martes, 7 de febrero de 2012

capítulo 9: me daría igual


Por fin llego el sábado a las 9 de la mañana estaba esperando a cris en la puerta de su casa. A los 5 minutos bajo ella, guapísima como siempre y con unas gafas para ocultar el sueño que tenia, subió al coche y me dio dos besos:

Yo: sé que te he hecho madrugar, pero como es mi última oportunidad tenía que aprovechar el día ¿no?
Cris: si ¿Dónde me vas a llevar?
Yo: es una sorpresa – me miro desconcertada- tu solo fíate de mí – nos reímos-.
Cris: pues como me hagas lo mismo que les hago yo a los famosos que se fían de mi, mal vamos.
Yo: no, tu estate tranquila  voy a ser muy bueno.

Lo primero que hice fue parar para llevarla a desayunar, le aconsejé que desayunara bien porque iba a ser un día muy largo, pero como de costumbre no me hizo caso. Justo a las 10 un camarero se acercó a nuestra mesa y le entregó una rosa a Cris, la rosa llevaba una nota:
Cris: tu no tendrás nada que ver con esto ¿no?
Yo: no sé – disimule- ¿qué pone en la nota?
Cris: pone… “si has sido puntual ahora llevaras 1 hora conmigo espero que no aun no estés arrepentida…por cierto te quiero” –sonrió y me dio un beso en la mejilla.
Yo: bueno antes de seguir el camino, tengo que darte otra cosa que se te que te hará falta- le entregue un caja y ella la abrió-.
Cris: un bikini – me miro extrañada- Dani no se si te acuerdas pero en Madrid no hay playa-me reí-.
Yo: ya lo sé pero al sitio que te llevo te obligan a usarlo.

Volvimos al coche y llegamos a un spa muy lujoso a las afueras de Madrid, ahora Cristina entendía porque le había regalo un bikini, pasamos ahí gran parte del día en los jacuzzis, las piscinas, dándonos masajes….cada vez estábamos más cerca: jugábamos en el agua, reíamos como dos niños pequeños, nos abrazábamos… en definitiva era feliz, completamente feliz y sabía que ella también lo era. Si hubiera podido habría detenido el tiempo en ese lugar y no la habría dejado marchar jamás, pero no pude.

Antes de dejarla  en casa sabía que tenia que hacer una ultima parada, al llegar le pedí que se bajara del coche, ella reconoció el lugar y dejo de sonreír:
Yo: ¿sabes dónde estamos no?
Cris: si –triste- aquí fue donde estuvimos juntos por última vez.
Yo: si…aquí fue donde nos hicieron esas fotos
Cris: ¿por qué me has traído aquí?
Yo: para decirte que ahora mismo me daría igual que alguien nos viera, me daría igual ser  portada de cualquier revista, por primera vez me daría igual tener a todo el mundo pendiente de mi, me daría lo mismo con tal de tenerte. Te he traído aquí para jurarte que si me das una segunda oportunidad no voy a volver a cagarla, porque no pienso volver a perderte.

Cristina no me dijo nada simplemente me abrazo fue el abrazo más largo y sincero que me habían dado nunca, ella se puso a llorar.
Yo: ¿por qué lloras?
Cris: lloro de alegría- se apartó de mis brazos y se quedo mirándome- hoy ha sido un día mágico, un día increíble y se que pase lo que pase no podré olvidarlo jamás…pero también tengo mucho miedo de volver a dar todo por ti y volver a perderte.
Yo: eso no va a pasar –la abracé de nuevo, no quería soltarla- todavía tengo una última cosa preparada pero tienes que decidir si quieres venir a mi casa o…
Cris: sé que quizás me arrepentiré pero ahora mismo no quiero separarme de ti.

Cogimos el coche y fuimos rumbo a mi casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario