martes, 28 de febrero de 2012

capítulo 39: Mañana




Empezamos el año como lo terminamos, haciendo el amor como locos. Me encantaba la pasión con la que me besaba, las ganas con las que siempre me entregaba su alma. Cuando hacíamos el amor parecía que teníamos la receta perfecta para darle al otro todo lo que deseaba e incluso más:

Yo: nadie me ha hecho el amor como tú –me miro y me dio la espalda-.
Cris: eso se lo dirás a todas…
Yo: te equivocas eso sólo te lo digo a ti – la abrace por detrás-.

Nos quedamos dormidos en esa posición. Por la mañana fue ella la que me despertó dándome besitos por toda la cara. Siempre hacia lo mismo cuando se despertaba antes que yo y reconozco que lo echaba de menos:
Yo: mmm… -estaba retorciéndome en la cama.
Cris: buenos días dormilón –la miré estaba sentada a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja, la abrace y la volví a meter en la cama, ella empezó a reírse – Dani para, que tenemos que aprovechar el día.
Yo: tranquila que simplemente quiero darte los buenos días – la bese con ganas, confieso que me apetecía hacerla mía pero esta vez ella se escapo-.
Cris: va, que nos conocemos y ya se por donde vas – se puso de pie y se dirigió al lavabo-.
Yo: ¿Vas a dejarme así? –le chillé pero ella no me contestó-

Se había metido en la ducha así que decidí meterme con ella. Entre sin hacer ruido para que no me escuchara, me desnude y entre lentamente en la ducha. Ella no se dio cuenta porque estaba mirando hacía el otro lado entonces la abracé por la espalda.
Cris: Dani, joder –podía notar como se le aceleraba el corazón – me has asustado.
Yo: tranquila, no dejaría que nadie que no fuera yo se duchara contigo –empecé a besar su espalda desnuda, ella se giro y empezó a besarme – ahora si, buenos días – le susurre en el odio.
Cris: buenos días.
Poco a poco los besos dieron cabida a todo lo demás…

El resto del día fue perfecto, como había sido todo el fin de semana. Fuimos a Disneyland y ella desfruto como una niña pequeña, me hizo hacer cola para todas y cada una de las atracciones, me hizo ver el desfile de las princesas Disney, me hizo recorrer el parque de punta a punta.

Tengo que reconocer que yo también disfrute como un enano, me encanta estar allí, me encantaba estar con ella como una pareja normal, ser como el resto, que si íbamos cogidos de la mano o de repente nos besábamos nadie nos miraba, nadie nos conocía.
Es verdad que nos encontramos a algún español que nos reconoció pero decidimos no darle importancia.

A las 8 ya estábamos en el avión para volver a España. Mire a Cris y parecía que la sonrisa había desaparecido de su cara.
Yo: ¿Qué te pasa? –La apoye en mi hombro-.
Cris: nada, me hubiera gustado quedarme más tiempo contigo…
Yo: ¿más tiempo conmigo? –le cogí la mano y le toqué el anillo – vas a estar toda la vida conmigo.
Cris: eso espero –no sonaba muy convencida-.
Yo: ¿no estás segura? –me estaba empezando a preocupar-.
Cris: no es eso –me beso para tranquilizarme – es que en España las cosas van a ser muy distintas a este fin de semana, no vamos a poder pasear como lo hicimos por París… -la interrumpí-.
Yo: tienes razón,  pero encontraremos la manera de seguir estando juntos –me sonrió y se abrazó a mí-.
Cris: te quiero
Yo: mañana al terminar el programa te vienes conmigo, tengo que enseñarte nuestra casa –al oír esas palabras volvió a sonreír.
Cris: tendrá que ser por la noche porque tengo repor.
Yo: si quieres vamos ahora…
Cris: no bonito –siempre que me negaba algo lo acompañaba de una palabra bonita para que no me enfadara – quiero ir a casa, recuerda que me fui dejando únicamente una nota a mi madre…
Yo: tienes razón –le di un beso en la frente – mañana por la noche quedamos entonces.

Llegamos a España y nada más pisar el aeropuerto note como Cris se apartaba un poco de mi, para que nadie sospechará que estábamos juntos. Cogimos el coche y nada más entrar por la puerta me besó. Sonreí y la lleve a su casa.
Yo: adiós preciosa – la bese tiernamente, fue un beso largo no quería que se fuera-.
Cris: adiós –puse una cara triste – no me pongas caritas que solo es una noche…
Yo: tienes razón –le sonreí – a partir de mañana dormiremos juntos todos los días.
Cris: si, a ver como se lo digo a mis padres…
Yo: si quieres te ayudo, sabes que me llevo genial con ellos –sonrió-.
Cris: ¿te vienes mañana a cenar a mi casa y se lo decimos juntos?
Yo: ¿tu casa? – Me reí – no bonita, iré a casa tus padres – se rio, me beso una última vez y esta vez si que la deje ir.

Llegué a mi casa, me puse el pijama y antes de irme a dormir decidí mirar un poco mi twitter. Perfecto la gente se había enterado que habíamos estado en París, pero por primera vez eso no me preocupaba, sino todo lo contrario, me alegraba. En cierto modo todos empezaban a saber que Cris y yo estábamos juntos.
Antes  ir a dormir Cris me envió un whatshap:
C: “la gente ya sabe lo de París… ¿te importa?”
D: “me importa que te estén insultando por eso, pero que lo sepan me da igual”
C: “a mi me da igual que me insulten, estamos juntos y eso es lo único que me importa”
D: “me alegra oír eso J
C: “¿estas en tu casa o en la nuestra?”
D: “en la mía, la nuestra la estrenaremos juntos…”
C: “mañana”
D: “exacto, mañana empieza una nueva etapa y lo estoy deseando”

La quería por un millón de razones pero para empezar ella hacía que este mundo fuera un mejor lugar…

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