miércoles, 6 de junio de 2012

capítulo 123: y punto




Cuando desperté la vi acurrada en mi pecho y por primera vez desde que la conocí, por primera vez no fui feliz y no porque no la quisiera sino porque nada más abrir los ojos y verla fue inevitable pensar que quizás quedaban pocos amaneceres a su lado.

Mientras caía la primera lágrima del día Cris se retorció en la cama y tras varios intentos abrió los ojos. Al verme sonrió y escondió su cara en mi cuello.

Yo: buenos días – apartándome un poco para que me mirara.
Cris: no – hundiendo la cabeza en la almohada.
Yo: ¿Cómo que no? –soltando una carcajada y acostándome a su lado, en la misma posición.
Cris: - girando la cara para mirarme – no quiero despertarme.
Yo: ¿por? – empecé hacerle cosquillas.
Cris: estoy cansada…

La escucharle paré de repente, era plenamente consciente porque estaba cansada. No era por el trabajo, ni porque fueran las 9 de la mañana…era por la quimio. La sonrisa desapareció de mi rostro y sin que ella se diera cuenta cayó la segunda lágrima del día.

Fui a la cocina, puse la cafetera  al fuego  y puse un vaso de leche en el microondas para hacerle su ya típico colacao matutino.

A los pocos minutos apareció ella por la puerta.
Cris: ¿es mi desayuno? –señalando el microondas.
Yo: no –cogiéndola por la espalda – tu desayuno es esto.

Me acerqué a ella y la bese. Desde nuestra discusión y posterior separación no lo había echo y no por falta de ganas, sino porque no se había dado la ocasión.

Tras ese beso dulce me separe lentamente de ella, vi como sonreía y volvía acercarme a ella cogiendo mi camiseta por el cuello.

Cris: aun no he terminado de desayunar.

Esta vez fue ella la que se adueño de mi boca y se deshizo de mi camiseta rápidamente. La mire pícaramente y me pareció que la cama estaba demasiado lejos, así que la cogí a horcajadas y la deposite en la encimera de la cocina mientras me deshacía esta vez yo de la camiseta de su pijama.

Tras deshacerme de esa prenda volví a mirarla y tras comprobar que quería exactamente lo mismo que yo me deshice de su pantalón mientras ella intentaba deshacerse del mio.

Y fue entonces una vez desnudos cuando se desató la locura, empezamos a besarnos como si no existiera mañana, como si al separarnos fuera a llegar en fin del mundo.

Pero lo que llegaba no era el fin de mundo sino el rencuentro con mi mundo después de tanto tiempo, volvía a sentirla mía, completamente mía.

Y ya nada importaba, los problemas desaparecieron y nos perdimos. En la cocina, mientras el mundo seguía haciendo de las suyas sin darse cuenta que nosotros volvíamos a estar juntos, mientras que el café seguía haciéndose y el vaso de leche seguía calentándose. Mientras aparentemente todo seguía igual 
nuestros cuerpos se rencontraron.

Terminamos en el suelo, ella debajo mio continuando la fiesta, al terminar me deposite a su lado y ambos terminamos mirando el techo.

Yo: te he echado de menos – sonrió y se abrazó a mi pecho.
Cris: y yo a ti –dándome un beso en el pecho.
Yo: este fin de semana vamos a ir a ver la ermita de nuestra boda.
Cris: - levantando la cabeza para mirarme – Dani…
Yo: ¿Qué? – levitándome para ponerme en frente de ella.
Cris: puede que ese día yo ya… - la calle antes que terminará la frase, y acaricie su cara con mis manos.
Yo: ese día estarás preciosa y punto.

2 comentarios:

  1. como ya es normal cuando te leo estoy con la lagrimilla en los ojos!
    me encanta, me encana que esten juntos y que aparezcan esas sonrisas
    que se hayan reencontrado sus cuerpos y que aparzca su dulce amor!
    y si, ese dia estara allí preciosa son la mejor de sus sonrisas!!
    me encanta princesa!!
    te quiero mucho y más!!

    ResponderEliminar
  2. Pues, no se que decirte... las palabras de animo se me quedan cortas de verdad Anna, no se que decirte.. es precioso y muy emotivo.. me encanta que el sea un gran apoyo para ella de verdad.. siento no poder escribir mas pero..la emocion me puede..

    Te quiero Anna!!

    ResponderEliminar