lunes, 30 de abril de 2012

capítulo 103: hasta lo imposible



Nada más terminar de leer esa maldita carta la rompí en mil pedazos. Completamente fuera de sí empecé a llamar a Cris una y otra vez pero siempre salía el maldito buzón.

Me vestí rápidamente y fui rumbo a su casa, durante el camino solo podía desear que no fuera demasiado tarde.

Cuando llegué a su puerta su madre me abrió, su rostro era de desolación al verla entendí que ya se había marchado.

Yo: dime donde se ha ido –ni siquiera fui capaz de saludarla.
Domi: no lo sé –dándome un abrazo desesperada –acabamos de leer su carta.
Yo: ¿a vosotros también os ha dejado una carta?
Domi: si, toma –alcanzándome el papel.

“Sé que desde mi accidente os he vuelto locos, que he cambiado vuestra vida, que nunca he vuelto a ser vuestra niña. Si hay alguien con quien realmente he sido injusta ha sido con vosotros.
Y es que nunca me paré a pensar en el daño que os hacía con mis idas y venidas, en lo mal que lo pasabais cuando decidía irme y volvía sin más…

Siento todo lo que habéis sufrido por mi culpa, quizás no soy ni seré nunca la hija perfecta, pero estoy segura de que vosotros fuisteis los padres perfectos. Porque habéis estado ahí, en silencio, aguantando mi mal humor, aguantando que no quisiera veros, aguantando que no me acordara de vosotros.

Aun así, a pesar de todo seguisteis a mi lado, recogiéndome siempre que me caía y no recuerdo la mitad de cosas vividas a vuestro lado pero el día que tuve mi primer recuerdo con vosotros. Cuando recordé mi cumpleaños, cumplía 8 años y estábamos en casa. Yo estaba esperando mi pastel y llegasteis vosotros, mis padres con una sonrisa y un pastel gigante en las manos, no sé porque recordé ese día pero estoy segura que hicisteis que todos mis cumpleaños fueran especiales.

Ahora nada es como cuando era pequeña, mi vida ha cambiado por completo y necesito irme. Esta vez nada va a poder retenerme, ni siquiera Dani… porque en parte me voy por él, para dejar de joderle la vida, para evitar que cometa alguna locura y ya no haya marcha atrás. Estoy segura que vendrá a buscaros, que os preguntará por mi, por eso no puedo deciros donde me voy… simplemente si le veis, por favor mama abrázale y pídele perdón una vez más.

Prometo que cuando llegué a mi destino os llamaré, gracias por ser mis padres y perdón una vez más por seguir haciéndoos daño, pero esto es lo mejor”

Acabe de leer la carta, se la devolvía a Domi y salí corriendo de esa casa.

Cuando llegué a mi coche, antes de arrancar me volví a derrumbar… lloré como hacía mucho  tiempo que no lo hacía, lloré como solo ella podía hacerme llorar, lloré todo y más y cuando ya no me quedaban lágrimas me fui a trabajar.

Cuando llegué todo el mundo me miraba, al instante supuse que lo sabían, ninguno se atrevió a decirme nada, quizás no sabían como consolarme.

Fui directo a mi camerino y a los dos minutos apareció Anna.
Anna: ¿Cómo estás?
Yo: ¿lo sabes?
Anna: si, todos lo sabemos –me miro comprensiva –esta mañana tenía una carta en el buzón.
Yo: -resoplé –parece que a todo el mundo le ha escrito cartas –en el fondo todo me parecía absurdo.
Anna: del equipo solo me la ha mandado a mi y como ella me pedía en la carta se la he enseñado al resto del equipo –me acercó un sobre blanco -¿quieres leerla?
Yo: ¿dice donde coño se ha ido? –Negó con la cabeza –entonces no necesito leerla.
Anna: -abriendo el sobre –hay una parte que deberías leer.
Yo: yo ya tengo mi carta… y he leído la que ha dejado a sus padres, en serio, no necesito leer más.
Anna: entonces te la leo yo… solo es un fragmento.

“… despídeme de todos y a él, a él cuídalo más que al resto, apóyalo incondicionalmente. Haz lo posible para que todos los días sean un poco mejores, permanece a su lado y haz que se olvide de mi… preséntale a mil chica si hace falta. Quítale de la cabeza las ganas locas que tendrá de buscarme, convéncele de que esto era lo mejor…. Haz hasta lo imposible, pero consigue como sea vuelva a sonreír”

Nos miramos en silencio, mientras una lágrima recorría mi mejilla.
Anna: ella ya se ha ido, pero tu sigues aquí y tal y como ella me ha pedido voy ayudarte a salir de esta –me miró con ternura.
Yo: gracias, pero sin ella nunca he podido y no voy a poder.

Anna: tarde o temprano podrás, yo y todos vamos apoyarte. La vida sigue después de Cris.
Me dio un abrazo lleno de cariño. Anna, esa amiga que estaba siempre a mi lado, sabía que ella y todos los demás iban hacer que esto doliera menos.

Aunque cada noche al llegar a casa muera, saldrá el sol.


domingo, 29 de abril de 2012

capítulo 102: cobarde



Salí del despacho de Flo y fui corriendo a ver a Cris. Entre en su camerino sin llamar y me la encontré acurrucada en el sillón, con la cabeza escondida entre sus piernas llorando a mares.

Yo: Cris por favor, cálmate –sentándome a su lado y abrazándola.
Cris: te dije que nos ganaría.
Yo: simplemente ha ganado una batalla, pero no la guerra.
Cris: ha ganado todo, ha ganado a mis ganas de seguir adelante.
Yo: no me digas eso…

No me dijo nada más, se quedó unos minutos llorando en mi pecho hasta que Flo picó a su camerino.
Flo: menos mal que os encuentro juntos –Cris y yo nos miramos desconcertado –quiero hablar con vosotros.
Yo: tú dirás –no estaba muy convencido de sus intenciones.
Flo: -mirando a Cris -¿estás realmente segura que fue él?
Cris: si –volviendo a llorar.
Flo: ¿y tu? –mirándome a mi.
Yo: ¿yo que?
Flo: que si tú estás seguro.
Yo: yo ayer escuché como Cris le contaba a Raúl que lo había recordado todo y… -me interrumpió.
Flo: no hace falta que sigas –nos miró a los dos –lo siento mucho, Raúl ha conseguido engañarme por unos minutos.
Yo: no pasa nada –dándole un abrazo -¿Qué vas hacer con él ahora?
Flo: hoy será su último día en otra movida.

Al escuchar esas palabras volví abrazarle todavía con más fuerzas, algo me decía que Flo iba a reaccionar tarde o temprano.

Cuando me separé de sus brazos vi como Cris seguía sentada en el sofá como si nada, parecía que no se alegraba de las últimas palabras de Flo.

Yo: ¿Qué te pasa? –acercándome a ella -¿no te alegras?
Cris: si… -no sonaba muy convencida.
Flo: supongo que sigues enfada por mi desconfianza –agachando la mirada.
Cris: no, sabes que no puedo enfadarme contigo –por fin se levantó del sofá y le dio un abrazo a Flo –estoy bien de verdad.

Flo sonrió y salió del camerino, yo me quedé de pie observando a Cris. La conocía demasiado bien como para saber que no estaba bien, algo seguía atormentándola.
Yo: ¿me lo vas a contar?
Cris: estoy bien, de verdad, no me pasa nada.

Agaché la mirada y salí de su camerino. Era evidente que no me creía que no pasaba nada pero decidí no molestarla. Ahora quería saborear nuestra victoria, Raúl se iba del programa y estaba seguro que eso iba hacer que se fuera de nuestras vidas.

Hicimos el programa como siempre y al final de este Raúl se despidió del público. Alegó que se iba para poder empezar un nuevo camino, con nuevas metas y objetivos y aseguro al público que pronto volverían a verse.

Al terminar busqué a Cris en su camerino pero no estaba, decidí ir al mio y encontré una nota suya en el espejo.
“Me he ido al terminar mi reportaje, no me apetecía ver la despedida de Raúl ni volvérmelo a encontrar por los pasillos…. Esta noche pasaré por casa”

Leí la nota atentamente y entendí perfectamente que Cris no hubiera querido presenciar el adiós de Raúl. La verdad es que si yo hubiese podido también me hubiera escabullido pero por algo era el copresentador del programa.

Llegué a casa me di una ducha y sobre las 9 Cris ya había llegado. Al verme me beso tiernamente y vi dos bolsas colgando de sus manos.
Yo: ¿Qué es eso?
Cris: nuestra comida –con una sonrisa.

Nos dirigimos a la mesa y empezamos a comer, era comida china…
Cris: antes de que me preguntes, siento mi reacción de esta mañana –acariciándome el pelo –pero todo estaba siendo una sorpresa.
Yo: no pasa nada –quitándole hierro al asunto –lo importante es que hemos ganado.
Cris: todavía no lo hemos hecho pero tranquilo que de eso me encargo yo –sus palabras me descolocaron.
Yo: ¿de que vas a encargarte?
Cris: de nada –se rio –es simplemente un decir.

Como de costumbre sus palabras no me convencieron y ella lo noto. Así que opto por acercarse a mí y empezar a llenarme a besos para que olvidara sus palabras.

Como siempre que me besaba, consiguió que me olvidara del mundo. Sus besos cada vez iban aumentando su intensidad hasta que me susurró al oído.
Cris: hoy tengo ganas de ti.

Al escuchar sus palabras me abalancé sobre ella y empecé a desnudarla mientras la besa sin parar…. Hicimos el amor una vez más, pero había algo en ella que era diferente…

Cris: pasaría el resto de mi vida aquí, encerrada en tu habitación sin salir jamás…
Yo: y yo también pequeña –se abrazó a mi cuerpo.
Cris: necesito que esta noche sea especial –volvió a descolocarme con sus palabras.
Yo: ¿Por qué?
Cris: piensa que puede ser la última –me beso apasionadamente, pero me aparte.
Yo: ¿la última? –me estaba acojonando.
Cris: si, quiero que vivamos cada instante pensando que puede ser el último para así convertirlo en eterno –volvió a besarme y esta vez no pude resistirme.

Quería que esa noche fuera especial y estaba dispuesto a darlo todo con tal de complacerla, yo también quería hacer esa noche eterna.

Cris: si algún día esto terminara ¿Qué harías? –otra vez volvía hablar de una posible despedida…
Yo: ¿Por qué sigues con ese tema? –empezaba a cansarme.
Cris: es simplemente una pregunta –dándome un beso en la mejilla –tú simplemente contéstame.
Yo: si volviera acabarse haría exactamente lo mismo que he hecho siempre… esperarte.
Cris: ¿y si supieras que nunca iba a volver?
Yo: aunque supiera que no volverías sería capaz de esperarte una vida entera.

Me sonrió y me besó, parecía que por fin mi respuesta le había convencido. Empezamos a jugar entre las sabanas, nos regalamos besos, caricias, arrumacos, más besos, más caricias… hasta que nos dormimos sin darnos cuenta.

Al día siguiente el maldito despertador me despertó, abrí los ojos lentamente me giré para abrazar a Cris pero me di cuenta que no estaba.

Al instante abrí los ojos y encontré una nota en la cama, más que una nota era un carta…

“Te escribo esta carta porque soy una cobarde, porque no tengo valor de mirarte a la cara y decirte Adiós. No he tenido la fuerza para despedirme de ti pero espero poder hacerlo en estas líneas…

Esta noche te he pedido que la hicieras especial y vaya si lo has hecho… te he pedido que fuera especial porque sabía que era la última, todas las preguntas que te hice anoche eran porque sabía que era la última vez que íbamos a estar juntos.

Porque me voy Dani, porque cuando leas esto ya me habré ido, lejos muy lejos, donde nunca podrás encontrarme, donde Raúl no podrá encontrarme. Donde podré vivir sin miedo, sin el temor a que él aparezca, sin el temor a que se te vuelva a ir la cabeza e intentes matarlo.

Ahora él se ha ido de tu vida, pero para poder sacarlo de la mía necesitaba irme, te repito que sé que soy una cobarde y que ahora mismo debes estar odiándome, de verdad que lo entiendo, tienes todo el derecho a odiarme toda la vida, es más ojala me odies y así se te haga más fácil olvidarme.

Sé que no sirve de nada pero lo siento, siento haber echo que me esperaras siempre, siento haberte vuelto loco y haber roto en un instante las mil promesas que nos hicimos, siento todo el dolor que vas a sentir después de leer esto, pero créeme cuando te digo que es lo mejor que para todos y quizás ahora no lo veas o no te des cuenta pero con el tiempo, cuando pienses en mi, en nuestra historia, te darás cuenta que este era el mejor final posible.

Adiós mi amor, ojala tengas suerte y vuelvas a ser completamente feliz, porque si tu sonríes aunque sea solo instante sé que todo habrá valido la pena”


viernes, 27 de abril de 2012

capítulo 101: terminas quemándote



Por fin llegamos a casa, durante el trayecto Cris y yo no nos dirigimos la palabra, ambos teníamos mil cosas que decirnos pero ninguno encontraba las palabras adecuadas.

Nada más entrar me senté en el sofá, Cris se sentó a mi lado y empezó acariciarme el pelo.

Cris: ¿ya estas más tranquilo?
Yo: tranquilo estaré cuando me dejes hacer lo que tengo que hacer.
Cris: no pienso dejar que te jodas la vida –volvíamos a discutir.
Yo: mi vida se jodio el día que él estuvo a punto de matarte –agachó la mirada.
Cris: ¿me estas diciendo que desde mi accidente tú vida es una mierda?
Yo: si –no pensé mi respuesta.
Cris: entonces todo lo vivido desde entonces no ha valido la pena –vi como se levanta del sofá con la intención de irse pero la detuve.
Yo: Cris espera –agarrándola la mano y haciendo que volviera a sentarse en el sofá –no quería decir eso…
Cris: ya, pero lo has dicho –estaba resentida.
Yo: mira –intentando explicarme mejor –claro que desde el accidente he vivido momento increíbles a tu lado, pero también los mas amargos… no puedes pedirme que haga como si nada.
Cris: Dani no es una buena idea enfrentarse a él –sus palabras me descolocaron.
Yo: ¿Por qué me dices eso?
Cris: porque la última vez que lo intenté casi me mata –no podía evitar temblar cuando decía esas cosas.
Yo: sé que ahora quizás no es el momento y no quiero agobiarte, pero cuando quieras o puedas, me gustaría que me contaras que paso ese día –le di un beso en la frente.
Cris: ¿crees que saber lo que paso te calmaría o haría que tu odio aumentara?
Yo: seguramente saberlo todo me enfurezca aún más, pero lo necesito.
Cris: esta bien –cogiendo aire para empezar su relato – solamente recuerdo lo que pasó justo antes del accidente… estaba parada en su semáforo y me sonó el teléfono. Lo miré pensando que serías tú preguntándome donde estaba, pero era un whatshap de Raúl –cada vez le costaba más hablar –en él ponía: “has pensado que estaba jugando y no me has hecho caso, te dije que si seguías con él no vivirías para contarlo…demasiado tarde para echarte atrás” decidí no contestarle, guarde el móvil en mi bolso y cuando iba arrancar vi como un coche se me acercaba, entonces miré por el retrovisor y vi su cara –me abrazo llorando.
Yo: que hijo de puta –abrazándola fuertemente e intentando calmarla.
Cris: ¿entiendes ahora por qué no quiero que hagas nada?
Yo: entiendo que tengas miedo pero no va a poder con nosotros –besando su pelo.
Cris: ¿Cómo estas tan seguro?
Yo: por que vamos a alejarlo de nuestras vidas –me miro extrañada.
Cris: Dani te he dicho que no hagas nada –apartándose de mi atemorizada.
Yo: tranquila, no cometeré ninguna locura –acariciándole la cara –simplemente le contaré lo ocurrido a Flo para que lo despida y no tengamos que volver a verlo.
Cris: si haces eso vendrá a por nosotros –seguía con miedo.
Yo: pues si viene prometo que estaré a tu lado.
No deje que siguiera dando vueltas al tema y la callé con un beso
.
Una vez conseguimos calmarnos los dos hicimos algo de cenar y nos fuimos a dormir, estar uno al lado del otro hacía que las cosas fueran más fáciles.

Al día siguiente fuimos juntos a los estudios y nada más llegar fuimos directos al despacho del Flo, decididos a contarle todo lo ocurrido.
Yo: ¿estás lista? –a punto de picar a la puerta.
Cris: si –sonriendo –es lo mejor.
Respondí a su sonrisa con un beso y toqué la puerta. 

Cuando Flo nos abrió ninguno de los dos supo como reaccionar a lo que vimos.
Flo no estaba solo en el despacho, Raúl lo estaba acompañando. Cris me miró desconcertada y yo no sabía que pensar.

Flo: Hombre, con vosotros quería hablar –su tono no era muy amigable.
Yo: nosotros hemos venido a lo mismo –entramos en el despacho y cogimos asiento.
Flo: de acuerdo, pero antes hablaré yo –parecía enfadado –Raúl me ha contado lo sucedido ayer…
Yo: ¿Cómo? –totalmente desconcertado.
Flo: creo que tus celos han superado todos los límites, necesitas ayuda.
Cris: ¿Qué? –ella parecía tan desconcertada como yo.
Flo: no os hagáis los locos, os estoy diciendo que Raúl me lo ha contado todo.
Yo: ¿Qué se supone que es todo?
Flo: que Cris y Raúl habían quedado en un descampado, tú te enteraste y perdiste la cabeza. Apareciste en el descampado y si no hubiera sido por Cris hubieras apuñalado a Raúl.
Cris: eso no es verdad –levantándose de la silla y encarándose a Raúl –¿como puedes ser tan mierda?
Raúl: tranquila bonita
Yo: tranquilo tú –atrayendo a Cris a mi lado e intentando poner calma al asunto –mira Flo, es cierto que ayer casi apuñalo a Raúl pero no fue por celos. Fue porque descubrí que fue él quien casi mata a Cris.
Flo: ¿Qué quieres decir? –ahora el sorprendido era él.
Raúl: lo de Cris fue un accidente.
Yo: un accidente que tú provocaste –esta vez el que se encaro a Raúl fui yo y Cris me sujeto.
Flo: ¿Cómo puedes decir eso? –parecía que no me creía.
Yo: Cris lo recordó el otro día.
Flo: quizás fue una alucinación….
Cris: ¿me estas diciendo que estoy loca?
Flo: no es eso pero…
Cris: no me crees ¿verdad?
Flo: no veo a Raúl haciéndote eso.
Cris: pero si ves a Dani capaz de querer apuñalarle simplemente por haber quedado con él ¿no?
No dejó que Flo le respondiera y salió del despacho. 

Yo mire a ambos: a Raúl con rabia y a Flo decepcionado.
Yo: Cris tiene razón, nunca pensé que dudarías de nosotros.

Nunca pongas la mano en el fuego por nadie al final siempre terminas quemándote.


miércoles, 25 de abril de 2012

capítulo 100: vamos a casa



Conseguimos calmar y nos dirigimos a plató. Una vez allí Flo se acercó a ella para explicarle que haría hoy en el programa, ya que, no teníamos ningún reportaje.

La observaba de lejos, había que estar ciego para no notar el miedo en sus ojos, ciego para no ver que aunque la gente le hablaba ella solo recordaba esa escena.

Estaba decidido hacer lo imposible para hacerla olvidar lo ocurrido, ¿mis miedos? Habían desaparecido al verla así. Ahora mismo solo me importaba estar a su lado, consolarla, pasar mil noches en vela si hacía falta únicamente para velar sus sueños, para despertarla cuando viera en su rostro el mínimo gesto de angustia y así evitar que esa pesadilla se repitiera noche tras noche.

Mis miedos habían desaparecido por ella, pero conociéndola sabía perfectamente que ahora no iba a ser tan fácil volver a su lado. Llevaba más de dos semana rechazándola constantemente y algo me decía que si me acercaba a ella iba a pensar que lo hacía por lastima. 

Aun así decidí intentarlo, antes de empezar el programa y de la reunión fui a buscarla a su camerino.
Yo: ¿se puede? –abriendo la puerta del camerino.
Cris: ya estás dentro ¿no? –seguía con los ojos llorosos.
Yo: ¿Cómo estás?
Cris: mejor –sonrío falsamente.
Yo: bueno… al terminar el programa pasaré a buscarte –me miro extrañada.
Cris: a buscarme ¿para que?
Yo: para llevarte a casa.
Cris: tranquilo, Moni me ha dicho que me llevaba –parecía que no me había entendido.
Yo: es una tontería que te lleve Moni si tú y yo vamos a ir al mismo lugar –volvió a mirarme aún más sorprendida.
Cris: ahora si que no te entiendo –me acerqué a ella.
Yo: Cris –cogiendo su mano –quiero que pases la noche en casa… bueno quiero que vuelvas a pasar todas las noches en casa.
Cris: me dices esto porque estas preocupado por mi –soltándome.
Yo: eso no es verdad –volví acercarme a ella y esta vez le cogí ambas manos –lo digo porque te quiero.
Cris: ¿y el sábado cuando te pedí otra oportunidad no me querías?
Yo: te he querido siempre pero…
Cris: pero nada, el sábado dijiste que tus miedos eran superiores a tus ganas de estar conmigo-abriendo la puerta de su camerino –no quiero que cambies de opinión por lastima.

Cerró la puerta y me dejo solo en su camerino. Como os dije antes sabía cual iba a ser su reacción así que no sorprendí.

Miré el reloj era la hora de la reunión. Cuando llegué Cris estaba de moros sentada en el sofá sola, yo pase delante de ella y me dirigí a mi sitio.

Vi que tenía el móvil en la mano saqué el mío y le envié un whatshap
“tengo toda la tarde para convencerte”

Lo leyó en seguida, alzo la mirada me miró y fue inevitable que se le escapará una leve sonrisa. En ese momento Raúl llegó a plato y se sentó a su lado. Al verle pude ver como Cris se ponía extremadamente nerviosa guardaba el móvil y se levantaba del sofá rápidamente para ponerse junto a Anna.

Me quede atónico a ver su reacción. Es cierto que ni ella ni yo nos llevábamos bien con Raúl pero teníamos una realicen cordial no para salir así al verle. Parecía que acaba de salir huyendo como si se acabara de cruzar con su peor enemigo.

Esa reacción impresiono hasta al mismo Raúl que no dejaba de observarla incrédulo. En realidad esa reacción impresiono a todos los presente porque pude escuchar como Anna le preguntaba a Cris.
Anna: ¿Qué te pasa? ¿Por qué te vas así al ver a Raúl?
Cris: ¿Qué dices? –intentando disimular –simplemente me apetecía ponerme a tu lado.
Pareció que a Anna le había convencido esa explicación pero a mi no. Algo extraño estaba ocurriendo.

Termino la reunión, vi como Cris se dirigía a su camerino y quise ir tras ella pero Flo me detuvo.
Flo: espera Martínez, quiero ensayar una parte del guion con Anna y contigo.
No tuve más remedio que quedarme e intentar acabar el ensayo lo antes posible.

Cuando por fin terminamos fui corriendo al camerino de Cris, iba a entrar como siempre sin llamar pero escuché que no estaba sola…
*: ¿Qué te ha pasado antes conmigo? –por la voz supe que era Raúl.
Cris: nada –le temblaba la voz.
Raúl: no me mientas –sonaba duro.
Cris: he recordado tu mensaje –no entendía nada.
Raúl: ¿Qué mensaje? –parecía tan sorprendido como yo.
Cris: sé que intentaste matarme –no podía creer lo que acababa de escuchar –el del otro coche eras tú…
Raúl: me alegro de que lo recuerdes –sonaba amenazante –ahora sabes de lo que soy capaz, sabes que tienes que hacer.
Cris: Raúl –no sabía como racionar hasta que escuché a Cris quejarse –suéltame, se lo que tengo que hacer.

Al oír esas palabras reaccioné. Empecé a dar golpes en la puerta para que me abrieran y sacar a Cris de ahí. Al instante ella me abrió.

Raúl al verme salió del camerino sin decir nada y dedicando una ultima mirada amenazante a Cris que no tuvo más remedio que agachar la mirada atemorizada.

En ese instante estuve a punto de partirle la cara a Raúl. Él había intentando matar al amor de mi vida y casi lo había conseguido. Ahora las cosas no iban a quedarse así pero tenia que trazar un plan fríamente, no podía dejarme llevar por la desesperación.

Cris: ¿Qué querías?
Por un momento había olvidado que estaba ella en el camerino esperando una respuesta a mis llamados desesperados.
Yo: ¿Qué hacías con Raúl? –se puso nerviosa al escuchar mi pregunta.
Cris: nada –no era capaz de mirarme y notaba como seguía temblando –simplemente se estaba preocupando.

En ese momento llamaron a Cris para ir a maquillaje, salió de su camerino dejándome atrás y antes de salir pude ver su móvil en el tocador.

Sin pensarlo dos veces lo cogí y empecé a trazar mi plan. Envié un whatshap a Raúl.
“ahora nos han interrumpido… ¿quedamos a los 8 en el descampado para hablar?
Al instante contesto.
“ok”

Deje el móvil en su sitio y como si no hubiera ocurrido nada salí tranquilamente del camerino.
Solo dios sabe como me costó no decir nada ni hacer nada a Raúl durante el programa y después de el, pero tenía que guardar las apariencias.

Ahora mismo mis planes habían cambiado radicalmente. Al principio del día mi única intención era conseguir que Cris volviera conmigo y se viniera a mi casa esa misma noche, pero ahora lo único que deseaba era acabar con Raúl, hacerle el mismo daño que él le hizo a Cris, pero yo no iba a quedarme a medias.

Termino el programa, Cris paso por mi camerino. Creo que estaba desconcertada, antes del programa le había dicho que iba a hacer lo imposible por conseguir que durmiera conmigo pero no había echo absolutamente nada.
Cris: ¿tan rápido de rindes? –enseñándome el whatshap.
Yo: no es eso, solo que después de verte con Raúl –intente poner los celos como excusa.
Cris: ¿estas celoso? –confundida.
Yo: ¿debería?
No me dijo nada simplemente sonrió pícaramente y se fue.

Mientras la veía alejarse en mi cabeza resonaban sus palabras “sé que intentaste matarme” el oído corría por cada centímetro de mi piel. Estuve a punto de perderla a punto y todo por él, por su puta locura.

Fui a casa a cambiarme de ropa y darme una ducha. Me puse algo discreto iba completamente de negro, no sabía muy bien que iba hacer pero antes de salir de casa cogí lo más parecido a un navaja que encontré por casa.

Eran las 7.30 cuando salía por la puerta. El tiempo había cambiado radicalmente, se había puesto a llover de repente, parecía que el cielo era consciente de lo que estaba a punto de suceder.
Llegué al descampado y permanecí dentro del coche, aparcado en un lugar difícil de ver, hasta que viera llegar a Raúl

A las  8 en punto lo vi bajando del coche, empezó a mirar al infinito en busca de Cris. Cogí el cuchillo y salí del coche. Todavía estaba lloviendo a mares, me acerqué a él lentamente evitando que me viera, esta justo detrás de él, él permanecía de espaldas. Saqué el cuchillo de mi abrigo y justo cuando iba a clavárselo un grito desesperado me detuvo.

*: ¡Para!

Al escuchar ese grito Raúl se giro me dio un rodillazo en la barriga, caí al suelo y el salió corriendo. Al instante la dueña de esa voz me estaba abrazando.

*: ¿Qué locura ibas a cometer? –cogiendo el cuchillo y tirándolo lo más lejos posible.
Yo: las que fueran necesarias –ella me acariciaba la cara sin parar –casi te pierdo.
Cris: mírame –obligándome a que la mirara –estoy aquí, ni siquiera ese día pudo conmigo.
Yo: hoy me has detenido, pero no podrás hacerlo siempre.
Cris: Dani por favor deja de decir tonterías –buscaba mi mirada perdida –no hagas nada, por mi.
Yo: es por ti, por lo que te hizo que tarde o temprano voy acabar con él.
Cris: ¿prefieres matarle o tenerme a tu lado?
Yo: sé que puedo tener ambas cosas.
Cris: no, si lo matas no me tendrás nunca.
Yo: ¿estás segura?
Cris: si.

Aparte la mirada, miré al cielo y no pude evitar gritar de la rabia. ¿Cómo era capaz Cris de pedirme que me quedara de brazos cruzados? ¿Cómo iba a seguir con mi vida, trabajando a su lado sabiendo que casi destroza mi vida?

Volví a mirarla, estaba llorando desesperada, los dos en el suelo… ella intentaba hacerme reaccionar, quitarme la absurda idea de venganza de la cabeza. Me miraba con amor mientras la lluvia seguía empándanos a los dos, su mirada suplicaba que la abrazará que la escogiera a ella, que la cuidara y yo seguía siendo incapaz de negarle nada.

Llevábamos un par de minutos en silencio, ambos aguantándonos la mirada. Parecía un lucha entre dos almas y yo estaba a punto de perderla o quizás de ganarla.

Cris: ¿que decides?
Yo: vamos a casa.

Sonrió y se tiro a mis brazos, caímos al suelo ella se quedo encima mio y empezó a llenarme a besos.

Tu alma gemela es la que aparece de la nada, sin previo aviso, cuando estas a punto de cagarla y te dice ¡PARA!


capítulo 99: llegó la oscuridad



Llegué a mi casa y pasé el resto del fin de semana sin hacer absolutamente nada.

El lunes una llamada de Moni me despertó.
Yo: ¿si? –con los ojos todavía cerrados.
Moni: ¿Dani? –Parecía preocupada – Dani por favor ven, es Cris no sé que le pasa…
Al escuchar el nombre de Cris me levante de la cama dando un brinco.
Yo: ¿Qué le pasa a Cris? –realmente acojonado.
Moni: no lo se –desconcertada –íbamos en el coche rumbo hacer un reportaje, yo conducía y de repente cuando pasábamos por la calle Embajadores me ha pedido que parara el coche se ha bajado y ha empezado a llorar como una loca.
Yo: ¿seguís ahí? –mientras moni me contaba la historia yo ya me había vestido.
Moni: si
Yo: en 15 minutos estoy ahí… trata de calmarla.

Cogí el coche y lo más rápido posible me dirigí en su busca. Trataba de entender la reacción de Cris per no daba con la respuesta. ¿Qué puede haber recordado para ponerse así?

Seguí dando vueltas al asunto y di con la respuesta. Recordé que en esa calle fue donde Cris tuvo el accidente, un sudor frío y el temor a que ella hubiera recordado esa terrible escena recorrieron mi cuerpo.

Cuando llegué aparque el coche justo detrás del de moni. Me acerqué a ella no veía a Cris.

Yo: ¿Dónde esta? –mi voz sonaba desesperada.
Moni me miró, levantó el brazo y me señalo a Cris. Me giré, seguí el recorrido de su brazo y vi la en el suelo, abrazada a si misma y llorando desesperada.

Fui corriendo hacia ella, me senté a su lado y la abracé.
Cris: fue aquí… -no podía dejar de llorar y me abrazaba con fuerza, desesperada –justo aquí…
Yo: vámonos de aquí –levantándome e intentando sacarla de ahí.
Cris: no –permaneciendo en el suelo –fue aquí…
Yo: Cris por favor vámonos, esto no te hace bien.
Cris: estaba aquí parada, mirando el reloj porque llegaba tarde al cine –no paraba de llorar –apareció un coche de la oscuridad, avanzaba hacía mi a toda velocidad, como si no viera el semáforo, como si no me viera a mi –las lagrimas le impedían seguir.
Yo: Cris por favor… cayá –un nudo se formaba en la garganta-.
Cris: fue un instante, cuando vi que el coche se me acercaba me quede paralizada, inmóvil en medio de la nada. Sin moverme ni hacia delante ni hacia atrás, incapaz de tomar una decisión…
Yo: tranquila –besándola en la frente y abrazándola de nuevo.
Cris: ni siquiera pude gritar. Nada: me aferré con fuerza al volante y cerré los ojos. No tuve tiempo de hacer nada, ni siquiera de rezar, sólo de reconocer un último pensamiento “Dani me espera”. Después llegó la oscuridad…

Me miró, los dos estábamos llorando. Ella por todo lo que había vivido ese día y yo lloraba al imaginar aquella situación.

Cris: fueron 3 minutos, un puto instante que cambio mi vida. A partir de ahí nada fue lo mismo, yo no fui la misma… Ese día el destino cambió mi historia, vi la muerte –miró a la carretera –estuve a punto de morir y solo pensaba que me estabas esperando...
Yo: daría lo que fuera para que nunca hubieras recordado ese instante –la abracé-.

Permanecimos un rato abrazados y al final conseguí convencerla para que viniera un rato a mi casa. Se acostará y se calmara para ir al programa.

Eran las 10 de la mañana y acabábamos de llegar a mi casa. Moni vino con nosotros, una vez allí Cris se tumbo en mi cama, después de darle un pastilla y se quedo dormida.

Moni: pobrecita –ambos estábamos todavía sobre cogidos por la escena que acabábamos de presenciar.
Yo: no merecía acordarse de eso, ahora no podrá olvidarlo.

Desayunamos en mi casa y decidimos llamar a Flo para explicarle lo sucedido y contarle que hoy no habría repor de Cris. Flo lo entendió perfectamente y nos dijo que ya buscarían algunos videos o cualquier cosa que Cris pudiera comentar hoy en el programa.

Acaba de colgar a Flo cuando Cris despertó chillando. Miré a Moni y ambos fuimos corriendo a la habitación.

Al llegar Cris estaba sentada en la cama llorando, Moni y yo nos subimos en la cama y la abrazamos.

Moni: tranquila, cariño –acariciándole la cara.
Cris: cada vez que cierro los ojos aparece ese coche detrás mio –se tocaba la cabeza y lloraba desesperada-.
Yo: no vuelvas a repetir lo ocurrido…


lunes, 23 de abril de 2012

capítulo 98: déjame estar a tu lado



Después de ese mensaje fue inevitable dormir con una sonrisa en la cara. Era un sonrisa un tanto amarga pero sonrisa al fin y al cabo.

Me desperté a la hora de comer, mire el móvil para ver si había alguna novedad pero nada… empecé hacer la comida y a los dos minutos sonó mi móvil.

Era un whatshap suyo…
C: ¿comemos?



Reconozco que la foto me sorprendió, toda tenía demasiada buena pinta teniendo en cuenta que Cris no sabía cocinar… pensé unos minutos en aceptar su propuesta y al final me acabe guiando por el corazón.
D: tienes suerte, todavía no he comido…. Habrá que probarlo.

Me vestí rápidamente y en media hora estaba en casa de Cris.

Ella me abrió con una sonrisa en la cara, no iba muy arreglada, simplemente llevaba unos vaqueros y una camiseta amarilla, estaba realmente preciosa.

Cris: Hola –dándome dos besos e invitándome  a pasar-.
Yo: Hola – sonriendo -¿Dónde has metido a tus padres?
Cris: se han ido el fin de semana fuera, pero me han dejado la nevera llena de comida preparada…

Entre, llegué al comedor y vi la mesa exactamente igual que en la foto que me había enviado antes.
Reconozco que estaba realmente nervioso, no sabía muy bien que hacía comiendo con ella después de dejar claro que íbamos hacer cada uno nuestra vida…

Estuvimos toda la comida hablando de tonterías, riendo como siempre que estábamos juntos y los dos intentando disimular las ganas que teníamos de deshacernos de todo y estar juntos.

Después de comer decidimos poner una peli, fue curioso ver como Cris se sentaba en una esquina del sofá y yo en la otra.

Observe como se distanciaba de mí e inconsciente mente dije:
Yo: ven –abriendo mis brazos para que se acerca-.

Ella sonrió y se abrazó a mi pecho. Permanecimos en silencio un buen rato, yo la tenía otra vez entre mis brazos y era feliz.
Cris: Dani –mirándome a los ojos -.
Yo: dime…
Cris: necesito pedirte algo –empecé a ponerme nervioso -.
Yo: a ver…
Cris: sé que no quieres estar conmigo, que no quieres volver a sufrir pero necesito que no te separes de mi… quiero tenerte cerca, como hoy, quiero poder ir a comer contigo, ver una peli abrazos… aunque no pase nada más, necesito sentir que sigues formando parte de mi vida.
Yo: Cris… a mi me encanta estar contigo pero esto nos va acabar haciendo daño, así viéndonos todos los días no nos vamos a olvidar…
Cris: es que yo no quiero olvidarte –la acaricie la cara-.
Yo: yo tampoco pero es lo que tenemos que hacer… imagínate que seguimos haciendo cosas como las de hoy todos los días y de repente llega alguien a nuestra vida, imagínate que alguno de los dos se enamora y de repente todo esto se destruye... no crees que eso puede dolernos mas que estar separados.
Cris: -apartándose de mi –yo estoy segura de que en mi vida no va a entrar nadie, porque en mi vida ya hay alguien… y en la tuya también –la interrumpí-.
Yo: Cris…
Cris: déjame terminar –sabía que iba a decirme algo que me iba a doler – mira si quieres vivir tu vida como lo hiciste anoche, saliendo todos los días bailando con 5 e intentando que de seas 5 una termine la anoche en tu casa, adelante, hazlo… pero déjame estar a tu lado.
Yo: no quiero estar todas las noches con una distinta, pero tampoco quiero que me duelas, no quiero tenerte cerca como una amiga y llegar a casa con ganas de más, con ganas de tenerte entre mis brazos…
Cris: no me tienes entre tus brazos porque no quieres –se acercó a mi de nuevo –¿no te das cuenta que ya no sé que hacer para que estés conmigo?  te estoy diciendo que me da igual todo, que si no quieres estar conmigo lo acepto. Pero no puedo estar sin ti –a medida que hablaba se acercaba más hasta que termino por besarme-.

No se como pero conseguí rechazar su beso. Ella me miró, suspiro y se dirigió hacía la puerta…

Yo: Cris –intentando que me dijera algo antes de marcharme –no te pongas así…
Cris: no pasa nada, creo que por fin lo entiendo… ni amigos, ni novios, ni nada… ¿eso es lo que quieres?
Yo: ahora mismo si.
Cris: perfecto –estaba a punto de llorar –ahora si que no voy hacer nada más.

Cerró la puerta y de camino a mi casa, no podía dejar de recriminarme a mi mismo lo idiota que estaba siendo. Cris no dejaba de intentar acercarse a mí y yo aunque moría de ganas no podía dejar de rechazarla, era tanto el miedo que tenia a volver a perderla que prefería vivir sin ella antes de volver a intentarlo y sufrir una vez más.




jueves, 19 de abril de 2012

capítulo 97: mi universo



Pasaron los días y Cris y yo no volvimos hablar de nosotros, la verdad, es que no hablamos de prácticamente nada.

Nuestras conversaciones no iban más allá de un “hola, ¿como estas? ” Y lo mucho o poco que sabía de su vida era lo que se le escapa de vez en cuando a Anna.

Gracias a ella supe que Cris había recordado gran parte de su amistad y algo de su infancia. Supe que la relación con sus padres era cada vez mejor, ya que, poco a poco Cris se había ido acordando de ellos… lo que no sabía, ni quería saber, era si Cris había recordado algo más sobre nosotros.

Un viernes decidimos ir a tomar algo todo el equipo de Otra Movida, quedamos directamente en un restaurante…

Por primera vez llegué el primero, me senté en la mesa a esperar al resto y mientras empecé a mirar la carta. Unos segundos después una voz interrumpió mi lectura.

*: Hola –alcé la vista de la carta y la vi a ella-.
Yo: Hola… -aunque ya habían pasado dos semanas seguía siendo incapaz de no temblar al verla.
Cris: ¿todavía no ha llegado nadie? –negué con la cabeza y ella cogió un asiento justo delante mio - ¿Cómo estás?
Yo: bien… ¿tú?
Cris: no me puedo quejar.

Nos quedamos mirándonos durante unos segundos, ella esbozo una sonrisa y empezó a mirar la carta. Una vez más habíamos vuelto a tener la misma conversación absurda y una vez más ninguno de los dos dijo nada más seguramente porque a día de hoy ambos seguíamos sin saber que decirnos.

Poco a poco fueron llegando el resto, esta vez el último fue Raúl. La noche transcurrió entre risas y Cris y yo no volvimos hablar durante toda la cena.

Es cierto que de vez en cuando era inevitable que nuestras miradas se cruzaban, pero si eso pasaba ambos miramos hacía otro lado rápidamente.

Después de la cena la mayoría decidió irse para casa, pero  algunos decidimos salir un poco de fiesta.

Por extraño que parezca entre los que decidimos ir a tomar algo se encontraba Anna, la cual insistió enormemente en que Cris nos acompañara.
Anna: venga Cris vente con nosotros…
Cris: mejor otro día, hoy estoy muy cansada.
Anna: otro día yo no voy a querer –mirándola con cara de niña pequeña -.
Cris: está bien… vamos.

Empezaron a caminar delante nuestro, cogidas del brazo. La verdad que hubiera preferido que Cris se hubiera ido, ahora éramos solo unos cuantos y la necesidad de hablarla era cada vez mayor, ya no era tan fácil ignorarnos.

En  la discoteca nos ofrecieron un reservado para que la gente no nos agobiara pero aun así hubo muchos que nos reconocieron…

Nada más llegar, todos dejaron sus cosas y se fueron a bailar, todos menos Cris que decidió quedarse sentada en los sofás del reservado. Cuando la vi sola fue inevitable hablar con ella.
Yo: ¿tú no bailas? –me miro sorprendida -.
Cris: no…

Le sonreí y me fui a la pista sin decirle nada más. Mientras bailaba podía ver su mirada pendiente de todo lo que hacía. Es cierto que un par de chicas se acercaron a mi, pero hubo una con la que si que estuve un buen rato bailando.

Reconozco que aún no se si bailaba con esa chica porque me gustaba o simplemente porque sabía que Cris me estaba mirando…

Después de estar un rato bailando con esa chica, de la que no sabía el nombre, en un descuido me beso…
Al instante me aparte de ella e instintivamente mis ojos se dirigieron hacía donde estaba Cris para ver si ella había visto el beso…

Nuestras miradas se cruzaron y ella salió corriendo, yo me hice un hueco entre la gente  para ir tras ella.

Al salir de la discoteca me la encontré sentada en la acera, me acerqué a ella, me senté a su lado y pude ver que estaba llorando. Al verme se seco las lágrimas…
Cris: ¿Qué quieres? –mirando para otro lado -.
Yo: saber porque te has ido corriendo…
Cris: -resoplando –como si no lo supieras.
Yo: ¿es por lo que acabas de ver? –asistió –Cris tarde o temprano alguno de los terminará rehaciendo su vida… -me interrumpió-.
Cris: lo sé –por primera vez me miró –sería absurdo pensar que vas a pasar el resto de tu vida solo, y sé que llegará un día en el cual todo esto deje de dolerme, pero hasta entonces no tengo más remedio que salir corriendo siempre que veo que alguien se te acerca y pude convertirse en mi sustituta…
Yo: eres insustituible –esas palabras salieron de mi boca inconscientemente -.
Cris: TE Q… -la interrumpí antes de que terminará esa frase-.
Yo: créeme, será mejor si no dices que me quieres.
Cris: tienes razón –me miro con los ojos llorosos –si es lo que quieres soy capaz de callar mi amor solo por verte feliz.
Yo: mi felicidad siempre ha estado en tus manos, no imaginas lo que me ha costado entender que en esta vida no hay que depender de nadie… ahora estoy luchando para no depender de ti, para que mi vida no dependa de si me miras, de si mi tocas, de si me sonríes… luchando para depender exclusivamente de mi. Pero si vienes y me dices que me quieres, todo lo que he conseguido en estas dos semanas va irse a la mierda…
Cris: ¿has conseguido ser feliz?
Yo: he conseguido vivir sin ti y por el momento eso es más que suficiente…
Cris: ¿Por qué has salido a buscarme?
Yo: no lo sé –en realidad seguía sin entender que hacia allí –supongo que hay cosas que siguen siendo inevitables.

Los dos sonreímos y volvimos a la discoteca. El resto de la noche cada uno hizo lo que le apetecía, yo seguí bailando y ella termino haciéndolo también.

Reconozco que al igual que ella, siempre estaba pendiente de ver quien se le acercaba y ver si hacía algo con alguien. Pero al igual que yo simplemente bailamos…

Cuando llegué a mi casa, empecé a recordar mi conversación con Cris y supe que había algo que no le había dicho. Así que cogí el móvil y le escribí:

“ojala te hubieras dado cuenta que a pesar de las caídas yo seguía construyendo para ti nuestro mundo día a día…  pero ya no estás y ya no estoy en tu vida”

Al instante ella contestó.

“ojala hubieras entendido que eras tú mi sol, mi centro… mi universo”



martes, 17 de abril de 2012

Capítulo 96: parte de tu vida



Salí de ese bar dejando a Cris con la palabra en la boca, sin ganas de escucharla, sin ganas de seguir luchando solo, cansado de esperarla, cansado de tener paciencia, cansado de absolutamente todo.

Llegué a casa, encendí la tele y me dispuse a esperar que llegara la noche y después de ella saliera el sol. 

Me quede esperando el momento de volver a empezar, me quede buscando la manera de estar sin ella, me quede pensando que rumbo tomaría mi vida un vez saliera el sol.

Hace un día se lo deje bastante claro, le confesé mi miedo a perderla, le confesé lo que había sufrido y ella prometió estar siempre.

Promesas incumplidas, así podría resumir mi relación con Cris. Ambos nos hicimos mil promesas desde que nos conocimos, de esas pocas se han cumplido, por no decir ninguna…

El sol salió antes de que la desesperación me consumiera, pase la noche en una lucha constante para no salir corriendo a buscarla. Para no ir y gritarle que sentía haber reaccionado así, para no pedirle de nuevo que volviera, para no decirle que moría al volver a dormir solo, que la necesitaba que la adoraba y nunca podría dejar de hacerlo.

Pero seguir así, discutiendo cada vez que recordara algo que no le gustará de nosotros, intentando convencerla cada día de que nos queríamos, intentando explicarle porque me perdona siempre, así tampoco quería ni podía vivir.

Cuando llegué a los estudios fui a buscar mi guion y me dirigí a mi camerino para leerlo. Por suerte no me encontré con nadie más que con Flo. Él vio perfectamente que algo me pasaba, pero decidió no hacer preguntas, cosa que agradecí enormemente, no me apetecía ni hablar ni escuchar consejos de nadie.
Mientras leía el guion alguien pico a la puerta.

*: ¿Se puede? –Por la voz supe al instante que era Cris y me quedé paralizado –vamos Dani, Flo me ha dicho que estas aquí –me levanté y abrí la puerta-.
Yo: lo siento, me había quedado dormido –intentando justificar mi retraso -¿Qué quieres?
Cris: ¿podemos hablar? –la deje pasar y se sentó en el sofá, yo cogí la silla y me senté en frente de ella -¿Cómo estás?
Yo: ¿has venido para preguntarme como estoy? –extrañado-.
Cris: he venido para comprobar si te pasa lo mismo que  a mí… -agachando la mirada-.
Yo: ¿Qué te pasa a ti? –intrigado -.
Cris: que llevo una noche sin ti y parece que estoy a punto de morir –me miró fijamente y pude ver como los ojos se le humedecían -¿a ti te pasa lo mismo?
Yo: no –mentí-.
Cris: ¿no? –confundida-.
Yo: no Cris, ya no, he muerto muchas noches cuando no te he tenido a mi lado, pero esta no –mis palabras terminaron de hundirla y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos-.
Cris: ¿y porque esta noche  no?
Yo: no lo sé –cada vez me costaba más mentirle –supongo que…
Cris: ¿Qué? –Impaciente por escuchar una explicación-.
Yo: que claro que he muerto esta noche –la miré fijamente –y esta noche volveremos a morir, pero saldrá el sol y renaceremos… y con el tiempo cada noche moriremos menos y nos acostumbraremos a estar el uno sin el otro –me interrumpió-.
Cris: no quiero eso –me acaricio las rodillas –quiero estar contigo…
Yo: no te entiendo –apartando sus manos de mis rodillas -¿Qué pasa ahora con todo el daño que te he hecho?
Cris: estar sin ti me duele mas que todo eso –esta vez cogió mis manos-.
Yo: acostúmbrate a estar sin mí, como yo pienso acostumbrarme a estar sin ti…
Cris: ¿Por qué eres tan frío conmigo?
Yo: porque no pienso volver a correr el riesgo de perderte, porque estoy harto de volver siempre y olvidar tus palabras. Estoy harto de promesas que eres capaz de romper en dos minutos, partirme el alma y luego volver a como si no hubiera pasado nada…
Cris: Dani, joder, podrías entenderme un poco ¿no?
Yo: mira, de eso también estoy cansado –me miró mas confundida todavía –de tener que entenderte siempre y que tu seas incapaz de entenderme una sola vez…
Cris: ¿Qué quieres  que entienda?
Yo: que ayer me dejaste, me dejaste y estuve casi dos horas intentando convencerte de que no lo hicieras, pero no lo conseguí. Me dejaste y al hacerlo me partiste en mil pedazos y ahora no quiero ni puedo volver a tu lado como si no hubiera pasado nada…
Cris: esta bien –parece que por fin se dio por vencida –no voy a insistir más, lo siento.
Yo: créeme que yo también lo siento.

Se levantó del sofá, me miró fijamente, sonrió forzadamente y me dio un abrazo que yo correspondí con toda el alma.

Estuvimos un tiempo abrazados, despidiéndonos, ambos sabíamos que era el final. Quizás no para siempre, pero si por mucho tiempo…

Salió de mi camerino y a los 5 minutos me envió un whatshap.

“aunque no lo recuerde todo, desde que desperté has llenado mi memoria de recuerdos inolvidables, me has hecho feliz cuando pensaba que era algo ya imposible y aunque aún no se como viviré sin ti, necesito decirte una última cosa… ME GUSTO SER PARTE DE TU VIDA”


lunes, 16 de abril de 2012

capítulo 95: buenos momentos



Recordaba perfectamente esa noche, me había ido a León dispuesto a volver a ser el mismo de antes de conocer a Cristina. Ella había decido no creerme cuando le había contado que Raúl la estaba engañando.
Ese día salí con mis amigos, la chica del video se me acercó… es cierto que tonteamos pero no paso nada más, no quise que pasará nada más. 

Después del video Cris había desaparecido, en la publicidad fui a buscarla a su camerino pero no estaba, la busqué en el mio y nada. Justo cuando iba a salir de este vi en el tocador el anillo que le había regalado a Cris en París.

Al verlo sospeché lo peor, Cris se había creído todo lo del video. En parte lo entendía, porque aunque yo sabía que no había pasado nada ese video con esa chica tan cerca haría dudar a cualquiera.
Me llamaron para terminar el programa, en la cara se me notaba que algo me pasaba, solo podía pensar en ir a buscar a Cris y sacarla lo antes posible de su error, convencerla de que estaba equivocada y volver a normalidad.

Al terminar el programa la llamé para saber donde estaba pero no me contestó, decidí ir directamente a casa de sus padres para preguntar por ella.

Cuando llegué la vi entrando por la puerta, fui corriendo para alcanzarla.
Yo: Cris espera –se giro y su mirada me lo dijo todo -.
Cris: ¿Qué quieres?
Yo: ¿podemos hablar?
No me dijo nada, simplemente me miro desafiante y fuimos al bar más cercano.
Una vez allí, después de pedir algo para tomar decidí romper el hielo.
Yo: mira que he encontrado en mi camerino –poniendo el anillo encima la mesa -¿puedes explicarme que significa esto?
Cris: yo creo que es bastante fácil de entender –sonaba demasiado dura –significa que se acabó.
Yo: sé lo que parece ese video y entiendo que este confundida pero… -me interrumpió-.
Cris: no es por el video –sus palabras me descolocaron –digamos que es gracias al video.
Yo: ¿Qué quieres decir?
Cris: que menos mal que nunca me harías daño, porque si lo hubieras echo queriendo hubiera muerto hace mucho tiempo .
Yo: sigo sin entenderte –un sudor frio empezaba a recorrer mi piel por miedo a sus palabras -.
Cris: -suspiro intentando coger fuerzas para seguir hablando –al ver el video recordé todo el daño que me has hecho –empezó a formárseme un nudo en la garganta –recordé el momento en el que decidiste salir de mi vida sin darme ninguna explicación, recordé cuando me ocultaste lo tuyo con Lorena, recordé cuando me prometiste que no ibas a cambiar nuestra historia por ninguna y al día siguiente te rencontraste con Laura y se te olvido –Cris y yo empezamos a llorar –recordé cuando Lorena te dijo que estaba embarazada delante de todo el equipo y tu decidiste llevártela a vivir a nuestra casa…
Yo: pero todo eso ya lo sabías… yo te lo había contado.
Cris: es muy diferente cuando alguien te cuenta historia y no sientes nada, porque aunque eres la protagonista de la historia que te están explicando no logras recordarla, todo lo que me contaste me parecía ciencia –ficción… me contaste nuestra historia, eso es cierto, pero ahora sé lo mal que lo pasé, las noches que te lloré… -no podía seguir escuchándola así que la interrumpí-.
Yo: solo has recordado lo malo ¿no?
Cris: no, también recordé París y León… -volvía interrumpirla -.
Yo: París y León son especiales pero nuestra historia esta llena de buenos momentos, a tu lado cada instante era un buen recuerdo. Hasta lo más insignificante, hemos vivido muchas cosas a parte de París y León –cogí aire para poder seguir hablando –hemos pasado días enteros metidos en la cama sin hacer absolutamente nada, te he visto despertar a mi lado más de mil veces, te he besado en cada lugar donde nos hemos encontrado… y si, a lo largo de este camino que empezamos juntos me he equivocado algunas veces, te he hecho daño y no hay día que no me arrepienta de ello, pero aunque no lo recuerdes tu también te has equivocado –me acerqué a ella y le cogí las manos – pero tanto tu como yo siempre nos hemos perdonado, siempre hemos seguido adelante porque sabemos que no podemos vivir el uno sin el otro.
Cris: -quitando sus manos de las mías –quizás volvíamos por todo lo vivido, pero ahora cuando te miro solo pienso en lo malo y no puedo seguir con esto…

En ese instante me di cuenta que dijera lo que dijera Cris me iba a dejar…
Yo: se acabó ¿no? –Cris asintió entre lagrimas –entonces déjame decirte una última cosa…
Cris: ¿Qué?
Yo: solo espero que nunca recuerdes nada más de lo vivido conmigo –me miro extrañada –solo espero que te quedes con malo y así logres olvidarme lo antes posible, porque sé que si algún día logras recordad toda nuestra historia vas a volver corriendo a mis brazos –me interrumpió-.
Cris: ¿y ya no quieres que vuelva?
Yo: te dije que si volvíamos a perdernos sería para siempre.
Cris: pues entonces espero no recordarlo nunca…  y espero que tu también logres olvidarme –al escuchar sus últimas palabras no pude evitar reír irónicamente-.
Yo: ¿olvidarte? Yo no lo tengo tan fácil porque recuerdo absolutamente todo –sonreí hipócritamente –pero tranquila que no es la primera vez que me dejas…  ya estoy acostumbrado a perderte –me levanté de la silla, cogí 5 euros de la cartera y los puse encima de la mesa junto con el anillo que me regalo –Aunque ahora, sinceramente, creo que tú has perdido muchísimo más que yo.


sábado, 14 de abril de 2012

capítulo 94: deberías




Raúl acababa de soltar una bomba delante de todo el equipo, la alegría que les había dado saber la noticia de nuestro futuro matrimonio había desaparecido tras la intervención de Raúl.

Todos nos miraban esperando que alguno de los dos tomara la palabra, pero yo estaba completamente desconcertado, por más que intentaba imaginar que podía haber en ese video no se me ocurría nada.

Era consciente que no había echo nada malo, pero por la sonrisa de Raúl ese video no debía contener nada bueno.

Cris: -tomando por fin la palabra –no pienso ver este video –apartándolo de ella-.
Raúl: ¿Por qué? –ahora el incrédulo parecía él-.
Cris: porqué después de todo lo que me ha contado Dani sobre ti estoy segura que no contiene nada bueno –no pude evitar sonreír-.
Raúl: estoy seguro que el contenido de este video nunca te lo contado –seguía insistiendo-.
Cris: ¿de cuando es ese video? –Raúl empezó a ponerse nervioso-.
Raúl: de antes de tu accidente.
Cris: entonces acabas de darme una razón más para no verlo –Raúl cada vez parecía más confundido –me da igual lo que haya en ese video porque sea lo que sea antes del accidente estaba con él –me miró –seguramente le había perdonada lo que haya ahí dentro… -Raúl le interrumpió-.
Raúl: es imposible que se lo perdonaras, porque no lo sabías –estaba empezando a chillar -.
Cris: ¿entonces porque me lo enseñas ahora? ¿Por qué no me lo enseñaste antes del accidente? ¿Por qué ahora que te digo que voy a casarme con el?
Raúl: porque no sabía que este video existía hasta hoy –se acercó a ella con el video en la mano –solo te pido que lo veas, nada más.
Cris: Raúl –trago saliva –hasta dónde me han contado se supone que a tu manera pero me querías ¿no? –Raúl asintió –pues entonces deberías entender que por fin soy feliz, deberías entender que le quiero, deberías entender que voy a casarme con él, deberías echarte a un lado y no meterte –esbozo una sonrisa –deberías aceptar que hace mucho tiempo perdiste esta batalla, deberías alegrarte por mi y no venir a joderlo todo una vez más…
Raúl: aceptaría todo lo que me has dicho si supiera que esa persona que tanto quieres se merece tu cariño –por primera vez decidí hablar -.
Yo: ¿todavía  no te ha quedado claro que no quiere ver ese video? –Encarándome con él –esta vez tus truquitos no van a funcionar, ella no va a volver a caer –Cris se acercó  a mi y me abrazo-.
Cris: no te alteres –intentando tranquilizarme -.
Raúl: vas a ver ese video quieras o no –dicho esto se fue hacía su camerino -.

Todo el equipo nos observaba, no entendían la reacción de Raúl pero se sentían orgullos de la respuesta de Cris.

Reconozco que las últimas palabras de Raúl sonaron amenazadoras, pero sabía que no tenía nada de que preocuparme. Cris había demostrado una vez  más que esta vez no iba a permitir que nada nos separara.

Yo: gracias –seguíamos abrazados-.
Cris: ¿gracias por qué?
Yo: por defender lo nuestro de esta manera –la bese en la frente –te quiero.
Cris: te prometí que nada  iba a separarnos ¿no? –Me sonrió –además estoy segura que nunca me harías daño –me beso –ese video debe ser una tontería.
Yo: eso seguro –la abracé fuertemente –yo nunca te he hecho ni te haré daño.

Estuvimos juntos hasta que empezó el programa, de Raúl no volvimos a saber nada hasta que entró a plato para presentar su sección.
Flo: ¿bueno Raúl que nos traes hoy? –reconozco que fingir que nos llevábamos bien era cada vez más complicado.

Tuvieron una conversación en la que yo casi no intercedí y pusieron el video de sus bromas.
Antes de despedirse Raúl volvió a tomar la palabra.

Raúl: esta no es la única cámara oculta de hoy –Anna, Flo y yo nos miramos extrañados -.

No nos dio tiempo a reaccionar cuando en redacción ya habían puesto el video, en él se me veía a mi en un bar, mas concretamente en un bar de León. Mi cara empezó a salir en una pantalla pequeña, ya que, la cámara oculta que me la habían echo a mí.

En el bar se me acercaba un chica, muy sugerente, me susurraba en el oído… no puede aguantarlo me levanté de la mesa y Flo hizo lo posible para que cortaran el video.

Raúl: ¿no te gusta la broma? –Estaba a punto de partirle la cara -.
Yo: no voy a decirte lo que eres por respeto.

Flo intento convencerme para que volviera a sentarme, lo hice.

Alcé la vista y mis ojos toparon con los de Cris, que estaba viendo el programa detrás de las cámaras, su cara era el reflejo de la decepción.

(si os perdéis con lo del video cap. 62 el mismo de antes)


jueves, 12 de abril de 2012

capítulo 93: revivirlo todo



Acababa de confesarle a Cris todos mis miedos, acababa de decirle lo mal que lo había pasado, acababa de abrir mi alma una vez más para no esconderle nada.

Ella me abrazaba, se arrimaba a mi pecho con fuerza, suspiraba e intentaba calmarme pero no hablaba. 

Sabía perfectamente que ya me había dicho todo lo que tenía que decirme. Acaba de prometerme que no la perdería y en esos momentos eso era más que suficiente.
Cris: ¿estás mejor?
Yo: si –intentando sonreír para no preocuparla –lo siento.
Cris: ¿Qué sientes? –extrañada-.
Yo: haber reaccionado a si…
Cris: es normal que tengas miedo, en esta vida todos tenemos miedo alguna cosa –me acaricio –lo único importante es aprender a superar tus miedos…
Yo: ¿a que tienes miedo tú?
Cris: a lo mismo… a mi me también me da miedo perderte, me da miedo que te canses de mi, me da miedo que algo nos separé –me miró fijamente –pero no voy a permitir que mis miedos me impidan ser feliz…

La besé bajo el cielo infinito, durante nuestra conversación las pocas personas que quedaban por allí habían desaparecido. 

La verdad es que aquella escena me recordaba excesivamente a cuando Cris vino a León para reconciliarse conmigo, justo antes del accidente…

Cris: ¿Qué te pasa? –inconscientemente había dejado de besarla-.
Yo: nada –volviendo a la realidad –estaba en mi mundo…
Cris: pues vuelve al nuestro –volvió a besarme todavía con más pasión que la vez anterior-.
Yo: Cris… -se apartó de mi-.
Cris: ¿Qué? –poniendo cara de buena -.
Yo: no parece un lugar apropiado para… -me miraba desconcertada-.
Cris: vale –se dio la vuelta y se dirigió hacia el coche-.

En un principio camine tras ella, convencido que volver a casa era la mejor opción, pero a medida que íbamos llegando mi cuerpo empezaba a caminar más despacio. Una parte de mi quería quedarse en ese lugar, quería hacerla mía en esa explanada, quería repetir la noche de león, quería acabar la noche en la que me había pedido matrimonio por todo lo alto…

Yo: espera –se giró impaciente -.
Cris: ¿Qué pasa ahora? –sospechando que iba a soltar algo que volvería a desencajarla -.
Al principio simplemente sonreí, me acerque ella, la abracé y la besó. Pero esta vez la que intento hacerse la dura fue ella.
Cris: me has dicho que no ¿recuerdas? –mirándome enfadada -.
Yo: a veces digo muchas tonterías…

Volví a besarla y esta vez ella no se resistió, sabía perfectamente que tenía las mismas ganas que yo. Como siempre que estaba con ella el mundo desapareció, ambos olvidamos completamente el sitio donde estábamos y nos dejamos llevar por lo que sentíamos, dejamos que nuestros cuerpos gritarán lo mucho que se extrañaban, dejamos que fueron ellos esta vez los que confirmarán que iban a dejar atrás los miedos, dejamos que ellos se demostraran que jamás iban a perderse. Que nunca íbamos a dejar de formar parte el uno del otro.

Cris: me encanta hacer locuras como estas…
Yo: y a mi también, no lo recuerdas pero… -me interrumpió-.
Cris: si lo recuerdo –la miré desconcertado –estuvimos juntos en un lugar parecido a este ¿no?
Yo: si, en León ¿Cuándo lo has recordado?
Cris: mientras hacíamos el amor –me sonrió y me beso –parece que cada vez que hacemos algo parecido a nuestro pasado, lo recuerdo –me abrazo fuertemente-.
Yo: entonces habrá que empezar a revivirlo todo.

Estuvimos un rato más tumbados en el césped hasta que decidimos volver a casa. Nada mas llegar nos pusimos a dormir, ya que era bastante tarde.

Al día siguiente fuimos juntos al estudio, yo llevaba mi anillo en la mano y mientras estábamos en el coche ella me pregunto.

Cris: ¿no vas a sacártelo? –la miré extrañado -.
Yo: ¿Por qué?
Cris: no se, ya sabes como son tus fans que lo analizan todo al detalle, quizás si te lo ven sospechan –agachando la mirada-.
Yo: ¿Qué quieres que me lo quite? –Negó con la cabeza y yo sonreí –pues entonces que digan lo que quiera, al fin y al cabo si nos casamos se van a enterar ¿no?

Pasamos en camino riendo, decidimos contarles a nuestros compañeros durante la reunión que íbamos a casarnos. Ellos para mi eran mi segunda familia y me hacía ilusión que fueran de los primeros en enterarse.

Estábamos a punto de terminar la reunión cuando decidí tomar la palabra.
Yo: bueno chicos –haciendo una leve pausa –Cris y yo tenemos que deciros algo.
Anna: a ver cuenta, cuenta –las miradas de todos se pusieron en nosotros dos-.
Yo: Cris y yo vamos a casarnos.

Al principio todos se sorprendieron, pero rápidamente empezaron a felicitarnos. Ellos mejor que nadie habían visto todos los estados por los que había pasado nuestra relación, sabían lo difícil que había sido para nosotros superarlo todo y sobretodo sabían lo mucho que nos queríamos.

El único que no nos felicitó fue Raúl. En verdad Raúl hacía mucho tiempo que había dejado de ser un problema. Durante el accidente de Cris se mantuvo al margen y en ningún momento intentó confundirla contándole a Cris su historia.

Pero aun así había algo en su mirada que me intrigaba, estaba mirándonos fijamente mientras los demás nos felicitaban y con una sonrisa que no conseguía descifrar.

Cuando los ánimos se calmaron él tomó la palabra.

Raúl: antes de casarte deberías ver esto –lanzo un DVD sobre la mesa –estoy seguro que después de ver esto no vas a querer casarte.