Desconozco a que hora
pero al final volvimos a quedarnos dormidos. Aparentemente nos habíamos pasado
el día sin hacer absolutamente nada, pero para mí todo lo que hicimos esas 24 h
metidos en mi cama lo significaron todo.
Cuando desperté Cris no
estaba en mi cama. En un principio me asusté pero por suerte nada más abrir los
ojos, la vi aparecer por la puerta de mi habitación recién salida de la ducha.
Su cuerpo estaba cubierto
únicamente por una toalla blanca, al igual que su pelo. La vi y fui corriendo
abrazarla.
Yo: buenos días –dándole
en leve beso en los labios.
Cris: buenos días bonito
–se apartó de mis brazos, para ir a buscar algo de ropa pero la detuve.
Yo: ven aquí –volviendo
abrazarla, mientras ella se reía. Sabía perfectamente que quería y a los pocos
segundos la toalla había caído al suelo.
Después del mejor
despertar posible, intenté echar una cabezadita pero Cris no me dejo.
Cris: bonito –moviéndome
para que no me durmiera –hoy tenemos que aprovechar el día.
Yo: ¿si? –renegando.
Cris: claro –me sonrió
–hoy te toca pedir mi mano a mis padres –al escuchar sus palabras me
sobresalté.
Yo: ¿perdón?
–sorprendido.
Cris: tendremos que decirles
a mis padres que nos casamos ¿no?
Yo: claro, pero ¿ya?
Cris: cuanto antes mejor
¿no?
Yo: si –la abracé para
que no pensara que me estaba arrepintiendo -¿ya has quedado con ellos?
Cris: si –acariciando mis
brazos que le abrazaban –nos esperan para comer.
Yo: -mirando el reloj
–pues tendré que ir tirando para la ducha –le di un beso en la mejilla y me fui
al baño.
Mientras me bañaba experimenté
una mezcla de sensaciones. Por una parte, estaba inmensamente feliz pensando en
nuestra boda. Pero por otra, sabía que planearlo todo a la perfección iba a ser
complicado.
Pero tenía ganas, muchas
ganas de que todo saliera bien. Íbamos hacer las cosas sin prisa pero sin pausa
y estaba claro que el primer eslabón que teníamos que superar era hablar con su
familia y posteriormente con la mía.
Esta vez por extraño que
parezca tenía más miedo a mi familia que a la suya. Los padres de Cris vieron
claramente mi sufrimiento y desesperación el día que fui a buscar a Cris. Des
de ahí no había vuelto a verlos, pero sabía que ellos me querían cerca de su hija.
Sabía que nadie iba a quererla mas que yo.
A las dos estábamos en el
portal de Cris. Nos abrió su madre que nada más verme se tiró a mis brazos.
Domi: menos mal que la
has perdonado –me limité a sonreír mientras íbamos entrando a casa.
Nada mas llegar al salón
me encontré con Paco mirando la tele. Al verme se levantó y me saludó con un
efusivo abrazado.
Acto seguido nos sentamos
en la mesa para empezar a comer. Su padre ya acostumbrado a estas comidas, que
siempre terminaban con grandes noticias, no tardó en empezar a preguntar.
Paco: bueno –bebiendo un
poco de vino -¿a que se debe esta visita? –Cris y yo sonreímos. Iba a contestar
a su pregunta pero Domi se adelantó.
Domi: ¿Cómo que a que se
debe? ¿no está claro? –Dando por sentado el motivo de nuestra presencia allí
–vienen para que veamos que se han perdonado –dedicándonos una cálida sonrisa.
Cris: en realidad no
venimos solo por eso –Domi se sorprendió, mientras a Paco se le escapaba una
sonrisa triunfante.
Paco: ¿lo ves? –Mirando a
Domi –será que no conozco yo a tu hija –todos nos reímos.
Yo: creo que me toca
hablar a mí en esta situación –sus padres me miraron atentamente –Cris y yo
vamos a casarnos.
Al escucharlo su madre se
levantó y fue corriendo abrazar a Cris. Paco me miro y me sonrió ampliamente
mientras me tendía la mano. Yo se la apreté y devolví su sonrisa.
Paco: solo espero que la
cuides y por favor dejar de sufrir por tonterías.
Tras sus palabras Domi me
abrazo y Paco fue abrazar a su hija
Domi: -llorando de
alegría –no sabes lo feliz que me hace pensar que por fin vais a dar el paso. Sé
que mi hija nunca podría encontrar algo mejor –volviendo abrazarme.
Después de los abrazos
con sus padres, abracé a Cris por la espalda. Estaba radiante, sus padres no
habían puesto ninguna pega a nuestra unión.
El resto de la comida la
pasamos contadonos nuestros planes. Les contamos que teníamos decidida la fecha
y que no pararíamos hasta encontrar una iglesia donde poder casarnos ese día.
Aunque les pareció una
locura la idea, al final reconocieron que era algo realmente romántico y nos
desearon mucha suerte.
Antes de volver a casa
Cris fue a su habitación para hacer una maleta con un poco de ropa para
llevarla a casa. Mientras ella estaba en la habitación su padre vino hablar
conmigo.
Paco: ¿sabes si Cris ha seguido
recordando? –su pregunta me sorprendió.
Yo: la verdad es que no
lo se -agachó la mirada – pero no pierdas la esperanza –pasando mi brazo por
sus hombros –ahora Cris ha vuelto y al estar con nosotros seguirá recordando.
Estoy seguro.
En ese momento Cris
volvió aparecer en el salón. Al vernos medio abrazados se sorprendió.
Cris: ¿a vosotros que os
pasa? –extrañada.
Yo: nada –levantándome y
dándole un pequeño beso en la frente –tu padre que se ha puesto sentimental.
Creo que mi excusa le
convenció porque no siguió insistiendo. Nos despedimos de su familia y nos
fuimos para casa.
Una vez en el coche Cris
estaba eufórica.
Cris: toda ha ido mejor
de lo esperado –agarrando mi mano, colocada en el cambio de marchas –ahora solo
falta hablar con tus padres –sonriendo.
Yo: Cris… -no sabía como
decirle que con mis padres las cosas no iban a ser tan fáciles.
Cris: ¿Qué? –intrigada.
Yo: es mejor que a mis
padres todavía no les digamos nada.
Cris: ¿Por qué?
Yo: porqué ellos son los
que han estado a mí lado todo este mes –vi como agachaba la mirada, supongo que
lo había entendido.
Cris: ahora me odian ¿no?
Yo: no, no te odian
–intentando animarla –pero saben el daño que me has hecho…
Cris: lo entiendo –vi
como sus ojos empezaban a humedecerse, pero no dejo que le cayeran las
lagrimas. Me apretó fuerte la mano y suspiro –simplemente tendré que volver a
ganármelos.
Que bien con los padres de ella, pero... ¿Qué pasará con los de Dani? no se sa'e, no se sa'e jajjaja
ResponderEliminarNEST