lunes, 30 de julio de 2012

capítulo 145: idea tuya



Había llegado el día. Hoy terminaba el programa que me lo había dado todo. Hoy ese equipo que conocí hace más de dos años se separaba.

 Iba a ser un día duro y bastante triste, no quería que terminara y quizás suena egoísta pero no quería que terminara por un único motivo, no quería dejar de ver a Cris.

Al llegar a plato lo primero me encontré fue a ella. Estaba sentada en el sofá con el móvil en la mano y el guion encima de sus piernas. No puede evitarlo y me quede mirándola embobado, por suerte ella no se dio cuenta pero Anna si.

Anna: -dándome un golpecito en la espalada – te pidió que no la miraras.
Yo: lo sé – rascándome la cabeza – pero hoy no pienso cumplirlo, hoy es el último día que voy a mirarla.
Anna: hoy va a ser un día duro para todos…
Anna tenía razón, hoy iba a ser un día duro para todos, pero para mí todavía más.

Todos sabíamos que aunque el programa terminara íbamos a mantener el contacto, éramos amigos y eso no iba a cambiar, pero dudaba que volviera  a ver a Cris.

Llegó el momento de la reunión. En el último programa íbamos a recordar: los mejores momentos de Cris, lo mejores momentos de Raúl, iba hacer un piquerizador hablando de todos los miembros de otra movida, iban a ver un par de sorpresas que desconocíamos y terminaríamos cantando todos en una nueva edición de “tú karaoke me suena”

Estábamos a punto de ensayar por primera vez las canciones del karaoke. Todavía ninguno de nosotros sabía que iba a cantar.

Empezamos cantando cada uno, una canción en solitario y al acabar empezaban los dúos.

Fue entonces cuando Cris y yo vimos que nos tocaba cantar juntos. Yo sonreí como un idiota al verlo, pero a ella no le hizo gracia.

Cris: ¿Por qué tengo que cantar yo con Dani? –parando el ensayo.
Anna: os dije que no le iba a gustar la idea.
Flo: vamos Cris –intentando poner calma –solo es una canción.
Cris: ha sido idea tuya ¿verdad? – acercándose a mi.
Yo: ¿mía? –incrédulo – yo también me acabo de enterar.
Flo: Cris –acercándose a nosotros – Dani tiene razón, también acaba de enterarse.

Se creo un tenso silencio entre nosotros, Cris me miraba desafiante y yo no era menos. Permanecimos mirándonos unos segundos hasta que Cris aparto la mirada y puso rumbo a su camerino.

Yo: ¿tanto te cuesta cantar conmigo una sola vez? –chillando para que me escuchara.
Cris ni siquiera se giró, simplemente levantó la mano haciéndome con esta un corte de mangas.

Anna: no os preocupéis – dirigiéndose a Flo y a mi – yo hablo con ella.

No sé que hablarían Anna y Cris pero justo antes de empezar el programa eche un último vistazo al guion. 
Para mi sorpresa en este seguía poniendo que Cris y yo cantábamos juntos.

Yo: -dirigiéndome a Flo – ¿al final con quien canto?
Flo: Anna ha logrado convencerla -sonriéndome tiernamente – cantas con ella.

Sonreí como un idiota al escucharle, solo era una canción, menos de 30 segundos a su lado… pero eso, eso era mucho más de lo que había tenido en la última semana.


domingo, 29 de julio de 2012

capítulo 144: última conversación


Último Miercoles de Otra movida, segundo día sin ella.

El día empieza exactamente igual que el anterior, sin ella a mi lado, sin sus buenos días y con la sensación de no haber dormido absolutamente nada.
Me dirijo al plato deseando que el día no sea como el de ayer, que no termine como ayer…






Acabo de soltar la bomba en plato. Todos se miran soprendidos intentanso adivinar quien va a ser el valiente que se atrave a preguntar “por que”

Lo sé, los conozco demasiado, quizás por eso decido levantarme e irme a mi camerino antes de que les de tiempo a preguntar.

Voy por el pasillo, rumbo a mi camerino, pero hay algo mi corazón quizás… algo provoca que me pare justo en la puerta de su camerino y empiece a llamar como un loco.
Yo: Cris por favor – apoyando la cabeza en la puerta cansado de no obtener respueta.
Cris: te he dicho que te vayas – se le notaba en la voz que estaba llorando.
Yo: tenemos que hablar –cogiendo aire – siento lo de antes….

Nada decidió no contestarme. Me fui a mi camerino, arranqué una de las paginas del guion y escribi la siguiente nota.

“se que últimamente no dejo de equivocarme, se que lo rompí todo y no tengo derecho a pedirte nada, pero por favor creo que nuestra historia merece una útima conversación. No espero que me perdones, solo espero poder hablar contigo… sabes que por encima de todo nos querremos”

Salí de mi camerino y pase la nota por debajo de la puerta mientras le decía.

Yo: no voy a molestarte más, lee la nota y si quieres dime algo.

Esperé unos minutos a que contestará pero no lo hizo.

Hicimos le programa lo mejor que pudimos. Al terminar me dirigí a mi camerino a buscar mis cosas y cuando me disponía a salir me la encontré a punto de picar a mi puerta.

Cris: ¿puedo pasar? –incapaz de mirarme.
Yo: claro –cerrando la puerta una vez ella había entrado.
Cris: aquí me tienes –sentandose en el sofá.
Yo: lo siento – sentándome en frente de ella – siento como he reaccionado antes contigo, pero joder no pensaba que dijeras eso. No pensaba que quisieras que anunciara que no íbamos a casarnos tan pronto.
Cris: ¿y que esperabas? – mirándome incrédula - ¿decirselo 3 días antes?
Yo: no, esperaba –haciendo una pausa – esperaba lograr que me perdonaras.
Cris: pues deja de esperar –sonaba demasiado dura – yo no voy a perdonarte.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo y el instinto me llevo a coger sus manos, aunque ella se separo rápidamente.
Yo: ¿ya no me quieres?
Cris: - mirnado al techo intentando aguantar las lagrimas – si ayer te quería, es indudable que hoy lo sigo haciendo y mañana seguiré queriéndote. Quizás nunca deje de hacerlo, pero ahora –me miró fijamente – ahora no puedes imaginarte como me duele quererte. Como haría lo que fuera para dejar de hacerlo – se puso de pie – me pediste hablar una última vez y aquí estoy, por nuestra historia, porque quizás ayer no fui capaz de dejar las cosas lo suficientemente claras –cogí aire – no quiero casarme contigo, no quiero que hagas nada para que cambie de opinión, no quiero volver a verte cuando termine otra movida, no quiero más mensajes por la noche preguntándome como estoy, no quiero quererte y si es posible no quiero que me mires como me miras…

Yo: no puedes pedirme que me quedé de brazos cruzados mientras te pierdo –me levante para ponerme a su altura – me los pedido ya muchas veces y nunca he sido capaz de hacerlo…
Cris: no compares esto con las rupturas anteriores… -la interrumpí.
Yo: claro que no son comparables –empezaba a estar fuera de si – porque está es la primera vez que me he equivocado –elevando el tono de voz – pero tú te has equivocado mil veces, has huido mil veces ¿y que he hecho yo? Perdonarte, perdonarte una y otra vez cada vez que volvías…
Cris: -interrumpiendome – pues no haberme perdonado –elevando la voz – yo me fui mil veces es cierto, pero nunca, nunca, he sido capaz de engañarte con otro – cogió aire intentando calmarse – y sabes perfectamente que si lo hubiera echo, tampoco me habrías perdonado.

Salió de mi camerino, dando un portazo y sin dejarme decir nada…



Por suerte o por desgracia el último miércoles de Otra Movida Cris y yo no coincidimos n ela misma sala más que en el momento del directo. Como me había pedido ayer, hice todo lo posible para no mirarla y creo que lo conseguí.

viernes, 27 de julio de 2012

capítulo 143: no hay boda



Último martes de Otra Movida, primer día sin ella…

Ese fue mi primer pensamiento nada más abrir los ojos. Eran las 8 de la mañana, había conseguido dormir 
gracias a unas pastillas que tomé la noche anterior justo después de recibir un what de Anna.

“como ya imaginaba esta noche tengo visita… en el fondo siento que no te perdonara”

Recuerdo que no tarde nada en contestarle.
“me alegro de que este contigo ¿cómo esta?”
“cansada de llorarte…”

Recuerdo que fui incapaz de contestar ese what…


Acababa de hacerme el desayuno y decidí volver a preguntar a Anna por Cris.
“¿cómo ha despertado? ¿Crees que durante el programa podré hablar con ella?”

Tardó menos de 5 minutos en contestar.
“lo dudo… tiene muy claro que se ha acabado”

Un escalofrió recorrió mi cuerpo tras leer el último what de Anna. Sabía que Cris no quería saber nada de mi, pero en anteriores rupturas Anna siempre veía el vaso medio lleno, siempre me daba esperanzas, siempre aseguraba que volveríamos… y en cambio ahora, ahora ya no es tan optimista. Esta ruptura no era como las anteriores…

Llegué a lo estudios sobre las 10 y media, al llegar vi el coche de Cris y supe que estaba allí. Estaba allí y una vez más después de mucho tiempo tenía que pasar el día junto a ella como si fuera una perfecta desconocida.

El destino quiso que no me cruzara con ella hasta el momento de la reunión. Al verla agacho la mirada y puede ver como se le humedecían los ojos mientras apretaba fuertemente las manos de Anna.

Lo cerca que estaba mi sitio en la mesa del sofá logró que lograra escuchar la conversación que mantenían, mientras disimulaba haciendo ver que leía el guion.

Anna: Cris – cogiendo su barbilla – mírame, ni una lagrima mas ¿oyes? Ni una más.
Cris: no puedo – mordiéndose el labio con rabia – llega y me mira, tiene el descaro de mirarme después de todo…
Anna: ya pequeña – atrayendo a su hombro y abrazándola – sabes que él no puede evitar mirarte…
Cris: pues debería aprender, no lo soporto – me costaba demasiado no desviar la mirada a cada rato de mi guion.
Anna: solo quedan 4 días, Cris, solo 4 –sin despegarla de sus brazos.
Cris: sé que os voy a echar de menos, pero ahora mismo estoy deseando que esto acabe…
Anna: lo sé, bonita…

La reunión empezó. Cris y Anna se separaron, Anna se dirigió  a su sitio donde tenía el guion. Cris permaneció en el sofá secándose las lágrimas para que nadie notara que acababa de llorar.

La reunión estaba a punto de terminar, ya todos sabíamos que íbamos hacer ese día…
Miki: pues, si no hay más preguntas esto es todo por hoy.

La mayoría estaba a punto de marchar a sus respectivos sitios cuando Cris se levantó para hablar.

Cris: esperar – acercándose a la mesa y mirándome a los ojos por primera vez en todo el día. Algo me decía que iba a decir algo que no me gustaría – creo que Dani tiene que comunicaros algo.
Yo: - me quedé en blanco no sabía a que se refería - ¿Cómo?
Cris: eso –abriéndose de manos- ¿no tienes que cancelar algo?
Yo: - tras esas palabras descubrí sus intenciones, quería que les comunicará que ya no había boda - ¿Por qué no se lo dices tú? –mirándola desafiante – al fin y al cabo eres tú quien la ha cancelado.
Cris: -mirándome indignada – eres subnormal.

Permanecimos unos segundos mirándonos con odio hasta que Flo intervino.
Flo: ¿Qué manera es esa de hablar a tu futuro marido?

Cris no pudo soportarlo y tras escuchar las palabras de Flo se fue del plato con  lágrimas en los ojos. Todos se quedaron mirándome esperando que les aclarara lo sucedido y así lo hice.

Yo: Ni futuro marido ni nada, Flo –hice una pequeña pausa – ya no hay boda.

martes, 24 de julio de 2012

capítulo 142: rompiste todo



Después de mi última conversación con Anna, esta había conseguido que cambiara de opinión. Cris merecía saber la verdad y una vez la supiera ya veríamos si me perdonaba.

Lo tenía todo planeado, haría el programa como si nada y cuando Cris llegara a casa después de grabar uno de sus últimos reportajes le contaría todo.

El último lunes de otra movida fue un tanto triste pero conseguimos hacer el programa como si nada, como si fueran a venir todavía mil más.

Estaba en casa sentado en el sofá con la tele encendida pero sin ver nada, esperando ansioso el momento en el que ella llegara. El momento de la verdad.

A las 9 Cris estaba entrando por la puerta.

Cris: Hola, mi amor –dejando las llaves en la puerta y sentándose a mi lado en el sofá - ¿Qué has hecho? –dándome un suave beso en los labios.
Yo: Nada, el vago – Cris se colocó en mi pecho y sin poder evitarlo la abracé. Sabia que en unos minutos ya no habría más abrazos - ¿tú?
Cris: he hecho un repor en la calle y al final han acabado participando Moni, Juange, David… –mientras se lo contaba una sonrisa iluminaba su cara – me da tanta pena que esto acabe – se apartó un poco de mi y empezó hacerme pucheros – pero menos mal que te tengo a ti.

Sin pensarlo se tiro a mis brazos y me beso tiernamente, esos besos que solo ella me daba, esos besos que me hacían pensar por un momento en no decirle nada… pero tenía que hacerlo.

Yo: Cris –apartándola un poco de mi – tenemos que hablar.
Cris: -sonriendo desconcentrada esa frase nunca suena bien - ¿Qué pasa?
Yo: Joder – era incapaz de aguantar su mirada.
Cris: Dani –cogiéndome la barbilla con la mano para que la mirara - ¿Qué pasa?
Yo: Cris… -cogiendo sus manos – antes de nada quiero que sepas que te quiero, que nunca he querido a nadie como te quiero a ti y sé que nunca podré hacerlo…
Cris: me estas asustando…-interrumpiéndola.
Yo: lo único que tengo claro en esta vida es que te quiero – mis ojos empezaron a inundarse – y todavía no entiendo como he podido fallarte de esa manera.
Cris: -soltando mis manos - ¿Qué has hecho? –supongo que ya se había echo una idea porque ella también estaba a punto de llorar.
Yo: el sábado pasado bebí, bebí mucho, bebí demasiado y perdí el control – Cris me miraba perpleja sin articular palabra así que seguí hablando – conocí a un chica – Cris cogió aire intentando evitar las lágrimas – y no sé que me paso pero termine acostándome con ella…

Tras escuchar que le había sido infiel no puedo soportarlo y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.

Esperaba que tras unos segundos hablara, esperaba que me dijera algo, que me chillara, que e pegara, lo que fuera… pero no hizo nada.

Se secó las lágrimas y sin mirarme se levanto del sofá  y se dirigió hacia la puerta pero la detuve.

Yo: espera – cogiéndola del brazo y provocando que ella se soltara inmediatamente - ¿no vas a decirme nada?
Cris: espero que te encargues de cancelar todo lo de la boda – girándose de nuevo para seguir caminando hacia la puerta pero volví a detenerla.
Yo: ¿nada más? –abriéndome de brazos – ¿vas a terminarlo todo así? ¿Sin decirme nada? ¿Sin preguntarme?
Cris: no te equivoques – se llevo las manos a la cara para secarse una nueva lagrima – yo no estoy terminando nada, lo terminaste tú.

Un impulso me llevo a abrazarla, abrazarla fuertemente sin poder soltarla. Ambos empezamos a llorar desconsolados mientras yo no podía dejar de repetir una y otra vez “perdóname”

Tras unos segundos Cris consiguió separarse de mí.
Cris: yo… yo no puedo perdonarte.
Yo: porque no lo intentas…
Cris: porque ya no tendría sentido, Dani –ambos seguíamos llorando – quizás no eres consciente pero esa noche rompiste algo y al romperlo, lo rompiste todo… yo nunca podría volver a confiar en ti…
Yo: dame tiempo, déjame demostrarte que no voy a volver a equivocarme – seguía suplicando mientras ella negaba con la cabeza.
Cris: Adiós…                   
Yo: No… -intentando detenerla sin éxito.

Esta vez si logro salir de casa mientras yo chillaba desesperado por haberla perdido y lo peor de todo es que era mi culpa.

No podía debatir la decisión que había tomado Cris, sabía que iba a irse, sabía que iba a dejarme y que lo primero que me diría sería que cancelara todos nuestros planes…

Lo sabía pero aunque no sabía no podéis imaginaros como dolía…

lunes, 23 de julio de 2012

capítulo 141: después de todo



Seguía abrazando a Cris, las ganas de hacer ese instante eterno hicieron que poco a poco la abrazara más fuerte hasta provocar que se quejara.
Cris: Cariño –intentando apartarse un poco – vas ahogarme.

En ese momento reaccioné y me aparte lentamente llevándome las manos a la cara para secar mis lágrimas.
Cris: ¿estás llorando? –Cogiendo mis manos y apartándolas - ¿Qué te pasa? – volviendo abrazarme.

Intenté buscar una excusa y por suerte rápidamente la encontré.
Yo: esta es la última semana – al oírme Cris me miro dulcemente y me acarició la cara – me da pena que esto termine.
Cris: a mi también –secándome las lagrimas – pero hasta el viernes está prohibido llorar – provocando que sonriera levemente.

Estábamos abrazados en el pasillo cuando Aguirre llamo a Cris para que fuera a ver su reportaje.

Al oírlo Cris me dejo un dulce beso en los labios y se fue con una sonrisa en la cara. Cuando desapareció por el pasillo las lágrimas volvieron a caer, era incapaz de entender como había sido capaz de fallarla de esa manera.

Me apoyé a la pared y al instante vi que alguien se apoyaba a mi lado.

*: ¿que has hecho Martínez? – por la voz supe al instante que era Anna.
Yo: nada –metiéndome las manos en los bolsillos.
Anna: vamos Dani –mirándome fijamente – sabes que yo no me creo que llores porque esto acaba.

Miré a Anna y le hice un gesto para que entrara en mi camerino. Necesitaba contarle lo ocurrido a alguien y en ese momento creía que Anna era la persona indicada. Necesitaba desahogarme.

Yo: he metido la pata hasta el fondo Anna –las lágrimas seguían inundando mis ojos – la he fallado, la he fallado como no se puede fallar a tu prometida, a la mujer de tu vida…
Anna: me estás asustando Dani – sentándose en el sofá colocado justo delante de la silla en la que yo me había sentado - ¿Qué has hecho?
Yo: el sábado salí, bebí y… -no pude terminar la frase.
Anna: ¿y? – interrogándome con la mirada.
Yo: conocí a una chica – era incapaz de mirar a Anna a la cara – fuimos a su casa y nos acostamos.

Se creo un silencio incomodo entre nosotros. Anna negaba con la cabeza, creo que no acababa de asimilar lo que había echo, creo que no lograba entenderlo al igual que yo.

Anna: después de todo, después de todo lo que has sufrido por ella, después de todo lo que has luchado… Justo ahora que estabas a punto de tenerlo todo la cagas de esta manera –me miraba perpleja – no lo entiendo.
Yo: yo tampoco lo entiendo – llevándome las manos a la cabeza – tú sabes que yo adoro a Cris por encima de todo y esa noche… esa maldita noche no sé que pasó.

Anna: vas a contárselo ¿verdad?
Yo: no –agachando la mirada.
Anna: ¿Cómo? –más sorprendida todavía – Dani, no seas todavía más capullo de lo que ya has sido… estás a punto de casarte con ella y ella no merece vivir eternamente sin saber lo que has hecho…
Yo: Anna, si se lo digo –cogiendo aire para poder seguir hablando – si se lo digo sé que va a dejarme, sé que no se va a casar conmigo y yo no puedo perderla – volvía a llevarme las malos a la cabeza.
Anna: no se si va a perdonarte, pero ahora después de lo que has hecho no tienes ningún derecho a querer retenerla a su lado… no puedes decir por ella si te perdona o no.

Yo: tienes razón… hasta noche hablaré con ella.
Anna: entonces prepararé la habitación de invitados, algo me dice que voy a tener visita – se levanto del sofá y puso rumbo a la puerta – siempre pensé que en esta historia si alguien la cagaba iba a ser ella, pero me equivoqué…

Yo: Anna –deteniéndola antes de que saliera por la puerta - ¿crees que va a perdonarme?
Anna: no lo se –agachando la mirada.
Yo: -secándome las lágrimas - ¿tú me perdonarías?
Anna: yo habría sido capaz de perdonar todo lo que en su día tú perdonaste a ella, pero hay cosas que no se deben perdonarse.
Yo: ¿Eso es un no?
Anna: eso es un –haciendo una leve pausa - yo no te perdonaría.

domingo, 22 de julio de 2012

capítulo 140: egoísta



Llego a casa, subo directamente a mi habitación, me tiro en la cama y vuelvo a llorar. Lloro sin cesar, sin poder parar, hasta el punto que noto que poco a poco se me corta la respiración.

Me odio, me odio más que nunca y me desquito pegando puñetazos a la cama, pensando que esa soy yo, que es mi cuerpo, que me estoy pegando a mi mismo.

Llega la hora de comer, noto como mi madre abre levemente la puerta de mi habitación y decido hacerme el dormido, no quiero comer, no tengo hambre. Notó como se acerca, observa que estoy dormido y me echa una manta por encima antes de volver a desaparecer.

Cuando escuchó que cierra la puerta abro los ojos y vuelvo a llorar. Imagino mil veces que haré cuando vuelva a ver Cris, que haré cuando la tenga frente a frente.

Y entonces como si me leyera la mente recibo su llamada. Cojo aire justo antes de contestar para que no  note mi voz llorosa.

Yo: Hola –intentando sonar dulce.
Cris: Hola bonito – inevitablemente vuelven a caer las lagrimas cuando escucho su voz.
Yo: ¿Cómo estás?
Cris: bien ¿y tú? ¿Al final saliste anoche? – su voz su puta voz tan dulce hace que no pueda evitar derrumbarme.
Yo: si fui con mis amigos ¿tú fiesta como fue?
Cris: Bien… pero volvía a casa bastante temprano, ellos continuaron con la fiesta.
Yo: ¿y eso? – respirando profundamente para que no notara que estaba llorando.
Cris: sabes que no me gusta mucho salir… Anna me ha pegado eso de ser una abuela – no puede evitar reír al escucharla – espero que no recogieras muy tarde eh, que hoy tienes actuación y tienes que estar perfecto.
Yo: - había olvidado por completo la actuación de esa noche – se hará lo que se pueda…
Cris: seguro saldrá genial – imagine que me lo decía con una sonrisa en la cara y me volví derrumbar – bueno te dejo, mucha suerte esta noche… te quiero.

Y fue entonces cuando escuché esas palabras cuando ya no pude disimular más y ella se dio cuenta.
Cris: ¿pasa algo?
Yo: eh, no – intentando recuperar la normalidad.
Cris: te noto la voz rara…
Yo: -inventándome una excusa – es que acabo de levantarme…
Cris: bueno, pues si quieres duerme un rato más, todavía falta para la actuación –parecía que mi excusa había colado.
Yo: eso haré…
Cris: un beso – a punto de colgarme
Yo: Cris… - deseando que todavía no hubiera colgado.
Cris: ¡dime!
Yo: yo también te quiero – se me volvió a quebrar la voz al pronunciar esas palabras.
Cris: lo sé.

Fue en ese instante cuando me colgó que descubrí que no podía perderla, no podía contarle la verdad, sabía que no me perdonaría.

Así que por una vez decidí que iba a ser la persona más egoísta del mundo, no iba a decirle nada. Iba a retenerla a mi lado.

Antes de que viniera Chuspi a buscarme baje a la cocina para comer algo, no se como pero al final había conseguido dormirme y dejar de llorar.

A las 7   Chuspi estaba picando a mi casa para irnos al auditorio. Nada más verlo morí de ganas por contarle lo ocurrido, por contarle mi error, pero ya que no iba a contárselo a Cris decidí no contárselo a nadie.

A pesar de todo la función fue mejor de lo previsto, el público como siempre se porto de 10 conmigo y conseguí olvidarme de todo por un par de horas.


El lunes por la mañana baje a Madrid y fui directamente a los estudios. Nada más llegar vi el coche de Cris aparcado, resoplé al saber que estaba ahí e intente controlar mis nervios para que ella no notara nada extraño.

Me dirigía a mi camerino cuando vi a Cris junto a Anna en el fondo del pasillo, nada más verme Cris se acercó corriendo y al llegar a mi altura se tiró a mis brazos.

Yo la abrace con fuerza, quizás con demasiada fuerza, no quería soltarla y en ese momento mientras la tenía entre mis brazos volví a sentirme la persona más despreciable del mundo.

Volvió a consumirme la culpa por lo que había echo y las lagrimas volvieron a caer por mis mejillas…


En ese omento solo podía desear que ese instante no terminara nunca, que nunca se separara de mis brazos

capítulo 139: solo baila



Domingo por la mañana lo rayos de sol que entran por la ventana me obligan a abrir los ojos. Los abro lentamente, soltando algún que otro quejido, anoche bebí demasiado parece que mi cabeza va a explotar.

Consigo abrir los ojos complementa y estos se abren como platos al comprobar que no estoy en mi habitación, no estoy en casa. Me llevo las manos a la cabeza y me froto los ojos con fuerza para asegurarme que lo que estoy viendo no es una alucinación.

Abro los ojos y para mi desgracia esa sigue sin ser mi habitación. Con miedo me dispongo a mirar si hay alguien al otro lado de la cama, me giro lentamente y entonces la veo... una chicha que no es Cris está conmigo en la cama.

Parpadeo un par de veces incapaz de entender la situación antes de hacer una última comprobación. Vacilo unos segundos en dar el último paso hasta que por fin me decido y alzó levemente la sabana, confirmando lo que ya suponía… ambos estábamos desnudos.

Me llevo las manos a la cabeza intentando recordar en que momento fui tan subnormal de mandarlo todo a la mierda, en que momento fui capaz de cagarla de esa manera…


Las 5 de la mañana poco a poco el bar se va quedando vacío, la mayoría de mis amigos ya se han ido a casa y ahora solamente quedamos JP y yo.

En realidad solo quedo yo, JP hace un buen rato se fue al baño con una chica que acababa de conocer y todavía no había salido. Yo estaba en la barra tomando una copa más, la verdad es que ya llevaba unas cuentas, llevaba demasiadas.

Fue entonces cuando esa chica se me acerco, esa chica que llevaba toda la noche bailando delante mio esperando que me acercara a ella.

*: Hola, ¿esta ocupado? –señalando el taburete de al lado.
Yo: no.
*: me llamo Alejandra –dándome dos besos y sentándose a mi lado.
Yo: yo soy… -interrumpiéndome.
Alejandra: ¿crees que no lo se?- Sonriendo dulcemente – eres el hijo prodigo de Astorga.
Yo: no será para tanto – devolviéndole la sonrisa.
Alejandra: ¿me invitas a algo? –poniendo cara de niña buena.
Yo: por supuesto.

Acabe invitándola a más de una copa, llevábamos poco más de una hora hablando de todo un poco… hasta que tocó el tema que no debía.
Alejandra: ¿y Cristina?
Yo: - bebiendo de un trago lo que me quedaba del cubata al escuchar su nombre – no lo se.
Alejandra: ¿no estáis juntos? –mirándome fijamente.
Yo: no…

Todavía no logro entender que fue lo que me llevo a mentirle, que fue lo que me llevo a negar a Cristina, no entiendo porque negué que estuviera con ella.

Tras decirle a Alejandra que Cris no era mi novia noté como poco a poco se iba acercando más y más a mí. 

Yo permanecía inmóvil en mi sitio incapaz de lanzarme pero al mismo tiempo incapaz de apartarme.

Mientras bebíamos otra copa más empezó a sonar Euphoria.
Alejandra: me encanta esta canción – cogiéndome del brazo y llevándome a la pista – anda deja esto –quitándome el vaso de la mano – solo baila –colocando mis manos en su cintura, mientras empezaba a bailar digamos que sensualmente.

El alcohol, la bebida y lo preciosa que me resultaba esa chica me llevaron a cometer el peor error de mi vida.

Yo: no quiero bailar – agarrándola fuertemente de la cintura y atrayéndola hacia mi.
Alejandra: ¿Qué quieres? – sin apartarse de mi.
Yo: quiero esto…

Y en ese momento apoderé de sus labios, me apoderé de sus labios y no deje de besarlos hasta llegar a su casa… donde ahora si recuerdo que estuvimos juntos gran parte de la noche…


Las lágrimas inundan mis ojos, ya no estoy en su casa… he desaparecido de ahí como un cobarde sin decirle nada, sin esperar a que despertara.

Estoy dentro de mi coche incapaz de arrancar, odiándome más que nunca, detestando cada centímetro de mi piel y sin dejar de pensar en ella.

Cris, mi vida, la persona que acaba de fallar. Era consciente de que esa noche había destruido todos nuestros planes, había acabado con nosotros, había acabado con nuestro futuro…

Fue ese pensamiento el que me llevo a enviarle un simpe what…

“lo siento”

Al instante contestó:

“que sientes?”

Lloré al ver su respuesta inmediata, como si estuviera deseando que la hablara. Lógicamente no iba a contarle lo ocurrido por whatsap.

“siento haberme ido sin despedirme…”

Me odiaba a mi mismo por haberme enfadado con Cris por una simple tontería, por no haber aprovechado mi último momento a su lado, por no haberla besado…

Porque algo me decía que no iba a volver hacerlo… a no ser que no le contara nada…

capítulo 138: perdí el control



Los planes de boda seguían adelante pero tanto Cris como yo teníamos otras cosas en la cabeza. A otra movida le queda una semana de emisión y a mi espectáculo solo le quedaban dos últimas funciones.

Mi antepenúltima función era la que más ilusión me hacia sin duda. Era en León, mi tierra, y encima coincidía con San Juan.

Mi idea era salir rumbo a León con Cris el sábado por la mañana y pasar el fin de semana con mi familia y amigos celebrando las fiestas y terminando con la función de mi espectáculo, pero Cris tenía otros planes.

Yo: -terminando mi maleta y observando que Cris aun no había empezado la suya – Cariño ¿no piensas llevarte ropa a León? – alzando la voz para que Cris me escuchara desde el salón.
Cris: Dani… - apareciendo por la puerta – no voy a poder ir – con cara de pena.
Yo: ¿Por qué? – no entendía nada.
Cris: es el cumpleaños de Irene – agachando la mirada.
Yo: ¿no podéis celebrarlo otro día? – empezaba a alterarme.
Cris: no, además así podrás estar con tu familia y tus fans sin que yo este de por medio –sonriendo para que me calmara.
Yo: es mi antepenúltima función, quiero que estés ahí – intentando convencerla.
Cris: Dani –acariciándome el pelo  te prometo que al de Madrid no pienso fallar.
Yo: -apartando su mano de mi pelo – dale recuerdos a  Irene–saliendo de mi habitación con la maleta en la mano.
Cris: amor –deteniéndome – no te enfades por favor.
Yo: pásalo bien en el cumpleaños –sonriendo falsamente y dirigiéndome de nuevo a la puerta.
Cris: -volviendo a detenerme – joder, ¿ni siquiera vas a despedirte?
Yo: -acercándome a ella y dándole un beso en la frente – nos vemos el lunes.

Cris me conoce lo suficiente para saber que por más que insistiera no iba haber una despedida mejor que esa, así que no volvió a detenerme.

Baje las escaleras y cogí el coche rumbo a León, durante el trayecto solo podía pensar en ella…

No estaba enfadado, estaba disgustado, no era capaz de entender como Cris no estaba sentada a mi lado ahora mismo, no entendía porque había decidido no acompañarme sabiendo lo importante que esa función era para mí.

Sé que Irene es su mejor amiga, que llevan media vida juntas, pero pensaba que esa celebración podía posponerse… Es egoísta comparar pero si hubiera sido al revés, si mi mejor amigos celebrara su cumpleaños el mismo día que Cris me necesita a su lado. No hubiera dudado en quedarme con Cris. Pero Cris no era como yo, no pensaba como yo y no actuaba como yo.

Casi sin darme cuenta llegué a León. Nada más bajarme del coche, como siempre, mi madre estaba esperándome en la puerta. Nos abrazamos y no tardó ni un minuto en preguntarme por ella.

Tina: ¿dónde está Cris?
Yo: al final no ha podido venir –agachando la mirada.
Tina: ¿va todo bien? –preocupada.
Yo: claro –sonriendo falsamente – no ha venido porque es el cumpleaños de su mejor amiga.
Tina: pues que pena – sonriendo falsamente.

Pase el resto del día encerrado en mi casa, esperando a que se hiciera de noche para salir con mis amigos de toda la vida.

Era extraño por primera vez en mucho tiempo moría de ganas de salir, me apetecía estar con mis amigos, quería beber, quería divertirme y sobretodo quería dejar de pensar en ella.

Por fin llego la noche, durante todo el día no había sabido nada de Cris pero a la hora de cenar me envió un whatshap.
“sigues enfadado?”

No sé  porqué pero decidí no contestar, no quería hablar con ella, solo quería terminar de cenar y salir.
A las 11 estaba saliendo de casa rumbo a un pub de León, ahí me estaban esperando todos.

JP: hombre Martínez –dándome un abrazo.
Yo: acompáñame a la barra
JP: -soltando una carcajada – si que empiezas rápido hoy ¿no?
Yo: alguien me enseño que el alcohol es la mejor medicina para aliviar las penas –guiñándole un ojo.

Esa noche bebí demasiado, esa noche perdí el control…

viernes, 20 de julio de 2012

capítulo 137: trajes


Acabamos de terminar el directo. Cris y yo habíamos pasado la noche juntos y gran parte de la mañana. 

Ahora ella tenía que ir hacer un reportaje y yo tenía que cumplir una promesa.

Ya estaba llegando al centro comercial donde había quedado con la única persona que creía que podría ayudarme. Era un gran amigo y el único que se arreglaba siempre para salir aunque fuera a comprar el pan.

Cuando salí del parking él ya estaba esperándome.
Yo: gracias por venir –dándole un fuerte abrazo.
JP: no te pongas sentimental que no es por ti, me encanta ir de compras… además seguro que yo también me compro algo.

Sin más explicaciones nos dispusimos a recorrer todo el centro comercial en busca del traje perfecto, fuimos a demasiadas tiendas, no recuerdo cuantos trajes me probé pero no fueron pocos, ninguno me convencía. 

Eran todos muy parecidos pero ninguno era especial, ninguno le gustaría.
JP: ¿tampoco? - acababa de probarme un último traje.
Yo: -negando con la cabeza- tampoco.

JP estaba sentado en un pequeño sofá rodeado de más de 20 trajes que ya había descartado, sabía perfectamente que estaba a punto de dejarme tirado.

JP: joder Dani, eres peor que yo… solo es un simple traje –señalando todos los que me había probado.
Yo: lo sé –agachando la mirada.
JP: ¿entonces? – interrogándome con la mirada - ¿cual es problema?
Yo: sé que solo es un traje – suspirando – pero para ella es importante.
JP: y si lo es para ella también tiene que serlo para ti ¿no?
Yo: somos una pareja –sonriendo tímidamente – si algo por ridículo o insignificante que parezca es importante para ella, no dudes que terminará siendo importante para mi ¿lo entiendes?
JP: a medias...
Yo: ella ya tiene su vestido y seguramente ha recorrido mil tiendas hasta dar con el perfecto creo que merece que yo haga lo mismo con mi traje… aunque todos sean iguales me probaré los que hagan falta.
JP me dedicó una sonrisa cómplice, se levantó del sofá y me observo detenidamente.
JP: cámbiate.
Yo: creo que no me has entendido – rascándome la cabeza.
JP: claro que lo hecho –sonriendo – pero tu traje no está aquí…
Yo: ¿cómo? –ahora era yo el que no entendía nada.
JP: tú vístete anda, tengo que llevarte a un sitio.

No rechisté más y le hice caso. Después de salir de la tienda nos dirigimos hacía mi coche, no sabía muy bien donde nos íbamos pero él me iba guiando.
JP: aparca por aquí – señalándome la calle.

Aparqué y acto seguido salimos del coche, nos dirigíamos a un lugar todavía desconocido.
Yo: ¿vas a decirme ya donde vamos? –mientras caminabas por la calle.
JP: a por el traje perfecto – con su característica sonrisa chulesca.

Llegamos a lo que parecía ser una sastrería. Antes de entrar JP me dijo unas últimas palabras.
JP: el traje perfecto es el que te hacen a medida… el que nadie más excepto llevará nunca.

Entramos en la tienda, el sastre era un señor bastante mayor y muy agradable. Me tomó las medidas y tras darle unas cuantas indicaciones sobre como quería que fuera el traje empezó a trabajar en este.

Al salir de la sastrería no sabía como agradecerle a JP todo lo que me había aguantado durante toda la tarde.

Yo: te debo una – dejando en la estación.
JP: no te equivoques –dándome un apretón de manos – me debes unas cuantas.

Tras despedirme de él y antes de volver a casa decidí mandarle un what a Cris.

“promesa cumplida”

Ella contestó enseguida, con las palabras de siempre.

“te quiero”

martes, 17 de julio de 2012

capítulo 136: Verona



Sonreía expectante, mientras Cris abría los ojos y se disponía a abrir nuestro destino.

Cris: toma – entregándome el recorte – míralo tu primero.
Dani: vale…

Empecé a desplegar el recorte hasta poder verlo completamente. Al ver el papel que había sacado no pude imaginarme un destino mejor para nosotros.

Cris: ¿y? – los ojos le brillaban llenos de expectación – si no te gusta el lugar que ha salido cogemos otro o vamos donde tú quieras…– empezaba hablar sin para.
Dani: eh – cogiendo sus manos – para – acariciando su rostro – el lugar es perfecto –sonriendo tiernamente – míralo tú misma.
Cris: - cogiendo el recorte que había caído en la cama y susurrando el nombre de la ciudad – VERONA…
Dani: la ciudad que fue testigo del primer gran amor de la historia ¿no?
Cris: Romeo y Julieta – dedicándome una gran sonrisa – pero te has equivocado en una cosa – acurrucándose en mi pecho mientras mis brazos se aferraban a su cintura.
Dani: ¿en que? –extrañado.
Cris: en que a parte de ser la primera– dándome un pequeño beso en el pecho – es la mejor historia de amor jamás escrita.

Dani: eso es porque todavía nadie ha escrito la nuestra…

Al escucharme Cris se apartó de entre mis brazos para colocarse encima mio y empezar a besarme. Poco a poco sus besos fueron bajando de mis labios hacia mi cuello.

Cris: solo espero que esta historia no termine matándonos – susurrando en mi oreja.

Volvió a besar mi cuello y aproveche un pequeño descuido para ser yo el que esta vez se colocara encima suyo.

Yo: se te olvida que esta historia ha estado a punto de matarnos muchas veces – ahora era yo el que susurraba en su oído antes de besar su cuello.
Cris: pero siempre había algo que nos mantenía vivos –escondiendo su cabeza en mi cuello y sus manos por debajo de mi camiseta.

Yo: no, no era algo – apartándome un poco para mirarla fijamente – era amor.

Intente besarla pero se apartó consiguiendo volver a ponerse encima mio.

Cris: sigue siendo amor.

Nuestros labios volvieron a encontrarse y entre palabras de amor y mil recortes de lugares extraordinarios una vez más volvimos hacer el amor.

Al terminar decidimos no perder más tiempo y fuimos a la primera agencia de viajes de encontramos abierta por Madrid para hacer nuestra reserva.

A los poco minutos y tras una charla agradable con la dependienta, los billetes ya estaban en nuestro poder, el hotel reservado… nos iríamos el 4 de Agosto para volver el 20, podíamos decir que Verona ya era un echo.

Al salir de la agencia dimos una vuelta por Madrid, íbamos paseando como una pareja normal, olvidando quienes éramos, olvidando que podrían vernos, nos deteníamos en cualquier rincón a besarnos si nos apetecía, parábamos en alguna tienda para que ella mirara algo de ropa, tomamos algo en una terraza…

Cuando íbamos a volver al coche hubo un escaparate que me llamo la atención.

Cris: ¿Qué miras? – observando como me había quedado quieto en mitad de la calle.
Yo: estarías preciosa con algo así – señalando el vestido de novia que reinaba en el escaparate.
Cris: ¿te gusta? – Asentí – es bonito, pero el mio es mejor – dijo con una sonrisa mientras me daba un beso en la mejilla.
Yo: ¿ya tienes vestido? – sorprendido.
Cris: pues claro – riendo divertida – falta poco más de un mes para la boda… ¿tú aun no tienes traje?
Yo: claro, claro – se veía de lejos que estaba mintiendo.
Cris: Dani… - cruzándose de brazos.
Yo: mañana llamo a JuanP y me recorro todo Madrid en busca del traje perfecto – abrazándola con fuerza hasta conseguir que ella descruzara los brazos y correspondiera a mi abrazo.
Cris: eres un desastre…
Yo: lo sé, pero si dejara de serlo no te gustaría tanto – caminando mientras volvía abrazarla por la espalda - ¿y como es el vestido?
Cris: ah… es una sorpresa…
Yo: tendré que saber de que color es, mira que yo estoy muy loco y puedo comprarme un traje amarillo –soltando una carcajada.
Cris: es blanco y… -dejo de hablar – no se te ocurra ir de amarillo.
Yo: bueno pues naranja –empezamos a reírnos.
Cris: dándose la vuelta para mirarme fijamente – te quiero.

No me dejo contestar, su boca se apodero de la mía en el centro de Madrid.

domingo, 15 de julio de 2012

capítulo 135: perderte conmigo



Estábamos estirados en la cama, abrazados. Acabábamos de “celebrar” de la única manera que sabíamos que por fin había terminado la pesadilla.

Aunque reconozco que tampoco me fiaba al 100% no era la primera vez que parecía que la tormenta se desvanecía por completo, pero algo me decía que ya era hora, que ahora sí todo iba a salirnos bien.

Cris: ¿en que piensas? – levantando la cabeza hasta ahora apoyada en mi pecho y mirándome fijamente.
Yo: en nosotros – inclinándome un poco para depositar un pequeño beso en su frente.
Cris: no suelo preguntarte esto pero… -agachando la mirada tímidamente - ¿eres feliz?
Yo: -cogiendo su cara con dulzura para que volviera a mirarme - ¿lo dudas? –sonriendo.
Cris: no – sonriendo – pero con todo lo que te he hecho pasar – volviendo apartar la mirada – a veces me da miedo que recuerdes historias del pasado y te des cuenta de que fuiste más feliz con ellas…
Yo: - obligándola a que me mirara – tienes razón hemos pasado mucho – mirándola dulcemente – pero te aseguro que si he aguantado todo, si he seguido a tu lado a pesar de todo, es porque a tu lado conocí la felicidad – una sonrisa ilumino su cara – porque esto –señalando tu sonrisa – cada vez que haces eso, cada vez que sé que yo soy el motivo de esa sonrisa, me haces feliz… todo se olvida. Desde que te conocí sonríes y todo deja de importarme, sonríes y sé que todo lo que he pasado, todo lo que hemos vivido ha valido la pena porque al fin y al cabo sigues sonriendo cada vez que me miras…
Cris: te quiero.

No hizo falta nada más, no necesitaba una respuesta más compleja o más larga, un te quiero era más que suficiente. Sus “te quiero” eran la mejor respuesta del mundo.

Cris era así, podía bajarle la luna, dedicarle las palabras más hermosas del mundo que ella simplemente me miraría emocionada, con las lágrimas a punto de caer, sonreiría y me diría “te quiero”.

Sabía que esa siempre era su reacción y no os podéis imaginar como me gustaba, sabía que no existía un “te quiero” más sincero que el que ella me regalaba siempre que la dejaba sin palabras.

Después de dejarle claro que había sido la única que me había enseñado lo que era la felicidad volvimos a perdernos entre las sabanas.

Al terminar vi como Cris envolvía su cuerpo con la sabana y salía de la cama.
Yo: ¿Dónde vas? –cogiéndola de la cintura.
Cris: a buscar una cosa –intentando soltándose de mi.
Yo: ¿Qué? – abrazándola fuertemente.
Cris: ahora te lo enseño – soltándola por fin.
Yo: ¿y te vas sin darme un beso? – alzando la voz puesto que ya había salido de la habitación.
Cris: mira que eres tonto –volviendo aparecer en esta con algunas revistas en las manos – mira – sentándose de nuevo en la cama.
Yo: no – cerrando los ojos – me debes algo…

Sonrió y me beso lentamente, con una dulzura que me hacía estremecer. Aunque para mi gusto se separara demasiado rápido…

Cris: elije – tirando mil revistas de viajes encima la cama.
Yo: ¿Qué es esto? –sorprendido.
Cris: tienes que decidir donde quieres perderte conmigo después de nuestra boda –con una sonrisa inocente en la cara.
Yo: yo me perdería contigo en cualquier parte del mundo – atrayéndola hacia mí y abrazándola fuertemente.
Cris: sabes que yo también amor –dándome un suave beso en los labios – pero tenemos que decidir – acercando las revistas a nosotros - ¿no hay ninguna ciudad que te llame la atención?
Yo: muchas –sonriendo.
Cris: así no ayudas – devolviéndome la sonrisa.
Yo: ¿lo echamos a suertes? – Me miro extrañada – con la fecha de nuestra boda salió bien ¿no?
Cris: ¿cual es tu idea? – con una sonrisa de niña en la cara.

Al final decidimos dejárselo un vez más a la suerte. Cogimos un par de tijeras y empezamos a recortar todos los paisajes que había en las revistas depositándolos posteriormente dentro de una bolsa.

Yo: ya están todos – colocando el último recorte dentro de la bolsa.
Cris: solo falta una mano inocente – mirándome fijamente.
Yo: creo que tú eres lo más inocente que hay en esta habitación – dándole un beso en la mejilla – cierra los ojos – acercándole la bolsa no sin antes revolver un poco los recortes – coge uno.

Me hizo caso y acto seguido ya tenía nuestro destino entre sus manos…

capítulo 134: risa sincera.


Tras nuestra reconciliación en el camerino las cosas entre Cris y yo volvían a estar mejor que nunca.

Yo por mi parte había decidido hacer caso a Cris y aceptar la propuesta que en su día me hizo Flippy. Así que podríamos decir que una vez más Cris me había convencido.

Cris: ya te echaba de menos – abrazándome por la espalda mientras cerraba la puerta de casa - ¿Cómo ha ido? –besando mi hombro.
Yo: bien – girándome para tenerla frente a frente y poder abrazarla - ¿Qué has hecho? – dándole un suave beso en los labios mientras empezábamos a caminar por el pasillo abrazados.
Cris: ¿solo bien? –extrañada.
Yo: muy bien – volviendo acercarme a sus labios para besarla.
Cris: esa respuesta me gusta más –besándome de nuevo.
Yo: ¿tú que has hecho?
Cris: he ido al medico – soltándola de repitente.

Yo: ¿por? –Preocupado – ¿Por qué no me has dicho nada? – alzando la voz.
Cris: me encanta cuando te pones así –acariciando mi cara y dándome un beso en la mejilla.
Yo: -cogiendo sus manos de mi cara – pues yo odio que vayas sola al medico.
Cris: -escondiendo su cabeza entre mi cuello – lo siento.
Yo: ya –separándome de ella.
Cris: ven aquí tonto – cogiéndome de la mano y sentándome en lo sofá – toma –entregándome un sobre blanco que había encima la mesita.
Yo: ¿Qué es esto? –abriendo el sobre.
Cris: buenas –sonriendo – muy buenas noticias.
Yo: - leyendo apresuradamente lo que parecía ser un informe medico - ¿me lo explicas?

Cris: no entiendes nada ¿verdad? –negando tímidamente con la cabeza – sé que con todo esto del final de otra movida, el comienzo de tu nuevo proyecto, la boda… has estado  muy ocupado –cogiendo mis manos – pero no se si recuerdas que cuando empecé la quimio el medico nos dijo que en un principio iban a ser 15 sesiones –iba escuchando atentamente mientras asentía con la cabeza – y una vez terminadas esas sesiones veríamos si la quimio estaba funcionando, si el tumor desaparecía o si por lo contrario necesitaba más quimio… las primeras 15 sesiones terminaron el lunes pasado – tengo que reconocer que no me había acordado – y hoy tenía una cita con el doctor para saber como había ido.
Yo: -interrumpiéndola - ¿Por qué no me dijiste nada? Hubiera ido contigo –un poco dolido por no haber estado a su lado.
Cris: tenías una reunión importante – sin dejar de sonreír – tú primera reunión con tu nuevo jefe.
Yo: -negando con la cabeza – te he dicho mil veces que tú eres más importante.
Cris: lo sé –acariciándome la cara – pero no te enfades que sino no podré darte la buena noticia…
Yo: -acariciando yo también su cara – no me enfado, simplemente me molesta un poco…
Cris: bueno si solo te molesta un poco – abrazándose a mi pecho– se perfectamente como hacer que deje de molestarte – empezando a besar mi cuello.

Yo: - apartándola un poco de mi – pero primero las buenas noticias ¿no?
Cris: es verdad – colocándose mejor en el sofá para poder mirarme fijamente – lo hemos conseguido – veía como los ojos empezaban a brillarle – no necesito más quimio – una gran sonrisa dibujo mi cara tras escucharla – estas 15 sesiones han sido suficientes para que el tumor desapareciera y ahora solo hay que contralar que no vuelva a desarrollarse…

Casi sin dejar que terminara me abalancé sobre ella y empecé a llenar su cuerpo de múltiples besos mientras no paraba de repetir: “te quiero, te quiero, te quiero…” en cada beso que le daba.

Ella no paraba de reír, siempre lo hacía pero por fin su risa volvía a ser como al principio, como cuando no había preocupaciones, como antes del accidente… una risa que por fin no escondía dolor ni amargura.

Una risa sincera, su risa de siempre.

domingo, 8 de julio de 2012

capítulo 133: predecible


Tras esa conversación pude dormir medianamente bien, sabía que ella volvería siempre volvía.

Al día siguiente me encontré a Cris en la puerta de los estudios hablando con Moni. Al verla empecé a temblar, estaba preciosa, sencilla como siempre y riendo seguramente por las tonterías que estaría hablando con ella.

Al verme Cris empezó a sonreírme y yo no pude evitar que la sonrisa apareciera en mi cara al verla. Cada vez me acercaba más a ellas. Cuando estaba a punto de pasar por su lado solté un amable: “buenos días” y proseguí mi camino.

Pero fue entonces… justo cuando pasaba por su lado sin darme cuenta, sin pensarlo,  sin ni siquiera planearlo nuestras manos se rozaron… fue un segundo, un simple instante pero al notar su caricia cerré los ojos, me estremecí y sentí que un escalofrió recorría mi cuerpo. Únicamente un roce de su piel contra mi piel, solo bastaba eso para que hacerme temblar.

Fui a ver al resto del equipo para saber cuales eran los planes de hoy en el programa y en breve empezamos la reunión.

Para mi sorpresa Cris se colocó de pie gusto al lado de mi silla mientras observaba el guion y le explicaban que haríamos durante su reportaje.

Otra vez la tenía a pocos centímetros de mis y sentía que su perfume y su presencia estaban a punto de volverme loco… note como movía las piernas en señal de que estaba cansada de estar de pie y le ofrecí mi asiento:

Yo: ¿te quieres sentar?
Cris: bueno –agachando la mirada – si no te importa.
Yo: ¿porque me va a importar? – estaba a punto de levantarse de la silla pero ella se adelantó y se sentó en mis piernas, dejándome todavía más desconcertado.
Cris: ¿peso mucho? – Respirando de nuevo el olor de su pelo, en mi mundo - ¿Dani? – haciéndome reaccionar.
Yo: no…

Seguimos atentos de la reunión mientras comentaban su reportaje. En realidad la única atenta era ella, yo solo intentaba contener las ganas de rodear su cintura con mis brazos y sentirla todavía más pegada a mi.

Iban a empezar hablar del resto del programa y como Cris ya no participaba hizo el amago de ir a sentarse al sofá e instintivamente mis manos, ahora si, agarraron su cintura para detenerla.

Yo: quédate – sin apartar mis manos de su cintura y notando como ella también temblaba – me gusta tenerte así.

No dijo nada, se limito a sonreírme y se quedó en mis piernas todo el rato hasta que termino la reunión. Por primera vez deseaba que esa reunión fuera eterna, que nunca se levantara de mis piernas pero al terminar lo hizo.

Cris: voy a ver que me pongo hoy.

Lo dice en alto como si no estuviera hablando con nadie en concreto pero al encontrar mi mirada con la suya veo como me guiña el ojo.

Al instante lo sé tengo que ir a su camerino cuanto antes, sé que me va a estar esperando. Decido hacerme de rogar, no demasiado, simplemente unos minutos, me apetece hacerla desesperar un poco.

A los 10 minutos salgo de plato rumbo a su camerino. Al llegar decido no llamar y simplemente entro al ver que la puerta esta abierta.

Me la encuentro revolviendo la burra donde está toda la ropa, no me ha visto, está de espaldas a mí…

Sin dudarlo me aprovecho de la situación y decido abrazarla por la espalda. Al sentir mis brazos contra su pecho noto como al principio se asusta, pero enseguida se da cuenta de que soy yo y sonríe.

Cris: pensaba que no me habías entendido – dice mientras acaricia mis brazos aun de espaldas a mi.
Yo: siento haberte echo esperar – entrelazando nuestras manos y apoyando mi barbilla en su cabeza.
Cris: no lo siente – nuestras manos se separan y por fin decirse darse la vuelta, sube sus manos hasta mi cuello y yo me aferro a su cintura – querías hacerme esperar.
Yo: -sonriendo mientras chocho mi cabeza contra la suya – tú eres muy lista ¿no? –abrazando su cintura con más fuerza para acercarla todavía más a mi.
Cris: no es que sea lista es que tú eres predecible –noto como acerca sus labios a los míos.
Yo: ¿si? –Digo salivando mis labios - ¿y que crees que voy hacer ahora?
Cris: nada –acortando cada vez más la distancia que nos separa – voy hacerlo yo…

Y sin más rompe la distancia, nuestros labios vuelven a unirse. Al principio tienen miedo, los primeros besos son dulces, son un te echado de menos mezclados con algún que otro lo siento. Nuestros labios no se separan más que para coger un poco de aire, pero enseguida vuelven a encontrarse.

Poco a poco los besos dejan de ser dulces y se convierten en agresivos, nuestras lenguas empiezan una batalla dentro de nuestras bocas que ninguno esta dispuesto a perder. Sin pensarlo sus piernas terminan entrelazándose en mi cintura y su cuerpo termina empotrado contra una de las paredes de su camerino.

Por suerte Cris lleva un simple vestido y no es necesario deshacerme poco a poco de toda su ropa, esta vez no, esta vez simplemente quiero sentirla, entrar dentro de ella una vez más.

Al parecer ella está tan desesperada como yo y entiende perfectamente que ahora no va haber besos y juegos eternos antes de pasar a la acción, no hay tiempo, el programa esta a punto de empezar y antes necesito terminar esto.

La suelto el tiempo justo para poder quitarme el pantalón con su ayuda y al instante vuelvo a cogerla. Esta vez ya no hay nada de por medio y tras un último besos apasionado logro entrar en ella.

Al sentirme dentro suyo noto como se estremece y arquea levemente la espalda mientras cierra los ojos y clava sus uñas en mi espalda, empiezo a besar su cuello mientras no dejo de moverme y noto como su respiración esta cada vez más entrecortada.

Sus manos se enredan en mi pelo y escucho como suspira  justo antes de que empiece a morderme el lóbulo de la oreja provocando que mi locura, mis ganas de tenerla, vayan en aumento…

y unos minutos más tarde tras un último quejido por su parte ambos conseguimos tocar el paraíso.

Apoyo una mano en la pared mientras la otra sigue sujetándola y ahora es mi respiración la que esta entrecortada, respiro profundamente, cansado pero sin apartarla de mi, todavía dentro suyo.

Me da un dulce beso en la mejilla y tras chocar nuestras miradas me besa lo más tiernamente posible. Rodeando mi cuello entre sus brazos y haciendo el impulso necesario para sacarme de ella y colocar de nuevo sus pies en el suelo, sin dejar de besarme.

Es un beso dulce, pausado, eterno. Esa era su manera de demostrarme que una vez más le había encantado estar conmigo… un beso que devolvía la calma a nuestras vidas.

viernes, 6 de julio de 2012

capítulo 132: paginas en blanco


Llego a casa después de tanto tiempo una vez más sé que ella no va estar… se ha ido tantas veces que ya ni las recuerdo pero cada vez que se va el vacío que deja es el mismo.

Cerré la puerta a mis espaldas y tras un suspiro profundo me dije: “bueno Dani ya has pasado por esto… se fuerte” deje las llaves en la puerta y fui directo a la habitación.

Lo primero que quería comprobar era si Cris había vaciado el armario o simplemente había cogido un par de mudas. Respiré aliviado al ver que el armario seguía igual, seguí lleno de ropa suya.

Sin pensarlo me tumbe en la cama, sin motivo, simplemente para coger aire e intentar dejar la mente en blanco.

Es imposible entrar en casa y no pensar en ella, es imposible sentarse en el sofá y no recordar como se colocaba siempre en mi pecho mientras mirábamos la tele, es imposible preparar la cena y no echar de menos que ella este apoyada en la pared mientras me observa y critica lo mal que cocino, es imposible sentarse en la mesa y no pensar que seguramente ella estaría cenando a mi lado con una mano posada en mis rodillas, es imposible lavarse los dientes antes de acostarte y no imaginarte que ella entra y se pone a mear sin importarle que tu estás allí… y sobretodo aunque sabes que esa noche la cama es para ti solo, te colocas en un rincón, sin pensarlo, sin querer dejas un hueco, el hueco que ella ocupaba noche tras noche.

Estaba ya en la cama cuando noté que había algo debajo de la almohada de Cris. Me incorporé para cogerlo, era un libreta que no había visto hasta entonces… no era una carta ni nada por el estilo, parecía el blog de notas de Cris

Sin pensarlo dos veces empecé a leer la primera página y sonreí al ver como empezaba esta:

“votos:
No sé que hago escribiendo esto todavía dos meses antes de la boda… pero supongo que tengo la intención de escribir algo perfecto.
Ahora mismo imagino que estaré temblando, seguramente estás delante de mi, precioso y mirándome fijamente, expectante, deseando escuchar todo lo que eres para mi…
Se perfectamente que serás tu el que se encargue de leer unos votos sencillamente perfectos – sonrió al leerlo – siempre se te han dado mejor que a mi esas cosas… siempre has sido el que has demostrado más…
Desde que todo esto empezó he huido tantas veces, he roto con todo tantas veces y te he hecho daño tantas veces que a veces pienso que no merezco tenerte…
Y la verdad que aun no sé que hice para conseguir que me perdones siempre, no entiendo porque no me has dejado sola nunca, aunque haya echo todo lo posible, siempre estabas ahí, aunque no quisiera, ahí estabas tú… a mi lado, en lo bueno y en lo malo, y nunca podré agradecerte suficientemente todo lo que has hecho por mi.
Por mi parte yo sé que cometí mil errores, por mis miedos, por mis inseguridades, por todo lo que prefiero no nombrar pero a pesar de mis errores creo que sabes mejor que nadie que te quiero desde siempre.

Desde el primer día, desde ese bar, desde esa noche… y si a pesar de todo nunca he dejado de quererte sé que no voy a dejar de hacerlo nunca.

Por eso sé que casarme contigo nunca será un error, porque algo me dice que aunque peleamos mil veces siempre habrá algo que vuelva a juntarnos, porque yo creo que cada uno tiene a su media naranja escondida en algún lugar del mundo, algunos se pasan toda la vida buscándola y otros, como yo, la encuentran sin darse cuenta, sin querer, y yo te encontré hace ya mucho tiempo…”

Las siguientes paginas de la libreta eran diferentes versiones… se titulaban “votos 2, votos 3, votos 4…” y así hasta haber más de 20.

Lo leí todos uno por uno, estaban llenos de tachones, llenos de fallos, pero eran perfectos. Sin saberlo Cris me había dado la prueba que necesitaba para saber que en esta relación no era el único que estaba enamorado.

Como ella había escrito en más de la mitad de borradores siempre hay algo que vuelve a unirnos y esta vez ese algo tarde o temprano sucedería.

Sin pensarlo cogí un boli de la mesita de noche y me dispuse a escribir mis votos en las paginas que todavía seguían en blanco, al igual que ella termine haciendo mil borradores, ninguno me parecía lo suficientemente bueno, lo suficientemente correcto, a mi parecer todos las palabras que escribía se quedaban muy lejos de explicar lo que realmente ese día y toda nuestra historia significaban para mi…

Se me pasaron las horas escribiendo y al terminar solo pude hacer una cosa…

“20 tuyos… 20 míos y todavía ninguno realmente perfecto para leer nuestro día…”

Tenía miedo de que no entendiera el mensaje pero contestó al instante:

“mira que eres cotilla, me olvide la libreta… ¿20 tuyos?”

“si, quedaban demasiadas paginas en blanco…”

“espero que siga habiendo paginas en blanco… todavía no me convence ninguno”

No pude evitar reírme al leerla.

“te espero el 2 de Agosto…”

“espero volver antes…”

miércoles, 4 de julio de 2012

capítulo 131: en tu casa



Salí de casa convencido de que a los 5 minutos me llamaría pero no lo hizo. Decidí coger el coche y puse rumbo a ningún lugar.

Mis pensamientos y sentimientos fueron los que me llevaron aquel lugar, aquel lugar donde empezó todo. 

Aquel lugar que no visitaba desde solo dios sabe cuando. Nuestro descampado, ese al que Cris iba todas las noches cuando no estábamos juntos, ese que fue de las primeras cosas que recordó, ese que tantas veces había vuelto a juntarnos, nuestro lugar, mi lugar favorito en el mundo.

Me senté en nuestro banco dispuesto a repasar una vez más toda nuestra historia. Dispuesto a intentar entender que era lo que ahora estaba fallando, porque como siempre que iba a ese lugar solo, algo fallaba.

Y esta vez no eran sus errores, ni los míos. Esta vez era algo mucho más complicado, esta vez era la vida… sin más, la vida que hacía un tiempo nos había puesto un nuevo reto y ahora quizás ninguno de los sabía como superarlo.

Nunca hablo de eso, quizás porque me parece egoísta plasmar mi sufrimiento cuando no soy yo el que esta enfermo, pero esta situación a veces me supera… hay algo en lo que Cris tiene razón, no acepto este proyecto por su enfermedad pero creo que eso es lo correcto.

Pero ella no lo entiende, no lo entiende y no quiere entenderlo y a mí esta vez no me apetece entenderla a ella, quizás porque he tenido que entenderla siempre.

Miro el móvil una vez más, pensando que quizás ahora si estaría arrepentida y me habría dicho algo… pero nada, sigue sin decirme nada.

Pienso en buscarla una vez más, pero me arrepiento al instante ¿Por qué siempre tengo que ser yo? Muerdo mis labios con rabia debido a mi impotencia y observo una vez el paisaje.

Me doy cuenta que sin ella a mi lado todo se ve diferente… sin ella todo se es diferente.

No sé que me lleva a pensar en la posibilidad que de verdad lo nuestro termine, pero al pensarlo empiezo a llorar, sé que sin ella nunca podré, lo sé y en el fondo me da rabia depender tanto de ella.

Pasa el tiempo y los primeros rayos de sol me indican que ya esta amaneciendo, hacen que me de cuenta que llevo toda la noche despierto, toda la noche pensando en ella…

Cogí y el coche y me dirigí hacia el plato. Pensé en pasar por casa pero sabía que ella iba a estar ahí y no me apetecía verla, no después de ver como era incapaz de venir a buscarme.

Llegué antes que nadie pero por suerte la cafetería de los estudios estaba abierta. Me tomé un café para intentar despejarme y poco a poco fueron llegando los demás.

Todos se sorprendieron al verme tan temprano y como no tenía ganas de dar explicaciones no tarde en irme hacia mi camerino.

Justo cuando iba a entrar en este vi a Cris saliendo del suyo. Nuestras miradas se cruzaron, al verla me quedé paralizado, no reaccionaba.

Cris: anoche no volviste a casa –dijo finalmente acercándose a mi.
Yo: será porque no me buscaste…
Cris: pero es tú casa.
Yo: ¿y? –preparado para recibir un golpe más.
Cris: ¿Dónde has dormido?
Yo: por ahí – la conversación cada vez era más tensa.
Cris: deberías dormir en tu casa…
Yo: no te preocupes… he dormido en casa.
Cris: ¿Cómo? –extrañada.
Yo: déjalo, no lo entenderías –me dispuse a entrar a mi camerino pero me detuvo.
Cris: ¿Dónde has dormido? –insistiendo de nuevo.
Yo: en nuestro lugar –note como al escucharme suspiraba.
Cris: en el descampado ¿no? –Asentí – pues esta noche podrás dormir en una cama…
Yo: ¿si? – el golpe se había echo esperar pero ahora si iba a llegar.
Cris: si, yo dormiré en casa mis padres.

No dije nada, simplemente abrí la puerta de mi camerino y la cerré dejándola a ella fuera. Fuera de mi camerino y al parecer cada día más fuera de mi vida.

martes, 3 de julio de 2012

capítulo 130: búscame



Nuestra boda, nuestros planes y el programa seguían adelante como podían. Nos habían comunicado hacia poco que el chiringuito cerraba a finales de Junio y por suerte ya tenía bastantes ofertas interesantes.

Todavía no había tomado ninguna decisión respecto al futuro, no la había tomado yo y tampoco la había tomado Cris. La última vez que salió el tema de dijo: “yo hasta que no me curé no voy a empezar ningún proyecto Dani…”.

Estaba totalmente de acuerdo con esa decisión  y no sé porqué una parte de mi creía que lo justo era quedarme a su lado hasta que estuviera bien, cuidándola las 24 horas del día.

Cris: ya he llegado – abriendo la puerta de mi camerino, recién llegada de un reportaje.
Yo: ¿Cómo ha ido? – sentándome en el sofá y ofreciéndole un sitio a mi lado.
Cris: bien –dejando un suave beso en los labios – me he encontrado con Flipy…
Yo: - en ese momento supe que me iba a preguntar por la oferta que su productora me había ofrecido - ¿Qué te ha dicho?
Cris: nada – apoyándose en mi pecho mientras yo la rodeaba entre mis brazos – me ha preguntado si habías tomado alguna decisión.
Yo: tengo que llamarle…
Cris: ¿ya sabes que vas hacer? –me miro intrigada.
Yo: si… -empezó abrazarme sin que terminara de hablar.
Cris: cariño, no sabes como me alegro de que aceptes –apartándola de mí, mi decisión no era la que ella pensaba - ¿Qué pasa?
Yo: no voy a aceptar la propuesta –agachando la mirada.
Cris: ¿por? –Desconcertada – sabes que es una oportunidad perfecta, un programa para ti solo… -la interrumpí.
Yo: es una gran oportunidad –cogí aire – pero en mi vida hay otras prioridades.
Cris: ¿prioridades? –parecía no entenderme.
Yo: si –acariciándole la cara – cuando esto termine voy a dedicarme única y exclusivamente a cuidarte.

Me incliné un poco para besarla pero se apartó.
Cris: no –poniéndose de pie – no voy a permitir que pares tu vida por mi…
Yo: Cris… - levándome y cogiéndola de la cintura.
Cris: no –separándose de nuevo – más te vale coger ese teléfono y aceptar la propuesta.
Yo: pero ¿Por qué? – encogiéndome de hombres.
Cris: porque si, porque es tu oportunidad y nunca te perdonaría que la rechazaras por mi.
Yo: vendrán más oportunidades – volviendo acercarme a ella.
Cris: ¡joder!

Esas fueron sus últimas palabras antes de desaparecer de mi camerino enfurecida. La verdad es que no entendía su reacción. ¿Qué había de malo en querer estar con ella?

Pensé en ir a buscarla pero conociéndola sabía que no me iba hablar así que decidí seguir leyendo el guion y buscarla después del programa.

Pero antes de terminar el programa Cris ya se había ido de nuevo hacer un reportaje, a pesar de su enfermedad seguía trabajando igual o más que antes y por eso una parte de mi deseaba que todo terminara por miedo a que tanto trabajo le pasara factura.

Cuando llegue a casa Cris estaba sentada en el sofá, la tele estaba apagada así que supuse que estaba esperándome.

Yo: ¿ya estás aquí? –dejando las llaves en la puerta.
Cris: si –me senté a su lado en sofá - ¿lo has pensado mejor?
Yo: ¿lo has pensado tú? –mirándola fijamente.
Cris: yo no tengo nada que pensar Dani… eres tú el que está a punto de desaprovechar una oportunidad única –elevando el tono de voz.
Yo: Cris no vas a convencerme…
Cris: vale – se puso de pie delante mio – pero si no recuerdo mal cuando descubriste todo lo que me pasaba, cuando me pediste que te dejara estar a mi lado en esto y yo acepte… te dije que en el momento en el que viera que esto hacia que tu vida, tus planes, tus aspiraciones cambiaran iba a desaparecer… - la interrumpí.
Yo: ¿Qué quieres decir con eso? –poniéndome de pie enfrente de ella.
Cris: que no quiero que llegue el día en el que me eches en cara lo que perdiste por mi culpa.
Yo: no es tu culpa Cris – esta vez era yo el que elevaba el tono de voz.
Cris: si lo es – las lágrimas empezaron a caer de sus ojos – si lo es, porque si no estuviera enferma no hubieras dudado ni dos minutos en aceptar esa propuesta.
Yo: Cris…
Cris: si no estuviera enferma seguramente no nos casaríamos el 2 de agosto, si no estuviera enferma seguramente no aguantarías la mitad de mis tonterías, si no estuviera enferma no te pasarías los días preocupado por mi, si no estuviera enferma no estaríamos juntos…– sus palabras estaban empezando a dolerme demasiado.

Yo: ¿de verdad piensas eso?
Cris: si – muy convencida.

No puede aguantarlo, tras escucharla me dirigí hacia la puerta. Ahora era yo el que no quería seguir escuchando, el que estaba llorando de rabia después de escuchar lo que realmente pensaba. ¿Qué estaba a su lado porque estaba enferma? No podía creer lo que acaba de oír.

Cogí las llaves de casa, mientras vi como ella se sentaba en el sofá aun con las lágrimas en los ojos.

Antes de salir decidí aclararle solo una cosa.

Yo: cuando te des cuenta que sigo a tu lado simplemente porque te quiero, búscame.