domingo, 8 de abril de 2012

capítulo 89: ¿lo dudas?




Cris y yo amanecimos juntos, como casi cada día desde que nos reconciliamos. La verdad que pasaba más tiempo en mi casa que en cualquier otro lado, en cierto modo, estábamos viviendo juntos pero todavía no se lo había pedido digamos que de forma oficial.

Desayunamos juntos y antes de que se fuera a grabar su primer reportaje por las calles de Madrid la invite a cenar para poder pedirle que viviera conmigo de una forma especial.

No la vi hasta una hora antes de empezar el programa, la vi entrar a plato con una sonrisa en la cara y supuse que todo había ido bien.

Yo: ¿Cómo ha ido? –saludándola con un beso, mientras todos los demás iban llegando a la reunión-.
Cris: genial –sonriendo –todo el mundo se alegraba de volver a verme, no sabía que me querían tanto.
Yo: a ti es imposible no quererte –me dio un golpe en el hombro –no me pegues que sabes que tengo razón.
Cris: calla –poniendo moritos -.
Yo: recuerdas que esta noche vienes a cenar a mi casa ¿no?
Cris: si que lo recuerdo –sonriendo -¿vas a cocinar tu?
Yo: no se sae –sentándola en mis rodillas y llenándola de besos -.
Flo: cuanto amor –nos separamos avergonzados –toma Cris –dándole su parte del guion, ya que, era la única que aún no lo tenía –
Yo: ¿estás nerviosa?
Cris: estoy histérica –volví abrazarla-.
Yo: tranquila, vas a salirte como siempre lo hacías.

Estuve todo el rato previo a empezar el programa a su lado, repasando el guion e intentando que se tranquilizara un poco.

El programa terminó y después de que Flo nos presentara a Anna  y a mi, llego el turno de Cris.
Yo no pude evitar sonreír al verla entrar de nuevo a plato, preciosa como siempre, se sentó en el sofá y empezó a presentar su reportaje.

Mientras veíamos el primer video corrí mi silla hacia ella.
Cris: ¿lo estoy haciendo bien?
Yo: ¿lo dudas? –sonreímos como tontos  y volví a mi sitio rápidamente antes de que acabará  el video.
En la publicidad fui corriendo a su camerino para intentar ser el primero en felicitarle por lo bien que había echo el reportaje.
Cuando entre a su camerino estaba leyendo un montón de papeles, al verme los hizo a un lado y corrió a abrazarme.
Yo: has estado brillante –sin soltarla-.
Cris: eso es porque los tres me lo habéis puesto muy fácil –me beso tiernamente-.
Yo: ¿Qué estabas leyendo?
Cris: esta tarde voy a cubrir un evento –cogiendo los papeles – y como no recuerdo casi a ningún famoso estoy estudiándome los nombres de los posibles asistentes.
Yo: ¿Quién te ha hecho ese dosier?
Cris: Flo –sonrió –me esta ayudando mucho.

Volvimos a besarnos hasta que Meri nos interrumpió para avisarme que la publicidad estaba a punto de terminar.

Cuando termino el programa Cris ya había marchado hacer su reportaje y yo me fui a casa para preparar todo lo de la cena.

Decidí encargar la comida a un japonés y a las 9 a estaba todo listo.

Cuando terminamos de cenar le acerque una cajita a su plato, la misma donde puse las llaves en París.
Cris: ¿y esto? –me miro extrañada-.
Yo: simplemente es algo que ya va siendo hora que vuelvas a tener.
Cris abrió la caja, sonrió y me beso.

Estaba siendo un beso perfecto, parecía la confirmación de que viviría conmigo pero de repente se apartó de mi y me miro extrañada.
Yo: ¿Qué te pasa? –tenía mala cara y se estaba tocando la cabeza.
Cris: Dani… -parecía confundida –tú…
Yo: yo ¿Qué? –me estaba poniendo nervioso así que me acerque a ella la cogí de las manos y la mire a los ojos -¿Qué te pasa?
Cris: París… -no entendía nada –esta llave me la diste en París ¿verdad?
Yo: ¿te acuerdas? –si me decía que si se me iba a salir el corazón por la boca-.
Cris: no estoy segura –seguía tocándose la cabeza -.
Yo: dime que recuerdas –reconozco que estaba muy nervioso e impaciente-.
Cris: recuerdo que tú estabas vestido con un traje muy elegante y me regalaste un vestido precioso ¿no? –asentí con una sonrisa –cenamos en la habitación del hotel y después de cenar hiciste exactamente lo mismo que has hecho ahora –sonrió –me pediste que me fuera a vivir contigo  yo me lancé a tus brazos exactamente igual que ahora –empecé a llorar de la emoción que sentía al saber que ella recordaba esa noche –luego me diste un anillo en el cual habías grabado una frase “siempre  a tu lado” y me prometiste que algún día nos casaríamos –me levanté de la silla -¿Dónde vas?
Yo: -me dirigí al cajón de mi mesita de noche, cogí el anillo y volví rápidamente al comedor –este era el anillo –me sonrió, se lo puse en el dedo  me abrazo con más fuerza que nunca.

Estuvimos un buen rato abrazados hasta que note que estaba llorando y la aparte para preguntarle que le pasaba.
Yo: ¿Por qué lloras?
Cris: porque ahora que recuerdo esa noche, estoy segura que fue una de las mejores noches de mi vida y no sé como pude olvidarla –le sequé las lágrimas con mis manos-.
Yo: lo importante es que has conseguido recordarla  y estoy seguro que a partir de ahora vas a ir recordándolo todo.



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