viernes, 10 de febrero de 2012

capítulo 15: una bonita amistad


No podía dormir hacia casi dos horas que Raúl y compañía se habían marchado, pero yo seguía en la cama sin poder dormir… mire el reloj eran las 5 de la mañana de aquí unos horas iba a amanecer,  al pensar en eso recordé el regalo de Cris, volví a mirarlo, lo cierto es que no había dejado de mirar esa foto desde que la abrí.


Decidí vestirme e ir al parque donde nos conocimos, decidí volver al lugar donde empezó todo, tenía ganas de ver otro amanecer y aunque esta vez estaría solo sabía que ella estaría porqué como me escribió ella siempre estaba conmigo.


Llegué al parque y me senté justo en el  mismo banco, justo cuando iba a empezar a salir el sol sentí que alguien se sentaba a mi lado, era ella…
Cris: te has dado cuenta, pase lo que pase siempre vuelve a salir – señalando el sol-.
Yo: ya –no podía creer que estuviera aquí- ¿Qué haces aquí? Debes estar agotada…
Cris: lo estoy… pero no podía dormir. ¿Sabes? siempre que no puedo dormir vengo aquí y me pongo a pensar… empiezo a imaginar como hubiera podido ser mi vida sino no nos hubiéramos equivocado tanto…– empezaron ha humedecérsele los ojos-.
Yo: tienes razón, estoy completamente seguro de que hubiéramos sido muy felices juntos – la miré- por eso cada noche sueño contigo.
Cris: es curioso sueñas conmigo pero te acuestas con otra – estaba dolida- ¿la quieres?
Yo: la única chica del mundo que he querido y voy a querer siempre eres… - me tapo la boca-.
Cris: no lo digas – se apoyó en mi hombro- ahora solo quiero ver el amanecer y soñar con lo que pudo ser y no fue.

No dijimos nada más, nos limitamos a ver como poco a poco el sol iba saliendo… en esos instantes me imagine tantas cosas: imagine que volvía con Cris, imagine que no casamos, que teníamos 3 hijos tan bonitos como ella…. No pude evitar preguntarle por el regalo:

Yo: ¿ha que te refiráis cuando me escribiste que siempre estarías conmigo?
Cris: cuando fui a tu casa tenia un discurso precioso preparado, pero no pude decírtelo.
Yo: dímelo ahora
Cris: no se Dani yo sé que no vamos a estar juntos, que siempre que lo intentamos sale mal, pero también sé que no puedo tenerte cerca y fingir que no te conozco de nada… yo no quiero perderte y prefiero ser una buena amiga antes de no ser nada.
Yo: ¿quieres ser mi amiga?
Cris: seguramente como amigos nos valla mejor que como novios – nos reímos, y aunque me dolía sabía que tenía razón, le di un abrazo.
Yo: esto puede ser el comienzo de una bonita amistad – se rio, había puesto la misma voz que en la película.

Ese día estuve todo el programa mirándola, la pobre se iba durmiendo por momentos… al terminar Flo me dijo que creía que Cris ya se había ido pero que se había dejado el micro en su camerino, me pidió que fuera a buscarlo.

Entre en su camerino convencido de que no había nadie… cuando gire la cabeza vi a Cris estirada en el sofá, tapada con una manta, se había quedado dormida… estaba preciosa y no pude evitar darle un beso en la mejilla y hacerle una foto.

Salí del camerino intentando no hacer ruido… pero cuando estaba cerrando la puerta, por los pasillos llegaba Carlos con una caja de bombones. Al verme que salía del camerino de Cris se enfureció.
Carlos: que coño haces en el camerino de Cris ¿eh?
Yo: yo a ti no tengo que darte ninguna explicación chaval – no podía aguantarlo- que yo sepa Cris y tu no estáis juntos, así que mejor porque no me explicas que haces tú aquí
Carlos: tampoco tengo que darte ninguna explicación a ti, así que aparta – me empujo y me rebote-.
Yo: que sea la última vez que me empujas… - justo en ese momento Cris salió del camerino, bueno en realidad todos salieron de sus camerinos, estábamos gritando demasiado-.

Cris: ¡que coño hacéis! – Nos miró extrañada- anda pasar antes de que todo el mundo se entere de vuestras movidas – entramos los dos a su camerino- ahora si decirme ¿que pasa?
Yo: nada que Carlos ha venido a verte, no se para que, me ha visto salir de tu camerino, porque había entrado a coger el micro, y se a puesto gilipollas…
Cris: ¿eso es verdad Carlos?
Carlos: si pero es que no soporto ver como sigues dejando que te joda la vida, cris, él no es bueno para ti. –iba a contestarle pero Cris se me adelanto.
Cris: si es bueno o no para mi, es cosa mía tu no tienes porqué meterte…
Carlos: me meto porque me importas –señalándome- y dudo mucho que a este le importes la mitad de lo que me importas a mí.
Yo: tu no tienes ni puta idea de cuanto puedo llegar a querer Cris – estaba muy calentito, tenia ganas de partirle la cara, pero no lo hacia por Cris-.
Cris: mira Carlos agradezco que haigas venido a saludarme pero creo que es mejor que te vallas.
Carlos: Cris lo siento, déjame invitarte a cenar…
Yo: tú eres tonto… ¿no has oído que te a dicho que te vallas?

Al final se marcho, yo me quede en el camerino con Cris… estaba muy enfadada.
Cris: ¿era necesario montar este numerito?
Yo: no he empezado yo… lo siento peor este no aguanto a este tio…
Cris: ah no lo aguantas… ¿y crees que yo aguanto a Lorena?
Yo: no es lo mismo…
Cris: tienes razón no es lo mismo, porque yo desde que lo deje por ti, no había vuelto a verle hasta ahora… en cambio tú, tú no has dejado de verla, y aunque me jode, aunque me destroce siempre que os he visto juntos, no he montado ninguna escena, porqué tu y yo no estamos juntos y tanto tu como yo podemos hacer lo que queramos…
Yo: tienes razón lo siento – estaba a punto de salir del camerino, pero me di la vuelta-  te has dado cuenta parecemos pareja y eso que  ni siquiera follamos.
Se rio y me tiro una zapatilla, no consiguió darme porque justo cerré la puerta.
Antes de irme a casa pase otra vez por su camerino.
Yo: oye una cosa… esto no ha cambiado la conversación de esta mañana, es decir, seguimos siendo amigos ¿no?
Cris: si…
Yo: pos entonces un consejo, Carlos no merece la pena…
Cris: pues entonces un consejo Lorena tampoco – me guiño el ojo y salimos juntos del camerino-.


Cuando llegué a casa estaba feliz, entre Cris y yo estaba volviendo a empezar todo poco a poco, ella decía que éramos amigos, pero era inevitable celarnos siempre que alguien se acercaba al otro más de la cuenta, era inevitable mirarnos, era inevitable seguir tonteando, e definitiva, era inevitable  querernos.

No se si la vida es más grande que la muerte, pero nuestro amor es mejor que ambas.

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