Al llegar al aeropuerto
fuimos directos al hotel, dejamos las maletas y fuimos a ver la ciudad. Empezamos
a pasear y le cogí la mano. Ella me miro extrañada:
Cris: ¿Qué haces?
Yo: aquí nadie nos
conoce, así que hago lo que me apetece –la abrace y comencé a besarla
tiernamente-.
Cris: me encanta esta
sensación, me encanta estar aquí sin miedo a que nadie nos vea…
Al final de nuestro paseo
llegamos a los jardines de la torre Eiffel e hicimos lo mismo que hacen todos
los turistas: fotos. Era precioso, Paris es esa clase de ciudad que tienes que
visitar con el amor de tu vida, y yo lo estaba haciendo. Por algo dicen que es
la ciudad del amor ¿no?
Cris: ¿Qué te pasa?
Yo: nada –la abracé- ¿no
te has dado cuenta de que somos la más bonita de todas las parejas que hay por aquí?
Cris: ¿tu crees? – me miro-
Yo: estoy seguro, pero
por si tienes alguna duda –me aparte de ella y me acerqué a un señor para que
nos hiciera una foto, regrese a su lado la abrace y le dije –bésame.
El señor se acercó a
nosotros y nos devolvió la cámara:
Cris: a ver ¿como hemos
salido?
Yo: la foto es perfecta –
se la enseñé salíamos ella y yo besándonos con la torre Eiffel de fondo-.
Cris: me encanta –nos besamos
y seguimos caminando-.
Decidimos ir a dar una
vuelta en barco por el rio Sena.
Cris: todo esto es
precioso –estábamos abrazados-.
Yo: es alucinante, pero
tu eres lo más bonito que tengo alrededor…
Cris: no me digas esas
cosas que luego me las creo.
Yo: pues créetelas –la besé
una vez más, lo cierto es que llevaba todo el día sin dejar de hacerlo- estaría
toda la vida besándote.
Entre beso y beso
llegamos al hotel. Una vez en la habitación me dispuse ha deshacer mi maleta
pero ella se balanceo sobre mi y me tiro a la cama:
Cris: ya aremos eso más
tarde…
Empezó a besarme como si
no hubiese mañana y yo me encendí como una cerilla. Me puse encima de ella y
empecé a besarla. Mi cuerpo me pedía a gritos que la hiciese mía, la deseaba
como nunca había deseado a ninguna otra. La pasión que Cris y yo teníamos no había
conseguido sentirla con nadie que no fuera ella y eso se notaba cada vez que volvíamos
hacer el amor después de mucho tiempo.
yo: me encantas –estábamos
los dos desnudos en la cama-.
Cris: tu si que me
encantas – la abracé-¿eres consiente de que mañana es el ultimo día de año?
Yo: si –me miro- ¿y tu
eres consciente de que vas pasarlo conmigo?
Cris: no se me ocurre un
fin de año mejor que este, tu y yo en Paris y juntos…
Nos quedamos dormidos,
mañana sería otro gran día. Pasaría el fin de año con ella y tenía algo muy
especial preparado.

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