lunes, 14 de mayo de 2012

capítulo 115: ¿a que precio?


Me quede blanco al conocer nuestro destino.

Yo: ¿al hospital? –pensando que quizás había escuchado mal.
Cris: si –mirándome fijamente –ahí te contaran mejor  lo ocurrido.

No hice más preguntas y me dirigí al hospital donde tantas noches pase a su lado. Nada más entrar por la puerta me invadieron los recuerdos. Me vi a mi mismo llegando ese día al hospital histérico por saber que le había pasado a Cris. Me vi desolado esperando que Cris despertará. Me vi incrédulo al saber que Cris no me recordaba…

En 5 minutos reviví todo lo que pase en ese hospital. Todo lo que sufrí. Estaba a punto de caerme una lágrima cuando la miré, la vi a mi lado después de todo. Y la tristeza, la rabia desapareció porque ella había salido de ese hospital hace mucho tiempo.

No sabía donde nos dirigíamos, yo me limitaba a seguir a Cris por los pasillos. Ella si sabía cual era nuestro destino.

Por esos caminos nos rencontramos con Miguel. Al vernos se acercó a nosotros. A mi me dio un abrazo y para mi sorpresa Cris también lo abrazo.

Miguel: cuanto tiempo –me miraba solo a mí -¿vas a ver al doctor Padilla? –ahora miraba a Cris y yo seguía sin entender nada.
Cris: si – su afirmación fue acompañada de una sonrisa.
Miguel: cuando salgas nos tomamos un café como siempre ¿no?
Cris: claro –volviendo a sonreír, mientras yo contemplaba la situación más confundido todavía. ¿un café como siempre? ¿Doctor Padilla?

Miguel se fue y Cris y yo nos sentamos en la sala de espera. Intenté no decir nada pero los celos hablaron por mí.
Yo: ¿un café como siempre?
Cris: si –agachando la mirada - ¿estas celoso?
Yo: ¿tengo que estarlo? –negó y justo antes que pudiera contestarle llamaron a Cris por megafonía.
Cris: vamos –nos levantamos y entramos en la consulta.

Nada más entrar nos encontramos con el doctor Padilla. Estaba sentado en su despacho y al vernos dedicó una amplia sonrisa a Cris.
Padilla: veo que hoy has venido acompañada –dándome la mano.
Cris: si –sonriendo –Dani este es el doctor Padilla.
Padilla: llámame Juan –volvió a sentarse y nosotros ocupamos las sillas que estaban delante de la mesa – te he atendido lo más rápido que he podido, pero hoy no tenias visita ¿verdad?  ¿Ha ocurrido algo con el tratamiento? –parecía realmente preocupado, mientras yo a cada palabra entendía todavía menos toda aquella situación ¿tratamiento?
Cris: no –intentando tranquilizar a Juan –hemos venido para que le expliques a Dani que estamos haciendo –Juan me miro dulcemente.
Juan: por fin has decidido contárselo a alguien ¿no? –sonaba satisfecho.
Yo: creo que su decisión ha sido en parte obligada –por primera vez desde que entramos a la consulta hable.
Juan: bueno sea como sea lo importante es que ahora no solo la ayudaremos nosotros –me sonrió y empezó a explicarme la situación –verás el tratamiento experimental que esta siguiendo Cris… -Cris lo interrumpió.

Cris: espera, creo que primero tengo que explicarle como llegué a esta consulta –se dedicaron una mirada cómplice y Cris empezó a contarme – cuando llevaba un par de semana en Australia me encontré a Miguel por la calle. Como era de esperar yo no lo reconocí pero él se acercó a mi y me explico que había sido mi enfermo durante todo el tiempo que estuve ingresada –ahora entendía las confianzas de hacia tan solo unos minutos – esa misma tarde fuimos a un bar y estuvo explicándome todo lo que paso en ese hospital. Parecía un rencuentro de dos amigos hasta que Miguel me hizo la siguiente pregunta: ¿quieres recordarlo todo? Casi sin pensarlo le dije que recordar todos y cada uno de los momentos que había vivido contigo, con mis padres, con personas que aparecieron en mi vida y desaparecieron pero que seguramente fueron importantes en mi vida… recordar todo eso era quizás lo que mas deseaba en el mundo –la escuchaba paciente – fue entonces cuando Miguel me contó quien era Juan –señalo al doctor – y me explico el trabajo que estaba haciendo. Y al ver que quizás podía recordarlo todo decidí volver.
Juan: hace un par de años mi mujer perdió la memoria, exactamente igual que Cris –parecía que se había puesto triste – desde el primer día me encerré en mi laboratorio para conseguir dar con alguna solución. Ahora después de dos años creo que la he encontrado – me sonrió dulcemente –es un tratamiento experimental que todavía no ha sido aprobado… -esas palabra “experimental” hacia que todo aquello no me sonara bien – el problema es que al ser experimental no sabemos al 100% si funciona o si tiene algún efecto secundario.

Yo: ¿me estas diciendo que Cris ahora mismo es como tu cobaya? –tenia la esperanza de estar equivocándome.
Juan: no, no es eso –respiré aliviado.
Yo: entonces ya has probado en tratamiento con otras personas con éxito ¿no?
Juan: No –la preocupación se reflejó en mi cara y Cris tomo la palabra.
Cris: soy la primera en probarla pero estoy recordando Dani –me miraba ilusionada, quitándole hierro al asunto – tú mismo lo comprobaste ayer –me acarició el pelo dulcemente – ya casi recuerdo toda nuestra historia - yo seguía a la mía.
Yo: muy bien Cris –sonaba irónico –ahora recuerdas más cosas, casi todo, ¿pero a que precio? No tienes ni puta idea de como puede reaccionar tu cuerpo a la locura que estas haciendo… ¿en que consiste el tratamiento?
Juan: son unas pastillas que debe tomar diariamente, luego una vez a la semana viene y me cuenta sus recuerdos y le hago unos análisis para comprobar que todo esta bien. Así que no te preocupes que todo está saliendo bien –aunque lo intentaba había algo en su mirada que no me convencí. Todo no podía ser color de rosa…una duda empezó a recorrerme por la cabeza.

Yo: ¿y tu mujer?
Juan: ¿mi mujer que?
Yo: ¿Cómo lleva ella el tratamiento? –quería corroborar una cosa.
Juan: ella todavía no lo ha empezado –la rabia se apodero de mi y empecé a chillar a Juan.
Yo: y si el tratamiento es tan perfecto porque no lo prueba tu mujer ¿eh? ¿Porque coño me niegas que ahora mismo Cris es tu puta cobaya? Y tú –mirando a Cris - ¿Cómo entregas tu vida a alguien sin ni siquiera consultarme? ¿y si te pasa algo? Joder Cris –salí de la consulta sin dejar que ninguno de los dos me contestara y fui directo a buscar a Miguel. En el fondo pensaba que él era el culpable de toda aquella locura, el que había metido a Cris en esa mierda.

Cris: Dani espera –cogiéndome por la espalda.
Yo: déjame –empujándola bruscamente.
Cris: ¿Dónde vas? –poniéndose delante de mi e impidiéndome el paso.
Yo: a buscar al que te ha metido en toda esta mierda.

Quizás por el espectáculo que estábamos dando Cris y yo en medio del pasillo, Miguel apareció asomando la cabeza por una habitación. Al verle fui directamente hacia él.
Yo: ¿Cómo coño convences a Cris de semejante locura? –sin dejarle hablar la rabia se apodero de mi y le solté un puñetazo.

3 comentarios:

  1. que locura de cap por favor!! eres buenissima cariño!! cada dia te superas a ti misma!! me encanta no, lo siguiente! comprendo la reacción de Dani, comperndo que Cris quiera someterse a ese tratamiento, pero quiero saber como continua todo esto!!
    impresionante!

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  2. AHHHHHHHHHHHHHHH! Que me da un soponcio!!!!
    SIGUIENTE!

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  3. Sigue asi que mola mucho.
    Tengo muchas ganas de que siga la historia.
    Como mola el guiro que le das a la historia.
    SIGUIENTE CAPITULO YAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!! <3

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