lunes, 27 de febrero de 2012

capítulo 38: siempre a tu lado




Pasamos el último día del año, juntos. Fuimos a visitar más sitos de Paris, comimos en un restaurante muy pijotero y volvimos al hotel sobre las 8 para prepararnos para la cena.

Ella se estaba duchando, no le había dicho donde íbamos a ir pero me apetecía que se arreglara. Aproveche ese momento para organizarlo todo: llame al servicio de habitaciones para pedir que nos trajesen la cena, busque por el canal internacional televisión española para ver las campanadas como dios manda, coloque encima de la cama un vestido precioso que le había comprado a Cris para que se lo pusiera y prepare todo lo demás a la perfección. Parecía mentira pero la suite de ese hotel era casi tan grande como mi casa…

Cris salió de la ducha y fue rumbo a la habitación. Al ver el vestido me llamo:
Cris: ¡Dani! –fui corriendo a verla-.
Yo: dime – tenía la sonrisa dibujada en la cara-.
Cris: ¿Qué es esto? –enseñándome el vestido-.
Yo: un vestido ¿no? –me reí- ¿te gusta?
Cris: me encanta mi amor – me dio un beso tierno-.

Estaba a punto de ponérselo, pero la detuve:
Yo: espera aún no te vistas –estaba únicamente con el albornoz-.
Cris ¿Por qué?
Yo: porque tenemos que despedir el año como dios manda – me abalance sobre ella y me dispuse hacerle al amor, ella empezó a reírse-.
Cris: estas loco…
Yo: si, desde que te conocí –volví a besarla esta vez con más fuerza, con más pasión y ella respondió a mis besos con la misma intensidad-.

Una vez terminamos la deje que se vistiera y fui al baño para ducharme rapidito y vestirme yo también. Cuando salí del baño ya estaba listo y ella también. Estaba preciosa, me había imaginado mil veces como le iba a quedar ese vestido, pero definitivamente estaba más hermosa de lo que pensaba.

Cris: ¿te has puesto traje? – Estaba mirándome extrañada – debes llevarme a un sitio muy elegante… -la interrumpí-
Yo: te equivocas, vamos a quedarnos aquí –en ese momento llamaron a la puerta – debe ser la cena…

Efectivamente era la cena, entraron un total de tres camareros para servir la mesa y dejárnoslo todo preparado. No tardaron mucho, unos pocos minutos después y tras darles una buena propina se marcharon.
Yo: la cena esta lista señorita – le aparte la silla para que se sentara-.
Empezamos a cenar y entre risas y besos se hicieron las doce. Nos pusimos enfrente de la tele con nuestras uvas y empezamos a comer. Cris acabo atragantándose pero yo conseguí comérmelas todas.

Al terminar la bese, la abrace, la acaricia y le felicite el año con la mejor de las sonrisas.
Yo: ahora que acaba de empezar el año quiero empezarlo bien – volvimos a sentarnos en la mesa- tengo tres regalos para ti.
Le di el primero: eran dos entradas para ir a Disneyland mañana…
Cris: vamos a ir a Disneyland –tenia las entras en la mano- con lo poco que a ti te gustan esas cosas…
Yo: tienes razón no me gustan mucho, pero hay una cosa que me va a encantar...
Cris: ¿Qué?
Yo: ver la carita de felicidad que vas a tener mañana –me sonrió y me beso – ahora viene lo difícil –saque una cajita -.
Cris: ¿Qué significa esto?
Yo: son unas llaves –tenía cara de desconcierto-.
Cris: ya, pero ¿que abren?
Yo: de momento las puertas de mi nueva casa, pero si tú quieres pueden abrir las puertas de nuestra casa…
Cris: ¿me estas pidiendo que vivamos juntos? – Asentí y ella se abalanzó sobre mi para besarme – te quiero.
Yo: supongo que esto es un si ¿no?
Cris: claro – tenia los ojos humedecidos.
Yo: ahora viene lo más importante para mí – me puse de pie y me acerque a ella – cierra los ojos y extiende la mano, ella me hizo caso y yo coloqué un anillo en su mano-.
Cris: Dani… -tenía cara de susto, así que antes de que se adelantara a los hechos la tranquilicé-.
Yo: estate tranquila que no voy a pedirte que te cases conmigo –respiro aliviado- por ahora… lee la inscripción.
Cris: siempre a tu lado – estaba a punto de llorar-.
Yo: simplemente te doy este anillo para que sepas que pase lo que pase siempre voy a estar a tu lado. Este anillo es una especie de promesa a largo plazo con él te prometo que voy a estar siempre. Esta vez no quiero problemas, no quiero miedos ni quiero dudas. Quiero darte todo lo que tengo, quiero hacerte feliz y conseguir que algún día, no se cuando, de aquí muchos años seas mi mujer.
Cris: voy a estar siempre a tu lado – le coloqué el anillo, le seque las lagrimas y la bese intentando demostrarle que todo lo que acababa de decirle no eran simplemente palabras que se quedarían en nada.


“solo necesito vivir para amarte, amarte para poder vivir”

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