jueves, 12 de abril de 2012

capítulo 93: revivirlo todo



Acababa de confesarle a Cris todos mis miedos, acababa de decirle lo mal que lo había pasado, acababa de abrir mi alma una vez más para no esconderle nada.

Ella me abrazaba, se arrimaba a mi pecho con fuerza, suspiraba e intentaba calmarme pero no hablaba. 

Sabía perfectamente que ya me había dicho todo lo que tenía que decirme. Acaba de prometerme que no la perdería y en esos momentos eso era más que suficiente.
Cris: ¿estás mejor?
Yo: si –intentando sonreír para no preocuparla –lo siento.
Cris: ¿Qué sientes? –extrañada-.
Yo: haber reaccionado a si…
Cris: es normal que tengas miedo, en esta vida todos tenemos miedo alguna cosa –me acaricio –lo único importante es aprender a superar tus miedos…
Yo: ¿a que tienes miedo tú?
Cris: a lo mismo… a mi me también me da miedo perderte, me da miedo que te canses de mi, me da miedo que algo nos separé –me miró fijamente –pero no voy a permitir que mis miedos me impidan ser feliz…

La besé bajo el cielo infinito, durante nuestra conversación las pocas personas que quedaban por allí habían desaparecido. 

La verdad es que aquella escena me recordaba excesivamente a cuando Cris vino a León para reconciliarse conmigo, justo antes del accidente…

Cris: ¿Qué te pasa? –inconscientemente había dejado de besarla-.
Yo: nada –volviendo a la realidad –estaba en mi mundo…
Cris: pues vuelve al nuestro –volvió a besarme todavía con más pasión que la vez anterior-.
Yo: Cris… -se apartó de mi-.
Cris: ¿Qué? –poniendo cara de buena -.
Yo: no parece un lugar apropiado para… -me miraba desconcertada-.
Cris: vale –se dio la vuelta y se dirigió hacia el coche-.

En un principio camine tras ella, convencido que volver a casa era la mejor opción, pero a medida que íbamos llegando mi cuerpo empezaba a caminar más despacio. Una parte de mi quería quedarse en ese lugar, quería hacerla mía en esa explanada, quería repetir la noche de león, quería acabar la noche en la que me había pedido matrimonio por todo lo alto…

Yo: espera –se giró impaciente -.
Cris: ¿Qué pasa ahora? –sospechando que iba a soltar algo que volvería a desencajarla -.
Al principio simplemente sonreí, me acerque ella, la abracé y la besó. Pero esta vez la que intento hacerse la dura fue ella.
Cris: me has dicho que no ¿recuerdas? –mirándome enfadada -.
Yo: a veces digo muchas tonterías…

Volví a besarla y esta vez ella no se resistió, sabía perfectamente que tenía las mismas ganas que yo. Como siempre que estaba con ella el mundo desapareció, ambos olvidamos completamente el sitio donde estábamos y nos dejamos llevar por lo que sentíamos, dejamos que nuestros cuerpos gritarán lo mucho que se extrañaban, dejamos que fueron ellos esta vez los que confirmarán que iban a dejar atrás los miedos, dejamos que ellos se demostraran que jamás iban a perderse. Que nunca íbamos a dejar de formar parte el uno del otro.

Cris: me encanta hacer locuras como estas…
Yo: y a mi también, no lo recuerdas pero… -me interrumpió-.
Cris: si lo recuerdo –la miré desconcertado –estuvimos juntos en un lugar parecido a este ¿no?
Yo: si, en León ¿Cuándo lo has recordado?
Cris: mientras hacíamos el amor –me sonrió y me beso –parece que cada vez que hacemos algo parecido a nuestro pasado, lo recuerdo –me abrazo fuertemente-.
Yo: entonces habrá que empezar a revivirlo todo.

Estuvimos un rato más tumbados en el césped hasta que decidimos volver a casa. Nada mas llegar nos pusimos a dormir, ya que era bastante tarde.

Al día siguiente fuimos juntos al estudio, yo llevaba mi anillo en la mano y mientras estábamos en el coche ella me pregunto.

Cris: ¿no vas a sacártelo? –la miré extrañado -.
Yo: ¿Por qué?
Cris: no se, ya sabes como son tus fans que lo analizan todo al detalle, quizás si te lo ven sospechan –agachando la mirada-.
Yo: ¿Qué quieres que me lo quite? –Negó con la cabeza y yo sonreí –pues entonces que digan lo que quiera, al fin y al cabo si nos casamos se van a enterar ¿no?

Pasamos en camino riendo, decidimos contarles a nuestros compañeros durante la reunión que íbamos a casarnos. Ellos para mi eran mi segunda familia y me hacía ilusión que fueran de los primeros en enterarse.

Estábamos a punto de terminar la reunión cuando decidí tomar la palabra.
Yo: bueno chicos –haciendo una leve pausa –Cris y yo tenemos que deciros algo.
Anna: a ver cuenta, cuenta –las miradas de todos se pusieron en nosotros dos-.
Yo: Cris y yo vamos a casarnos.

Al principio todos se sorprendieron, pero rápidamente empezaron a felicitarnos. Ellos mejor que nadie habían visto todos los estados por los que había pasado nuestra relación, sabían lo difícil que había sido para nosotros superarlo todo y sobretodo sabían lo mucho que nos queríamos.

El único que no nos felicitó fue Raúl. En verdad Raúl hacía mucho tiempo que había dejado de ser un problema. Durante el accidente de Cris se mantuvo al margen y en ningún momento intentó confundirla contándole a Cris su historia.

Pero aun así había algo en su mirada que me intrigaba, estaba mirándonos fijamente mientras los demás nos felicitaban y con una sonrisa que no conseguía descifrar.

Cuando los ánimos se calmaron él tomó la palabra.

Raúl: antes de casarte deberías ver esto –lanzo un DVD sobre la mesa –estoy seguro que después de ver esto no vas a querer casarte.


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