viernes, 4 de mayo de 2012

capítulo 108: esta noche no


Yo: espera.

Cris se giró justo antes de salir por la puerta. Me miró expectante, esperando que le explicara porque tenía que esperarse.

Yo me acerqué a ella, hasta llegar a dos centímetros de su boca.

Inconscientemente mis manos empezaron a desabrochar  la cremallera de su abrigo. Cuando llegué al final volví a mirarla, ella permanecía inmóvil y yo termine por sacarle el abrigo poco a poco.

El abrigo cayó al suelo y mis manos no contestas con eso empezaron deslizarse por sus brazos ahora desnudos. Cris cerró los ojos y se estremeció. Me acerqué todavía más a ella y si era posible, roce sus labios y ella abrió la boca suplicando que volviera a besarla, pero todavía no era el momento…

Mis labios se pusieron en su cuello y fueron bajando poco a poco hasta encontrarse con los tirantes de su camiseta. Sin ni siquiera mirarla para pedirle su aceptación mis manos decidieron deshacerse también de esa prenda. Su camiseta se unió a su abrigo en el suelo y yo pude proseguir mi cadena de besos.

Cada vez me acercaba más a sus pechos, de manera que había otra prenda que estaba empezando a sobrar.

Mis manos se dirigieron lentamente hacia su sujetador para deshacerse de el cuando…

*DIN DON*

En ese momento Cris y yo volvimos a la realidad.
Cris: ¿esperas a alguien? –cogiendo su camiseta del suelo por si acaso abría.
Yo: no –observando como volvía a vestirse.
Cris: ¿no vas abrir? –no le dije nada, simplemente me dirigí a la puerta.

Cuando abrí me encontré con Juanp agarrado a dos mujeres, una rubia y una morena. Sin que pudiera decir nada Juanp tomó la palabra.

Juanp: ya que esta noche no querías salir de fiesta, la fiesta ha venido a ti.

Las dos chicas me dieron dos besos y entraron en mi casa junto con Juanp.  Al entrar Cris miró a las dos chicas con odio y aunque intentó hacer lo mismo con Juanp no supo disimular el aprecio que le tenía.

Juamp: ¿Qué haces tú aquí? –un tanto grosera, quizás por el alcohol.
Cris: nada –agachó la mirada y se dirigió hacia la puerta pero la detuve.
Yo: no te vayas –estábamos los dos frente a frente, yo la tenía agarrada por la cintura intentando convencerla.
Cris: tu amigo ya se ha encargado de traerte la que te toca esta noche –al escucharla quite mis manos de su cintura y deje que se marchará.

Escuché como cerraba la puerta detrás mio y aunque moría de ganas no fui a buscarla. Ahora mismo Juanp me había echo volver a la realidad. Mi cabeza había retomado el juicio y esta vez, quizás por la presencia de mi amigo y de esas chicas no hice caso al corazón.

Tras irse Cris, Juanp se acercó a mí y me cogió del hombro.
Juamp: enhorabuena, has conseguido no caer en sus redes.

¿Qué había conseguido no caer en sus redes? Como se notaba que Juanp desconocía todo lo que acaba de pasar. Si no hubiera sido por el ahora mismo estaría en mi habitación encerrado con Cris. Haciendo el amor como locos, volviendo a sentir su cuerpo, su respiración en mi oreja, sintiendo sus caricias, sus besos.
En ese momento recordé lo que había estado a punto de pasar. Miré a mí alrededor. Vi como Juanp estaba liándose con una de esas dos chicas, mientras tenía una botella en la mano, y por un momento me imaginé a mi en las noches anteriores. Actuando exactamente igual que el, borracho y sin importarme a quien estaba besando.

Fue entonces cuando comprendí que por muy despechado que estuviera esa no era la vida que quería llevar. Lo que realmente quería era vivir todos los días algo parecido a lo que estaba pasando hace tan solo unos minutos en mi casa.

Me acerqué a Juanpe, aparte a la chica que estaba con el y le dije:
Yo: esta noche no –me miró desconcertado –en realidad, ninguna noche más.
Juanp: ¿Qué quieres decir?
Yo: que ya no quiero esto –le señalé a las dos chicas que estaban ahora sentadas en mi sofá.
Juanp: no veas con la Pedroche, dos días y ya vuelves a perder el culo por ella –sonreí.
Yo: ¿y cuando he dejado de perderlo? –Le di un palmadita en la espalda –es mejor que te vayas.
Juanp –sonriéndome y dirigiéndose a las chicas –bueno, será mejor que nos vayamos porque el señorito ya no tiene ganas de fiesta.
*: ¿Por qué? –preguntó la chica que supuestamente era para mi.
Juanp: porque esta enamorado –sonreí y finalmente conseguí que se fueran de mi casa.

Miré el reloj, no hacía ni media hora que Cris había marchado. Sin pensarlo cogí mi móvil e hice una foto al salón ya vacío.

Se la envié junto con el siguiente texto:
“demuéstrame que no vas a volver a escaparte y ven”


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