Empezamos el año como lo
terminamos, haciendo el amor como locos. Me encantaba la pasión con la que me
besaba, las ganas con las que siempre me entregaba su alma. Cuando hacíamos el
amor parecía que teníamos la receta perfecta para darle al otro todo lo que deseaba
e incluso más:
Yo: nadie me ha hecho el
amor como tú –me miro y me dio la espalda-.
Cris: eso se lo dirás a
todas…
Yo: te equivocas eso sólo
te lo digo a ti – la abrace por detrás-.
Nos quedamos dormidos en
esa posición. Por la mañana fue ella la que me despertó dándome besitos por
toda la cara. Siempre hacia lo mismo cuando se despertaba antes que yo y
reconozco que lo echaba de menos:
Yo: mmm… -estaba
retorciéndome en la cama.
Cris: buenos días dormilón
–la miré estaba sentada a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja, la abrace y
la volví a meter en la cama, ella empezó a reírse – Dani para, que tenemos que
aprovechar el día.
Yo: tranquila que
simplemente quiero darte los buenos días – la bese con ganas, confieso que me
apetecía hacerla mía pero esta vez ella se escapo-.
Cris: va, que nos
conocemos y ya se por donde vas – se puso de pie y se dirigió al lavabo-.
Yo: ¿Vas a dejarme así?
–le chillé pero ella no me contestó-
Se había metido en la
ducha así que decidí meterme con ella. Entre sin hacer ruido para que no me
escuchara, me desnude y entre lentamente en la ducha. Ella no se dio cuenta
porque estaba mirando hacía el otro lado entonces la abracé por la espalda.
Cris: Dani, joder –podía
notar como se le aceleraba el corazón – me has asustado.
Yo: tranquila, no dejaría
que nadie que no fuera yo se duchara contigo –empecé a besar su espalda
desnuda, ella se giro y empezó a besarme – ahora si, buenos días – le susurre
en el odio.
Cris: buenos días.
Poco a poco los besos
dieron cabida a todo lo demás…
El resto del día fue
perfecto, como había sido todo el fin de semana. Fuimos a Disneyland y ella
desfruto como una niña pequeña, me hizo hacer cola para todas y cada una de las
atracciones, me hizo ver el desfile de las princesas Disney, me hizo recorrer el
parque de punta a punta.
Tengo que reconocer que
yo también disfrute como un enano, me encanta estar allí, me encantaba estar
con ella como una pareja normal, ser como el resto, que si íbamos cogidos de la
mano o de repente nos besábamos nadie nos miraba, nadie nos conocía.
Es verdad que nos
encontramos a algún español que nos reconoció pero decidimos no darle
importancia.
A las 8 ya estábamos en
el avión para volver a España. Mire a Cris y parecía que la sonrisa había
desaparecido de su cara.
Yo: ¿Qué te pasa? –La
apoye en mi hombro-.
Cris: nada, me hubiera
gustado quedarme más tiempo contigo…
Yo: ¿más tiempo conmigo?
–le cogí la mano y le toqué el anillo – vas a estar toda la vida conmigo.
Cris: eso espero –no
sonaba muy convencida-.
Yo: ¿no estás segura? –me
estaba empezando a preocupar-.
Cris: no es eso –me beso
para tranquilizarme – es que en España las cosas van a ser muy distintas a este
fin de semana, no vamos a poder pasear como lo hicimos por París… -la
interrumpí-.
Yo: tienes razón, pero encontraremos la manera de seguir estando
juntos –me sonrió y se abrazó a mí-.
Cris: te quiero
Yo: mañana al terminar el
programa te vienes conmigo, tengo que enseñarte nuestra casa –al oír esas
palabras volvió a sonreír.
Cris: tendrá que ser por
la noche porque tengo repor.
Yo: si quieres vamos
ahora…
Cris: no bonito –siempre
que me negaba algo lo acompañaba de una palabra bonita para que no me enfadara
– quiero ir a casa, recuerda que me fui dejando únicamente una nota a mi madre…
Yo: tienes razón –le di
un beso en la frente – mañana por la noche quedamos entonces.
Llegamos a España y nada
más pisar el aeropuerto note como Cris se apartaba un poco de mi, para que
nadie sospechará que estábamos juntos. Cogimos el coche y nada más entrar por
la puerta me besó. Sonreí y la lleve a su casa.
Yo: adiós preciosa – la
bese tiernamente, fue un beso largo no quería que se fuera-.
Cris: adiós –puse una
cara triste – no me pongas caritas que solo es una noche…
Yo: tienes razón –le
sonreí – a partir de mañana dormiremos juntos todos los días.
Cris: si, a ver como se
lo digo a mis padres…
Yo: si quieres te ayudo,
sabes que me llevo genial con ellos –sonrió-.
Cris: ¿te vienes mañana a
cenar a mi casa y se lo decimos juntos?
Yo: ¿tu casa? – Me reí –
no bonita, iré a casa tus padres – se rio, me beso una última vez y esta vez si
que la deje ir.
Llegué a mi casa, me puse
el pijama y antes de irme a dormir decidí mirar un poco mi twitter. Perfecto la
gente se había enterado que habíamos estado en París, pero por primera vez eso
no me preocupaba, sino todo lo contrario, me alegraba. En cierto modo todos
empezaban a saber que Cris y yo estábamos juntos.
Antes ir a dormir Cris me envió un whatshap:
C: “la gente ya sabe lo
de París… ¿te importa?”
D: “me importa que te estén
insultando por eso, pero que lo sepan me da igual”
C: “a mi me da igual que
me insulten, estamos juntos y eso es lo único que me importa”
D: “me alegra oír eso J”
C: “¿estas en tu casa o
en la nuestra?”
D: “en la mía, la nuestra
la estrenaremos juntos…”
C: “mañana”
D: “exacto, mañana
empieza una nueva etapa y lo estoy deseando”
La quería por un millón
de razones pero para empezar ella hacía que este mundo fuera un mejor lugar…

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