Después de esa
conversación en el coche Cris y yo decidimos que el próximo fin de semana
iríamos a León para contárselo todo a mis padres.
Sabía que Cris tenía
repor por la mañana, así que después del programa iba a tener la tarde libre. Se
me ocurrió comentarle que mañana podría ser un buen día para empezar a buscar
iglesia.
Yo: cariño –abrazándola
por la espalda mientras colocaba la mesa para cenar –mañana tienes la tarde
libre ¿no?
Cris: si –dándose la vuelta
y dándome un suave beso en los labios.
Yo: perfecto –volviendo a
besarla.
Cris: ¿por?
–desconcertada.
Yo: para aprovechar la
tarde juntos –me sonrió y volvió a besarme. La verdad es que desde nuestra
reconciliación no intercambiábamos más de dos frases sin besarnos.
Mientras nos perdíamos en
nuestros besos, llegó nuestra comida.Me dirigí a la puerta,
pagué al repartidor y llevé la comida a la mesa. Esa noche habíamos decidido
comer pizzas.
Terminamos la noche como
todas las anteriores, durmiendo desnudos en nuestra cama. Ella se durmió antes que yo. A mi me apetecía
contemplarla unos instantes. Mientras la miraba no podía dejar de pensar que su
silueta desnuda en mi cama era la compañía perfecta.
Al día siguiente, como ya
sabía, al despertar no estaba. Deduje que se había levantado intentando hacer
el mayor ruido posible para no despertarme y lo había conseguido.
Al girarme sobre la cama,
noté que me había clavado algo. Me aparte y levanté la sabana intrigado.
Al alzar la sabana me
encontré un huevo kínder con una nota al lado:
“Prometo quedarme siempre
a menos de un kilómetro, y que todo lo que sienta seguirá siendo tuyo. Prometo
besar tus labios, mirarte a los ojos, decirte que todo es un sueño y estamos
despiertos…
PD: espero que te guste
el desayuno”
Sonreí como un niño
pequeño. Solo dios sabe como había echado de menos sus detallitos todas las
mañanas que pasé sin ella.
Decidí guardarme el huevo
Kínder y llevármelo al trabajo donde la vería para comer.
Nada más llegar a los
estudios pasé por su camerino con la esperanza que ella no estuviera. Abrí la puerta
y por suerte no había nadie.
Cogí un papel y le dejé
la siguiente nota junto al huevo kínder en el tocador.
“es mejor que los sueños,
mejor que todo y a la vez mejor que nada. Es inexplicable, inimaginable y
sobretodo inigualable. Es a veces dulce, a veces amargo, a veces difícil y
otras veces tan fácil. Es nuestro y no olvides que pase lo que pase, aunque
parezca que ya no queda nada siempre tendremos nuestro mundo.
Pd: los huevos kínder pueden
comerse a cualquier hora del día y hoy prefiero que sea mi postre y compartirlo
contigo”
Salí de su camerino
intentando que nadie me viera. Después de leerme el guion me dirigí al comedor.
A los pocos minutos de
sentarme ella apareció por la puerta. Nada más entrar busco mi mirada y me
enseño el huevo Kínder acompañado de una amplia sonrisa. Poco a poco se acercó
a mí y me dio un suave beso en los labios.
Al instante todos los
presentes nos miraron. El viernes ni siquiera nos mirábamos y ahora 3 días después
estábamos en el comedor comiéndonos a besos.
Cris y yo éramos
conscientes que todo el mundo nos estaba mirando así que nos separamos y
decidimos aclararlo todo.
Yo: antes que preguntéis –un
poco avergonzado –si, nos hemos dado una nueva oportunidad.
Todos se rieron, la gran
mayoría sabía que tras la vuelta de Cris tarde o temprano íbamos a volver
juntos.
Cris: parece que no les
ha sorprendido –sonriéndome.
Yo: será que están acostumbrados
a nuestras idas y venidas –los dos nos reímos y ya sin la mirada atenta de
nuestros compañeros volvimos a besarnos.
Al terminar de comer poco
a poco todos volvieron a su rutina, pero Cris y yo todavía teníamos que
comernos nuestro postre.
Cris lo sacó de su
bolsillo y empezó abrirlo como una niña pequeña. Lo partimos por la mitad y
cada uno se comió un trozo del huevo. Parecíamos dos niños pequeños, pero quizás
su inocencia, esa mezcla de niña y mujer era lo que más me atraía de ella.
Al terminar el programa
le envié un whatshap explicándole que la esperaba en el coche.
Llevaba menos de 5
minutos con ella cuando apareció, ya vestida de calle y con su estupenda
sonrisa.
Yo: ¿lista para encontrar
la Iglesia perfecta?
Me enamoro! Ains, por favor -suspiro-xD Que bonicos!!
ResponderEliminarMe ha encantado lo del huevo kinder.. y me enamorado de la frase esa de "esa mezcla de niña y mujer" yo la verdad es que creo q es eso... :D
Eso, que me lio, que me gusta muchísimo y que quiero más!! A ver qué Iglesia les encuentras! :D