Al despertar Cris no estaba
a mi lado. Supuse que estaría en el baño pero para mi sorpresa estaba preparando
el desayuno.
Yo: ¿es mi desayuno? –señalando
el plato que había encima la mesa-.
Cris: si, mi amor – se acercó
a mi y me dio un beso – antes de que me digas nada te prometo que todo esta muy
bueno, lo he hecho yo.
Yo: eso no me convence –
nos reímos- habrá que probarlo.
Tengo que reconocer que
estaba delicioso. Me había preparado unas tortitas con nocilla:
Yo: ¿no se suponía que tú
no sabias cocinar?
Cris: solo se hacer eso –empezó
a reírse – así que ha partir de ahora ya sabes que vas a desayunar todas las
mañanas.
Yo: pues me encanta –me acerqué
a ella, cogí un poquito de nocilla y le manche la nariz-.
Cris: eres tonto – intento
limpiarse con la servilleta, pero la detuve-.
Yo: ya te lo limpio yo –
le limpie la nariz con mis labios y mis besos fueron bajando por su cuello –
prefiero esta clase de desayuno…
La cogí y la puse encima
de la mesa, ella empezó a quitarme el pijama y yo hice lo mismo. Al poco rato estábamos
los dos en el salón de nuestra casa haciendo el amor. Nuestra pasión en vez de
desvanecerse cada vez que lo hacíamos iba en aumento, no podía dejar de hacerla
mía todos los días y parecía que a ella le encantaba.
Hubiéramos estado todo el
día en casa, haciendo el amor en cada rincón pero teníamos que ir a trabajar:
Cris: bonito… - estaba mirando
el reloj- nos tenemos que ir.
Yo: ¿esta noche más? –los
dos sabíamos a que nos referíamos-.
Cris: no se sae…
Yo: si se sae –la besé
pasionalmente – vamos que sino me enciendo…
Salimos por la puerta y
fuimos directos al estudio. Al llegar nos separamos y cada uno fue a su
camerino. Le dije que de aquí un rato pasaría a verla.
Una hora después entre en
su camerino sin llamar y vi a Cris abrazando a Raúl. Me quede paralizado
enfrente de ellos sin decir nada. Al apartarse Cris me vio, quiso hablarme pero
yo salí corriendo y volví a meterme a mi camerino.
Un segundo después Cris
estaba picando a mi puerta:
Cris: Dani ábreme por favor
–sonaba preocupada – no es lo que parece – le abrí la puerta-.
Yo: ¿Qué coño hacías
abrazada con Raúl? – estaba demasiado celoso-.
Cris: simplemente me
estaba dando la enhorabuena, porque sabe que no hemos ido a vivir juntos – se acercó
a mi para intentar tranquilizarme, pero mi aparte-.
Yo: venga Cris invéntate una
excusa mejor, tu puedes – tenia una tono burleta, no sé porque pero no me creía
lo que me decía-.
Cris: ¿no confías en mi? –
volvió a acercarse -.
Yo: no confió en él –
decidí ser sincero con ella – y tampoco confio en ti cuando estas con él.
Salió de mi camerino, no
sin antes echar la vista atrás, esperando que la cogiera para que
no se fuera
como hacia siempre. Pero esta vez no lo hice y le deje marchar.
Estaba histérico, estaba
celoso solo había visto un simple abrazo pero no podía dejar de pensar que si
no les hubiera interrumpido quizás habría pasado algo más. No sabía muy bien
porque pero la explicación de Cris tampoco me había convencido mucho así que
fui hablar con Raúl, para dejarle claro que Cris era mi chica:
Yo: ¿podemos hablar? –Ya estaba
dentro de su camerino-.
Raúl: hombre Martínez ya tardabas
en venir…- dios cada vez que hablaba le cogía más tirria-.
Yo: ¿si? ¿Me estabas
esperando?
Raúl: claro supongo que
ya le has montado la escenita de celos a Cris y ahora te toca montármela a mi
¿no?
Yo: ¿celos? –No quería
darle la razón – para tener celos de ti primero tendrías que ser alguien en la
vida de Cris.
Raúl: soy muchas cosas en
la vida de Cris, soy el que la escucha cuando le fallas, el que la anima cuando
esta destrozada, el que ha estado ahí desde que la conoce, soy el que daría la
vida por que me quisiera…. –me estaba poniendo furioso así que decidí
cortarle-.
Yo: pero yo soy el que
esta con ella, soy el que ella quiere, el que elije siempre –estaba vez fue él
el que me interrumpió-.
Raúl: entonces, si estas
tan seguro de eso ¿que haces aquí?
Salí de su camerino sin
contarle y más cabreado todavía, no quería demostrarle a él que me moría de
celos, no quería que se creyera tan importante en mi vida. Pero en el fondo sabía
perfectamente que si que lo era, hoy por hoy era el única que podía hacerme
enloquecer solo con ver que estaba a menos de dos centímetros de ella.
Durante la reunión Cris
intento acercarse a mí un par de veces, pero yo la rechacé, no me apetecía
hablar con ella ni seguir discutiendo.
Al terminar el programa
Cris vino a mi camerino.
Cris: ¿se puede? –la deje
pasar- ya estoy lista ¿nos vamos a casa?
Yo: no, si quieres ves
tirando –vi como se lamentaba- yo voy a ir a tomar algo con Chuspi y luego voy…
Cris: vale –estaba a
punto de irse pero se giro - ¿Cuánto tiempo vas a estar así?
Yo: no lo sé – vi la
decepción en su cara- pero ahora mismo no me apetece ir a casa…
Cris: ¿no crees que estas
exagerando un poquito?
Yo: ¿exagerando? Como estarías
tú si entras en mi camerino y ves que estoy abrazando a Laura…
Cris: no es lo mismo.
Yo: ¿no? ¿por qué?
Cris: porqué yo jamás he
tenido nada que ver con Raúl, en cambio tu no puedes decir lo mismo – estábamos
volviendo a discutir-.
Yo: yo deje a Laura por ti
y no e vuelto a verla. En cambio tú sigues abrazándote con Raúl y ha saber que
mas hacéis cuando nadie os interrumpe…
Cris: te estas pasando…
Yo: ¿que me estoy
pasando? A casa no tengo razón, siempre te ha encantado que Raúl vaya detrás de
ti, siempre – me dio una ostia-.
Cris: no tienes ni puta
idea de lo que hablas.
Salió de mi camerino,
mientras yo me sobaba la cara adolorida por el golpe. Era consciente que me
había pasado pero no iba a ir tras ella pidiéndole perdón. Tenia otros planes
iba a salir con Chuspi para despejarme y al llegar a casa ya hablaría con ella
si es que estaba…






