-.
Cris: ¿no? –confundida-.
Yo: no Cris, ya no, he muerto muchas noches cuando no te he tenido a mi lado, pero esta no –mis palabras terminaron de hundirla y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos-.
Cris: ¿y porque esta noche  no?
Yo: no lo sé –cada vez me costaba más mentirle –supongo que…
Cris: ¿Qué? –Impaciente por escuchar una explicación-.
Yo: que claro que he muerto esta noche –la miré fijamente –y esta noche volveremos a morir, pero saldrá el sol y renaceremos… y con el tiempo cada noche moriremos menos y nos acostumbraremos a estar el uno sin el otro –me interrumpió-.
Cris: no quiero eso –me acaricio las rodillas –quiero estar contigo…
Yo: no te entiendo –apartando sus manos de mis rodillas -¿Qué pasa ahora con todo el daño que te he hecho?
Cris: estar sin ti me duele mas que todo eso –esta vez cogió mis manos-.
Yo: acostúmbrate a estar sin mí, como yo pienso acostumbrarme a estar sin ti…
Cris: ¿Por qué eres tan frío conmigo?
Yo: porque no pienso volver a correr el riesgo de perderte, porque estoy harto de volver siempre y olvidar tus palabras. Estoy harto de promesas que eres capaz de romper en dos minutos, partirme el alma y luego volver a como si no hubiera pasado nada…
Cris: Dani, joder, podrías entenderme un poco ¿no?
Yo: mira, de eso también estoy cansado –me miró mas confundida todavía –de tener que entenderte siempre y que tu seas incapaz de entenderme una sola vez…
Cris: ¿Qué quieres  que entienda?
Yo: que ayer me dejaste, me dejaste y estuve casi dos horas intentando convencerte de que no lo hicieras, pero no lo conseguí. Me dejaste y al hacerlo me partiste en mil pedazos y ahora no quiero ni puedo volver a tu lado como si no hubiera pasado nada…
Cris: esta bien –parece que por fin se dio por vencida –no voy a insistir más, lo siento.
Yo: créeme que yo también lo siento.

Se levantó del sofá, me miró fijamente, sonrió forzadamente y me dio un abrazo que yo correspondí con toda el alma.

Estuvimos un tiempo abrazados, despidiéndonos, ambos sabíamos que era el final. Quizás no para siempre, pero si por mucho tiempo…

Salió de mi camerino y a los 5 minutos me envió un whatshap.

“aunque no lo recuerde todo, desde que desperté has llenado mi memoria de recuerdos inolvidables, me has hecho feliz cuando pensaba que era algo ya imposible y aunque aún no se como viviré sin ti, necesito decirte una última cosa… ME GUSTO SER PARTE DE TU VIDA”


1 comentario:

  1. Que cuqui ese final... pobres los dos, dani es mu bestia, pero le entiendo, tiene que estar hasta los huevos de qeu pase siempre lo mismo

    ResponderEliminar