Así empezó todo, así la
conocí, así cambio mi vida. Fue una noche cualquiera, ni siquiera recuerdo la
fecha, solo sé que pasó y que en ese momento algo cambio…
Sé perfectamente como
empezó todo pero a partir de ahí no soy capaz de entender, no soy capaz de
explicar, como llegue a esto.
Como me convertí sin
darme cuenta en todo lo contrario a lo que quería ser en su vida. Mi intención desde
el principio fue conocerla y claro que la conocí. Llegué a conocerla mejor que
nadie, pero cometí un error. Me enamoré de ella, me enamoré completamente de esa
niña y cuando me di cuenta era demasiado tarde.
Hacia un año que la
conocía y nos habíamos convertido en algo difícil de explicar con palabras. Entre
los dos se había creado un vinculo que iba más allá de una simple amistad, era como
una especie de hermandad que repito una vez más no se como empezó pero sabía
que era irrompible. Los dos lo sabíamos.
La veía todos los días,
aunque fuera media hora. Todos los días quedábamos en el mismo bar. Ella se pedía
una Coca-Cola y yo una cerveza y bromeábamos sobre lo bien o lo mal que nos
había ido el día, hasta que ella subía a su casa a cenar.
Como he dicho al
principio tarde demasiado en darme cuenta de que me había enamorado. Desde el
principio supe que Cris me gustaba, pero a medida que la iba conociendo deje de
verla como una mujer, deje de desnudarla con la mirada y me limite a
escucharla, me limite apoyarla y llegué a creerme que todo lo que sentía por
ella era una especie de amor fraternal.
Pensaba que esas ganas de
protegerla siempre, esa rabia que sentía cuando sabía que algo o alguien le
hacia daño, esos celos que me comían cuando me contaba algo de alguno de los
novios que había tenido en todo esto tiempo... eran fruto de la amistad que
había nacido entre nosotros, que esos sentimientos no escondían amor, o quizás
si lo sabia y simplemente no quería verlo.
Pero como siempre hay
alguien, alguien que te observa desde fuera, alguien que ve como te comportas
con esa niña, alguien que te conoce desde siempre, alguien que sabe que has
cambiado y decide acercarse a ti para abrirte los ojos.
Estaba en el bar de
siempre con Cris y con Irene. Cris estaba a punto de irse, parecía
especialmente interesada en dejarme a solas con Irene.
Irene era la mejor amiga
de Cris, más de una vez había venido a tomar algo con nosotros y aunque he de
reconocer que era una chica muy agradable y preciosa nunca había pasado nada
entre nosotros… y tampoco iba a pasar.
Cris: Bueno chicos yo me
voy – hice el esfuerzo de levantarme de mi silla. Deduciendo que si ella se
iba, nos íbamos los tres – no pero vosotros quedaros tomando algo –dándome un
beso en la mejilla, mientras me susurraba al oído – suerte y lánzate de una
vez.
Sus palabras me
descolocaron por completo pero cuando quise reaccionar Cris ya se había ido dejándome
a solas con Irene.
Irene: -por suerte ella
tomó la palabra - ¿sabes por qué se ha ido verdad?
Dani: no – agachando la
mirada.
Irene: está empeñada en
que tu y yo salgamos juntos – sus palabras me sorprendieron pero me ayudaron a
entender la despida de Cris hace unos instantes – pero como íbamos a salir
juntos si tú… -se calló de repente.
Dani: ¿si yo? –extrañado.
Irene: si tú estás loco
por ella…
Dani: ¿Cómo? –la interrumpí
incrédulo – Cris y yo somos amigos…como hermanos.
Irene: eso ya lo se – me sonrió
dulcemente - pero yo os observo desde fuera. Yo veo como la miras, veo como
agachas la mirada, desilusionado, cada vez que ella aparece en el bar conmigo y
no viene sola. Veo como cada vez que salimos de fiesta te molesta que alguien
pueda acercarse a ella. Veo como tu sonrisa desaparece siempre que Cris habla
de cualquier chico que no seas tú. He visto durante un año como ninguno de los
novios de Cris te ha parecido bien – estaba cansado de escucharla, de escuchar
sus verdades y cuando iba a detenerla ella se me adelantó – Dani… puedes negarlo
todo el tiempo que quieras, pero en el fondo sabes tan bien como yo que todo lo
que te he dicho es cierto, sabes que la quieres.
En ese momento repase
todos los momentos que había vivido con
Cris, recordé como me sentía con ella, descubrí que Irene tenía razón. Que
siempre había estado celoso de todo lo que la rodeaba y entendí lo que me
pasaba, por fin logré entenderme.
Hacia una semana de esa
conversación, una semana desde que Irene me abrió los ojos, des de que entendí
que la quería, pero no como una hermana sino como algo mucho más grande que eso
y por encima de todo, por primera vez desde que la conocí. Llevaba una semana
sin verla…
Una semana inventándome cada
tarde una excusa diferente para no acudir a nuestro encuentro habitual. Una semana
evitándola, una semana huyendo…
Es curioso porque ni
siquiera yo sabía de que estaba huyendo exactamente. Estaba poniendo distancia
de por medio entre nosotros, creyendo que así la olvidaría, que esto sería una
tontería y todo los sentimientos que despertaron de repente esa noche volverían
a esconderse con un poco un tiempo. Volvería a poder ocultarlos, volvería a
callarlos…