Estábamos besándonos con
esa pasión con la que solo puedes besar a una persona, a la persona que es la
dueña de cada parte de cuerpo, ella abrió los ojos y me dijo:
Cris: lo siento, no
debería haberte besado.
Dani: ya te arrepentirás
mañana – volví a besarla, solo quería estar con ella, mañana ya abría tiempo para arrepentirse.
Cris: Dani por favor
para… -le hice caso y me parte, ella se extraño- ah me haces caso…
Yo: a ver chica me has
dicho que pare…a ti no hay quien te entienda.
Cris: ya pero pensé que
ibas a insistir un poco mas –me miro pícaramente-.
No dije nada y volví a
besarla, esta vez no se quejo. Dejo que la tocara, dejo que poco a poco la
desnudara, dejo que la caricia y la hice mía, en mi camerino y mientras todo
pasaba era consciente de que a partir de ese momento siempre que entrara en mi
camerino recordaría este momento. Cuando volví a tenerla entre mis brazos,
cuando volví a descubrir que solo conmigo disfrutaba, cuando confirme una vez
más que ella era la dueña de cada centímetro de mi piel.
Cuando terminamos de
hacer el amor vi como ella se tapaba, en ese momento comprendí que lo que acaba
de ocurrir tardaría en repetirse.
Cris: Dani…- la
interrumpí.
Yo: no hace falta que
digas nada…pensaba que tardarías un poco más en arrepentirte.
Cris: no me arrepiento –
me abrazo- nunca podría arrepentirme de
estar contigo.
La bese fue un beso
corto, suave se acabó de vestir y se fue… no entendía nada se fue sin más sin
explicarme que había significado esto para ella, no sabia si estábamos juntos… no
sabía nada.
Esa misma noche fuimos
todos los del equipo a cenar por ahí. Estuve
toda la noche ignorando a Cris, por la manera en la que se había ido, al final
ella se acercó a mí:
Cris: ¿podemos hablar
como dos personas normales?
Yo: ¿de que quieres que
hablemos?
Cris: de cualquier cosa
sin que me mires como si me estuvieras perdonando la vida…
Yo: ¿como quieres que te
mire cris? como si no hubieras estado conmigo hace unas horas… ¿Como si no
pasara nada entre nosotros? Porque si que pasa Cris, y cuando tengas el valor
de reconocerlo, me buscas, pero si vas a hacerlo para cualquier otra cosa mejor
no lo hagas –me levanté y me fui a mi casa.
Sabía que había sido duro
con ella, pero no podía seguir hablando con ella como si nada. Justo cuando
estaba a punto de dormir, Cris pico a mi puerta.
Cris: antes de que digas
nada déjame hablar – entro y se sentó en el sofá- sé que antes me porte como
una idiota al irme así y no hablar contigo de nosotros, pero es que no sabía
que decir – me miro- tengo miedo de que todo vuelva a salir mal…
Yo: puede que salga mal –
me senté a su lado- pero contigo nunca me cansaría de intentarlo
Cris: ¿a la tercera va la
vencida? – me miro y se apoyó en mi pecho.
Yo: si no es a la
tercera, será a la cuarta – la bese- ¿te quedas a dormir no?
Ella asintió con la
cabeza. Íbamos a volver a intentarlo y era el hombre más feliz del mundo, solo
esperaba que este vez nada saliera mal…
Todo eso de que
los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que
me dio dos besos y me dijo su nombre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario