domingo, 6 de mayo de 2012

capítulo 110: el destino


Cuando desperté la tenia entre mis brazos. Al verla sonreí, tenerla junto mi parecía un sueño. El mejor sueño de mi vida. La he perdido y la he encontrado tantas veces que ya ni las recuerdo. Cada vez que terminaba, ambos pensábamos que era siempre, pero nunca por más que lo intentará, nunca había sido capaz de dejar de soñarla.

Y aquí estaba ella, otra vez en mi cama. Durmiendo entre mis brazos, como si nunca hubiera dejarlo de hacerlo. Obligándome a permanecer a su lado a pesar de todo…

Y aquí estaba yo, volviendo abrazarla. Volviendo a su lado una vez, olvidando mis miedos e intentando volver a confiar en ella.

Poco a poco los rayos de sol entraron por la ventana, reflejándose en su cara. Al notarlo ella empezó a jugar con las sabanas, resistiendose abrir los ojos. Como una niña pequeña.

Yo no puede evitar soltar una carcajada al ver su cara y la abracé con fuerza. Hasta terminar dando vueltas por la cama, mientras ella renegaba.

Al final quedé encima de ella, abrió los ojos, me sonrió y como una niña pequeña giro la cara mientras cerraba los ojos para intentar seguir durmiendo.

Yo incapaz de dejarla dormir, aproveché su nueva postura para llenar su cuello de besos. Al principio ella intento resistirse haciéndose la dormida, pero inevitable al ver que yo no para comenzó a reírse.

Escuchar su risa otra vez sonando en mi cabeza era la mejor melodía de todas, esa risa que hacia que yo empezará a reír al igual que ella, sin ni siquiera saber el motivo.

Cuando paré de besarla. Me tumbé a su lado, boca abajo. No podía dejar de contemplarla. Ella permaneció estirada, boca arriba. Cuando termino de reír, giró su cabeza y me miró.

Cuando nuestras miradas se encontraron, después de aquella noche. Después de volver a sentirse, a ambos se nos humedecieron los ojos. Mientras sonreíamos.

Cris: antes me despertabas con buenos días princesa –me acerqué a ella y le acaricie la cara.
Yo: buenos días princesa –ella sonrió y nuestros labios volvieron a encontrarse.
Cris: ¿lo que me dijiste anoche iba en serio? –sabía que tarde o temprano iba a salir esa conversación, pero reconozco que pensaba que saldría un poco más tarde. No nada más despertarnos.
Yo: ¿a que te refieres? –intentando asegurarme que hablábamos de lo mismo.
Cris: a lo de retomar nuestros planes… -cogí aire, la miré y le respondí lo que realmente pensaba.
Yo: iba totalmente en serio –al escucharme ella sonrió, y empezó a besarme. Antes de que siguiera yo la detuve -  espera –apartándola de mi y colocándola como estaba antes –esta vez no me contestes con besos…
Cris: Dani –acariciándome el pelo – he cometido muchos errores. Te he hecho mucho daño y eso es una de las cosas que quizás nunca podré perdonarme. Nunca he querido hacerte daño y las veces que lo he hecho a sido inconscientemente. ¿Crees que si no quisiera pasar el resto de mi vida contigo te llenaría a besos cada vez que hablas de nuestros planes? ¿Crees que sería tan mala de dejar hacerte ilusiones si no fuera exactamente lo mismo que yo quiero? ¿Crees que desde el día que viajando en globo te pedí que nos casáramos no sueño con ese momento todas las noches? ¿Crees que en algún momento casarme contigo ha dejado de ser mi sueño? por que si lo crees estas muy equivocado. Porque tengo exactamente las mismas ganas que tu, o incluso más, de retomar todos nuestros planes.

Cuando termino de hablar, fui yo el que se abalanzó sobre ella. La llené a besos, como hace unos instantes ella había intentado hacerlo.

Volvimos a perdernos entre mis sabanas una vez más. Al terminar intenté levantarme pero ella me lo impidió.
Cris ¿Dónde vas?
Yo: habrá que aprovechar el día ¿no? –me abrazo fuertemente para que no me fuera.
Cris: hoy no, hoy no hagamos absolutamente nada más que quedarnos en cama. Dándonos mucho amor.
Yo: ¿todo el día? –sorprendido.
Cris: ¿te parece mucho? –haciéndose la enfadada.
Yo: contigo nunca es demasiado.

Una vez más terminé haciéndole caso y pasamos todo el día metidos en la cama. Simplemente salimos para comer algo y volver entre besos directamente a la cama. Durante todo el día ella fue mi único alimento.

Ya estaba oscureciendo, la poca la luz que entraba a esas horas por la ventana le hacía parecer aún más hermosa si se podía. Al verla no pude evitar imaginármela vestida de blanco, entrando a la iglesia, con su sonrisa, con su dulzura, con su sencillez. Con todas esas cosas que le hacían realmente única. Con todos esos detalles que me hacían amarla cada día más.

Cris: ¿Qué piensas? –había notado que no paraba de contemplarla.
Yo: que vas a ser la novia más bonita del mundo –abrazándola.
Cris: eres un exagerado –me aparté de ella.
Yo: ¿exagerado? ¿Crees no es verdad? –me sonrió.
Cris: ¿Cuándo quieres que nos casemos? –me quedé pensando unos minutos y entonces se me ocurrió una genial idea.
Yo: ¿Qué te parece si lo echamos a suertes? –Me miró sorprendida –espera un momento.
Me levanté de la cama, fui a mi escritorio. Cogí unos cuantos papeles, 2 bolis y 2 cajas de zapatos.
A los dos minutos ya estaba de nuevo metido en la cama.
Cris: ¿Qué es esto? –observando todo lo que había traído sin entenderlo todavía.
Yo: mira –entregándole un papel –rompe este papel en 31 pedacitos y en cada pedacito pon  todos los números empezando por el uno y terminando por el 31. Yo –cogiendo en otro papel –en este papel apuntaré todos los meses del año.

No sabía si había entendido exactamente lo que le estaba pidiendo pero empezó hacerlo con una sonrisa en la cara. Al terminar, le pedí que colocará todos los papeles en una de las dos cajas de zapatos y yo coloqué los míos en la otra.

Yo: veamos que fecha elige el destino –ella me sonrió como una niña pequeña, primero revolví los papeles donde estaban apuntados todos los días del mes –adelante, cierra los ojos y coge un papel.

Cris se tapo los ojos con una mano y con la otra cogió uno de los papeles. Estaba a punto de abrirlo cuando la detuve.

Yo: espera, ahora me toca a mí –estaba vez fue ella la que revolvió los papeles y yo cogí uno.
Cada uno tenía un papel en la mano, ella el del día y yo el del mes. Los dos estábamos realmente nerviosos por saber que nos deparaba la suerte. Ella fue la primera en abrir el papel.
Cris: 2 –sonriendo, al escuchar el día yo abrí mi papel.
Yo: Agosto.

Empecé a reírme como un loco, Cris me miraba extrañada, supongo que ella no entendía nada. Pero yo si, yo lo recordaba todo y sabía perfectamente que el 2 de Agosto del 2010 fue el primer día que la besé. Y ahora el destino había decidido que nuestra boda fuera exactamente ese mismo día.
Yo: tú no lo recuerdas, pero el 2 de Agosto del 2010 te besé por primera vez –esta vez fue ella la que se rió.

Miramos el calendario a través del móvil para ver en que día caía. Por suerte era sábado, parecía que el destino estaba completamente de nuestra parte.

Cris: ¿pero y si no encontramos Iglesia para esa fecha?
Yo: la encontraremos –acariciándola –soy capaz de buscar en más de mil iglesias si hace falta, pero el destino, la suerte, no pudo escoger mejor fecha. Así que no pienso cambiarla.

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