domingo, 26 de febrero de 2012

capítulo 37: toda la vida besándote




Al llegar al aeropuerto fuimos directos al hotel, dejamos las maletas y fuimos a ver la ciudad. Empezamos a pasear y le cogí la mano. Ella me miro extrañada:

Cris: ¿Qué haces?
Yo: aquí nadie nos conoce, así que hago lo que me apetece –la abrace y comencé a besarla tiernamente-.
Cris: me encanta esta sensación, me encanta estar aquí sin miedo a que nadie nos vea…
Al final de nuestro paseo llegamos a los jardines de la torre Eiffel e hicimos lo mismo que hacen todos los turistas: fotos. Era precioso, Paris es esa clase de ciudad que tienes que visitar con el amor de tu vida, y yo lo estaba haciendo. Por algo dicen que es la ciudad del amor ¿no?

Me quede embobado mirándola:
Cris: ¿Qué te pasa?
Yo: nada –la abracé- ¿no te has dado cuenta de que somos la más bonita de todas las parejas que hay por aquí?
Cris: ¿tu crees? – me miro-
Yo: estoy seguro, pero por si tienes alguna duda –me aparte de ella y me acerqué a un señor para que nos hiciera una foto, regrese a su lado la abrace y le dije –bésame.

El señor se acercó a nosotros y nos devolvió la cámara:
Cris: a ver ¿como hemos salido?
Yo: la foto es perfecta – se la enseñé salíamos ella y yo besándonos con la torre Eiffel de fondo-.
Cris: me encanta –nos besamos y seguimos caminando-.

Decidimos ir a dar una vuelta en barco por el rio Sena.
Cris: todo esto es precioso –estábamos abrazados-.
Yo: es alucinante, pero tu eres lo más bonito que tengo alrededor…
Cris: no me digas esas cosas que luego me las creo.
Yo: pues créetelas –la besé una vez más, lo cierto es que llevaba todo el día sin dejar de hacerlo- estaría toda la vida besándote.

Entre beso y beso llegamos al hotel. Una vez en la habitación me dispuse ha deshacer mi maleta pero ella se balanceo sobre mi y me tiro a la cama:
Cris: ya aremos eso más tarde…

Empezó a besarme como si no hubiese mañana y yo me encendí como una cerilla. Me puse encima de ella y empecé a besarla. Mi cuerpo me pedía a gritos que la hiciese mía, la deseaba como nunca había deseado a ninguna otra. La pasión que Cris y yo teníamos no había conseguido sentirla con nadie que no fuera ella y eso se notaba cada vez que volvíamos hacer el amor después de mucho tiempo.

yo: me encantas –estábamos los dos desnudos en la cama-.
Cris: tu si que me encantas – la abracé-¿eres consiente de que mañana es el ultimo día de año?
Yo: si –me miro- ¿y tu eres consciente de que vas pasarlo conmigo?
Cris: no se me ocurre un fin de año mejor que este,  tu y yo en      Paris y juntos…

Nos quedamos dormidos, mañana sería otro gran día. Pasaría el fin de año con ella y tenía algo muy especial preparado.

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