jueves, 19 de abril de 2012

capítulo 97: mi universo



Pasaron los días y Cris y yo no volvimos hablar de nosotros, la verdad, es que no hablamos de prácticamente nada.

Nuestras conversaciones no iban más allá de un “hola, ¿como estas? ” Y lo mucho o poco que sabía de su vida era lo que se le escapa de vez en cuando a Anna.

Gracias a ella supe que Cris había recordado gran parte de su amistad y algo de su infancia. Supe que la relación con sus padres era cada vez mejor, ya que, poco a poco Cris se había ido acordando de ellos… lo que no sabía, ni quería saber, era si Cris había recordado algo más sobre nosotros.

Un viernes decidimos ir a tomar algo todo el equipo de Otra Movida, quedamos directamente en un restaurante…

Por primera vez llegué el primero, me senté en la mesa a esperar al resto y mientras empecé a mirar la carta. Unos segundos después una voz interrumpió mi lectura.

*: Hola –alcé la vista de la carta y la vi a ella-.
Yo: Hola… -aunque ya habían pasado dos semanas seguía siendo incapaz de no temblar al verla.
Cris: ¿todavía no ha llegado nadie? –negué con la cabeza y ella cogió un asiento justo delante mio - ¿Cómo estás?
Yo: bien… ¿tú?
Cris: no me puedo quejar.

Nos quedamos mirándonos durante unos segundos, ella esbozo una sonrisa y empezó a mirar la carta. Una vez más habíamos vuelto a tener la misma conversación absurda y una vez más ninguno de los dos dijo nada más seguramente porque a día de hoy ambos seguíamos sin saber que decirnos.

Poco a poco fueron llegando el resto, esta vez el último fue Raúl. La noche transcurrió entre risas y Cris y yo no volvimos hablar durante toda la cena.

Es cierto que de vez en cuando era inevitable que nuestras miradas se cruzaban, pero si eso pasaba ambos miramos hacía otro lado rápidamente.

Después de la cena la mayoría decidió irse para casa, pero  algunos decidimos salir un poco de fiesta.

Por extraño que parezca entre los que decidimos ir a tomar algo se encontraba Anna, la cual insistió enormemente en que Cris nos acompañara.
Anna: venga Cris vente con nosotros…
Cris: mejor otro día, hoy estoy muy cansada.
Anna: otro día yo no voy a querer –mirándola con cara de niña pequeña -.
Cris: está bien… vamos.

Empezaron a caminar delante nuestro, cogidas del brazo. La verdad que hubiera preferido que Cris se hubiera ido, ahora éramos solo unos cuantos y la necesidad de hablarla era cada vez mayor, ya no era tan fácil ignorarnos.

En  la discoteca nos ofrecieron un reservado para que la gente no nos agobiara pero aun así hubo muchos que nos reconocieron…

Nada más llegar, todos dejaron sus cosas y se fueron a bailar, todos menos Cris que decidió quedarse sentada en los sofás del reservado. Cuando la vi sola fue inevitable hablar con ella.
Yo: ¿tú no bailas? –me miro sorprendida -.
Cris: no…

Le sonreí y me fui a la pista sin decirle nada más. Mientras bailaba podía ver su mirada pendiente de todo lo que hacía. Es cierto que un par de chicas se acercaron a mi, pero hubo una con la que si que estuve un buen rato bailando.

Reconozco que aún no se si bailaba con esa chica porque me gustaba o simplemente porque sabía que Cris me estaba mirando…

Después de estar un rato bailando con esa chica, de la que no sabía el nombre, en un descuido me beso…
Al instante me aparte de ella e instintivamente mis ojos se dirigieron hacía donde estaba Cris para ver si ella había visto el beso…

Nuestras miradas se cruzaron y ella salió corriendo, yo me hice un hueco entre la gente  para ir tras ella.

Al salir de la discoteca me la encontré sentada en la acera, me acerqué a ella, me senté a su lado y pude ver que estaba llorando. Al verme se seco las lágrimas…
Cris: ¿Qué quieres? –mirando para otro lado -.
Yo: saber porque te has ido corriendo…
Cris: -resoplando –como si no lo supieras.
Yo: ¿es por lo que acabas de ver? –asistió –Cris tarde o temprano alguno de los terminará rehaciendo su vida… -me interrumpió-.
Cris: lo sé –por primera vez me miró –sería absurdo pensar que vas a pasar el resto de tu vida solo, y sé que llegará un día en el cual todo esto deje de dolerme, pero hasta entonces no tengo más remedio que salir corriendo siempre que veo que alguien se te acerca y pude convertirse en mi sustituta…
Yo: eres insustituible –esas palabras salieron de mi boca inconscientemente -.
Cris: TE Q… -la interrumpí antes de que terminará esa frase-.
Yo: créeme, será mejor si no dices que me quieres.
Cris: tienes razón –me miro con los ojos llorosos –si es lo que quieres soy capaz de callar mi amor solo por verte feliz.
Yo: mi felicidad siempre ha estado en tus manos, no imaginas lo que me ha costado entender que en esta vida no hay que depender de nadie… ahora estoy luchando para no depender de ti, para que mi vida no dependa de si me miras, de si mi tocas, de si me sonríes… luchando para depender exclusivamente de mi. Pero si vienes y me dices que me quieres, todo lo que he conseguido en estas dos semanas va irse a la mierda…
Cris: ¿has conseguido ser feliz?
Yo: he conseguido vivir sin ti y por el momento eso es más que suficiente…
Cris: ¿Por qué has salido a buscarme?
Yo: no lo sé –en realidad seguía sin entender que hacia allí –supongo que hay cosas que siguen siendo inevitables.

Los dos sonreímos y volvimos a la discoteca. El resto de la noche cada uno hizo lo que le apetecía, yo seguí bailando y ella termino haciéndolo también.

Reconozco que al igual que ella, siempre estaba pendiente de ver quien se le acercaba y ver si hacía algo con alguien. Pero al igual que yo simplemente bailamos…

Cuando llegué a mi casa, empecé a recordar mi conversación con Cris y supe que había algo que no le había dicho. Así que cogí el móvil y le escribí:

“ojala te hubieras dado cuenta que a pesar de las caídas yo seguía construyendo para ti nuestro mundo día a día…  pero ya no estás y ya no estoy en tu vida”

Al instante ella contestó.

“ojala hubieras entendido que eras tú mi sol, mi centro… mi universo”



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