Observé como se iba sin
decirme nada. Me quedé en el coche unos minutos, tratando de conseguir las
fuerzas necesarias para bajar de este y volver a empezar una vez más sin ella.
Lloré hasta quedarme sin lágrimas, me odie por ser un cobarde y la odie por ser
tan cabezona.
Al final baje del coche y
con paso firme me de dirigí a los estudios. Por los pasillos todos me
observaban, me saludaban con una sonrisa y al ver mi cara su sonrisa desaparecía.
No tenían que ser muy listos para saber que algo pasaba, y no precisamente
bueno.
Llegué a plató
inconscientemente mi mirada la buscó pero no la encontró. Pensé que estaría en
su camerino haciendo exactamente lo mismo que yo acaba de hacer en mi coche…
estaría buscando fuerzas.
Justo cuando iba a
empezar la reunión apareció de la mano de Anna con los ojos vidriosos. Cris ni
siquiera me miro, pero Anna me dedico una leve sonrisa dándome a entender que
no me preocupara, que estaba todo lo bien que podía estar después que la dejara.
Pasó el tiempo y empezó
el programa. Intenté que no se notara demasiado que estaba mal y creo que lo
conseguí hasta que llegó su turno.
Nada más verla aparecer
con su sonrisa forzada, su baile desganado y su caminar apagado no puede evitar
sentirme culpable. Sentir que quizás me había equivocado, en ese momento me
dieron ganas de levantarme y correr a abrazarla pero me contuve.
Ya no estábamos juntos y
después de nuestra conversación en el coche no podía abrazarla como si nada,
digamos que había tomado uno decisión y tenia que ser consecuente con ella.
Después del programa me
fui a mi casa y me la encontré haciendo las maletas. Ella no me había escuchado
así que cuando me vio asomando la cabeza por la habitación se asusto.
Cris: pensaba que irías a
tomar algo –sin mirarme, concentrada en hacer sus maletas.
Yo: no me apetecía –no
podía apartar la vista de las maletas – no sabía que vendrías a buscar tus
cosas tan rápido.
Cris: cuanto antes mejor
¿no? Tranquilo no voy a tardar mucho.
Yo: tomate el tiempo que
necesites –agaché la mirada y desaparecí de la habitación.
Mientras terminaba de
recoger sus cosas, cogí una cerveza de la nevera y me senté en el sofá haciendo
ver que miraba la tele.
Pero mis oídos solo
escuchaban el ruido de los cajones, sus tacones yendo de un sitio a otra
recogiendo sus cosas. Eliminando cualquier rastro del tiempo que paso en esa
casa.
Mi cuerpo temblaba mientras
la imaginaba, mis ojos poco a poco se llenaban de lagrimas y yo suspiraba
intentando que esas lagrimas no cayeran. Por lo menos no hasta que Cris se
fuera.
Media hora después
apareció por el pasillo, con un par de maletas en la mano. Es increíble como
todo lo vivido puede caber en dos maletas de mierda.
Cris paso por el salón
sin detenerse, parecía que no iba a despedirse. En parte lo entendía pero mi
cuerpo me pedía una última conversación.
Así que antes de que abriera
la puerta me levanté y me quede justo detrás suyo.
Yo: ¿ya te vas? –sé que
no es muy original pero no se me ocurrió nada mejor que decir.
Cris: -dándose la vuelta
para mirarme –si.
Yo: ¿y no piensas
despedirte? –mirándola fijamente.
Cris: no lo hagas más
difícil… por favor –cogió de nuevo las maletas – creo que no me dijo nada pero
si encuentras algo mio… ya me lo llevaras al programa – seguía sin mirarme.
Yo: claro –no podía dejar
de observarla y sin querer se me volvieron a escapar esas palabras que ya no servían
de nada –lo siento.
Cris: -por primera vez me
miro – yo también lo siento.
Yo: nunca olvides que
eres lo que más he querido en la vida.
Abrió la puerta y justo
antes que marchará un impulso me llevó a abrazarla. La estreché fuertemente
contra mis brazos, los dos nos echamos a llorar como críos.
Éramos dos personas que
se querían, quizás demasiado. Que estaban terminando su historia por miedo, que
no sabían que harían a partir de ahora, que estaban a punto de perderse…
Tras unos segundos ella
se apartó, nos miramos con los ojos vidriosos todavía por las lagrimas que
acabábamos de soltar y al final ambos nos decimos una sonrisa.
Una sonrisa que decía te
quiero, siempre te querré pero ahora no puedo, tengo miedo.
Y se fue, nos fuimos y
nos perdimos...
Que pena, por favor... O sea... No! Que despedida tan asfcghdcas por qué no impide que se vaya? No puede ser...
ResponderEliminarains... cari... quiero que sean felices, aunque sea un rato... :'(
Pero aun así, me encanta! Ha sido un capítulo muy emotivo...
MUCHAS ganas de más!!
Te quiero, pequeña mía! :D