martes, 14 de febrero de 2012

capitulo 21: dispuesto a todo


A las 9 estaba esperándola en la esquina de su casa. Ella bajo con una maleta pequeña y una sonrisa encantadora, la ayude a poner la maleta en el maletero y subimos al coche.

Cris: bueno ¿donde me llevas?
Yo: en la guantera están los billetes – abrió la guantera…-
Cris: Barcelona – me miro- me gusta.
Yo: sé que habrás ido mil veces, pero no vamos exactamente a Barcelona…
Cris: ¿no me llevaras a Mollet? –nos reímos-.
Cogimos el avión y en menos de dos horas ya estábamos en BCN, una vez allí cogimos un taxi y fuimos rumbo a castelldefels

Eran casi las 12 de la noche cuando llegamos a la habitación del hotel, ella se puso a mirar por la ventana, estábamos al lado de la playa. Me acerqué a ella y la abrace por detrás

Cris: esto es precios, ¿vamos a dar un paseo?
Yo: ¿no te parece un poco tarde?
Cris: no se me ocurre nada mejor, que ir a la playa ahora…
En menos de 5 minutos estábamos los dos caminando por la arena, ella me miro y me dijo:
Cris: a ver si me pillas –corriendo como una niña pequeña-.

Yo empezó a perseguirla hasta que logré alcanzarla, la cogí por detrás y caímos en la arena. La mire y comencé a besarla, poco a poco los besos se convirtieron en caricias y las caricias dieron riendo suelta a nuestra pasión…

En ese momento solo estábamos ella yo y la luna de testigo, era como si el resto del mundo hubiera desparecido y si hicimos el amor en la playa, a la luz de la luna y fue increíble, como siempre que hago el amor con ella.

Cuando terminamos nos quedamos un rato más abrazados, observando las olas…
Cris: no sabes cuantas veces he soñado con momentos como este…
Yo: yo también pequeña – le di un beso en la mejilla-.
Cris: te juro que estuve a punto de tirar la toalla contigo…
Yo: lo sé – la abrace más fuerte – pero menos mal que no hiciste…
Cris: prométeme que nunca vas a dejar de quererme…
Yo: no podría hacerlo aunque quisiera – la abrace-.
Cris: ¡gracias!
Yo: gracias ¿por qué?
Cris: por todo, por haberme echo pasar el mejor fin de semana de mi vida, por hacerme sonreír todos los días y sobretodo gracias por quererme como me quieres.

Cuando regresamos al hotel ella se quedo dormida enseguida, en cambio, yo no podía dormir por mas que lo intentará siempre abría los ojos para volver a mirarla. Decidí que ella tenía que saber exactamente todo lo que la quería así que me levanté y empecé a escribirle una carta.

Al día siguiente pedí que nos trajeran el desayuno a la habitación, ella seguía durmiendo así que aproveche para esconder la carta en la bandeja… pocos minutos después se despertó.
Yo: buenos días princesa…
Cris: buenos días – le acerqué e desayuno – ¿ya has pedido el desayuno?
Yo: claro siempre estoy pendiente de todo – le di un beso-
Cris: ¿y esto? – ya había visto la carta.
Yo: no se ¿porque no la lees?
Cris: prefiero que me la leas tú
Una vez le hice caso y empecé a leer…

“¡hola bonita! Ahora mismo estas durmiendo entre mis brazos y yo, yo no puedo dejar de mirarte. Parece mentira que estés conmigo otra vez después de todo lo que ha pasado… tu eres de esas personas que llegan a tu vida sin avisar, de esas personas que entran en tu vida y lo cambian todo. Antes de conocerte yo era un idiota y todo el mundo en cierto modo lo aceptaba, todos decían Dani es así no puedes cambiarlo. Hasta que llegaste tú y tú no me veías de ese modo, te enamoraste de mí e hiciste que creyera que el amor valía la pena, que creyera que yo valía pena y aún no se como lo hice pero conseguir que te enamoras de mi es lo mejor que me ha pasado en la vida. Tu eres lo mejor que me a pasado en la vida, la única persona por la que cogería un avión y me iría a cualquier lugar del mundo, sin importarme el lugar siempre y cuando el destino fueras tú. Te quiero desde que te conocí y pienso hacerlo hasta el final, juntos pase lo que pase estaré dispuesto a todo… Y vuelves atrapar mi tristeza, para esconderla en un bolsillo, para alejarla de mi. De nuevo has sembrado el jardín de mis pesadillas, con nuevos sueños, con otras esperanzas y yo sigo lleno de amor por todo aquello que te pertenece,  lleno de celos por todo lo que te roza y me quita un poquito de ti. Y tu siques aquí entregándome la vida en cada suspiro, suplicando por mis besos sin saber que ni siquiera tienes que pedirlos. Porque son tuyos, porque yo ya no soy mio sino tuyo”.

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