Por fin llego el sábado a
las 9 de la mañana estaba esperando a cris en la puerta de su casa. A los 5
minutos bajo ella, guapísima como siempre y con unas gafas para ocultar el
sueño que tenia, subió al coche y me dio dos besos:
Yo: sé que te he hecho madrugar,
pero como es mi última oportunidad tenía que aprovechar el día ¿no?
Cris: si ¿Dónde me vas a
llevar?
Yo: es una sorpresa – me
miro desconcertada- tu solo fíate de mí – nos reímos-.
Cris: pues como me hagas
lo mismo que les hago yo a los famosos que se fían de mi, mal vamos.
Yo: no, tu estate
tranquila voy a ser muy bueno.
Lo primero que hice fue
parar para llevarla a desayunar, le aconsejé que desayunara bien porque iba a
ser un día muy largo, pero como de costumbre no me hizo caso. Justo a las 10 un
camarero se acercó a nuestra mesa y le entregó una rosa a Cris, la rosa llevaba
una nota:
Cris: tu no tendrás nada
que ver con esto ¿no?
Yo: no sé – disimule-
¿qué pone en la nota?
Cris: pone… “si has sido
puntual ahora llevaras 1 hora conmigo espero que no aun no estés
arrepentida…por cierto te quiero” –sonrió y me dio un beso en la mejilla.
Yo: bueno antes de seguir
el camino, tengo que darte otra cosa que se te que te hará falta- le entregue
un caja y ella la abrió-.
Cris: un bikini – me miro
extrañada- Dani no se si te acuerdas pero en Madrid no hay playa-me reí-.
Yo: ya lo sé pero al
sitio que te llevo te obligan a usarlo.
Volvimos al coche y
llegamos a un spa muy lujoso a las afueras de Madrid, ahora Cristina entendía
porque le había regalo un bikini, pasamos ahí gran parte del día en los
jacuzzis, las piscinas, dándonos masajes….cada vez estábamos más cerca: jugábamos
en el agua, reíamos como dos niños pequeños, nos abrazábamos… en definitiva era
feliz, completamente feliz y sabía que ella también lo era. Si hubiera podido
habría detenido el tiempo en ese lugar y no la habría dejado marchar jamás,
pero no pude.
Antes de dejarla en casa sabía que tenia que hacer una ultima
parada, al llegar le pedí que se bajara del coche, ella reconoció el lugar y
dejo de sonreír:
Yo: ¿sabes dónde estamos
no?
Cris: si –triste- aquí fue
donde estuvimos juntos por última vez.
Yo: si…aquí fue donde nos
hicieron esas fotos
Cris: ¿por qué me has traído
aquí?
Yo: para decirte que
ahora mismo me daría igual que alguien nos viera, me daría igual ser portada de cualquier revista, por primera vez
me daría igual tener a todo el mundo pendiente de mi, me daría lo mismo con tal
de tenerte. Te he traído aquí para jurarte que si me das una segunda
oportunidad no voy a volver a cagarla, porque no pienso volver a perderte.
Cristina no me dijo nada
simplemente me abrazo fue el abrazo más largo y sincero que me habían dado
nunca, ella se puso a llorar.
Yo: ¿por qué lloras?
Cris: lloro de alegría-
se apartó de mis brazos y se quedo mirándome- hoy ha sido un día mágico, un día
increíble y se que pase lo que pase no podré olvidarlo jamás…pero también tengo
mucho miedo de volver a dar todo por ti y volver a perderte.
Yo: eso no va a pasar –la
abracé de nuevo, no quería soltarla- todavía tengo una última cosa preparada
pero tienes que decidir si quieres venir a mi casa o…
Cris: sé que quizás me
arrepentiré pero ahora mismo no quiero separarme de ti.
Cogimos el coche y fuimos
rumbo a mi casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario