Nada más terminar de leer
esa maldita carta la rompí en mil pedazos. Completamente fuera de sí empecé a
llamar a Cris una y otra vez pero siempre salía el maldito buzón.
Me vestí rápidamente y
fui rumbo a su casa, durante el camino solo podía desear que no fuera demasiado
tarde.
Cuando llegué a su puerta
su madre me abrió, su rostro era de desolación al verla entendí que ya se había
marchado.
Yo: dime donde se ha ido
–ni siquiera fui capaz de saludarla.
Domi: no lo sé –dándome
un abrazo desesperada –acabamos de leer su carta.
Yo: ¿a vosotros también
os ha dejado una carta?
Domi: si, toma –alcanzándome
el papel.
“Sé que desde mi
accidente os he vuelto locos, que he cambiado vuestra vida, que nunca he vuelto
a ser vuestra niña. Si hay alguien con quien realmente he sido injusta ha sido
con vosotros.
Y es que nunca me paré a
pensar en el daño que os hacía con mis idas y venidas, en lo mal que lo
pasabais cuando decidía irme y volvía sin más…
Siento todo lo que habéis
sufrido por mi culpa, quizás no soy ni seré nunca la hija perfecta, pero estoy
segura de que vosotros fuisteis los padres perfectos. Porque habéis estado ahí,
en silencio, aguantando mi mal humor, aguantando que no quisiera veros,
aguantando que no me acordara de vosotros.
Aun así, a pesar de todo
seguisteis a mi lado, recogiéndome siempre que me caía y no recuerdo la mitad
de cosas vividas a vuestro lado pero el día que tuve mi primer recuerdo con
vosotros. Cuando recordé mi cumpleaños, cumplía 8 años y estábamos en casa. Yo estaba
esperando mi pastel y llegasteis vosotros, mis padres con una sonrisa y un pastel
gigante en las manos, no sé porque recordé ese día pero estoy segura que
hicisteis que todos mis cumpleaños fueran especiales.
Ahora nada es como cuando
era pequeña, mi vida ha cambiado por completo y necesito irme. Esta vez nada va
a poder retenerme, ni siquiera Dani… porque en parte me voy por él, para dejar
de joderle la vida, para evitar que cometa alguna locura y ya no haya marcha
atrás. Estoy segura que vendrá a buscaros, que os preguntará por mi, por eso no
puedo deciros donde me voy… simplemente si le veis, por favor mama abrázale y pídele
perdón una vez más.
Prometo que cuando llegué
a mi destino os llamaré, gracias por ser mis padres y perdón una vez más por
seguir haciéndoos daño, pero esto es lo mejor”
Acabe de leer la carta,
se la devolvía a Domi y salí corriendo de esa casa.
Cuando llegué a mi coche,
antes de arrancar me volví a derrumbar… lloré como hacía mucho tiempo que no lo hacía, lloré como solo ella
podía hacerme llorar, lloré todo y más y cuando ya no me quedaban lágrimas me
fui a trabajar.
Cuando llegué todo el
mundo me miraba, al instante supuse que lo sabían, ninguno se atrevió a decirme
nada, quizás no sabían como consolarme.
Fui directo a mi camerino
y a los dos minutos apareció Anna.
Anna: ¿Cómo estás?
Yo: ¿lo sabes?
Anna: si, todos lo
sabemos –me miro comprensiva –esta mañana tenía una carta en el buzón.
Yo: -resoplé –parece que
a todo el mundo le ha escrito cartas –en el fondo todo me parecía absurdo.
Anna: del equipo solo me
la ha mandado a mi y como ella me pedía en la carta se la he enseñado al resto
del equipo –me acercó un sobre blanco -¿quieres leerla?
Yo: ¿dice donde coño se
ha ido? –Negó con la cabeza –entonces no necesito leerla.
Anna: -abriendo el sobre –hay
una parte que deberías leer.
Yo: yo ya tengo mi carta…
y he leído la que ha dejado a sus padres, en serio, no necesito leer más.
Anna: entonces te la leo
yo… solo es un fragmento.
“… despídeme de todos y a
él, a él cuídalo más que al resto, apóyalo incondicionalmente. Haz lo posible
para que todos los días sean un poco mejores, permanece a su lado y haz que se
olvide de mi… preséntale a mil chica si hace falta. Quítale de la cabeza las
ganas locas que tendrá de buscarme, convéncele de que esto era lo mejor…. Haz
hasta lo imposible, pero consigue como sea vuelva a sonreír”
Nos miramos en silencio,
mientras una lágrima recorría mi mejilla.
Anna: ella ya se ha ido,
pero tu sigues aquí y tal y como ella me ha pedido voy ayudarte a salir de esta
–me miró con ternura.
Yo: gracias, pero sin
ella nunca he podido y no voy a poder.
Anna: tarde o temprano
podrás, yo y todos vamos apoyarte. La vida sigue después de Cris.
Me dio un abrazo lleno de
cariño. Anna, esa amiga que estaba siempre a mi lado, sabía que ella y todos
los demás iban hacer que esto doliera menos.
Aunque cada noche al
llegar a casa muera, saldrá el sol.
Salí del despacho de Flo
y fui corriendo a ver a Cris. Entre en su camerino sin llamar y me la encontré
acurrucada en el sillón, con la cabeza escondida entre sus piernas llorando a
mares.
Yo: Cris por favor, cálmate
–sentándome a su lado y abrazándola.
Cris: te dije que nos
ganaría.
Yo: simplemente ha ganado
una batalla, pero no la guerra.
Cris: ha ganado todo, ha
ganado a mis ganas de seguir adelante.
Yo: no me digas eso…
No me dijo nada más, se
quedó unos minutos llorando en mi pecho hasta que Flo picó a su camerino.
Flo: menos mal que os
encuentro juntos –Cris y yo nos miramos desconcertado –quiero hablar con
vosotros.
Yo: tú dirás –no estaba
muy convencido de sus intenciones.
Flo: -mirando a Cris
-¿estás realmente segura que fue él?
Cris: si –volviendo a
llorar.
Flo: ¿y tu? –mirándome a
mi.
Yo: ¿yo que?
Flo: que si tú estás
seguro.
Yo: yo ayer escuché como
Cris le contaba a Raúl que lo había recordado todo y… -me interrumpió.
Flo: no hace falta que
sigas –nos miró a los dos –lo siento mucho, Raúl ha conseguido engañarme por
unos minutos.
Yo: no pasa nada –dándole
un abrazo -¿Qué vas hacer con él ahora?
Flo: hoy será su último
día en otra movida.
Al escuchar esas palabras
volví abrazarle todavía con más fuerzas, algo me decía que Flo iba a reaccionar
tarde o temprano.
Cuando me separé de sus
brazos vi como Cris seguía sentada en el sofá como si nada, parecía que no se
alegraba de las últimas palabras de Flo.
Yo: ¿Qué te pasa? –acercándome
a ella -¿no te alegras?
Cris: si… -no sonaba muy
convencida.
Flo: supongo que sigues
enfada por mi desconfianza –agachando la mirada.
Cris: no, sabes que no
puedo enfadarme contigo –por fin se levantó del sofá y le dio un abrazo a Flo –estoy
bien de verdad.
Flo sonrió y salió del
camerino, yo me quedé de pie observando a Cris. La conocía demasiado bien como
para saber que no estaba bien, algo seguía atormentándola.
Yo: ¿me lo vas a contar?
Cris: estoy bien, de
verdad, no me pasa nada.
Agaché la mirada y salí
de su camerino. Era evidente que no me creía que no pasaba nada pero decidí no
molestarla. Ahora quería saborear nuestra victoria, Raúl se iba del programa y
estaba seguro que eso iba hacer que se fuera de nuestras vidas.
Hicimos el programa como
siempre y al final de este Raúl se despidió del público. Alegó que se iba para
poder empezar un nuevo camino, con nuevas metas y objetivos y aseguro al público
que pronto volverían a verse.
Al terminar busqué a Cris
en su camerino pero no estaba, decidí ir al mio y encontré una nota suya en el
espejo.
“Me he ido al terminar mi
reportaje, no me apetecía ver la despedida de Raúl ni volvérmelo a encontrar
por los pasillos…. Esta noche pasaré por casa”
Leí la nota atentamente y
entendí perfectamente que Cris no hubiera querido presenciar el adiós de Raúl. La
verdad es que si yo hubiese podido también me hubiera escabullido pero por algo
era el copresentador del programa.
Llegué a casa me di una
ducha y sobre las 9 Cris ya había llegado. Al verme me beso tiernamente y vi
dos bolsas colgando de sus manos.
Yo: ¿Qué es eso?
Cris: nuestra comida –con
una sonrisa.
Nos dirigimos a la mesa y
empezamos a comer, era comida china…
Cris: antes de que me
preguntes, siento mi reacción de esta mañana –acariciándome el pelo –pero todo
estaba siendo una sorpresa.
Yo: no pasa nada –quitándole
hierro al asunto –lo importante es que hemos ganado.
Cris: todavía no lo hemos
hecho pero tranquilo que de eso me encargo yo –sus palabras me descolocaron.
Yo: ¿de que vas a
encargarte?
Cris: de nada –se rio –es
simplemente un decir.
Como de costumbre sus
palabras no me convencieron y ella lo noto. Así que opto por acercarse a mí y
empezar a llenarme a besos para que olvidara sus palabras.
Como siempre que me
besaba, consiguió que me olvidara del mundo. Sus besos cada vez iban aumentando
su intensidad hasta que me susurró al oído.
Cris: hoy tengo ganas de
ti.
Al escuchar sus palabras
me abalancé sobre ella y empecé a desnudarla mientras la besa sin parar…. Hicimos
el amor una vez más, pero había algo en ella que era diferente…
Cris: pasaría el resto de
mi vida aquí, encerrada en tu habitación sin salir jamás…
Yo: y yo también pequeña –se
abrazó a mi cuerpo.
Cris: necesito que esta
noche sea especial –volvió a descolocarme con sus palabras.
Yo: ¿Por qué?
Cris: piensa que puede
ser la última –me beso apasionadamente, pero me aparte.
Yo: ¿la última? –me estaba
acojonando.
Cris: si, quiero que vivamos
cada instante pensando que puede ser el último para así convertirlo en eterno –volvió
a besarme y esta vez no pude resistirme.
Quería que esa noche
fuera especial y estaba dispuesto a darlo todo con tal de complacerla, yo también
quería hacer esa noche eterna.
Cris: si algún día esto
terminara ¿Qué harías? –otra vez volvía hablar de una posible despedida…
Yo: ¿Por qué sigues con
ese tema? –empezaba a cansarme.
Cris: es simplemente una
pregunta –dándome un beso en la mejilla –tú simplemente contéstame.
Yo: si volviera acabarse
haría exactamente lo mismo que he hecho siempre… esperarte.
Cris: ¿y si supieras que
nunca iba a volver?
Yo: aunque supiera que no
volverías sería capaz de esperarte una vida entera.
Me sonrió y me besó,
parecía que por fin mi respuesta le había convencido. Empezamos a jugar entre
las sabanas, nos regalamos besos, caricias, arrumacos, más besos, más caricias…
hasta que nos dormimos sin darnos cuenta.
Al día siguiente el
maldito despertador me despertó, abrí los ojos lentamente me giré para abrazar
a Cris pero me di cuenta que no estaba.
Al instante abrí los ojos
y encontré una nota en la cama, más que una nota era un carta…
“Te escribo esta carta
porque soy una cobarde, porque no tengo valor de mirarte a la cara y decirte
Adiós. No he tenido la fuerza para despedirme de ti pero espero poder hacerlo
en estas líneas…
Esta noche te he pedido
que la hicieras especial y vaya si lo has hecho… te he pedido que fuera
especial porque sabía que era la última, todas las preguntas que te hice anoche
eran porque sabía que era la última vez que íbamos a estar juntos.
Porque me voy Dani, porque
cuando leas esto ya me habré ido, lejos muy lejos, donde nunca podrás
encontrarme, donde Raúl no podrá encontrarme. Donde podré vivir sin miedo, sin
el temor a que él aparezca, sin el temor a que se te vuelva a ir la cabeza e
intentes matarlo.
Ahora él se ha ido de tu
vida, pero para poder sacarlo de la mía necesitaba irme, te repito que sé que
soy una cobarde y que ahora mismo debes estar odiándome, de verdad que lo
entiendo, tienes todo el derecho a odiarme toda la vida, es más ojala me odies
y así se te haga más fácil olvidarme.
Sé que no sirve de nada
pero lo siento, siento haber echo que me esperaras siempre, siento haberte vuelto
loco y haber roto en un instante las mil promesas que nos hicimos, siento todo
el dolor que vas a sentir después de leer esto, pero créeme cuando te digo que
es lo mejor que para todos y quizás ahora no lo veas o no te des cuenta pero
con el tiempo, cuando pienses en mi, en nuestra historia, te darás cuenta que
este era el mejor final posible.
Adiós mi amor, ojala
tengas suerte y vuelvas a ser completamente feliz, porque si tu sonríes aunque
sea solo instante sé que todo habrá valido la pena”
Por fin llegamos a casa,
durante el trayecto Cris y yo no nos dirigimos la palabra, ambos teníamos mil
cosas que decirnos pero ninguno encontraba las palabras adecuadas.
Nada más entrar me senté
en el sofá, Cris se sentó a mi lado y empezó acariciarme el pelo.
Cris: ¿ya estas más
tranquilo?
Yo: tranquilo estaré
cuando me dejes hacer lo que tengo que hacer.
Cris: no pienso dejar que
te jodas la vida –volvíamos a discutir.
Yo: mi vida se jodio el
día que él estuvo a punto de matarte –agachó la mirada.
Cris: ¿me estas diciendo
que desde mi accidente tú vida es una mierda?
Yo: si –no pensé mi
respuesta.
Cris: entonces todo lo
vivido desde entonces no ha valido la pena –vi como se levanta del sofá con la
intención de irse pero la detuve.
Yo: Cris espera –agarrándola
la mano y haciendo que volviera a sentarse en el sofá –no quería decir eso…
Cris: ya, pero lo has dicho
–estaba resentida.
Yo: mira –intentando explicarme
mejor –claro que desde el accidente he vivido momento increíbles a tu lado,
pero también los mas amargos… no puedes pedirme que haga como si nada.
Cris: Dani no es una
buena idea enfrentarse a él –sus palabras me descolocaron.
Yo: ¿Por qué me dices
eso?
Cris: porque la última
vez que lo intenté casi me mata –no podía evitar temblar cuando decía esas
cosas.
Yo: sé que ahora quizás no
es el momento y no quiero agobiarte, pero cuando quieras o puedas, me gustaría
que me contaras que paso ese día –le di un beso en la frente.
Cris: ¿crees que saber lo
que paso te calmaría o haría que tu odio aumentara?
Yo: seguramente saberlo
todo me enfurezca aún más, pero lo necesito.
Cris: esta bien –cogiendo
aire para empezar su relato – solamente recuerdo lo que pasó justo antes del
accidente… estaba parada en su semáforo y me sonó el teléfono. Lo miré pensando
que serías tú preguntándome donde estaba, pero era un whatshap de Raúl –cada vez
le costaba más hablar –en él ponía: “has pensado que estaba jugando y no me has
hecho caso, te dije que si seguías con él no vivirías para contarlo…demasiado
tarde para echarte atrás” decidí no contestarle, guarde el móvil en mi bolso y
cuando iba arrancar vi como un coche se me acercaba, entonces miré por el
retrovisor y vi su cara –me abrazo llorando.
Yo: que hijo de puta –abrazándola
fuertemente e intentando calmarla.
Cris: ¿entiendes ahora por
qué no quiero que hagas nada?
Yo: entiendo que tengas
miedo pero no va a poder con nosotros –besando su pelo.
Cris: ¿Cómo estas tan
seguro?
Yo: por que vamos a
alejarlo de nuestras vidas –me miro extrañada.
Cris: Dani te he dicho
que no hagas nada –apartándose de mi atemorizada.
Yo: tranquila, no
cometeré ninguna locura –acariciándole la cara –simplemente le contaré lo
ocurrido a Flo para que lo despida y no tengamos que volver a verlo.
Cris: si haces eso vendrá
a por nosotros –seguía con miedo.
Yo: pues si viene prometo
que estaré a tu lado.
No deje que siguiera
dando vueltas al tema y la callé con un beso
.
Una vez conseguimos
calmarnos los dos hicimos algo de cenar y nos fuimos a dormir, estar uno al
lado del otro hacía que las cosas fueran más fáciles.
Al día siguiente fuimos
juntos a los estudios y nada más llegar fuimos directos al despacho del Flo,
decididos a contarle todo lo ocurrido.
Yo: ¿estás lista? –a punto
de picar a la puerta.
Cris: si –sonriendo –es lo
mejor.
Respondí a su sonrisa con
un beso y toqué la puerta.
Cuando Flo nos abrió ninguno de los dos supo como
reaccionar a lo que vimos.
Flo no estaba solo en el
despacho, Raúl lo estaba acompañando. Cris me miró desconcertada y yo no sabía
que pensar.
Flo: Hombre, con vosotros
quería hablar –su tono no era muy amigable.
Yo: nosotros hemos venido
a lo mismo –entramos en el despacho y cogimos asiento.
Flo: de acuerdo, pero
antes hablaré yo –parecía enfadado –Raúl me ha contado lo sucedido ayer…
Yo: ¿Cómo? –totalmente desconcertado.
Flo: creo que tus celos
han superado todos los límites, necesitas ayuda.
Cris: ¿Qué? –ella parecía
tan desconcertada como yo.
Flo: no os hagáis los
locos, os estoy diciendo que Raúl me lo ha contado todo.
Yo: ¿Qué se supone que es
todo?
Flo: que Cris y Raúl habían
quedado en un descampado, tú te enteraste y perdiste la cabeza. Apareciste en
el descampado y si no hubiera sido por Cris hubieras apuñalado a Raúl.
Cris: eso no es verdad –levantándose
de la silla y encarándose a Raúl –¿como puedes ser tan mierda?
Raúl: tranquila bonita
Yo: tranquilo tú –atrayendo
a Cris a mi lado e intentando poner calma al asunto –mira Flo, es cierto que
ayer casi apuñalo a Raúl pero no fue por celos. Fue porque descubrí que fue él
quien casi mata a Cris.
Flo: ¿Qué quieres decir? –ahora
el sorprendido era él.
Raúl: lo de Cris fue un
accidente.
Yo: un accidente que tú
provocaste –esta vez el que se encaro a Raúl fui yo y Cris me sujeto.
Flo: ¿Cómo puedes decir
eso? –parecía que no me creía.
Yo: Cris lo recordó el
otro día.
Flo: quizás fue una alucinación….
Cris: ¿me estas diciendo
que estoy loca?
Flo: no es eso pero…
Cris: no me crees
¿verdad?
Flo: no veo a Raúl haciéndote
eso.
Cris: pero si ves a Dani
capaz de querer apuñalarle simplemente por haber quedado con él ¿no?
No dejó que Flo le
respondiera y salió del despacho.
Yo mire a ambos: a Raúl con rabia y a Flo
decepcionado.
Yo: Cris tiene razón,
nunca pensé que dudarías de nosotros.
Nunca pongas la mano en
el fuego por nadie al final siempre terminas quemándote.
Conseguimos calmar y nos
dirigimos a plató. Una vez allí Flo se acercó a ella para explicarle que haría
hoy en el programa, ya que, no teníamos ningún reportaje.
La observaba de lejos,
había que estar ciego para no notar el miedo en sus ojos, ciego para no ver que
aunque la gente le hablaba ella solo recordaba esa escena.
Estaba decidido hacer lo
imposible para hacerla olvidar lo ocurrido, ¿mis miedos? Habían desaparecido al
verla así. Ahora mismo solo me importaba estar a su lado, consolarla, pasar mil
noches en vela si hacía falta únicamente para velar sus sueños, para
despertarla cuando viera en su rostro el mínimo gesto de angustia y así evitar
que esa pesadilla se repitiera noche tras noche.
Mis miedos habían
desaparecido por ella, pero conociéndola sabía perfectamente que ahora no iba a
ser tan fácil volver a su lado. Llevaba más de dos semana rechazándola constantemente
y algo me decía que si me acercaba a ella iba a pensar que lo hacía por
lastima.
Aun así decidí intentarlo, antes de empezar el programa y de la reunión
fui a buscarla a su camerino.
Yo: ¿se puede? –abriendo la
puerta del camerino.
Cris: ya estás dentro
¿no? –seguía con los ojos llorosos.
Yo: ¿Cómo estás?
Cris: mejor –sonrío falsamente.
Yo: bueno… al terminar el
programa pasaré a buscarte –me miro extrañada.
Cris: a buscarme ¿para
que?
Yo: para llevarte a casa.
Cris: tranquilo, Moni me
ha dicho que me llevaba –parecía que no me había entendido.
Yo: es una tontería que
te lleve Moni si tú y yo vamos a ir al mismo lugar –volvió a mirarme aún más
sorprendida.
Cris: ahora si que no te
entiendo –me acerqué a ella.
Yo: Cris –cogiendo su
mano –quiero que pases la noche en casa… bueno quiero que vuelvas a pasar todas
las noches en casa.
Cris: me dices esto
porque estas preocupado por mi –soltándome.
Yo: eso no es verdad –volví
acercarme a ella y esta vez le cogí ambas manos –lo digo porque te quiero.
Cris: ¿y el sábado cuando
te pedí otra oportunidad no me querías?
Yo: te he querido siempre
pero…
Cris: pero nada, el sábado
dijiste que tus miedos eran superiores a tus ganas de estar conmigo-abriendo la
puerta de su camerino –no quiero que cambies de opinión por lastima.
Cerró la puerta y me dejo
solo en su camerino. Como os dije antes sabía cual iba a ser su reacción así
que no sorprendí.
Miré el reloj era la hora
de la reunión. Cuando llegué Cris estaba de moros sentada en el sofá sola, yo
pase delante de ella y me dirigí a mi sitio.
Vi que tenía el móvil en
la mano saqué el mío y le envié un whatshap
“tengo toda la tarde para
convencerte”
Lo leyó en seguida, alzo
la mirada me miró y fue inevitable que se le escapará una leve sonrisa. En ese
momento Raúl llegó a plato y se sentó a su lado. Al verle pude ver como Cris se
ponía extremadamente nerviosa guardaba el móvil y se levantaba del sofá rápidamente
para ponerse junto a Anna.
Me quede atónico a ver su
reacción. Es cierto que ni ella ni yo nos llevábamos bien con Raúl pero
teníamos una realicen cordial no para salir así al verle. Parecía que acaba de
salir huyendo como si se acabara de cruzar con su peor enemigo.
Esa reacción impresiono
hasta al mismo Raúl que no dejaba de observarla incrédulo. En realidad esa reacción
impresiono a todos los presente porque pude escuchar como Anna le preguntaba a
Cris.
Anna: ¿Qué te pasa? ¿Por
qué te vas así al ver a Raúl?
Cris: ¿Qué dices? –intentando
disimular –simplemente me apetecía ponerme a tu lado.
Pareció que a Anna le
había convencido esa explicación pero a mi no. Algo extraño estaba ocurriendo.
Termino la reunión, vi
como Cris se dirigía a su camerino y quise ir tras ella pero Flo me detuvo.
Flo: espera Martínez, quiero
ensayar una parte del guion con Anna y contigo.
No tuve más remedio que
quedarme e intentar acabar el ensayo lo antes posible.
Cuando por fin terminamos
fui corriendo al camerino de Cris, iba a entrar como siempre sin llamar pero
escuché que no estaba sola…
*: ¿Qué te ha pasado
antes conmigo? –por la voz supe que era Raúl.
Cris: nada –le temblaba
la voz.
Raúl: no me mientas –sonaba
duro.
Cris: he recordado tu
mensaje –no entendía nada.
Raúl: ¿Qué mensaje? –parecía
tan sorprendido como yo.
Cris: sé que intentaste
matarme –no podía creer lo que acababa de escuchar –el del otro coche eras tú…
Raúl: me alegro de que lo
recuerdes –sonaba amenazante –ahora sabes de lo que soy capaz, sabes que tienes
que hacer.
Cris: Raúl –no sabía como
racionar hasta que escuché a Cris quejarse –suéltame, se lo que tengo que
hacer.
Al oír esas palabras reaccioné.
Empecé a dar golpes en la puerta para que me abrieran y sacar a Cris de ahí. Al
instante ella me abrió.
Raúl al verme salió del
camerino sin decir nada y dedicando una ultima mirada amenazante a Cris que no
tuvo más remedio que agachar la mirada atemorizada.
En ese instante estuve a
punto de partirle la cara a Raúl. Él había intentando matar al amor de mi vida
y casi lo había conseguido. Ahora las cosas no iban a quedarse así pero tenia
que trazar un plan fríamente, no podía dejarme llevar por la desesperación.
Cris: ¿Qué querías?
Por un momento había
olvidado que estaba ella en el camerino esperando una respuesta a mis llamados
desesperados.
Yo: ¿Qué hacías con Raúl?
–se puso nerviosa al escuchar mi pregunta.
Cris: nada –no era capaz
de mirarme y notaba como seguía temblando –simplemente se estaba preocupando.
En ese momento llamaron a
Cris para ir a maquillaje, salió de su camerino dejándome atrás y antes de
salir pude ver su móvil en el tocador.
Sin pensarlo dos veces lo
cogí y empecé a trazar mi plan. Envié un whatshap a Raúl.
“ahora nos han
interrumpido… ¿quedamos a los 8 en el descampado para hablar?
Al instante contesto.
“ok”
Deje el móvil en su sitio
y como si no hubiera ocurrido nada salí tranquilamente del camerino.
Solo dios sabe como me costó
no decir nada ni hacer nada a Raúl durante el programa y después de el, pero
tenía que guardar las apariencias.
Ahora mismo mis planes
habían cambiado radicalmente. Al principio del día mi única intención era
conseguir que Cris volviera conmigo y se viniera a mi casa esa misma noche,
pero ahora lo único que deseaba era acabar con Raúl, hacerle el mismo daño que
él le hizo a Cris, pero yo no iba a quedarme a medias.
Termino el programa, Cris
paso por mi camerino. Creo que estaba desconcertada, antes del programa le
había dicho que iba a hacer lo imposible por conseguir que durmiera conmigo
pero no había echo absolutamente nada.
Cris: ¿tan rápido de
rindes? –enseñándome el whatshap.
Yo: no es eso, solo que después
de verte con Raúl –intente poner los celos como excusa.
Cris: ¿estas celoso? –confundida.
Yo: ¿debería?
No me dijo nada
simplemente sonrió pícaramente y se fue.
Mientras la veía alejarse
en mi cabeza resonaban sus palabras “sé que intentaste matarme” el oído corría
por cada centímetro de mi piel. Estuve a punto de perderla a punto y todo por
él, por su puta locura.
Fui a casa a cambiarme de
ropa y darme una ducha. Me puse algo discreto iba completamente de negro, no
sabía muy bien que iba hacer pero antes de salir de casa cogí lo más parecido a
un navaja que encontré por casa.
Eran las 7.30 cuando
salía por la puerta. El tiempo había cambiado radicalmente, se había puesto a
llover de repente, parecía que el cielo era consciente de lo que estaba a punto
de suceder.
Llegué al descampado y
permanecí dentro del coche, aparcado en un lugar difícil de ver, hasta que
viera llegar a Raúl
A las 8 en punto lo vi bajando del coche, empezó a
mirar al infinito en busca de Cris. Cogí el cuchillo y salí del coche. Todavía estaba
lloviendo a mares, me acerqué a él lentamente evitando que me viera, esta justo
detrás de él, él permanecía de espaldas. Saqué el cuchillo de mi abrigo y justo
cuando iba a clavárselo un grito desesperado me detuvo.
*: ¡Para!
Al escuchar ese grito
Raúl se giro me dio un rodillazo en la barriga, caí al suelo y el salió
corriendo. Al instante la dueña de esa voz me estaba abrazando.
*: ¿Qué locura ibas a
cometer? –cogiendo el cuchillo y tirándolo lo más lejos posible.
Yo: las que fueran
necesarias –ella me acariciaba la cara sin parar –casi te pierdo.
Cris: mírame –obligándome
a que la mirara –estoy aquí, ni siquiera ese día pudo conmigo.
Yo: hoy me has detenido,
pero no podrás hacerlo siempre.
Cris: Dani por favor deja
de decir tonterías –buscaba mi mirada perdida –no hagas nada, por mi.
Yo: es por ti, por lo que
te hizo que tarde o temprano voy acabar con él.
Cris: ¿prefieres matarle
o tenerme a tu lado?
Yo: sé que puedo tener
ambas cosas.
Cris: no, si lo matas no
me tendrás nunca.
Yo: ¿estás segura?
Cris: si.
Aparte la mirada, miré al
cielo y no pude evitar gritar de la rabia. ¿Cómo era capaz Cris de pedirme que
me quedara de brazos cruzados? ¿Cómo iba a seguir con mi vida, trabajando a su
lado sabiendo que casi destroza mi vida?
Volví a mirarla, estaba
llorando desesperada, los dos en el suelo… ella intentaba hacerme reaccionar,
quitarme la absurda idea de venganza de la cabeza. Me miraba con amor mientras
la lluvia seguía empándanos a los dos, su mirada suplicaba que la abrazará que
la escogiera a ella, que la cuidara y yo seguía siendo incapaz de negarle nada.
Llevábamos un par de
minutos en silencio, ambos aguantándonos la mirada. Parecía un lucha entre dos
almas y yo estaba a punto de perderla o quizás de ganarla.
Cris: ¿que decides?
Yo: vamos a casa.
Sonrió y se tiro a mis
brazos, caímos al suelo ella se quedo encima mio y empezó a llenarme a besos.
Tu alma gemela es la que
aparece de la nada, sin previo aviso, cuando estas a punto de cagarla y te dice
¡PARA!
Llegué a mi casa y pasé
el resto del fin de semana sin hacer absolutamente nada.
El lunes una llamada de
Moni me despertó.
Yo: ¿si? –con los ojos
todavía cerrados.
Moni: ¿Dani? –Parecía preocupada
– Dani por favor ven, es Cris no sé que le pasa…
Al escuchar el nombre de
Cris me levante de la cama dando un brinco.
Yo: ¿Qué le pasa a Cris? –realmente
acojonado.
Moni: no lo se –desconcertada
–íbamos en el coche rumbo hacer un reportaje, yo conducía y de repente cuando pasábamos
por la calle Embajadores me ha pedido que parara el coche se ha bajado y ha
empezado a llorar como una loca.
Yo: ¿seguís ahí? –mientras
moni me contaba la historia yo ya me había vestido.
Moni: si
Yo: en 15 minutos estoy
ahí… trata de calmarla.
Cogí el coche y lo más
rápido posible me dirigí en su busca. Trataba de entender la reacción de Cris
per no daba con la respuesta. ¿Qué puede haber recordado para ponerse así?
Seguí dando vueltas al
asunto y di con la respuesta. Recordé que en esa calle fue donde Cris tuvo el
accidente, un sudor frío y el temor a que ella hubiera recordado esa terrible
escena recorrieron mi cuerpo.
Cuando llegué aparque el
coche justo detrás del de moni. Me acerqué a ella no veía a Cris.
Yo: ¿Dónde esta? –mi voz
sonaba desesperada.
Moni me miró, levantó el
brazo y me señalo a Cris. Me giré, seguí el recorrido de su brazo y vi la en el
suelo, abrazada a si misma y llorando desesperada.
Fui corriendo hacia ella,
me senté a su lado y la abracé.
Cris: fue aquí… -no podía
dejar de llorar y me abrazaba con fuerza, desesperada –justo aquí…
Yo: vámonos de aquí –levantándome
e intentando sacarla de ahí.
Cris: no –permaneciendo en
el suelo –fue aquí…
Yo: Cris por favor vámonos,
esto no te hace bien.
Cris: estaba aquí parada,
mirando el reloj porque llegaba tarde al cine –no paraba de llorar –apareció un
coche de la oscuridad, avanzaba hacía mi a toda velocidad, como si no viera el semáforo,
como si no me viera a mi –las lagrimas le impedían seguir.
Yo: Cris por favor… cayá –un
nudo se formaba en la garganta-.
Cris: fue un instante,
cuando vi que el coche se me acercaba me quede paralizada, inmóvil en medio de
la nada. Sin moverme ni hacia delante ni hacia atrás, incapaz de tomar una
decisión…
Yo: tranquila –besándola en
la frente y abrazándola de nuevo.
Cris: ni siquiera pude
gritar. Nada: me aferré con fuerza al volante y cerré los ojos. No tuve tiempo
de hacer nada, ni siquiera de rezar, sólo de reconocer un último pensamiento “Dani
me espera”. Después llegó la oscuridad…
Me miró, los dos estábamos
llorando. Ella por todo lo que había vivido ese día y yo lloraba al imaginar
aquella situación.
Cris: fueron 3 minutos,
un puto instante que cambio mi vida. A partir de ahí nada fue lo mismo, yo no
fui la misma… Ese día el destino cambió mi historia, vi la muerte –miró a la
carretera –estuve a punto de morir y solo pensaba que me estabas esperando...
Yo: daría lo que fuera
para que nunca hubieras recordado ese instante –la abracé-.
Permanecimos un rato
abrazados y al final conseguí convencerla para que viniera un rato a mi casa. Se
acostará y se calmara para ir al programa.
Eran las 10 de la mañana
y acabábamos de llegar a mi casa. Moni vino con nosotros, una vez allí Cris se
tumbo en mi cama, después de darle un pastilla y se quedo dormida.
Moni: pobrecita –ambos estábamos
todavía sobre cogidos por la escena que acabábamos de presenciar.
Yo: no merecía acordarse
de eso, ahora no podrá olvidarlo.
Desayunamos en mi casa y
decidimos llamar a Flo para explicarle lo sucedido y contarle que hoy no habría
repor de Cris. Flo lo entendió perfectamente y nos dijo que ya buscarían
algunos videos o cualquier cosa que Cris pudiera comentar hoy en el programa.
Acaba de colgar a Flo
cuando Cris despertó chillando. Miré a Moni y ambos fuimos corriendo a la
habitación.
Al llegar Cris estaba
sentada en la cama llorando, Moni y yo nos subimos en la cama y la abrazamos.
Moni: tranquila, cariño –acariciándole
la cara.
Cris: cada vez que cierro
los ojos aparece ese coche detrás mio –se tocaba la cabeza y lloraba
desesperada-.
Después de ese mensaje
fue inevitable dormir con una sonrisa en la cara. Era un sonrisa un tanto
amarga pero sonrisa al fin y al cabo.
Me desperté a la hora de
comer, mire el móvil para ver si había alguna novedad pero nada… empecé hacer
la comida y a los dos minutos sonó mi móvil.
Era un whatshap suyo…
C: ¿comemos?
Reconozco que la foto me sorprendió,
toda tenía demasiada buena pinta teniendo en cuenta que Cris no sabía cocinar…
pensé unos minutos en aceptar su propuesta y al final me acabe guiando por el
corazón.
D: tienes suerte, todavía
no he comido…. Habrá que probarlo.
Me vestí rápidamente y en
media hora estaba en casa de Cris.
Ella me abrió con una
sonrisa en la cara, no iba muy arreglada, simplemente llevaba unos vaqueros y
una camiseta amarilla, estaba realmente preciosa.
Cris: Hola –dándome dos
besos e invitándome a pasar-.
Yo: Hola – sonriendo
-¿Dónde has metido a tus padres?
Cris: se han ido el fin
de semana fuera, pero me han dejado la nevera llena de comida preparada…
Entre, llegué al comedor
y vi la mesa exactamente igual que en la foto que me había enviado antes.
Reconozco que estaba
realmente nervioso, no sabía muy bien que hacía comiendo con ella después de
dejar claro que íbamos hacer cada uno nuestra vida…
Estuvimos toda la comida
hablando de tonterías, riendo como siempre que estábamos juntos y los dos
intentando disimular las ganas que teníamos de deshacernos de todo y estar
juntos.
Después de comer
decidimos poner una peli, fue curioso ver como Cris se sentaba en una esquina
del sofá y yo en la otra.
Observe como se
distanciaba de mí e inconsciente mente dije:
Yo: ven –abriendo mis
brazos para que se acerca-.
Ella sonrió y se abrazó a
mi pecho. Permanecimos en silencio un buen rato, yo la tenía otra vez entre mis
brazos y era feliz.
Cris: Dani –mirándome a
los ojos -.
Yo: dime…
Cris: necesito pedirte
algo –empecé a ponerme nervioso -.
Yo: a ver…
Cris: sé que no quieres
estar conmigo, que no quieres volver a sufrir pero necesito que no te separes
de mi… quiero tenerte cerca, como hoy, quiero poder ir a comer contigo, ver una
peli abrazos… aunque no pase nada más, necesito sentir que sigues formando
parte de mi vida.
Yo: Cris… a mi me encanta
estar contigo pero esto nos va acabar haciendo daño, así viéndonos todos los
días no nos vamos a olvidar…
Cris: es que yo no quiero
olvidarte –la acaricie la cara-.
Yo: yo tampoco pero es lo
que tenemos que hacer… imagínate que seguimos haciendo cosas como las de hoy
todos los días y de repente llega alguien a nuestra vida, imagínate que alguno
de los dos se enamora y de repente todo esto se destruye... no crees que eso
puede dolernos mas que estar separados.
Cris: -apartándose de mi –yo
estoy segura de que en mi vida no va a entrar nadie, porque en mi vida ya hay
alguien… y en la tuya también –la interrumpí-.
Yo: Cris…
Cris: déjame terminar –sabía
que iba a decirme algo que me iba a doler – mira si quieres vivir tu vida como
lo hiciste anoche, saliendo todos los días bailando con 5 e intentando que de
seas 5 una termine la anoche en tu casa, adelante, hazlo… pero déjame estar a
tu lado.
Yo: no quiero estar todas
las noches con una distinta, pero tampoco quiero que me duelas, no quiero
tenerte cerca como una amiga y llegar a casa con ganas de más, con ganas de
tenerte entre mis brazos…
Cris: no me tienes entre
tus brazos porque no quieres –se acercó a mi de nuevo –¿no te das cuenta que ya
no sé que hacer para que estés conmigo? te estoy diciendo que me da igual todo, que si
no quieres estar conmigo lo acepto. Pero no puedo estar sin ti –a medida que
hablaba se acercaba más hasta que termino por besarme-.
No se como pero conseguí
rechazar su beso. Ella me miró, suspiro y se dirigió hacía la puerta…
Yo: Cris –intentando que
me dijera algo antes de marcharme –no te pongas así…
Cris: no pasa nada, creo
que por fin lo entiendo… ni amigos, ni novios, ni nada… ¿eso es lo que quieres?
Yo: ahora mismo si.
Cris: perfecto –estaba a
punto de llorar –ahora si que no voy hacer nada más.
Cerró la puerta y de
camino a mi casa, no podía dejar de recriminarme a mi mismo lo idiota que
estaba siendo. Cris no dejaba de intentar acercarse a mí y yo aunque moría de
ganas no podía dejar de rechazarla, era tanto el miedo que tenia a volver a
perderla que prefería vivir sin ella antes de volver a intentarlo y sufrir una
vez más.
Pasaron los días y Cris y
yo no volvimos hablar de nosotros, la verdad, es que no hablamos de
prácticamente nada.
Nuestras conversaciones
no iban más allá de un “hola, ¿como estas? ” Y lo mucho o poco que sabía de su
vida era lo que se le escapa de vez en cuando a Anna.
Gracias a ella supe que
Cris había recordado gran parte de su amistad y algo de su infancia. Supe que
la relación con sus padres era cada vez mejor, ya que, poco a poco Cris se
había ido acordando de ellos… lo que no sabía, ni quería saber, era si Cris
había recordado algo más sobre nosotros.
Un viernes decidimos ir a
tomar algo todo el equipo de Otra Movida, quedamos directamente en un
restaurante…
Por primera vez llegué el
primero, me senté en la mesa a esperar al resto y mientras empecé a mirar la
carta. Unos segundos después una voz interrumpió mi lectura.
*: Hola –alcé la vista de
la carta y la vi a ella-.
Yo: Hola… -aunque ya habían
pasado dos semanas seguía siendo incapaz de no temblar al verla.
Cris: ¿todavía no ha
llegado nadie? –negué con la cabeza y ella cogió un asiento justo delante mio -
¿Cómo estás?
Yo: bien… ¿tú?
Cris: no me puedo quejar.
Nos quedamos mirándonos
durante unos segundos, ella esbozo una sonrisa y empezó a mirar la carta. Una
vez más habíamos vuelto a tener la misma conversación absurda y una vez más
ninguno de los dos dijo nada más seguramente porque a día de hoy ambos
seguíamos sin saber que decirnos.
Poco a poco fueron
llegando el resto, esta vez el último fue Raúl. La noche transcurrió entre
risas y Cris y yo no volvimos hablar durante toda la cena.
Es cierto que de vez en
cuando era inevitable que nuestras miradas se cruzaban, pero si eso pasaba
ambos miramos hacía otro lado rápidamente.
Después de la cena la
mayoría decidió irse para casa, pero
algunos decidimos salir un poco de fiesta.
Por extraño que parezca
entre los que decidimos ir a tomar algo se encontraba Anna, la cual insistió
enormemente en que Cris nos acompañara.
Anna: venga Cris vente
con nosotros…
Cris: mejor otro día, hoy
estoy muy cansada.
Anna: otro día yo no voy
a querer –mirándola con cara de niña pequeña -.
Cris: está bien… vamos.
Empezaron a caminar
delante nuestro, cogidas del brazo. La verdad que hubiera preferido que Cris se
hubiera ido, ahora éramos solo unos cuantos y la necesidad de hablarla era cada
vez mayor, ya no era tan fácil ignorarnos.
En la discoteca nos ofrecieron un reservado para
que la gente no nos agobiara pero aun así hubo muchos que nos reconocieron…
Nada más llegar, todos
dejaron sus cosas y se fueron a bailar, todos menos Cris que decidió quedarse
sentada en los sofás del reservado. Cuando la vi sola fue inevitable hablar con
ella.
Yo: ¿tú no bailas? –me
miro sorprendida -.
Cris: no…
Le sonreí y me fui a la
pista sin decirle nada más. Mientras bailaba podía ver su mirada pendiente de
todo lo que hacía. Es cierto que un par de chicas se acercaron a mi, pero hubo
una con la que si que estuve un buen rato bailando.
Reconozco que aún no se
si bailaba con esa chica porque me gustaba o simplemente porque sabía que Cris
me estaba mirando…
Después de estar un rato
bailando con esa chica, de la que no sabía el nombre, en un descuido me beso…
Al instante me aparte de
ella e instintivamente mis ojos se dirigieron hacía donde estaba Cris para ver
si ella había visto el beso…
Nuestras miradas se
cruzaron y ella salió corriendo, yo me hice un hueco entre la gente para ir tras ella.
Al salir de la discoteca
me la encontré sentada en la acera, me acerqué a ella, me senté a su lado y
pude ver que estaba llorando. Al verme se seco las lágrimas…
Cris: ¿Qué quieres?
–mirando para otro lado -.
Yo: saber porque te has
ido corriendo…
Cris: -resoplando –como
si no lo supieras.
Yo: ¿es por lo que acabas
de ver? –asistió –Cris tarde o temprano alguno de los terminará rehaciendo su
vida… -me interrumpió-.
Cris: lo sé –por primera
vez me miró –sería absurdo pensar que vas a pasar el resto de tu vida solo, y sé
que llegará un día en el cual todo esto deje de dolerme, pero hasta entonces no
tengo más remedio que salir corriendo siempre que veo que alguien se te acerca
y pude convertirse en mi sustituta…
Yo: eres insustituible –esas
palabras salieron de mi boca inconscientemente -.
Cris: TE Q… -la interrumpí
antes de que terminará esa frase-.
Yo: créeme, será mejor si
no dices que me quieres.
Cris: tienes razón –me miro
con los ojos llorosos –si es lo que quieres soy capaz de callar mi amor solo
por verte feliz.
Yo: mi felicidad siempre
ha estado en tus manos, no imaginas lo que me ha costado entender que en esta
vida no hay que depender de nadie… ahora estoy luchando para no depender de ti,
para que mi vida no dependa de si me miras, de si mi tocas, de si me sonríes…
luchando para depender exclusivamente de mi. Pero si vienes y me dices que me
quieres, todo lo que he conseguido en estas dos semanas va irse a la mierda…
Cris: ¿has conseguido ser
feliz?
Yo: he conseguido vivir
sin ti y por el momento eso es más que suficiente…
Cris: ¿Por qué has salido
a buscarme?
Yo: no lo sé –en realidad
seguía sin entender que hacia allí –supongo que hay cosas que siguen siendo
inevitables.
Los dos sonreímos y
volvimos a la discoteca. El resto de la noche cada uno hizo lo que le apetecía,
yo seguí bailando y ella termino haciéndolo también.
Reconozco que al igual que
ella, siempre estaba pendiente de ver quien se le acercaba y ver si hacía algo
con alguien. Pero al igual que yo simplemente bailamos…
Cuando llegué a mi casa,
empecé a recordar mi conversación con Cris y supe que había algo que no le había
dicho. Así que cogí el móvil y le escribí:
“ojala te hubieras dado cuenta
que a pesar de las caídas yo seguía construyendo para ti nuestro mundo día a
día… pero ya no estás y ya no estoy en
tu vida”
Al instante ella contestó.
“ojala hubieras entendido
que eras tú mi sol, mi centro… mi universo”
Salí de ese bar dejando a
Cris con la palabra en la boca, sin ganas de escucharla, sin ganas de seguir luchando
solo, cansado de esperarla, cansado de tener paciencia, cansado de
absolutamente todo.
Llegué a casa, encendí la
tele y me dispuse a esperar que llegara la noche y después de ella saliera el
sol.
Me quede esperando el momento de volver a empezar, me quede buscando la
manera de estar sin ella, me quede pensando que rumbo tomaría mi vida un vez
saliera el sol.
Hace un día se lo deje
bastante claro, le confesé mi miedo a perderla, le confesé lo que había sufrido
y ella prometió estar siempre.
Promesas incumplidas, así
podría resumir mi relación con Cris. Ambos nos hicimos mil promesas desde que
nos conocimos, de esas pocas se han cumplido, por no decir ninguna…
El sol salió antes de que
la desesperación me consumiera, pase la noche en una lucha constante para no
salir corriendo a buscarla. Para no ir y gritarle que sentía haber reaccionado
así, para no pedirle de nuevo que volviera, para no decirle que moría al volver
a dormir solo, que la necesitaba que la adoraba y nunca podría dejar de
hacerlo.
Pero seguir así,
discutiendo cada vez que recordara algo que no le gustará de nosotros,
intentando convencerla cada día de que nos queríamos, intentando explicarle
porque me perdona siempre, así tampoco quería ni podía vivir.
Cuando llegué a los
estudios fui a buscar mi guion y me dirigí a mi camerino para leerlo. Por
suerte no me encontré con nadie más que con Flo. Él vio perfectamente que algo
me pasaba, pero decidió no hacer preguntas, cosa que agradecí enormemente, no
me apetecía ni hablar ni escuchar consejos de nadie.
Mientras leía el guion
alguien pico a la puerta.
*: ¿Se puede? –Por la voz
supe al instante que era Cris y me quedé paralizado –vamos Dani, Flo me ha
dicho que estas aquí –me levanté y abrí la puerta-.
Yo: lo siento, me había
quedado dormido –intentando justificar mi retraso -¿Qué quieres?
Cris: ¿podemos hablar?
–la deje pasar y se sentó en el sofá, yo cogí la silla y me senté en frente de
ella -¿Cómo estás?
Yo: ¿has venido para
preguntarme como estoy? –extrañado-.
Cris: he venido para
comprobar si te pasa lo mismo que a mí…
-agachando la mirada-.
Yo: ¿Qué te pasa a ti?
–intrigado -.
Cris: que llevo una noche
sin ti y parece que estoy a punto de morir –me miró fijamente y pude ver como
los ojos se le humedecían -¿a ti te pasa lo mismo?
Yo: no –mentí-.
Cris: ¿no? –confundida-.
Yo: no Cris, ya no, he
muerto muchas noches cuando no te he tenido a mi lado, pero esta no –mis
palabras terminaron de hundirla y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos-.
Cris: ¿y porque esta
noche no?
Yo: no lo sé –cada vez me
costaba más mentirle –supongo que…
Cris: ¿Qué? –Impaciente
por escuchar una explicación-.
Yo: que claro que he
muerto esta noche –la miré fijamente –y esta noche volveremos a morir, pero
saldrá el sol y renaceremos… y con el tiempo cada noche moriremos menos y nos
acostumbraremos a estar el uno sin el otro –me interrumpió-.
Cris: no quiero eso –me
acaricio las rodillas –quiero estar contigo…
Yo: no te entiendo
–apartando sus manos de mis rodillas -¿Qué pasa ahora con todo el daño que te
he hecho?
Cris: estar sin ti me
duele mas que todo eso –esta vez cogió mis manos-.
Yo: acostúmbrate a estar
sin mí, como yo pienso acostumbrarme a estar sin ti…
Cris: ¿Por qué eres tan
frío conmigo?
Yo: porque no pienso
volver a correr el riesgo de perderte, porque estoy harto de volver siempre y
olvidar tus palabras. Estoy harto de promesas que eres capaz de romper en dos
minutos, partirme el alma y luego volver a como si no hubiera pasado nada…
Cris: Dani, joder,
podrías entenderme un poco ¿no?
Yo: mira, de eso también
estoy cansado –me miró mas confundida todavía –de tener que entenderte siempre
y que tu seas incapaz de entenderme una sola vez…
Cris: ¿Qué quieres que entienda?
Yo: que ayer me dejaste,
me dejaste y estuve casi dos horas intentando convencerte de que no lo hicieras,
pero no lo conseguí. Me dejaste y al hacerlo me partiste en mil pedazos y ahora
no quiero ni puedo volver a tu lado como si no hubiera pasado nada…
Cris: esta bien –parece
que por fin se dio por vencida –no voy a insistir más, lo siento.
Yo: créeme que yo también
lo siento.
Se levantó del sofá, me
miró fijamente, sonrió forzadamente y me dio un abrazo que yo correspondí con
toda el alma.
Estuvimos un tiempo
abrazados, despidiéndonos, ambos sabíamos que era el final. Quizás no para siempre,
pero si por mucho tiempo…
Salió de mi camerino y a
los 5 minutos me envió un whatshap.
“aunque no lo recuerde
todo, desde que desperté has llenado mi memoria de recuerdos inolvidables, me
has hecho feliz cuando pensaba que era algo ya imposible y aunque aún no se
como viviré sin ti, necesito decirte una última cosa… ME GUSTO SER PARTE DE TU
VIDA”
Recordaba perfectamente
esa noche, me había ido a León dispuesto a volver a ser el mismo de antes de conocer
a Cristina. Ella había decido no creerme cuando le había contado que Raúl la
estaba engañando.
Ese día salí con mis
amigos, la chica del video se me acercó… es cierto que tonteamos pero no paso
nada más, no quise que pasará nada más.
Después del video Cris
había desaparecido, en la publicidad fui a buscarla a su camerino pero no
estaba, la busqué en el mio y nada. Justo cuando iba a salir de este vi en el
tocador el anillo que le había regalado a Cris en París.
Al verlo sospeché lo
peor, Cris se había creído todo lo del video. En parte lo entendía, porque
aunque yo sabía que no había pasado nada ese video con esa chica tan cerca
haría dudar a cualquiera.
Me llamaron para terminar
el programa, en la cara se me notaba que algo me pasaba, solo podía pensar en
ir a buscar a Cris y sacarla lo antes posible de su error, convencerla de que
estaba equivocada y volver a normalidad.
Al terminar el programa
la llamé para saber donde estaba pero no me contestó, decidí ir directamente a
casa de sus padres para preguntar por ella.
Cuando llegué la vi
entrando por la puerta, fui corriendo para alcanzarla.
Yo: Cris espera –se giro
y su mirada me lo dijo todo -.
Cris: ¿Qué quieres?
Yo: ¿podemos hablar?
No me dijo nada,
simplemente me miro desafiante y fuimos al bar más cercano.
Una vez allí, después de
pedir algo para tomar decidí romper el hielo.
Yo: mira que he
encontrado en mi camerino –poniendo el anillo encima la mesa -¿puedes
explicarme que significa esto?
Cris: yo creo que es
bastante fácil de entender –sonaba demasiado dura –significa que se acabó.
Yo: sé lo que parece ese
video y entiendo que este confundida pero… -me interrumpió-.
Cris: no es por el video –sus
palabras me descolocaron –digamos que es gracias al video.
Yo: ¿Qué quieres decir?
Cris: que menos mal que
nunca me harías daño, porque si lo hubieras echo queriendo hubiera muerto hace
mucho tiempo .
Yo: sigo sin entenderte –un
sudor frio empezaba a recorrer mi piel por miedo a sus palabras -.
Cris: -suspiro intentando
coger fuerzas para seguir hablando –al ver el video recordé todo el daño que me
has hecho –empezó a formárseme un nudo en la garganta –recordé el momento en el
que decidiste salir de mi vida sin darme ninguna explicación, recordé cuando me
ocultaste lo tuyo con Lorena, recordé cuando me prometiste que no ibas a cambiar
nuestra historia por ninguna y al día siguiente te rencontraste con Laura y se
te olvido –Cris y yo empezamos a llorar –recordé cuando Lorena te dijo que
estaba embarazada delante de todo el equipo y tu decidiste llevártela a vivir a
nuestra casa…
Yo: pero todo eso ya lo
sabías… yo te lo había contado.
Cris: es muy diferente
cuando alguien te cuenta historia y no sientes nada, porque aunque eres la
protagonista de la historia que te están explicando no logras recordarla, todo
lo que me contaste me parecía ciencia –ficción… me contaste nuestra historia,
eso es cierto, pero ahora sé lo mal que lo pasé, las noches que te lloré… -no
podía seguir escuchándola así que la interrumpí-.
Yo: solo has recordado lo
malo ¿no?
Cris: no, también recordé
París y León… -volvía interrumpirla -.
Yo: París y León son
especiales pero nuestra historia esta llena de buenos momentos, a tu lado cada
instante era un buen recuerdo. Hasta lo más insignificante, hemos vivido muchas
cosas a parte de París y León –cogí aire para poder seguir hablando –hemos pasado
días enteros metidos en la cama sin hacer absolutamente nada, te he visto
despertar a mi lado más de mil veces, te he besado en cada lugar donde nos
hemos encontrado… y si, a lo largo de este camino que empezamos juntos me he
equivocado algunas veces, te he hecho daño y no hay día que no me arrepienta de
ello, pero aunque no lo recuerdes tu también te has equivocado –me acerqué a
ella y le cogí las manos – pero tanto tu como yo siempre nos hemos perdonado,
siempre hemos seguido adelante porque sabemos que no podemos vivir el uno sin
el otro.
Cris: -quitando sus manos
de las mías –quizás volvíamos por todo lo vivido, pero ahora cuando te miro
solo pienso en lo malo y no puedo seguir con esto…
En ese instante me di
cuenta que dijera lo que dijera Cris me iba a dejar…
Yo: se acabó ¿no? –Cris asintió
entre lagrimas –entonces déjame decirte una última cosa…
Cris: ¿Qué?
Yo: solo espero que nunca
recuerdes nada más de lo vivido conmigo –me miro extrañada –solo espero que te
quedes con malo y así logres olvidarme lo antes posible, porque sé que si algún
día logras recordad toda nuestra historia vas a volver corriendo a mis brazos –me
interrumpió-.
Cris: ¿y ya no quieres
que vuelva?
Yo: te dije que si volvíamos
a perdernos sería para siempre.
Cris: pues entonces
espero no recordarlo nunca… y espero que
tu también logres olvidarme –al escuchar sus últimas palabras no pude evitar reír
irónicamente-.
Yo: ¿olvidarte? Yo no lo
tengo tan fácil porque recuerdo absolutamente todo –sonreí hipócritamente –pero
tranquila que no es la primera vez que me dejas… ya estoy acostumbrado a perderte –me levanté
de la silla, cogí 5 euros de la cartera y los puse encima de la mesa junto con
el anillo que me regalo –Aunque ahora, sinceramente, creo que tú has perdido muchísimo
más que yo.
Raúl acababa de soltar
una bomba delante de todo el equipo, la alegría que les había dado saber la
noticia de nuestro futuro matrimonio había desaparecido tras la intervención de
Raúl.
Todos nos miraban
esperando que alguno de los dos tomara la palabra, pero yo estaba completamente
desconcertado, por más que intentaba imaginar que podía haber en ese video no
se me ocurría nada.
Era consciente que no
había echo nada malo, pero por la sonrisa de Raúl ese video no debía contener
nada bueno.
Cris: -tomando por fin la
palabra –no pienso ver este video –apartándolo de ella-.
Raúl: ¿Por qué? –ahora el
incrédulo parecía él-.
Cris: porqué después de
todo lo que me ha contado Dani sobre ti estoy segura que no contiene nada bueno
–no pude evitar sonreír-.
Raúl: estoy seguro que el
contenido de este video nunca te lo contado –seguía insistiendo-.
Cris: ¿de cuando es ese
video? –Raúl empezó a ponerse nervioso-.
Raúl: de antes de tu
accidente.
Cris: entonces acabas de
darme una razón más para no verlo –Raúl cada vez parecía más confundido –me da
igual lo que haya en ese video porque sea lo que sea antes del accidente estaba
con él –me miró –seguramente le había perdonada lo que haya ahí dentro… -Raúl
le interrumpió-.
Raúl: es imposible que se
lo perdonaras, porque no lo sabías –estaba empezando a chillar -.
Cris: ¿entonces porque me
lo enseñas ahora? ¿Por qué no me lo enseñaste antes del accidente? ¿Por qué ahora
que te digo que voy a casarme con el?
Raúl: porque no sabía que
este video existía hasta hoy –se acercó a ella con el video en la mano –solo te
pido que lo veas, nada más.
Cris: Raúl –trago saliva –hasta
dónde me han contado se supone que a tu manera pero me querías ¿no? –Raúl asintió
–pues entonces deberías entender que por fin soy feliz, deberías entender que
le quiero, deberías entender que voy a casarme con él, deberías echarte a un
lado y no meterte –esbozo una sonrisa –deberías aceptar que hace mucho tiempo
perdiste esta batalla, deberías alegrarte por mi y no venir a joderlo todo una
vez más…
Raúl: aceptaría todo lo que
me has dicho si supiera que esa persona que tanto quieres se merece tu cariño –por
primera vez decidí hablar -.
Yo: ¿todavía no te ha quedado claro que no quiere ver ese
video? –Encarándome con él –esta vez tus truquitos no van a funcionar, ella no
va a volver a caer –Cris se acercó a mi
y me abrazo-.
Cris: no te alteres –intentando
tranquilizarme -.
Raúl: vas a ver ese video
quieras o no –dicho esto se fue hacía su camerino -.
Todo el equipo nos
observaba, no entendían la reacción de Raúl pero se sentían orgullos de la
respuesta de Cris.
Reconozco que las últimas
palabras de Raúl sonaron amenazadoras, pero sabía que no tenía nada de que
preocuparme. Cris había demostrado una vez más que esta vez no iba a permitir que nada
nos separara.
Yo: gracias –seguíamos abrazados-.
Cris: ¿gracias por qué?
Yo: por defender lo
nuestro de esta manera –la bese en la frente –te quiero.
Cris: te prometí que nada
iba a separarnos ¿no? –Me sonrió –además
estoy segura que nunca me harías daño –me beso –ese video debe ser una
tontería.
Yo: eso seguro –la abracé
fuertemente –yo nunca te he hecho ni te haré daño.
Estuvimos juntos hasta
que empezó el programa, de Raúl no volvimos a saber nada hasta que entró a
plato para presentar su sección.
Flo: ¿bueno Raúl que nos
traes hoy? –reconozco que fingir que nos llevábamos bien era cada vez más
complicado.
Tuvieron una conversación
en la que yo casi no intercedí y pusieron el video de sus bromas.
Antes de despedirse Raúl
volvió a tomar la palabra.
Raúl: esta no es la única
cámara oculta de hoy –Anna, Flo y yo nos miramos extrañados -.
No nos dio tiempo a
reaccionar cuando en redacción ya habían puesto el video, en él se me veía a mi
en un bar, mas concretamente en un bar de León. Mi cara empezó a salir en una
pantalla pequeña, ya que, la cámara oculta que me la habían echo a mí.
En el bar se me acercaba
un chica, muy sugerente, me susurraba en el oído… no puede aguantarlo me
levanté de la mesa y Flo hizo lo posible para que cortaran el video.
Raúl: ¿no te gusta la
broma? –Estaba a punto de partirle la cara -.
Yo: no voy a decirte lo
que eres por respeto.
Flo intento convencerme
para que volviera a sentarme, lo hice.
Alcé la vista y mis ojos
toparon con los de Cris, que estaba viendo el programa detrás de las cámaras,
su cara era el reflejo de la decepción.
(si os perdéis con lo del video cap. 62 el mismo de antes)
Acababa de confesarle a
Cris todos mis miedos, acababa de decirle lo mal que lo había pasado, acababa
de abrir mi alma una vez más para no esconderle nada.
Ella me abrazaba, se
arrimaba a mi pecho con fuerza, suspiraba e intentaba calmarme pero no hablaba.
Sabía perfectamente que ya me había dicho todo lo que tenía que decirme. Acaba
de prometerme que no la perdería y en esos momentos eso era más que suficiente.
Cris: ¿estás mejor?
Yo: si –intentando
sonreír para no preocuparla –lo siento.
Cris: ¿Qué sientes?
–extrañada-.
Yo: haber reaccionado a
si…
Cris: es normal que
tengas miedo, en esta vida todos tenemos miedo alguna cosa –me acaricio –lo
único importante es aprender a superar tus miedos…
Yo: ¿a que tienes miedo
tú?
Cris: a lo mismo… a mi me
también me da miedo perderte, me da miedo que te canses de mi, me da miedo que
algo nos separé –me miró fijamente –pero no voy a permitir que mis miedos me
impidan ser feliz…
La besé bajo el cielo
infinito, durante nuestra conversación las pocas personas que quedaban por allí
habían desaparecido.
La verdad es que aquella
escena me recordaba excesivamente a cuando Cris vino a León para reconciliarse
conmigo, justo antes del accidente…
Cris: ¿Qué te pasa? –inconscientemente
había dejado de besarla-.
Yo: nada –volviendo a la
realidad –estaba en mi mundo…
Cris: pues vuelve al
nuestro –volvió a besarme todavía con más pasión que la vez anterior-.
Yo: Cris… -se apartó de
mi-.
Cris: ¿Qué? –poniendo cara
de buena -.
Yo: no parece un lugar
apropiado para… -me miraba desconcertada-.
Cris: vale –se dio la
vuelta y se dirigió hacia el coche-.
En un principio camine
tras ella, convencido que volver a casa era la mejor opción, pero a medida que íbamos
llegando mi cuerpo empezaba a caminar más despacio. Una parte de mi quería
quedarse en ese lugar, quería hacerla mía en esa explanada, quería repetir la
noche de león, quería acabar la noche en la que me había pedido matrimonio por
todo lo alto…
Yo: espera –se giró
impaciente -.
Cris: ¿Qué pasa ahora? –sospechando
que iba a soltar algo que volvería a desencajarla -.
Al principio simplemente
sonreí, me acerque ella, la abracé y la besó. Pero esta vez la que intento
hacerse la dura fue ella.
Cris: me has dicho que no
¿recuerdas? –mirándome enfadada -.
Yo: a veces digo muchas tonterías…
Volví a besarla y esta
vez ella no se resistió, sabía perfectamente que tenía las mismas ganas que yo.
Como siempre que estaba con ella el mundo desapareció, ambos olvidamos
completamente el sitio donde estábamos y nos dejamos llevar por lo que sentíamos,
dejamos que nuestros cuerpos gritarán lo mucho que se extrañaban, dejamos que
fueron ellos esta vez los que confirmarán que iban a dejar atrás los miedos,
dejamos que ellos se demostraran que jamás iban a perderse. Que nunca íbamos a
dejar de formar parte el uno del otro.
Cris: me encanta hacer
locuras como estas…
Yo: y a mi también, no lo
recuerdas pero… -me interrumpió-.
Cris: si lo recuerdo –la miré
desconcertado –estuvimos juntos en un lugar parecido a este ¿no?
Yo: si, en León ¿Cuándo lo
has recordado?
Cris: mientras hacíamos el
amor –me sonrió y me beso –parece que cada vez que hacemos algo parecido a
nuestro pasado, lo recuerdo –me abrazo fuertemente-.
Yo: entonces habrá que
empezar a revivirlo todo.
Estuvimos un rato más tumbados
en el césped hasta que decidimos volver a casa. Nada mas llegar nos pusimos a
dormir, ya que era bastante tarde.
Al día siguiente fuimos
juntos al estudio, yo llevaba mi anillo en la mano y mientras estábamos en el
coche ella me pregunto.
Cris: ¿no vas a sacártelo?
–la miré extrañado -.
Yo: ¿Por qué?
Cris: no se, ya sabes
como son tus fans que lo analizan todo al detalle, quizás si te lo ven
sospechan –agachando la mirada-.
Yo: ¿Qué quieres que me
lo quite? –Negó con la cabeza y yo sonreí –pues entonces que digan lo que
quiera, al fin y al cabo si nos casamos se van a enterar ¿no?
Pasamos en camino riendo,
decidimos contarles a nuestros compañeros durante la reunión que íbamos a
casarnos. Ellos para mi eran mi segunda familia y me hacía ilusión que fueran
de los primeros en enterarse.
Estábamos a punto de
terminar la reunión cuando decidí tomar la palabra.
Yo: bueno chicos –haciendo
una leve pausa –Cris y yo tenemos que deciros algo.
Anna: a ver cuenta,
cuenta –las miradas de todos se pusieron en nosotros dos-.
Yo: Cris y yo vamos a casarnos.
Al principio todos se
sorprendieron, pero rápidamente empezaron a felicitarnos. Ellos mejor que nadie
habían visto todos los estados por los que había pasado nuestra relación,
sabían lo difícil que había sido para nosotros superarlo todo y sobretodo
sabían lo mucho que nos queríamos.
El único que no nos
felicitó fue Raúl. En verdad Raúl hacía mucho tiempo que había dejado de ser un
problema. Durante el accidente de Cris se mantuvo al margen y en ningún momento
intentó confundirla contándole a Cris su historia.
Pero aun así había algo
en su mirada que me intrigaba, estaba mirándonos fijamente mientras los demás nos
felicitaban y con una sonrisa que no conseguía descifrar.
Cuando los ánimos se
calmaron él tomó la palabra.
Raúl: antes de casarte
deberías ver esto –lanzo un DVD sobre la mesa –estoy seguro que después de ver
esto no vas a querer casarte.