Al día siguiente cuando
Flo Anna y yo entramos en la habitación de Cris para seguir enseñándole videos,
al entrar su cara era completamente distinta.
Yo: buenos días –esta
vez no sonrió al verme-.
Cris: hola –seca-.
Anna: ¿Cómo hemos
despertado hoy? –Hasta Anna se daba cuenta de que no estaba bien-.
Cris: igual que ayer.
Flo: eso no es verdad,
ayer sonreías.
Cris: hoy también
–sonriendo falsamente-.
Yo: bueno si no nos lo
quieres contar no pasa nada –intentado quitarle hierro al asunto –¿seguimos con
los videos?
Cris: espera –deteniéndome
antes de que encendiera la tele –si somos amigos creo que tengo que contaros la
verdad.
Anna: cuéntanos –los tres
estábamos expectantes pero yo mas que ninguno-.
Cris: mañana me dan el
alta –sonreímos-.
Flo: eso es una gran
noticia ¿no?
Cris: lo sería si supiera
donde ir –agacho la mirada –no puedo ir a mi supuesta casa y vivir con unos
padres que no recuerdo, me parte el alma siempre que viene mi madre y soy
incapaz de acordarme de las cosas que me cuenta, noto como se derrumba y en
casa seria un derrumbe constante.
Anna: te entiendo ¿Dónde
piensas ir?
Cris: Carlos me ha dicho
que me valla a vivir con él –me cambio la cara –.
Flo: ¿Qué le has dicho?
Cris: es mi pareja
–haciendo un esfuerzo para no romper a llorar delante de Cris –él hace poco vive
en Barcelona y me voy a ir con él.
Anna: Cris no puedes irte
a Barcelona, aquí están todos los que te quieren.
Cris: y todos los que no
recuerdo –mirándola –si me voy puedo empezar una vida sin sentirme mal siempre
que hablo con alguien que no recuerdo.
Flo: salir huyendo no es
la mejor opción Cris –desilusionado -.
Cris: puede que no sea la
mejor opción, pero es la que escojo.
Anna: ¿y que quieres que
hagamos nosotros? –estaba enfadada –hemos estado a punto de perderte, creíamos
que nunca despertarías y ahora que estas aquí que no te hemos perdido te vas –dirigiéndose
a la puerta –lo siento pero no voy a despedirme de ti, la Cris que yo conocí, la
que le echaba ganas a todo creo que se quedo en el quirófano.
Salió de la habitación
dando un portazo. Anna había sido muy dura con Cris pero tenia toda la razón,
esa no era su Cris no era mi Cris. Se formo un silencio incomodo y Flo decidió
ir a buscar a Anna.
Cuando Flo salió Cris se
puso a llorar.
Cris: ¿tú no te vas? –me
había quedado de piedra contemplando la situación.
Yo: ahora me voy –contemplándola
incrédulo - tengo algo que decirte…
Cris: ¿también vas a
decirme que hubiera sido mejor que no me despertara? –estaba llorando-.
Yo: no, simplemente voy a
contestarte lo que me preguntaste ayer –suspiré –no.
Cris: ¿no que?
–extrañada-.
Yo: que no estabas
enamorada –agacho la mirada –pero ojala te enamores en Barcelona y te valla
bien con tu nueva vida, tus nuevos recuerdos... Tranquila que nosotros también
encontraremos la manera de olvidarte –me dispuse a salir de la habitación pero
ella me llamo-.
Cris: Dani no te vallas
–me giré hacia ella –lo siento. Siento que mi decisión os duela, siento haber
tenido un accidente, siento no acordarme de nadie, siento haber despertado,
siento todo lo que habéis sufrido por mi, de verdad que lo siento. Pero nada de
lo que ha pasado ha sido mi culpa. Y Anna tiene razón la Cris de la que todos
me habláis se quedo en el quirófano, ya no esta y por eso lo mejor es que todos
penséis que nunca me salvé.
Yo: ¿ya has terminado? –Asintió
–entonces me voy –me dirigí a la puerta pero volvió a detenerme-.
Cris: ¿no vas decirme
nada más? –no se que esperaba de mi pero si decía lo que pensaba iba a
reventar-.
Yo: no –abriendo la
puerta –buen viaje.
Cris: hasta mañana no me
voy…
Yo: ya pero mañana no voy
a venir.
Salí de la habitación, aguantándome
las lagrimas y la rabia que sentía al saber que Cris se iba a Barcelona, la
rabia que sentía al saber que se rendía, que aunque no nos recordara ni
siquiera quería intentar hacerlo.
Salí de la habitación
dispuesto a pensar que Cris había muerto, dispuesto a olvidar que consiguió despertar,
dispuesto a olvidar que esta viva, dispuesto a dejarla marchar.
Porque en todo el
discurso que me dio Cris dijo una única verdad, ya no era la misma y por mucho
que fuera a contarle como nos queríamos no volvería a serlo.
Esta vez la había perdido
y a no ser que sucediera un puto milagro era para siempre.

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