sábado, 30 de junio de 2012

capítulo 129: el juego



A los 5 minutos de enviarle el whatsap Cris estaba entrando por la puerta.
Cris: lo siento – dejando el bolso en la mesa y acercándose al sofá.
Yo: calla – cogiéndola de la cintura y dejándola caer encima mio.

Cris escondió la cabeza en mi cuello y comenzó a besarlo sin cesar mientras sus manos se perdían en mi barriga intentando hacerme cosquillas.
Yo: espera –cogiendo su cabeza con las manos para que me mirara.
Cris: ¿Qué? –parando en seco.
Yo: ¿no habías quedado con Anna?
Cris: había –rio levemente y volvió a perderse en mi cuello.

Esta vez volví a detenerla pero no para preguntarle nada, simplemente para poder besarla. Para continuar ahora yo el juego que ella había empezado nada más llegar, ese que era nuestro juego favorito.

Los dos sabíamos de memoria como se jugaba… todo solía empezar con unos besos en el cuello, seguramente el punto débil de ambos, sabíamos que si uno de los empezaba a besar al otro en el cuello no era casualidad, no era porque sí, era porque quería jugar.

Y por suerte ninguno de los dos se negaba nunca  a ese juego, aunque aparentemente no tuviéramos ganas el otro siempre conseguía que acabáramos enloqueciendo.

Tras los besos en el cuello, nuestros labios se unían desesperados, ansiosos por besarse y eran nuestras lenguas las que seguían el juego mientras nuestras manos luchaban contra nuestra ropa desesperadas por deshacerse de esta lo antes posible.

Era una locura, pero el juego terminaba siempre donde lo empezábamos, no necesitábamos una cama para hacerlo, nos bastaba con estar nosotros dos. Jugábamos en cualquier rincón y eso hacía que todavía fuera más especial.

Y esta vez el juego había empezado en el sofá, ese en el que llevábamos media vida jugando. Me deshice de su ropa lo más lentamente posible, esta vez me apetecía que el juego fuera lento, con delicadeza, con dulzura… lleno de suspiros por su parte. Esos que suplicaban que pasará ya a la acción.  Cuando estaba a punto de hacerlo, ella casi siempre decidía “vengarse” decidía coger las riendas y hacer que el que suspirará con ganas de más fuera yo.

No importaba la velocidad del juego siempre nos gustaba, mejor dicho, nos encantaba. Como he dicho antes los dos sabíamos perfectamente como hacernos uno. Gracias al tiempo que llevábamos juntos habíamos formado una combinación perfecta, un amor perfecto.

Me gustaba como empezaba el juego, el proceso me encantaba pero el final me enloquecía, ese momento en el juego terminaba y siempre, siempre quedábamos empatados o mejor dicho siempre ganábamos los dos.

Al terminar ella se dejaba caer siempre en pecho, yo empezaba acariciar su pelo mientras ella se entretenía acariciando mi barriga.

Nos quedamos un rato en silencio desnudos en el lugar que fuera, hasta que siempre alguno de los dos hacía la misma pregunta absurda…

Esta vez le toco a ella preguntar:
Cris: ha estado bien ¿no? – casi antes de terminar la frase los dos ya nos estábamos riendo.
Yo: -intentando picarla un poco – bueno… no ha estado mal.
Cris: - levantando la cabeza para mirarme - ¿perdona?
Yo: -volviendo a reírme levemente – es que me tienes mal acostumbrado y hoy… -me apetecía seguir picándola un poco más.
Cris: ¿hoy que? –mirándome intrigada.
Yo: nada – inclinándome para abrazarla y colocarnos como antes – es normal que no siempre des la talla.
Cris: ¿Cómo? –Soltándose de mis brazos indignada – me estas tomando en pelo ¿no?
Yo: -intente aguantarme la risa y aparentar seriedad pero fue imposible, al mirarla fijamente empecé a reírme aún más fuerte que antes – anda ven – abriendo los brazos para que se acercara a mi.
Cris: no –poniendo morritos – no va a ser tan fácil.
Yo: ¿no? – sentándome en el sofá y poniéndome justo delante suyo.
Cris: no –aguantando la risa.
Yo: va –dándole un beso dulce en la mejilla – si sabes que me encanta… -susurrándole al oído.
Cris: ya… -apartándose un poco.
Yo: si –aprovechando un despiste para ser yo esta vez el que se perdiera en su cuello.
Cris: Dani…
Yo: ¿Qué? –sin sepárame.

Creo que fueron mis besos los que le impidieron contestarme y volvimos a jugar…

lunes, 25 de junio de 2012

capítulo 128: el resto...


Cris estaba cumpliendo su promesa, por fin estaba segura de que se salvaría y lo más importante tenía ganas de seguir adelante.

Los planes de boda seguían a delante y Cris y Anna se habían convertido en la asociación perfecta. Nada más terminar el programa se iban juntas a organizar algo nuevo, que si el vestido, que si el banquete, que si las canciones…

Yo de vez en cuando iba dando mi opinión pero digamos que me mantenía bastante al margen, como todos los hombres en estos casos y eso a veces nos hacía pelear.

Cris: ¿Qué te parecen estos adornos para las mesas del banquete? –enseñándome una revista mientras estábamos tumbados en la cama.
Yo: bien –sin ni siquiera mirarlos detenidamente ya que estaba entretenido leyendo un libro.
Cris: pero si ni siquiera los has mirado –mirándome fijamente.
Yo: a ver –mirando esta vez sí la revista – me gustan –con tono cansado.
Cris: no es verdad…
Yo: si…
Cris: joder Dani es que parece que no te importa nada –agachando la mirada.
Yo: no es que no me importa es que me parece absurdo que quieras controlar hasta el mínimo detalle –sin darme cuenta alcé un poco la voz.
Cris: perdón por querer que ese día todo salga perfecto.

Sin dejarme contestar se levanto de la cama y se fue rumbo al salón. Como he dicho antes no era la primera vez que discutíamos por ese tema así que decidí no darle importancia y seguir leyendo mi libro como si nada.

A los pocos minutos recibe una llamada de JuanP:
Yo: hombre, mi amor –siempre nos vacilábamos así.
JuanP: ¿Cómo estamos?
Yo: bien – cerrando el libro.
JuanP: escucha… ¿esta Cris cerca de ti? –me sorprendió su pregunta.
Yo: no… ¿por?
JuanP: perfecto… es que quería comentarte alguna cosilla sobre tu despedida de solteros.
Yo: suena interesante… tú dirás.
JuanP: te diré poco solo quiero saber si estás dispuesto a quemar la noche.
Yo: hombre, es mi despedida de soltero, espero algo memorable JuanP – soltando una carcajada.
JuanP: estate tranquilo que lo será.

Nada más colgar vi que Cris estaba apoyada en el marco de la puerta.
Cris: veo que tu despedida de soltero si te hace ilusión – sentándose en la cama mientras abría el armario para coger algo de ropa.
Yo: abrazándola por la espalda - ¿vas a seguir discutiendo?
Cris: no – intentado que me separara de ella – yo hace tiempo que no discuto –poniéndose de pie y dirigiéndose al baño – pero que tú despedida de soltero sea lo que más ilusión te haga de nuestra boda es un poco triste.
Yo: -levantándome de la cama y dirigiéndome al baño - ¿de donde has sacado eso? –sentándome en la taza del váter.
Cris: es lo que demuestras –quitándose el pijama y metiéndose en la ducha.
Yo: ¿Qué demuestro? –corriendo la cortina de la ducha.
Cris: Dani –tapando su cuerpo desnudo mientras el agua le caía - ¿puedes dejarme duchar tranquilamente? – cerrando la cortina de nuevo.
Yo: ahora parece que a ti te importa más una mierda de ducha que arreglar las cosas – saliendo del lavabo indignado.

Me dirigí a la cocina y preparé mi desayuno y digo “mí” porque esta vez no preparé el suyo. Una vez el café y las tostadas estuvieron listas me senté en el comedor para desayunar.

Cuando estaba a punto de terminar Cris salió del baño ya vestida y preparada para irse no se donde.
Cris: me voy con Anna –cogiendo las llaves de encima la mesa.
Yo: -entre susurros – en que momento nos convertimos en esto – suspiré.
Cris: ¿Qué has dicho?
Yo: -disimulando, pensaba que no me había escuchado – nada.
Cris: ¿en que nos hemos convertido? –cogiendo la silla y sentándose a mi lado.
Yo: en esto –señalándonos – todavía no nos hemos casado y ya parece que llevamos 20 años juntos…
Cris: ¿y eso es malo? –mirándome fijamente.
Yo: no lo se –agachando la mirada – pero no quiero que una vez casados nuestra vida se convierta en esto…
Cris: ¿en que? – podía notar que estaba nerviosa.
Yo: en esto… en peleas absurdas, en desayunos separados, en tumbarnos en la cama como dos extraños leyendo cada uno una cosa diferente… no quiero que la rutina pueda con nosotros y desde que estas organizando la boda parece que eso es lo único que te importa.
Cris: y en cambio a ti parece que no te importa – desvió la mirada.
Yo: no es eso –cogí sus manos para que me mirara de nuevo – pero…

El sonido del timbre nos interrumpió y Cris se levanto para abrir.
Cris: es Anna – cogiendo el bolso de nuevo – esta esperándome abajo…
Yo: vale –un poco molesto por no haber podido terminar nuestra conversación – no la hagas esperar –sonriendo hipócritamente.
Cris: luego seguimos hablando – dándome un beso en la frente.

Permanecí en inmóvil observando como se marchaba lentamente. Antes de salir por la puerta algo hizo que se girara.

Cris: te quiero…

Me miró temerosa como si tuviera  miedo a que esta vez no le digiera lo mismo y no lo hice, o por lo menos no contesté de inmediato, me límite acercarme a ella. Acaricié su rostro, noté como se estremecía, sonreí y me apoderé de sus labios.

Yo: yo si que te quiero –separándome lentamente de ella.

A los pocos minutos de que se fuera decidí coger el móvil y decir lo que no había podido decirle debido a la llegada de Anna

“no es que no me importe nuestra boda o no me haga ilusión casarme… es simplemente que ese día no será mejor o peor en función del color de los manteles, de la música o del vestido que llevemos… lo único que necesito para que sea el mejor día de mi vida es que cuando el padre pregunte digas “si quiero”… el resto, lo siento,  me da igual”

martes, 19 de junio de 2012

capitulo 127: tus lunes


Tras ese fin  de semana llego el lunes, lo empezamos juntos, como todos los días. Cris se levanto antes que yo, tenía una cita importante en el medico… como todos los lunes le tocaba una nueva sesión de quimio, pero esa mañana había algo en ella diferente.

Se había levantado de la cama sin necesidad de estar media hora tratando de convencerla, se había levantando con ganas, estaba enérgica.

Yo seguí haciendo el vago en la cama. Cris apareció en la habitación envuelta en una toalla blanca. Al verme despierto no lo pensó dos veces y se tiro encima mía para empezar hacerme cosquillas.

Pero como siempre suele pasar, fui yo el que acabó haciéndole cosquillas a ella mientras se revolcaba en la cama suplicándome que parase.

Yo: buenos días – cuando ya la tenía completamente inmovilizada entre mis manos.
Cris: Hola –con una gran sonrisa y riendo a carcajadas.
Yo: tengo miedo a preguntar –su buen humor me desconcertaba – pero ¿recuerdas que es lunes?
Cris: si ¿por?
Yo: -sonreí – nada tus lunes no suelen ser así últimamente…
Cris: ¿mis lunes? –sorprendida.
Yo: si –intentando explicarme – tus lunes normalmente empiezan con una pelea para intentar levantarte, no sueles tener ganas de nada…
Cris: -riendo - ¿y como empiezan resto de días?
Yo: -acariciando su pelo – tus martes son peores que tus lunes, sueles estar cansada del lunes y te cuesta más levantarte, pero tus miércoles… tus miércoles son diferentes, los miércoles sonríes al despertar para que deje de preocuparme por ti. En cambio tus jueves vuelven a ser parecidos a tus lunes… luego están tus viernes que son los mejores, los viernes te levantas con ganas, con ganas de planear un fin de semana a mi lado y parece que eres feliz y esa felicidad perdura tus sábados y tus domingos.
Cris: -sonriendo tras mi discurso – pues a partir de hoy todos mis días serán como mis viernes, sábados y domingos.
Yo: ¿si? – incrédulo pero feliz.
Cris: si – con la mayor de sus sonrisas – hoy he decidido que voy a curarme…
Yo: -emocionado al verla por fin con ilusión – no sabes como me gusta escucharte así.

Permanecimos un rato abrazados en la cama, entre risas, hasta que llego la hora de ir al hospital.

Odiaba estar en el hospital a Cris siempre se la llevaban a una salita donde permanecía gran parte de la mañana, mientras le subministraban la quimio. Esas horas se me hacían eternas pero era incapaz de dejarla sola, quería estar ahí por si pasaba cualquier imprevisto.

Tras un par de horas vi como Cris se acercaba a mi ya vestida.
Yo: ¿Cómo ha ido? –justo cuando llegaba en frente de mi.
Cris: bien –con la misma sonrisa que esta mañana.
Yo: bueno –poniéndome de pie y estrechando su mano - ¿nos vamos?
Cris: no – agarrando mi hombro – me apetece que conozcas a alguien…
Yo: -sorprendido - ¿a quien?
Cris: a mis nuevos amigos.

Tras dedicarme una nueva sonrisa me dirigió a la salita donde perdía gran parte de los lunes. Nada más entrar por la puerta me encontré a dos hombres y tres mujeres sentados en unos sofás al lado de unos monitores que les iban inyectando sus distintos tratamientos…

En un principio no supe muy bien que hacer pero los 5 me sonrieron.
Cris: Aquí lo tenéis – dándome un pequeño empujón para que diera un paso al frente – mi futuro marido… Daniel.
Yo: -sonreí al escuchar sus últimas palabras y volví rápidamente a su lado un poco avergonzado- encantado.
*: No te escondas que queremos verte bien – la que estaba hablando era la más mayor de las mujeres.
Cris: bueno Patricia no quieras ver tanto que es mio – riéndose mientras me abrazaba – mira estos son Patria, Berta, Elena, Marcos y David. Son los compañeros de MIS lunes – recalcando el “mis” como alusión a la conversación de esta mañana.

Estuvimos un buen rato hablando con todos, la mayoría llevaba mucho tiempo luchando contra el cáncer, dos de ellos ya permanecían el día entero en el hospital pero aun así ninguno de los 5 había perdido la esperanza ni las ganas de seguir adelante.

Cuando ya estábamos en el coche dirigiéndonos al trabajo me aclaro porque había decidido presentarme a esa gente.

Cris: ¿Qué te han parecido?
Yo: son increíbles…
Cris: lo son  -mirando por la ventanilla – y en parte son los causantes de mi cambio de actitud…
Yo: ¿si? –mirando a la carreta.
Cris: si…  a pesar de todo ellos no han perdido la esperanza ¿Por qué iba a perderla yo?
Yo: ¿sabes una cosa? –apoyando la mano libre en sus rodillas.
Cris: ¿Qué?
Yo: que aparte de quererte como te quiero estoy aprendiendo a admirarte profundamente.
llevo media hora intentando escribir pero hoy solo me salen lagrimas, y no es que haya pasado nada fuera de corriente, bueno hace tiempo que mi vida no es corriente, pero me refiero ha que no ha pasado nada peor de lo que ya esta pasando.

pero no voy a contaros mis problemas, porque seguramente ni siquiera lleguen a importaros, pero la verdad es que cada día, cuando llega el bajón pienso en ellas...

en esas que cada día me repiten que soy grande y no se dan cuenta que las grandes son ellas por aguantarme y hacer que olvide el infierno unos instantes, porque si soy sincera no se que sería sin ellas...

sin mi sonrisa, esa que me hablo un día y me dijo las cosas claras, esa que es la que más entiendo todo lo que estoy pasando y aunque sabe que a veces me hace daño nunca me ha mentido, nunca me a dado falsas esperanzas, me ha dicho las cosas claras y no sabe como se lo agradezco...

sin mi canaria, que se limita a darme fuerzas cada día evitando hurgar en la herida quizás para no hacerme daño, pero que a pesar de todo esta ahí... aunque a veces no la vea se que esta.

sin mi reina, la más bonita de todas, que coje y me habla cualquier chorrada por el what para hacerme sonreír, que cuando estoy mal tarda dos minutos en llamarme y preguntarme que cojones me pasa...

sin mi Pau que se pasa horas escribiendo sus testamentos, analizando cada detalle de los que escribo y quizás a día de hoy sigo siendo incapaz de agradecerle loq ue eso significa para mi... seguramente sin esos testamentos haría mucho que hubiera dejado de escribir...

sin mi petita, esa que ha conseguido que deje de llamar a todo el mundo así para llamarla así sola ella, porque eso es ella, mi petita, la que todos los días me dedica un tweet y hace que sea feliz.

sin mi hermana pequeña, la primera que me hablo, la primera que hable, la más pequeña de todos pero la única que llamo hermana...

sin mi chocho seguramente la más diferente a mi de todas, pero aún así de las más sinceras y especiales... de esas amigas que no se callan nunca nada y que regañas porque no quieres que la hagan daño porque en definitiva la quieres.

sin mi Lidia, esa que empezó a escribir con miedo y ha convertido su historia en una gran maravilla, esa que cada noche se acuerda de nosotras con sus #buenasnochesñoñas esa que con sus tweets calientes hace que me ria.

sin mi Siempre, que esta siempre y por eso la llamo así... porque siempre quiero que quiero a Maria, y me dejó formar parte de ese grupo para hacerme feliz.

sin mi Lu y mi Ale que aunque desapareción de nada, hace poco volvieron aparecer y sigo queriendolas como el primer día.

sin todos los que me lees, no tendría sentido nada de esto si no me leyeras y si no hicieras no escribiría y si no escribiera no sería capaz de seguir adelante... por eso a vosotros más que a NADIE GRACIAS.

porque vosotros sois mi fortaleza, porque os quiero a mi manera y eso no podrá cambiarse nunca...



domingo, 17 de junio de 2012

capítulo 126: ese día.



Desayunamos con mis padres. Esto nos dijeron a dar una vuelto por León pero nosotros teníamos otros planes. Teníamos que ir a la ermita que habíamos escogido y hablar con el párroco haber si podía casarnos el día que habíamos planeado.

Mientras estábamos en el coche Cris no paraba de mirarme detenidamente, empezaba a ponerme demasiado nervioso.

Yo: ¿Qué?
Cris: nada – sin dejar de mirarme – me gusta mirarte…
Yo: y a mi pero me pones nervioso –posando la mano que tenía libre en sus rodillas.
Cris: -cogiendo mi mano y entrelazándola con la suya – estoy nerviosa…
Yo: ¿por? –sorprendido.
Cris: no lo se… a lo mejor el cura no nos quiere casar.
Yo: ¿por? –Apretando su mano fuertemente – para casarse solo hace falta amor –vi como sonreía – y nosotros tenemos de sobra.
Cris: eso es verdad –dándome un beso en la mano.

Y así entre risas, bromas y conversaciones absurdas llegamos a nuestro destino. Nada más bajar del coche nos dimos cuenta que aquella foto no hacía justicia al lugar.

La ermita estaba situada en medio de un prado verde y al lado de la ermita un poco más alejado, había un altar precioso, nada más verlo Cris y yo nos miramos. Sabía que ese rincón le había gustado tanto como a mí.

Caminamos de la mano hasta la ermita y por suerte nada más entrar nos encontramos con un el párroco limpiando un poco la iglesia.

El párroco era bastante mayor, su pelo hacía tiempo que se había convertido en blanco, tenía una barriga considerable y nada mas vernos  nos dedico una amplia sonrisa… en ese momento supe que todo iba a ir bien.

Yo: Hola –acercándome al párroco.
Párroco: Hola – dándonos la mano tanto a mí como a Cris - ¿Qué os trae por aquí?
Yo: verá –tratándole de usted –nos encanta esta ermita, sobretodo el pequeño altar que hay en el exterior y nos preguntábamos si podríamos casarnos en el…
Párroco: ¿Ahora? – Cris y yo nos echamos a reír, quizás me había explicado mal.
Cris: no, el 2 de Agosto –con una amplia sonrisa que el párroco correspondió.
Párroco: de aquí un par de meses entonces –se cruzo de brazos - ¿estáis seguros del paso que vais a dar?
Yo y Cris: -contestando a la vez – sí.

El párroco nos dirigió a su despacho y tras comprobar en su calendario que el día que habíamos escogido no tenia ningún compromiso decidió darnos la fecha para nosotros. También accedió a celebrar la ceremonia al aire libre si hacía buen  tiempo y nos proporciono un calendario para ir algún fin de semana hacer el cursillo prematrimonial.

Cuando estábamos saliendo de la ermita y pasábamos por el altar donde íbamos a casarnos en apenas unos meses no puede evitar imaginarme ese momento.

Yo: espera –metiéndola en mitad del camino y dirigiéndome al altar.
Cris: ¿Qué? –confundida mientras observaba como me alejaba.
Yo: tan tan tantan –imitando la musiquilla típica de las bodas.
Cris: ¿Qué haces? –riéndose.
Yo: ¿ese día cuando suene la música me dirás eso? – Riéndome con ella – va… imagina que estamos en ese día.

Volví a tararear la canción y tras volver a reírse, Cris volvió acercarse a mi lentamente, con las manos cogidas simulando que llevaba un ramo entre ellas.

A medida que se acercaba mi sonrisa aumentaba, no estaba vestida de novia, ni estábamos rodeándonos las personas que más queríamos. Llevaba un simple vaquero y una camiseta de tirantes pero estaba realmente precios, con una sonrisa inmensa dibujada en su rostro y sin dejar de mirarme ni un solo instante.

Me perdí en sus ojos, en su sonrisa y mi cuerpo empozo a temblar al notar que se acercaba y aunque solo estábamos jugando esa sensación de estar a punto de cumplir un sueño era demasiado real.

Aún faltaban un par de metros para que llegara hasta el altar pero la emoción que sentía en ese momento me impidió seguir cantando.

Cris: ¿el día de mi boda también se va a rayar la canción? – parándose en seco.
Yo: perdone señorita –aclarándome la garganta – ha sido un pequeño fallo técnico.

Volví a retomar la canción y por fin Cris llegó hasta donde yo estaba, nada más sentirla cerca me abalance sobre ella y comencé a besarla, agarrándola por la cintura y pelando para que no se apartaba pero su risa me impedía besarla bien.

Cris: ¿ese día tampoco vas aguantar las ganas de besarme? Mira que puedes enfadada al cura y no nos casa –hablando a menos de un centímetro de mi, mientras colocaba sus manos en mi cuello.
Yo: ese día haré un gran esfuerzo, pero ahora no me da la gana –sonreí entre sus labios y volví a besarla, esta vez no se apartó, esta vez correspondió a mi beso sin risas de por medio.

Cada vez quedaba menos y ahora tocaba empezar a planearlo todo…

miércoles, 13 de junio de 2012

capítulo 125: me gusta...



Cuando regrese a mi habitación Cris seguía dormida, el reflejo del sol que entraba por la ventana le iluminaba la cara… estaba preciosa. Me tumbé a su lado para observarla mejor, no sabía que pero algo había cambiado dentro de mi, por primera vez en mi vida no me desagradaba la idea de ser padre. Sonreí al recordar la conversación con mi madre e instintivamente desvié mi mirada hacia la barriga de Cris.

Fue en ese momento cuando decidí que cuando Cris superara el cáncer, cuando estuviera bien de nuevo, no iba a tardar en formar una familia a su lado. Sé que ella es muy joven, quizás demasiado, pero sé que ser madre también le haría ilusión.

Sin pensarlo empecé a darle pequeños besos en la cara provocando que poco a poco se despertara.
Cris: mmmmmmmm –colocando las manos en su rostro y dándome la espalda.
Yo: buenos días –susurrando en su oído y depositando pequeños besos ahora en su cuello.
Cris: mmmmmmmmmmmm –intentando apartarme sin abrir los ojos.
Yo: vamos dormilona –dándole la vuelta y dejándola boca arriba.
Cris: ¿Qué hora es? –negándose abrir los ojos.
Yo: temprano…
Cris: entonces puedo dormir más –volviendo a darse la vuelta.
Yo: no –empecé hacerle cosquillas en la barriga.
Cris: para –riéndose a carcajadas.

Empezamos hacernos cosquillas mutuamente hasta que terminamos uno encima del otro.
Yo: creo que anoche no olvidamos algo – en un tono muy sugerente.
Cris: -riendo - ¿a si? ¿El que? – mirándome desafiante.
Yo: no se –acercándome a besar su cuello – pero esta mañana llevas el pijama puesto… conmigo nunca amaneces así…
Cris: ¿a no? –Moviendo el cuello para que volviera a mirarla y parara de besarla - ¿y como amanezco contigo?
Yo: ¿quieres que te lo enseñe? –negó con la cabeza - ¿seguro? –bajando el tirante de su pijama mientras volvía a besar su cuello.

No hizo falta decir nada más, sus manos se deslizaron por mi espalda y me quitaron la camiseta. Amanecimos haciendo lo que olvidamos al acostarnos y fue perfecto.

Terminamos desnudos abrazados en la cama, y mientras estaba arropada en mi pecho volví a pensar en la conversación con mi madre.

Yo: ¿sabes? – mirando al techo mientras ella seguía abrazada a mi pecho.
Cris: ¿Qué?
Yo: mi madre me ha preguntado si estás embarazada – dio un salto al escucharme y me miro extrañada.
Cris: ¿Cómo? ¿y eso?
Yo: - abrazándola y volviendo a colocarla en mi pecho – se ve que anoche te escucho en el baño.
Cris: no era por eso –tenía la voz triste.
Yo: ya lo sé pequeña – acariciando su pelo – pero eso me ha hecho pensar e imaginarme muchas cosas…
Cris: ¿Qué?

La hice a un lado y me puse enfrente de ella.
Yo: que sé que sería el hombre más feliz del mundo si eso pasará…
Cris: Dani… -agachando la mirada.
Yo: ¿Qué? –ahora el que preguntaba era yo.
Cris: ¿ya quieres ser papa? –volviendo a mirarme tiernamente.
Yo: ahora no –respirando aliviada – sé que no es el momento, pero esta mañana te he imaginado con barriguita de embarazada y no he podido evitar sonreír.
Cris: ¿me has imaginado a mí? – su pregunta me sorprendió.
Yo: claro, ¿a quien quieres que imagine?
Cris: me gusta – sonrió y me dio un dulce beso en los labios, pero yo seguía sin entender nada.
Yo: ¿Qué te gusta?
Cris: me gusta que no te imagines a ti mismo con un niño entre tus brazos… me gusta que me imagines a mi con algo tuyo dentro mio… eso demuestra que algún día quieres formar una familia y la quieres formar conmigo… y eso me gusta.

lunes, 11 de junio de 2012

capítulo 124: con ella si.


Pasamos todo el día en casa, viendo alguna que otra película y la mayor parte del tiempo comiéndonos a besos, me encantaba estar a su lado.

Cris: Dani –estábamos abrazados en el sofá.
Yo: dime…
Cris: ¿Por qué no adelantamos la boda? – la miré sorprendido.
Yo: ¿quieres cambiar el destino?
Cris: no –agachando la mirada – lo que quiero es no perderme ese día.

No le contesté, no quería hablar de eso, me deshice de sus brazos y puse rumbo a la cocina a por un vaso de agua. Cuando llene el vaso volví al salón esperando que Cris no siguiera con la conversación pero no fue así.

Cris: ¿Qué te pasa? – acariciándome el pelo.
Yo: nada…
Cris: Dani…
Yo: que no soporto que hables así – alzando la voz – tú no te das cuenta pero cada vez que dudas si podrás llegar a ese día me destruyes…
Cris: lo siento, pero los dos sabemos que esa posibilidad existe…
Yo: ya –tragando saliva – pero no por eso tienes que recordármelo siempre que hablamos de la boda.
Cris: no volveré hacerlo – sonrió y acto seguido deposito un dulce beso en mis labios.

No se como pero conseguí convencer a Cris para irnos a León al día siguiente, al final con todo el lio de las últimas semanas no llegamos a contarles nuestros planes de boda a mis padres.

No sabía como iban a reaccionar, las últimas noticias que tenían de Cris eran su viaje a Australia y mi desesperación tras perderla, pero sabía que Nacho les había contado que habíamos vuelto.

Sobre las 12 ya estábamos en León. Mi madre tras vernos llegar por la ventana bajo a recibirnos. Para mi sorpresa nada más ver a Cris le dedico una dulce sonrisa y fue abrazarla.

Tina: de los errores se aprende –dándole un fuerte abrazo.
Cris: algo bueno tienen que tener –soltando una carcajada todavía entre sus brazos.

Mi madre me dio un fuerte abrazo y antes de entrar a saludar a mi padre abrace a Cris por la espalda y le susurré al oído.

Yo: ¿has visto como no te odia? – no me dijo nada simplemente sonrió y me dio un beso en la mejilla.

Entramos en casa y mi padre recibió a  Cris incluso mejor que mi madre si cabe. Tras los besos y abrazos ambos subimos a mi habitación a dejar las cosas. Mientras estaba deshaciendo la maleta Cris me abrazo por la espalda.

Cris: te quiero –susurrando a mi oído.
Yo: ¿ah si? –girándome y agarrándola de la cintura.
Cris: ¿no lo sabías? –subiendo sus brazos hasta mi cuello.
Yo: –negando con al cabeza mientras me mordía el labio – a veces se me olvida.
Cris: -tirándome encima de la cama - ¿si? – dándome pequeños besos en mi cuello.
Yo: si… -provocando que empezará hacerme cosquillas en la barriga. No se como conseguí agarrarle las manos y darle la vuelta quedando yo ahora encima suyo – pero estate tranquila –imitando a Juanp – que de que yo también te quiero no me olvido nunca.

Iba a contestarme pero mis labios la callaron, mis labios estaban sedientos de ella, tras el primer beso ninguno pudo evitar que llegar mil más provocando que nuestros cuerpos empezaran a desear mas…

Cris: Dani… -seguí besando su cuello ignorando que me había llamado – Dani…
Yo: ¿Qué? – mientras me dirigía al otro lado de su cuello.
Cris: aquí no…
Yo: ¿por? – la miré fijamente sin salir de encima suyo.
Cris: están tus padres abajo –no puede evitar reírme tras escucharla.
Yo: busca una excusa mejor –volviendo atacar su cuello – hemos estado aquí miles de veces.

Se rio y busco mi boca para volver a besarme, parecía que por fin había dejado de quejarse e iba a dejar que una vez más estuviéramos juntos en mi casa de León.

Poco a poco se deshizo de mi camisa y yo hice exactamente lo mismo con la suya. Tras deshacerme de toda su ropa me quede observándola detenidamente. 

Era de día y no habíamos cerrado las ventanas de mi habitación, cosa que provocaba que la viera perfectamente. Al notar que la miraba sin parar intento taparse colocando sus manos en su pecho pero la detuve.

Yo: no – cogiendo sus manos y colocándolas a ambos lado de su cabeza.
Cris: Dani –apartando la mirada tímidamente.
Yo: ¿Qué? –buscando su mirada - ¿ahora no puedo mirarte?
Cris: no es eso – intentando soltarse.
Yo: ¿entonces?
Cris: me pones nerviosa…
Yo: te he visto así millones de veces Cris –volviendo a buscar su mirada.
Cris: ya –por fin me miro – pero no puedo evitar que un escalofrió recorra mi cuerpo cada vez que me miras…
Yo: - me acerqué lentamente a su oído y susurré – espero que nunca dejes de sentir eso, porque yo nunca dejaré de mirarte como te miro.

Dicho esto Cris busco mi boca a la desesperada, nos besamos y tras besarnos hicimos una vez más el amor. Es matemáticamente imposible intentar adivinar cuantas veces su cuerpo a sido mio, pero siempre, siempre, hay un beso, una caricia o una conversación que hace que esa vez sea especial, única e irrepetible.

Tras estar juntos una vez más bajamos a comer con una sonrisa en nuestros rostros que delataban que éramos felices.

En medio de la comida decidí que era el mejor momento para contar nuestros planes a mis padres.
Yo: bueno –cogiendo a Cris de la mano – tenemos algo que deciros.
Tina: vaya novedad – soltando una carcajada.
Yo: ya… bueno… a ver… pues… -Cristina empezó a reírse al ver que no me salían las palabras – no te rías tonta –dándole un pequeño golpe en el hombro.
Tina: bueno ¿nos lo dices ya?
Yo: Cris y yo nos vamos a casar –tras un breve silencio Tina tomó la palabra.
Tina: ¿Cuándo? –sorprendida.
Yo: si toda va bien y hay fecha el 2 de Agosto.

Mi padre nos dio un abrazo a los dos y mi madre hizo exactamente lo mismo. Tras la comido nos fuimos a dar una vuelto por León como cualquier pareja normal.

Tras cenar con unos amigos y salir un rato por los bares de mi pueblo volvimos a casa, nada más llegar nos pusimos a dormir.

Las ganas de ir al baño hicieron que me despertará más temprano de lo normal. Miré el reloj y vi que eran las 8, miré al otro lado de la cama y tras comprobar que Cris estaba dormida salí de la cama intentando no hacer mucho ruido.

Al salir del baño me crucé con mi madre que vino directa hablar conmigo.
Tina: oye Dani esto de que os caséis tan pronto no será porque Cris esta embarazada ¿No?
Yo: ¿Cómo? – despertándome de golpe por la sorpresa.
Tina: es que esta noche he escuchado a Cris en el baño… parecía que estaba vomitando y… -la interrumpí antes de que terminara.
Yo: tranquila – colocando mis manos en sus hombros – Cris no esta embarazada… ojalá sus vómitos fueran por eso…
Tina: ¿ojala? ¿Quieres ser padre? –ahora la sorprendida era ella.
Yo: -pensé un momento la repuesta y tras imaginarme a Cris con un niño entre sus brazos solo puede decir – si… con ella si.

miércoles, 6 de junio de 2012

capítulo 123: y punto




Cuando desperté la vi acurrada en mi pecho y por primera vez desde que la conocí, por primera vez no fui feliz y no porque no la quisiera sino porque nada más abrir los ojos y verla fue inevitable pensar que quizás quedaban pocos amaneceres a su lado.

Mientras caía la primera lágrima del día Cris se retorció en la cama y tras varios intentos abrió los ojos. Al verme sonrió y escondió su cara en mi cuello.

Yo: buenos días – apartándome un poco para que me mirara.
Cris: no – hundiendo la cabeza en la almohada.
Yo: ¿Cómo que no? –soltando una carcajada y acostándome a su lado, en la misma posición.
Cris: - girando la cara para mirarme – no quiero despertarme.
Yo: ¿por? – empecé hacerle cosquillas.
Cris: estoy cansada…

La escucharle paré de repente, era plenamente consciente porque estaba cansada. No era por el trabajo, ni porque fueran las 9 de la mañana…era por la quimio. La sonrisa desapareció de mi rostro y sin que ella se diera cuenta cayó la segunda lágrima del día.

Fui a la cocina, puse la cafetera  al fuego  y puse un vaso de leche en el microondas para hacerle su ya típico colacao matutino.

A los pocos minutos apareció ella por la puerta.
Cris: ¿es mi desayuno? –señalando el microondas.
Yo: no –cogiéndola por la espalda – tu desayuno es esto.

Me acerqué a ella y la bese. Desde nuestra discusión y posterior separación no lo había echo y no por falta de ganas, sino porque no se había dado la ocasión.

Tras ese beso dulce me separe lentamente de ella, vi como sonreía y volvía acercarme a ella cogiendo mi camiseta por el cuello.

Cris: aun no he terminado de desayunar.

Esta vez fue ella la que se adueño de mi boca y se deshizo de mi camiseta rápidamente. La mire pícaramente y me pareció que la cama estaba demasiado lejos, así que la cogí a horcajadas y la deposite en la encimera de la cocina mientras me deshacía esta vez yo de la camiseta de su pijama.

Tras deshacerme de esa prenda volví a mirarla y tras comprobar que quería exactamente lo mismo que yo me deshice de su pantalón mientras ella intentaba deshacerse del mio.

Y fue entonces una vez desnudos cuando se desató la locura, empezamos a besarnos como si no existiera mañana, como si al separarnos fuera a llegar en fin del mundo.

Pero lo que llegaba no era el fin de mundo sino el rencuentro con mi mundo después de tanto tiempo, volvía a sentirla mía, completamente mía.

Y ya nada importaba, los problemas desaparecieron y nos perdimos. En la cocina, mientras el mundo seguía haciendo de las suyas sin darse cuenta que nosotros volvíamos a estar juntos, mientras que el café seguía haciéndose y el vaso de leche seguía calentándose. Mientras aparentemente todo seguía igual 
nuestros cuerpos se rencontraron.

Terminamos en el suelo, ella debajo mio continuando la fiesta, al terminar me deposite a su lado y ambos terminamos mirando el techo.

Yo: te he echado de menos – sonrió y se abrazó a mi pecho.
Cris: y yo a ti –dándome un beso en el pecho.
Yo: este fin de semana vamos a ir a ver la ermita de nuestra boda.
Cris: - levantando la cabeza para mirarme – Dani…
Yo: ¿Qué? – levitándome para ponerme en frente de ella.
Cris: puede que ese día yo ya… - la calle antes que terminará la frase, y acaricie su cara con mis manos.
Yo: ese día estarás preciosa y punto.