jueves, 3 de mayo de 2012

capítulo 107: dejé de esperarte



Terminamos el segundo programa después de la vuelta de Cris. Tengo que reconocer que Cris conseguía que todos sus reportajes, fueran diferente y únicos.

Al acabar el programa fui directo a mi camerino y me encontré con ella. Estaba sentada en mi sofá y al verme se puso de pie.

No me dio tiempo a preguntarle por su presencia en mi camerino porque nada más verme empezó hablar.
Cris: me escapo ¿vale? Cuando las cosas se ponen difíciles, me marcho. Y quizás es porque soy una cobarde, porque tengo miedo a volver a sufrir o simplemente porque nunca he aprendido a luchar por algo o por alguien. Pero estoy aquí, ahora y voy a quedarme –se acercó a mi –porque voy hacer todo lo posible para que te des cuenta que estoy comprometida con esto. No soy perfecta pero tú tampoco lo eres y ¿quieres hablar de fallas? ¿Qué tal la de no ser capaz de perdonar? –Buscó en mi mirada una respuesta y al no encontrarla siguió hablando –en algún momento vas a tener que perdonarme, y ese momento puede ser ahora –se acercó todavía más a mi –porque yo estoy enamorada de ti y tú sigues estando enamorado de mi. Y todo lo que te pido es otra oportunidad.
Yo: todo el mundo quiere eso ¿verdad? Borrón y cuenta nueva. Un nuevo principio ¿quieres otra oportunidad?
Cris: si, más que nada en este mundo.
Yo: no es tan fácil empezar de nuevo, quizás no soy el único que tiene algo que perdonar –me miro desconcertada.
Cris: ¿Qué quieres decir?
Yo: que desde que te fuiste no habido ni una sola noche que haya dormido solo –agachó la mirada, sabía que ella sabía a que me refería pero aun así seguí hablando –creo que en este último mes he estado con más mujeres que durante toda mi vida –no puedo evitar que le cayeran las lagrimas –todas las noches era una distinta…
Cris: cállate –entre sollozos.
Yo: ¿sigues queriendo otra oportunidad?

No me dijo nada, simplemente se dio la vuelta y salió de mi camerino entre lágrimas. Yo acompañé la puerta y empecé a darme cabezazos contra ella.

Sabía perfectamente que acababa de ser demasiado cruel, no había mentido a Cris pero esas no eran las palabras adecuadas para contarle todas las que pasaron por mi cama durante el último mes.

Por primera vez desde su llegada, no estaba orgullo de mi reacción. Me sentía como una mierda, había intentado evitarla de la peor manera posible.

Haciéndole daño, porque sabía que ella tenía razón. Sé que me ama tanto como yo la amo a ella y puedo imaginar como lo estará pasando ahora imaginándome con cientos de chicas.

Pero si de verdad quería otra oportunidad esa parte de la historia también tenía que saberla.

Me fui a mi casa y al llegar me puse directamente el pijama. Esta vez no iba a salir, esta noche quería dormir solo y pensar en ella.

En realidad desde nuestra última conversación en mi camerino no paraba de pensar en ella, quería llamarla y saber como estaba. Pero mi orgullo no me dejó.

A media noche, cuando estaba a punto de irme a dormir alguien pico a mi puerta. Antes de abrir mire por 
la mirilla y la vi. Iba con un abrigo negro y se le notaban los ojos llorosos. Sin pensarlo abrí la puerta.

Yo: hola –incapaz de mirarle a la cara.
Cris: quiero decir algunas cosas que no son agradables y quiero que me escuches sin decirme que esta relación esta terminada o marchaste sin mas ¿vale?
Yo: pasa –pasó y se quedo de pie detrás de la puerta.
Cris: estoy destrozada tras saber que te acostaste con medio Madrid –quise intervenir pero no me dejó – y sé que no estábamos juntos, que acaba de marcharme y todas esas cosas. Lo sé ¿vale? –Empezó a llorar –pero aun así, no puedes pedirme que no me duela. Que no te miré ahora mismo y me imagine a mas de mil chicas besándote –esta vez la interrumpí.
Yo: ¿hubieras preferido que me pasará la vida llorándote y esperándote? –esta vez fui yo el que no al dejó intervenir –yo no planifiqué esto ¿vale? Lo único que he planificado en mi vida eres tú. Desde que te conozco todos mis planes tienen que ver contigo –las lagrimas empezaban a caerme a mi también –en conquistarte, en tenerte, en irnos a vivir junto…. Incluso hasta llegar al punto de planificar nuestra boda –cogí aire –y ninguno de esos planes los he roto yo. A veces fue culpa de las circunstancias, otras veces porqué huías pero nunca por mi. Porque a pesar de todo simple entrabas en mis planes –suspiré –hasta hace justamente un mes, hasta que te fuiste y me dejaste solo… hasta que me canse.
Cris: ¿En mes te olvidaste de mí? ¿Tan rápido?
Yo: no, nunca me olvidé ni me olvidaré de ti. Simplemente deje de esperarte.
Cris: ¿pensabas en mí? –La miré desconcertado –cuando estabas con ellas ¿pensabas en mi?
Yo: la mayoría de veces iba tan sumamente ciego que no recuerdo ni la cara de muchas.

Agachó la mirada se seco las lágrimas y se dirigió hacia la puerta sin decirme nada más.

No sé por qué pero no pude callar a mi corazón que hablo sin que me diera cuenta.
Yo: espera.



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