lunes, 9 de abril de 2012

capítulo 90: una y otra vez



Era feliz, inmensamente feliz. La quería, me quería y poco a poco estaba recordando nuestra historia.
Me encantaba saber que de todos nuestros momentos juntos en París habían sido su primer recuerdo, lo primero que recordaba de nosotros. Ese viaje, esa noche donde empezamos hacer realidad nuestro sueño,  donde parecía que por fin íbamos a estar siempre juntos.

Seguramente ese viaje y esos días en los que al llegar a casa lo primero que veía era  a Cris, esos días en los que estaba tranquilamente viendo la tele y ella llegaba, abría la puerta con sus llaves y yo sonreía como un niño pequeño habían sido los mejores de nuestra historia.

Mientras me sumergía en mis pensamientos Cris  y yo seguíamos besándonos.
Yo: ¿recuerdas como termino esa noche? –Susurrando a dos centímetros de su boca-.
Cris: esa parte sigo sin recordarla –mirándome pícaramente y acercándose todavía más a mis labios-.
Yo: creo que puedo recordártela…
Cris: ¿Cómo?
Yo: terminando la noche exactamente igual que en París…

No deje que contestara, mis labios por fin encontraron a los suyos. La cogí en brazos y la llevé hacia la habitación. Una vez allí la tumbé en la cama, me deshice de su ropa y empecé a recorrer cada centímetro de su piel con mis besos.

Cuando volví a llegar a su boca ella se puso encima mio e hizo exactamente lo mismo que yo había echo. Poco a poco sus besos me llevaron a la locura, perdí el control, el resto del mundo desapareció, solo existía ella y mis ganas de hacerla mía una y otra vez.

Estuvimos todo la noche haciendo el amor, parecía que ninguno de los tenía bastante y nada más terminar volvíamos a empezar, una y otra vez y cada vez mejor que la anterior. Nuestras ganas no desaparecían, nuestro deseo no moría, estuvimos juntos hasta que volvió a salir el sol.

Ella me abrazo, era increíble como aún sin haber dormido absolutamente nada no dejaba de estar jodidamente perfecta.

Nos quedamos un rato callados escuchando el silencio y recordando lo que acaba de pasar en esa habitación, hasta que ella me hablo.

Cris: ¿esa noche en París tampoco dormimos? –no puede evitar reír al escuchar su pregunta.
Yo: digamos que tu y yo solemos dormir poco –esta vez fue ella la que se rio-.
Cris: entonces no se si es un buena idea vivir contigo –la miré sorprendido –no puedo presentarme con esta cara todos los días a trabajar.
Yo: bueno, pues sigue viviendo con mama y papa –le di la espalada haciéndome el indignado-.
Cris: no seas tonto –abrazándome por la espalda –dudo que a partir de ahora pueda vivir sin repetir noches como esta.
Yo: pues las repetiremos siempre.

Me di la vuelta, me puse encima suyo y empecé a besarla en cuello mientras ella se reía. Sabíamos que ya había amanecido pero ninguno de los dos quiso mirar el reloj, aunque por desgracia mientras jugábamos entre las sabanas sonó mi despertador.

Cris: ¿ya son las 10? –mirándome sorprendida -.
Yo: eso parece…
Cris: no voy a poder dormir ni 5 minutos –haciendo pucheros-.
Yo: perdona por haberte echo pasar la mejor noche de tu vida –con mi chulería característica-.
Cris: ¿y quien te ha dicho a ti que haya sido la mejor? –intentando picarme -.
Yo: tu cuerpo a sido el encargado de gritármelo toda la noche.

Cris se limito a sonreír y a besarme una vez más.

Pasados unos minutos nos duchamos, desayunamos algo rápidamente y nos fuimos hacia los estudios.

Cuando llegamos Anna estaba esperando a Cris en la puerta, al vernos nos saludo a mi con dos besos y a Cris con un abrazo inmenso. Aunque Cris tampoco la recordara habían retomado su amistad y volvían a pasar mucho tiempo juntos, a pesar de lo dura que fue Anna con Cris en el hospital cuando le dijo que para estar así ojala no se hubiera despertado nunca.
Anna: Dani con tu permiso te la robo que tenemos que ultimar unos últimos detalles –no sabía a que se refería-.
Cris: exacto –dándome un piquito –nos vemos luego.

Se fueron las dos de la mano sin dejarme abrir a boca. No sabía que detalles tenían que ultimar pero tampoco le daba demasiada importancia. Supongo que serían cosas de chicas.

No volví a ver a Cris hasta el momento de la reunión, suena bastante exagerado pero ya la echaba de menos, necesitaba su sonrisa.

Cuando llegué a la mesa Cris seguía hablando con Anna.
Yo: se puede –interrumpiendo su conversación –o todavía estáis ultimando detalles –las dos se rieron.
Cris: claro que se puede –ofreciéndome su silla y sentándose encima mio –esta tarde iré a buscar mis cosas a casa de mis padres.
Yo: si quieres te acompaño –note como empezaba a ponerse nerviosilla-.
Cris: eh… no, prefiero hacerlo sola –había algo en su explicación que no me encajaba-.
Yo: bueno entonces te espero en casa.
Cris: ¿en casa? Eh… porque no te vas a tomar algo con tus amigos –la conversación cada vez era más rara-.
Yo: ¿Qué te pasa?
Cris: nada que no se cuanto tardaré y no quiero que te pases toda la tarde en casa esperándome –otra explicación que seguía sin comprender del todo –puedes aprovechar esta tarde para quedar con tus amigos…

Al final consiguió convencerme y quede con Dani Mateo después del programa, la verdad es que hacia mucho que no le veía.

Al terminar la reunión escuché una conversación que acabo de descuadrarme por completo…
Cris: ¿crees que sospecha algo?
Anna: espero que no…

Es evidente que durante todo el programa y posteriormente con Dani Mateo no pude dejar de pensar en esa conversación. ¿Sospechar algo? ¿Qué se traían estas dos entre manos? ¿Tenía motivos para preocuparme?




1 comentario:

  1. No nos puedes degar asi y QUE GUAY QUE YA VA RECORDANDO LAS COSAS BIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Escribe rapido plis XD.

    ResponderEliminar