A las 9 estaba esperándola
en la esquina de su casa. Ella bajo con una maleta pequeña y una sonrisa
encantadora, la ayude a poner la maleta en el maletero y subimos al coche.
Cris: bueno ¿donde me
llevas?
Yo: en la guantera están los
billetes – abrió la guantera…-
Cris: Barcelona – me miro-
me gusta.
Yo: sé que habrás ido mil
veces, pero no vamos exactamente a Barcelona…
Cris: ¿no me llevaras a
Mollet? –nos reímos-.
Cogimos el avión y en
menos de dos horas ya estábamos en BCN, una vez allí cogimos un taxi y fuimos
rumbo a castelldefels
Eran casi las 12 de la
noche cuando llegamos a la habitación del hotel, ella se puso a mirar por la
ventana, estábamos al lado de la playa. Me acerqué a ella y la abrace por detrás
Cris: esto es precios, ¿vamos
a dar un paseo?
Yo: ¿no te parece un poco
tarde?
Cris: no se me ocurre
nada mejor, que ir a la playa ahora…
En menos de 5 minutos estábamos
los dos caminando por la arena, ella me miro y me dijo:
Cris: a ver si me pillas –corriendo
como una niña pequeña-.
Yo empezó a perseguirla
hasta que logré alcanzarla, la cogí por detrás y caímos en la arena. La mire y comencé
a besarla, poco a poco los besos se convirtieron en caricias y las caricias
dieron riendo suelta a nuestra pasión…
En ese momento solo estábamos
ella yo y la luna de testigo, era como si el resto del mundo hubiera
desparecido y si hicimos el amor en la playa, a la luz de la luna y fue increíble,
como siempre que hago el amor con ella.
Cuando terminamos nos
quedamos un rato más abrazados, observando las olas…
Cris: no sabes cuantas
veces he soñado con momentos como este…
Yo: yo también pequeña –
le di un beso en la mejilla-.
Cris: te juro que estuve
a punto de tirar la toalla contigo…
Yo: lo sé – la abrace más
fuerte – pero menos mal que no hiciste…
Cris: prométeme que nunca
vas a dejar de quererme…
Yo: no podría hacerlo
aunque quisiera – la abrace-.
Cris: ¡gracias!
Yo: gracias ¿por qué?
Cris: por todo, por
haberme echo pasar el mejor fin de semana de mi vida, por hacerme sonreír todos
los días y sobretodo gracias por quererme como me quieres.
Cuando regresamos al
hotel ella se quedo dormida enseguida, en cambio, yo no podía dormir por mas
que lo intentará siempre abría los ojos para volver a mirarla. Decidí que ella
tenía que saber exactamente todo lo que la quería así que me levanté y empecé a
escribirle una carta.
Al día siguiente pedí que
nos trajeran el desayuno a la habitación, ella seguía durmiendo así que
aproveche para esconder la carta en la bandeja… pocos minutos después se
despertó.
Yo: buenos días princesa…
Cris: buenos días – le acerqué
e desayuno – ¿ya has pedido el desayuno?
Yo: claro siempre estoy
pendiente de todo – le di un beso-
Cris: ¿y esto? – ya había
visto la carta.
Yo: no se ¿porque no la
lees?
Cris: prefiero que me la
leas tú
Una vez le hice caso y
empecé a leer…
“¡hola bonita! Ahora mismo
estas durmiendo entre mis brazos y yo, yo no puedo dejar de mirarte. Parece mentira
que estés conmigo otra vez después de todo lo que ha pasado… tu eres de esas
personas que llegan a tu vida sin avisar, de esas personas que entran en tu
vida y lo cambian todo. Antes de conocerte yo era un idiota y todo el mundo en
cierto modo lo aceptaba, todos decían Dani es así no puedes cambiarlo. Hasta que
llegaste tú y tú no me veías de ese modo, te enamoraste de mí e hiciste que creyera
que el amor valía la pena, que creyera que yo valía pena y aún no se como lo
hice pero conseguir que te enamoras de mi es lo mejor que me ha pasado en la
vida. Tu eres lo mejor que me a pasado en la vida, la única persona por la que cogería
un avión y me iría a cualquier lugar del mundo, sin importarme el lugar siempre
y cuando el destino fueras tú. Te quiero desde que te conocí y pienso hacerlo
hasta el final, juntos pase lo que pase estaré dispuesto a todo… Y vuelves
atrapar mi tristeza, para esconderla en un bolsillo, para alejarla de mi. De nuevo
has sembrado el jardín de mis pesadillas, con nuevos sueños, con otras
esperanzas y yo sigo lleno de amor por todo aquello que te pertenece, lleno de celos por todo lo que te roza y me
quita un poquito de ti. Y tu siques aquí entregándome la vida en cada suspiro,
suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos. Porque
son tuyos, porque yo ya no soy mio sino tuyo”.
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