sábado, 5 de mayo de 2012

capítulo 109: perfecta sintonía.



Nada más enviar el mensaje, escuché el tono del Whashap, miré mi móvil pero el que acaba de sonar no era el mio. Eché un vistazo por casa y en el suelo, justo en el lugar donde había caído anteriormente la ropa de Cris estaba su móvil caído.

Me agaché para cogerlo, me lo puse en el bolsillo y fui a buscar las llaves de mi coche. Estaba a punto de salir de casa para ir a devolverme el móvil a Cris, cuando abrí la puerta y me la encontré a punto de picar.

Cris: -sin mirarme a la cara –me he dejado el móvil.
Yo: lo sé –buscando su mirada sin encontrársela –ahora mismo iba a ir a llevártelo.
Cris: ¿y tu fiesta? –alzó la mirada y a través de la puerta pude ver que no había nadie.
Yo: mira –le entregué su móvil –alguien acaba de enviarte algo –me miro intrigada y me sacó el móvil de las manos.

Vi como leía el mensaje y sonreía. Antes de que pudiera hablar deposite mi índice en sus labios para callarla, me acerqué a ella hasta acariciar su nariz con la mía y susurré.

Yo: solo dime que no te vas a volver a escapar.

Aparté su pelo de su rostro y deposite mis brazos en sus hombros. Entonces ella se acercó a mi como un torbellino. No me contestó con palabras, simplemente me beso.

Sus labios y los míos por fin volvieron a encontrarse. Por fin volvía a sentir sus besos, esos que llevaba un mes buscando en otros labios sin éxito. Esos que nada más rozarme hacían que perdiera la razón.

Tras el primer beso, fui el que tomo la iniciativa. La cogí en brazos y sin dejar de besarla la llevé hasta mi cama, nuestra cama. Esa que llevaba un mes llorándola y esperándola, esa que habían ocupado mil chicas mientras imaginaba que la que estaba a mi lado era ella.

Pero esta vez no eran imaginaciones, estaba vez podría gritar su nombre convencido al 100% que el cuerpo que besaba era el suyo. El mio en realidad, porque con cada beso descubría que nunca había dejado de serlo.

Recorrí su cuerpo centímetro a centímetro. Intentado que cada pedacito sintiera lo mucho que le había echado de menos…Su cuerpo, mi más absoluta locura, el único que conocía de memoria. 

No exagero cuando digo que conocía todos y cada uno de sus lunares, todos. Pero había uno que me volví especialmente loco. Era un poco más grande que los demás y estaba situado justo en el centro de su espalda.
Había besado ese mismo lunar cientos de veces y solo esperaba volver hacerlo mil veces.

Cuando terminé de besarla, volví a su rostro. Ella me detuvo, me miro fijamente. Sus ojos tenían un brillo especial, parecía que estaba llorando.

Cris: -acariciándome el pelo, mientras estaba tumbado justo encima suyo –eres lo mejor que podré tener nunca.

Después de escucharla volví a besarla, esta vez con más dulzura. Me acerqué a su oído y le susurré.
Yo: retomemos nuestros planes –me dio un pequeño golpe con la cabeza para que la mirara.
Cris: ¿Qué planes? –intrigada.
Yo: NUESTRA BODA.

No me dijo nada, simplemente me lleno de besos con tanta fuerza que acabo colocándose ella encima mio.
Recorrió mi cuerpo pedacito a pedacito, era la única que conocía todos mis puntos débiles e iba besándolos uno por uno haciéndome estremecer.

Cuando no pude aguantar más la frené. Cogí su cara y la acerqué a la mía.
Yo: deja de volverme loco.
Sonrió y por fin dejo que la hiciera completamente mía.

Esa mezcla perfecta de pasión y dulzura. Esa combinación perfecta que solo conocen nuestros cuerpos. Esa manera, esa forma de la  que solo eres capaz de entregarte  a una persona. 

Esa perfecta sintonía que solo consigues con una persona y cuando la encuentras. Sabes perfectamente, aunque a veces pierdas la esperanza, que tarde o temprano esa persona acabará llenando tus noches.

2 comentarios:

  1. Por dios, me encanta esos momentos de pasion.
    Que bien lo haces que parece real.
    Sige asi pero ESCRIBE YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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