Cuando desperté la vi
acurrada en mi pecho y por primera vez desde que la conocí, por primera vez no fui
feliz y no porque no la quisiera sino porque nada más abrir los ojos y verla
fue inevitable pensar que quizás quedaban pocos amaneceres a su lado.
Mientras caía la primera lágrima
del día Cris se retorció en la cama y tras varios intentos abrió los ojos. Al
verme sonrió y escondió su cara en mi cuello.
Yo: buenos días –
apartándome un poco para que me mirara.
Cris: no – hundiendo la
cabeza en la almohada.
Yo: ¿Cómo que no?
–soltando una carcajada y acostándome a su lado, en la misma posición.
Cris: - girando la cara
para mirarme – no quiero despertarme.
Yo: ¿por? – empecé hacerle
cosquillas.
Cris: estoy cansada…
La escucharle paré de
repente, era plenamente consciente porque estaba cansada. No era por el
trabajo, ni porque fueran las 9 de la mañana…era por la quimio. La sonrisa desapareció
de mi rostro y sin que ella se diera cuenta cayó la segunda lágrima del día.
Fui a la cocina, puse la
cafetera al fuego y puse un vaso de leche en el microondas para
hacerle su ya típico colacao matutino.
A los pocos minutos apareció
ella por la puerta.
Cris: ¿es mi desayuno? –señalando
el microondas.
Yo: no –cogiéndola por la
espalda – tu desayuno es esto.
Me acerqué a ella y la
bese. Desde nuestra discusión y posterior separación no lo había echo y no por
falta de ganas, sino porque no se había dado la ocasión.
Tras ese beso dulce me
separe lentamente de ella, vi como sonreía y volvía acercarme a ella cogiendo
mi camiseta por el cuello.
Cris: aun no he terminado
de desayunar.
Esta vez fue ella la que
se adueño de mi boca y se deshizo de mi camiseta rápidamente. La mire pícaramente
y me pareció que la cama estaba demasiado lejos, así que la cogí a horcajadas y
la deposite en la encimera de la cocina mientras me deshacía esta vez yo de la
camiseta de su pijama.
Tras deshacerme de esa
prenda volví a mirarla y tras comprobar que quería exactamente lo mismo que yo
me deshice de su pantalón mientras ella intentaba deshacerse del mio.
Y fue entonces una vez
desnudos cuando se desató la locura, empezamos a besarnos como si no existiera
mañana, como si al separarnos fuera a llegar en fin del mundo.
Pero lo que llegaba no
era el fin de mundo sino el rencuentro con mi mundo después de tanto tiempo,
volvía a sentirla mía, completamente mía.
Y ya nada importaba, los
problemas desaparecieron y nos perdimos. En la cocina, mientras el mundo seguía
haciendo de las suyas sin darse cuenta que nosotros volvíamos a estar juntos, mientras
que el café seguía haciéndose y el vaso de leche seguía calentándose. Mientras aparentemente
todo seguía igual
nuestros cuerpos se rencontraron.
Terminamos en el suelo,
ella debajo mio continuando la fiesta, al terminar me deposite a su lado y
ambos terminamos mirando el techo.
Yo: te he echado de menos
– sonrió y se abrazó a mi pecho.
Cris: y yo a ti –dándome un
beso en el pecho.
Yo: este fin de semana
vamos a ir a ver la ermita de nuestra boda.
Cris: - levantando la
cabeza para mirarme – Dani…
Yo: ¿Qué? – levitándome para
ponerme en frente de ella.
Cris: puede que ese día
yo ya… - la calle antes que terminará la frase, y acaricie su cara con mis
manos.
Yo: ese día estarás
preciosa y punto.
como ya es normal cuando te leo estoy con la lagrimilla en los ojos!
ResponderEliminarme encanta, me encana que esten juntos y que aparezcan esas sonrisas
que se hayan reencontrado sus cuerpos y que aparzca su dulce amor!
y si, ese dia estara allí preciosa son la mejor de sus sonrisas!!
me encanta princesa!!
te quiero mucho y más!!
Pues, no se que decirte... las palabras de animo se me quedan cortas de verdad Anna, no se que decirte.. es precioso y muy emotivo.. me encanta que el sea un gran apoyo para ella de verdad.. siento no poder escribir mas pero..la emocion me puede..
ResponderEliminarTe quiero Anna!!