No podía creer lo que
estaba viendo y escuchando, Cris estaba arrodillada delante mio pidiéndome matrimonia.
Estaba perplejo casi no podía moverme, lo más inteligente que salió de mi boca
en ese momento fue…
Yo: ¿Qué?
Cris: ¿Qué si…-la
interrumpí antes de que volviera a pedírmelo, me agaché y por fin conteste algo
coherente.
Yo: nada en este mundo me
haría más feliz que casarme contigo.
Ella me sonrió y me beso
entre lagrimas, fue un beso largo, un beso ansioso, un beso que le confirmaría
mejor que cualquier palabra lo feliz que me haría casarme con ella.
Mientras nos besábamos llegamos
a tierra, bajamos del globo y nos despedimos de Pablo. La verdad que en todo el
rato que duro el viaje ni siquiera habíamos notado su presencia.
Empezamos a caminar por
la explanada, cogidos de la mano, rumbo al coche. Era de noche y no quedaba
casi nadie por allí. Era un lugar realmente precioso, estaba al lado de Madrid
pero parecía un universo paralelo.
Yo: ¿tienes prisa?
Cris: ¿prisa? –me miro
extrañada-.
Yo: me refiero a si
tienes algo que hacer ahora…
Cris: no –frene en seco y
deje de caminar -¿Qué haces?
Yo: ven –atrayéndola hacia
mí –quedémonos un poquito más.
Nos tumbamos en el césped,
ella se apoyó en mi hombro y nos quedamos mirando las estrellas.
Estábamos los dos en
silencio, observando la noche. Cuando estaba con ella, muchas veces sobraban
las palabras, no necesitaba estar todo el rato hablando con ella.
El silencio, escuchar su respiración
era mas que suficiente, tenerla a mi lado me daba paz.
Unos minutos después
empezaron a entrarme las dudas estúpidas:
Yo: ¿estas seguras?
Cris: si –se inclino para
mirarme a los ojos - ¿tu no?
Yo: si pero… -no me dejo
terminar-.
Cris: ¿pero que?
Yo: no se tú solo tienes
23 años…
Cris: ¿i? –La sonrisa iba
poco a poco borrándose de su cara-.
Yo: pues que te queda
toda la vida por delante…
Cris: tienes razón –esta vez
el sorprendido fui yo –me queda toda la vida por delante, pero he estado a
punto de perderla. Por eso ya no quiero perder el tiempo, no necesito tener 30
años para saber que quiero pasar mi vida contigo.
Yo: vale –intenté abrazarla
pero se apartó y se puso de pie-.
Cris: si el que no esta
seguro eres tú, dímelo, dímelo y no pongas excusas baratas.
Se fue con los ojos
vidriosos y yo salí tras ella para detenerla. La cogí del brazo y la atraje
hacia mí.
Yo: espera –abrazándola fuerte
para que no se fuera-.
Cris: no Dani, suéltame –forcejeando
conmigo-.
Yo: primero déjame hablar
–la miré desafiante-.
Cris: vale –dejo de hacer
fuerza –pero para escucharte no necesitas cogerme –la solté-.
Yo: no es que tenga dudas
–resopló incrédula –es que tengo miedo. Es que estoy realmente acojonado. Desde
que empezamos, siempre que nos deponíamos a dar un paso adelante en nuestra
relación pasaba algo que lo destruía todo, que destruía todas nuestras
ilusiones –empecé a llorar –la última vez estuviste a punto de morir en mis
brazos Cris, no puedes imaginarte como te lloré, hubiera dado lo que fuera por
ser tu, por no haberte visto nunca sufrir como sufriste –me acarició la cara,
intentando calmarme –en ese hospital te perdí, despertaste siendo otra
completamente distinta, no te acordabas de nada y quise morir, aún no se como
fui capaz de seguir en ese hospital todos los días, te había perdido y pensaba
que ya nunca iba a poder encontrarte –la miré y vi como ella también estaba
llorando –pero te recuperé y ahora estamos aquí, ahora estamos juntos, y vuelvo
a ser completamente feliz. Tengo miedo a empezar a preparar nuestra boda, que
pase algo y vuelva a perderte. No puedo
volver a perderte…
Las lágrimas me
impidieron continuar, Cris me abrazo más fuerte que nunca intentando calmarme.
Me cogió la cara con sus
manos:
Cris: se lo mal que lo
has pasado –secándome las lagrimas – y entiendo que tengas miedo, pero te
prometo que no vas a volver a perderme.

Esperemos que no pase nada... los tres ultimos capítulos geniales, a cada cual mejor.
ResponderEliminarSIGUIENTE!!!