Sobre las 8 aunque aún
estaba con Dani Mateo decidí enviarle un whatshap a Cris para saber si ya había
llegado a casa:
D: ¿ya has llegado a
casa?
C: no, aún estoy con mis
padres.
D: ¿quieres que pase a recogerte?
C: no he venido con mi
coche… -otra excusa de las suyas, igual que durante todo el día-.
D: de acuerdo, yo ya voy
para casa.
C: vale.
¿Vale sin más? ¿Sin un te
quiero? Cada vez tenía más claro que algo estaba pasando…
Me despedí de Mateo y me
fui a casa intentando entender que le estaba pasando a Cris.
Cuando llegué a casa,
empecé a encontrar respuestas a mis preguntas.
Cuando entre me encontré
un globo rojo atado a una de las sillas
del comedor. Al principio no entendía nada, ¿Qué hacía ese globo en mi casa?
Fui a cogerlo y pude ver que en su interior había una nota. Desaté el globo y
fui a la cocina a buscar un tenedor para petarlo.
En cuanto lo hice la nota
cayó al suelo. Me agaché para cogerla y la leí intrigado.
“deja de estar enfadado,
en algún lugar de Madrid te está esperando un globo más grande que este”
Antes de terminar de leer
ya estaba corriendo a buscar mi coche. Ahora las sensaciones eran distintas a
hace tan solo unos minutos, ahora estaba feliz y ansioso por encontrar ese
globo.
Instintivamente mi
cerebro me dirigió hacía el parque donde nos conocimos, ese era el lugar más
probable, teniendo en cuenta que hace unos días la lleve allí.
Mis pasos se dirigieron
hacía nuestro banco y si encontré otro globo rojo ligado a dicho banco, pero ni
rastro de Cris.
Cogí las llaves del coche
y peté el globo, en él había una nueva nota.
“sabía que esta sería tu
primera opción pero te has equivocado… espero que no tardes mucho en
encontrarme”
Volví a sonreír como un
niño pequeño y me dirigí de nuevo hacía mi coche. Esta vez antes de arrancar
decidí analizar más detenidamente la situación.
¿Dónde estará Cris? ¿Un
globo más grande que este? Mi cabeza no paraba de buscar respuestas, hasta que
por fin creí haber dado con la solución.
Arranqué el coche y me
dirigí al lugar donde Cris hizo un fíate de mí con Anna Fernández. Ese era el
único lugar donde se me ocurría que podía caber un globo gigante, pensaba que
Cris se refería a un globo aerostático, mi cabeza empezaba a entusiasmarse
pensado que Cris me estaba esperando para dar un paseo en globo.
Esa tenía que ser la
sorpresa ¿Cuál si no?
Llegué a ese lugar lo más
rápido posible. Estaba lleno de gente, algunos preparándose para tirarse en
parapente, otros poniéndose los arneses para saltar en paracaídas….
En definitiva una autentica
locura, mis ojos intentan encontrarla a ella en medio de la gente pero no había
manera.
Empezaba a pensar que me había
equivocado de sitio, hasta que vi como poco a poco al final de la explanada
iban hinchando un globo.
Empecé a correr como un
loco hacia esa dirección, cuando estaba a punto de llegar la vi. Estaba de
espaldas observando como los demás iban poco a poco preparándolo todo.
Ella todavía no me había
visto, así que la abracé por la espalda.
Yo: ya estoy aquí –nada más
escucharme me reconoció-.
Cris: pensé que no ibas a
llegar nunca –se dio la vuelta y me beso con esa dulzura con la que solo ella
sabía hacerlo-.
Yo: me has dado muy pocas
pistas –sonriendo -¿Por qué has hecho esto?
Cris: porque me apetece
llegar al infinito contigo.
La besé nuevamente, es
imposible describir la felicidad que sentía al saber de todo lo que era capaz Cris simplemente por hacerme
feliz.
Mientras hacíamos el
tonto un señor se acercó a nosotros para avisarnos de que todo estaba listo, ambos
subimos a la cesta junto a él.
Poco a poco el globo empezó
a despegarse del suelo, yo estaba abrazando a Cris por la espalda, podía notar
como temblaba.
Yo: ¿tienes miedo?
Cris: un poco cada vez
estamos más alto –tenía esa sonrisilla nerviosa-.
Yo: eras tu la que quería
llegar al infinito ¿no?
Cris: lo sé –la bese en
la mejilla-.
Estuvimos todo el viaje abrazados, contemplando las
hermosas vistas. Todo era precioso, sencillamente perfecto, estaba tocando el
cielo y lo más importante de todo ella lo estaba tocando conmigo.
Cuando estábamos a punto
de volver a tierra el señor se dirigió a Cris:
*: en 10 minutos bajamos,
señorita –desconocía el nombre de dicho señor-.
Cris: gracias por
avisarme Pablo –Cris se giro y me miro fijamente –Dani…
Yo: ¿Qué? –no sé porque
pero me estaba poniendo nervioso-.
Cris: no sé como decirte
esto –suspirando – sabes que te quiero ¿verdad?
Yo: si pero…
Cris: shhh –tapándome la
boca –no me interrumpas o no voy a poder.
Yo: vale –tenía la sensación
que estaba a punto de decirme algo importante.
Cris: te quiero –noté como
tragaba saliva –te quiero infinito –me sonrió tímidamente –sé que de momento
solo he conseguido recordar una noche a tu lado, pero también sé que no
necesito recordar ninguna más para saber que quiero pasar el resto de mi vida contigo
–se le llenaron los ojos de lagrimas –sé que mientras te tenga cerca voy a ser
feliz, sé que no necesito nada más que tu sonrisa para seguir adelante. No
necesito dar un paseo en globo todos los días para llegar al infinito, no
necesito estar aquí para tocar el cielo. Porque llegó al cielo con solo
mirarte, porque al conocerte descubrí que el cielo existe, tú eres mi cielo –las
lagrimas empezaban a caer también por mi cara –nada a podido separarnos nunca,
ni siquiera la muerte y eso que estuve
realmente cerca de morir –sonrió irónicamente –pero aun así permaneciste junto
a mi. Luchaste siempre por lo nuestro, por mi, nunca te rendiste… por eso sé
que nunca podría encontrar al alguien mejor tú. Nunca podría entregarle mi vida
a alguien que no fueras tú… Por todo lo que acabado de decirte necesito
preguntarte una cosa…-vi como sacaba una cajita del bolso y se arrodillaba ante
mi - ¿Quieres casarte conmigo?

QUE SUPER FUERTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE.
ResponderEliminarCasi lloro dios, ESCRIVE YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA PARA SAVER QUE PASA PLIIIIIIIIIIS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!..........