Era feliz, inmensamente
feliz. La quería, me quería y poco a poco estaba recordando nuestra historia.
Me encantaba saber que de
todos nuestros momentos juntos en París habían sido su primer recuerdo, lo
primero que recordaba de nosotros. Ese viaje, esa noche donde empezamos hacer
realidad nuestro sueño, donde parecía
que por fin íbamos a estar siempre juntos.
Seguramente ese viaje y
esos días en los que al llegar a casa lo primero que veía era a Cris, esos días en los que estaba
tranquilamente viendo la tele y ella llegaba, abría la puerta con sus llaves y
yo sonreía como un niño pequeño habían sido los mejores de nuestra historia.
Mientras me sumergía en
mis pensamientos Cris y yo seguíamos besándonos.
Yo: ¿recuerdas como
termino esa noche? –Susurrando a dos centímetros de su boca-.
Cris: esa parte sigo sin
recordarla –mirándome pícaramente y acercándose todavía más a mis labios-.
Yo: creo que puedo recordártela…
Cris: ¿Cómo?
Yo: terminando la noche
exactamente igual que en París…
No deje que contestara,
mis labios por fin encontraron a los suyos. La cogí en brazos y la llevé hacia
la habitación. Una vez allí la tumbé en la cama, me deshice de su ropa y empecé
a recorrer cada centímetro de su piel con mis besos.
Cuando volví a llegar a
su boca ella se puso encima mio e hizo exactamente lo mismo que yo había echo. Poco
a poco sus besos me llevaron a la locura, perdí el control, el resto del mundo desapareció,
solo existía ella y mis ganas de hacerla mía una y otra vez.
Estuvimos todo la noche
haciendo el amor, parecía que ninguno de los tenía bastante y nada más terminar
volvíamos a empezar, una y otra vez y cada vez mejor que la anterior. Nuestras ganas
no desaparecían, nuestro deseo no moría, estuvimos juntos hasta que volvió a
salir el sol.
Ella me abrazo, era increíble
como aún sin haber dormido absolutamente nada no dejaba de estar jodidamente
perfecta.
Nos quedamos un rato
callados escuchando el silencio y recordando lo que acaba de pasar en esa
habitación, hasta que ella me hablo.
Cris: ¿esa noche en París
tampoco dormimos? –no puede evitar reír al escuchar su pregunta.
Yo: digamos que tu y yo
solemos dormir poco –esta vez fue ella la que se rio-.
Cris: entonces no se si
es un buena idea vivir contigo –la miré sorprendido –no puedo presentarme con
esta cara todos los días a trabajar.
Yo: bueno, pues sigue
viviendo con mama y papa –le di la espalada haciéndome el indignado-.
Cris: no seas tonto –abrazándome
por la espalda –dudo que a partir de ahora pueda vivir sin repetir noches como
esta.
Yo: pues las repetiremos
siempre.
Me di la vuelta, me puse
encima suyo y empecé a besarla en cuello mientras ella se reía. Sabíamos que ya
había amanecido pero ninguno de los dos quiso mirar el reloj, aunque por desgracia
mientras jugábamos entre las sabanas sonó mi despertador.
Cris: ¿ya son las 10? –mirándome
sorprendida -.
Yo: eso parece…
Cris: no voy a poder
dormir ni 5 minutos –haciendo pucheros-.
Yo: perdona por haberte
echo pasar la mejor noche de tu vida –con mi chulería característica-.
Cris: ¿y quien te ha dicho
a ti que haya sido la mejor? –intentando picarme -.
Yo: tu cuerpo a sido el
encargado de gritármelo toda la noche.
Cris se limito a sonreír
y a besarme una vez más.
Pasados unos minutos nos
duchamos, desayunamos algo rápidamente y nos fuimos hacia los estudios.
Anna: Dani con tu permiso
te la robo que tenemos que ultimar unos últimos detalles –no sabía a que se refería-.
Cris: exacto –dándome un
piquito –nos vemos luego.
Se fueron las dos de la
mano sin dejarme abrir a boca. No sabía que detalles tenían que ultimar pero
tampoco le daba demasiada importancia. Supongo que serían cosas de chicas.
No volví a ver a Cris
hasta el momento de la reunión, suena bastante exagerado pero ya la echaba de
menos, necesitaba su sonrisa.
Cuando llegué a la mesa
Cris seguía hablando con Anna.
Yo: se puede –interrumpiendo
su conversación –o todavía estáis ultimando detalles –las dos se rieron.
Cris: claro que se puede –ofreciéndome
su silla y sentándose encima mio –esta tarde iré a buscar mis cosas a casa de mis
padres.
Yo: si quieres te
acompaño –note como empezaba a ponerse nerviosilla-.
Cris: eh… no, prefiero
hacerlo sola –había algo en su explicación que no me encajaba-.
Yo: bueno entonces te
espero en casa.
Cris: ¿en casa? Eh…
porque no te vas a tomar algo con tus amigos –la conversación cada vez era más
rara-.
Yo: ¿Qué te pasa?
Cris: nada que no se
cuanto tardaré y no quiero que te pases toda la tarde en casa esperándome –otra
explicación que seguía sin comprender del todo –puedes aprovechar esta tarde
para quedar con tus amigos…
Al final consiguió convencerme
y quede con Dani Mateo después del programa, la verdad es que hacia mucho que
no le veía.
Al terminar la reunión escuché
una conversación que acabo de descuadrarme por completo…
Cris: ¿crees que sospecha
algo?
Anna: espero que no…
Es evidente que durante
todo el programa y posteriormente con Dani Mateo no pude dejar de pensar en esa
conversación. ¿Sospechar algo? ¿Qué se traían estas dos entre manos? ¿Tenía
motivos para preocuparme?

No nos puedes degar asi y QUE GUAY QUE YA VA RECORDANDO LAS COSAS BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarEscribe rapido plis XD.