viernes, 18 de mayo de 2012

capítulo 117: lo que más




Observé como se iba sin decirme nada. Me quedé en el coche unos minutos, tratando de conseguir las fuerzas necesarias para bajar de este y volver a empezar una vez más sin ella. Lloré hasta quedarme sin lágrimas, me odie por ser un cobarde y la odie por ser tan cabezona.

Al final baje del coche y con paso firme me de dirigí a los estudios. Por los pasillos todos me observaban, me saludaban con una sonrisa y al ver mi cara su sonrisa desaparecía. No tenían que ser muy listos para saber que algo pasaba, y no precisamente bueno.

Llegué a plató inconscientemente mi mirada la buscó pero no la encontró. Pensé que estaría en su camerino haciendo exactamente lo mismo que yo acaba de hacer en mi coche… estaría buscando fuerzas.

Justo cuando iba a empezar la reunión apareció de la mano de Anna con los ojos vidriosos. Cris ni siquiera me miro, pero Anna me dedico una leve sonrisa dándome a entender que no me preocupara, que estaba todo lo bien que podía estar después que la dejara.

Pasó el tiempo y empezó el programa. Intenté que no se notara demasiado que estaba mal y creo que lo conseguí hasta que llegó su turno.

Nada más verla aparecer con su sonrisa forzada, su baile desganado y su caminar apagado no puede evitar sentirme culpable. Sentir que quizás me había equivocado, en ese momento me dieron ganas de levantarme y correr a abrazarla pero me contuve.

Ya no estábamos juntos y después de nuestra conversación en el coche no podía abrazarla como si nada, digamos que había tomado uno decisión y tenia que ser consecuente con ella.

Después del programa me fui a mi casa y me la encontré haciendo las maletas. Ella no me había escuchado así que cuando me vio asomando la cabeza por la habitación se asusto.
Cris: pensaba que irías a tomar algo –sin mirarme, concentrada en hacer sus maletas.
Yo: no me apetecía –no podía apartar la vista de las maletas – no sabía que vendrías a buscar tus cosas tan rápido.
Cris: cuanto antes mejor ¿no? Tranquilo no voy a tardar mucho.
Yo: tomate el tiempo que necesites –agaché la mirada y desaparecí de la habitación.

Mientras terminaba de recoger sus cosas, cogí una cerveza de la nevera y me senté en el sofá haciendo ver que miraba la tele.

Pero mis oídos solo escuchaban el ruido de los cajones, sus tacones yendo de un sitio a otra recogiendo sus cosas. Eliminando cualquier rastro del tiempo que paso en esa casa.

Mi cuerpo temblaba mientras la imaginaba, mis ojos poco a poco se llenaban de lagrimas y yo suspiraba intentando que esas lagrimas no cayeran. Por lo menos no hasta que Cris se fuera.

Media hora después apareció por el pasillo, con un par de maletas en la mano. Es increíble como todo lo vivido puede caber en dos maletas de mierda.

Cris paso por el salón sin detenerse, parecía que no iba a despedirse. En parte lo entendía pero mi cuerpo me pedía una última conversación.

Así que antes de que abriera la puerta me levanté y me quede justo detrás suyo.
Yo: ¿ya te vas? –sé que no es muy original pero no se me ocurrió nada mejor que decir.
Cris: -dándose la vuelta para mirarme –si.
Yo: ¿y no piensas despedirte? –mirándola fijamente.
Cris: no lo hagas más difícil… por favor –cogió de nuevo las maletas – creo que no me dijo nada pero si encuentras algo mio… ya me lo llevaras al programa – seguía sin mirarme.
Yo: claro –no podía dejar de observarla y sin querer se me volvieron a escapar esas palabras que ya no servían de nada –lo siento.
Cris: -por primera vez me miro – yo también lo siento.
Yo: nunca olvides que eres lo que más he querido en la vida.

Abrió la puerta y justo antes que marchará un impulso me llevó a abrazarla. La estreché fuertemente contra mis brazos, los dos nos echamos a llorar como críos.

Éramos dos personas que se querían, quizás demasiado. Que estaban terminando su historia por miedo, que no sabían que harían a partir de ahora, que estaban a punto de perderse…

Tras unos segundos ella se apartó, nos miramos con los ojos vidriosos todavía por las lagrimas que acabábamos de soltar y al final ambos nos decimos una sonrisa.

Una sonrisa que decía te quiero, siempre te querré pero ahora no puedo, tengo miedo.

Y se fue, nos fuimos y nos perdimos...

1 comentario:

  1. Que pena, por favor... O sea... No! Que despedida tan asfcghdcas por qué no impide que se vaya? No puede ser...
    ains... cari... quiero que sean felices, aunque sea un rato... :'(

    Pero aun así, me encanta! Ha sido un capítulo muy emotivo...
    MUCHAS ganas de más!!

    Te quiero, pequeña mía! :D

    ResponderEliminar